Caso de administración de almacenes públicos en Perú

  • Economía
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Como todos sabemos, el almacén es el lugar estratégico de la empresa donde en forma provisional o temporal se guardan los bienes que la organización adquiere para los consumidores internos (trabajadores) y externos (clientes), de manera que esta pueda seguir operando. Hay de todo tipo y funcionan tanto en el sector público como en la empresa privada.

En nuestro desempeño profesional en el área logística, se ha observado lo siguiente respecto a los almacenes del sector público: es verdad que ahora hay más computadoras, los directivos se preocupan que el personal esté más capacitado, hay normas, manual de procedimientos, pero hay una cosa… los bienes pueden permanecer todo el tiempo que quieran en el almacén, no hay conciencia del costo.

Un bien mientras permanezca en el almacén va a implicar el siguiente costo adicional, aparte del costo de adquisición, es decir, el costo que ha hecho la empresa:

  1. Costo de espacio. Ocupa un lugar en el almacén. Va a haber un momento en que no sabrán qué hacer con ese bien que estará de un lugar a otro dentro del almacén.
  2. Costo de tiempo. Horas, días, semanas, años que el bien está en el almacén.

Y podría agregarse el costo de horas/hombre, ese tiempo que el trabajador le dedica a ese bien adquirido nadie sabe por qué ni para quién.

Vamos a comentar un caso que ha sucedido en un almacén de repuestos de vehículos de un ministerio: el sector tenía a su cargo cientos de vehículos a los que en su momento de adquisición también se les adquirió su lote de repuestos que fueron internados en el almacén central. Como los vehículos fueron distribuidos a nivel nacional y el almacén central estaba ubicado en la ciudad capital, los almaceneros de cada ciudad no se preocuparon en solicitar los repuestos que necesitaban, en todo caso, lo adquirían con el presupuesto de la sub unidad. Mientras tanto, el almacén central tampoco se preocupó en su distribución ni se comunicó con los almaceneros.

Pasó el tiempo, los vehículos por su continuo uso o desperfectos fueron dados de baja, pero los repuestos siguieron permaneciendo en el almacén. Todos los inventarios que se realizaban al 31 de diciembre, siempre reportaban los mismos repuestos, total –dijo un desubicado- los bienes del almacén no se deprecian.

Hasta que un día una comisión de auditores externos hizo la observación y posterior recomendación: distribuir los repuestos a otros vehículos que le sean factibles (habían vehículos de distinta marca, modelo, año) o proceder a su baja.

Pasó más tiempo, se formó una comisión con personal mecánico automotriz que informó que los repuestos no le daban a otros vehículos, por lo que recomendaban su baja.

Ha seguido pasando el tiempo, por desidia y por la burocracia existente aún no se promulga la resolución de baja, para que al menos se vendan los repuestos como chatarra y pueda el Estado recuperar algo, porque la verdad ha perdido miles de dólares por estas acciones realmente negligentes de muchos actores.

El caso comentado líneas arriba suponemos que no sucede, no puede suceder, en un almacén del sector privado. Los inventarios están en constante movimiento, son continuamente revisados, hay más especialización logística, lo último en tecnología, la empresa se preocupa en aumentar las utilidades y reducir los costos (un almacén implica mucho costo por lo que sí se toma en cuenta los costos de espacio y tiempo), los jefes de almacén están supervisados constantemente por los gerentes, etc.

Algo que no cabe en la cabeza, por lo ilógico, ¿para qué comprar algo que no se va a usar? No tiene sentido adquirir algo para tenerlo guardado, si se ha hecho alguna adquisición es porque ha habido una necesidad que requiere ser satisfecha, para eso están los órganos encargados de las compras que se guían por su política de adquisiciones, además se está gastando dinero que podría ser utilizado en satisfacer la necesidad de otra área de la empresa. Por último, no olvidar que un bien almacenado es capital inmovilizado.

Lo que hemos comentado y sucedido en el sector público no puede suceder en el sector privado porque muchas cabezas rodarían. Para evitar estos lamentables casos hay que cambiar la mentalidad o las funciones no sólo del jefe logístico o de almacén sino del funcionario público en general con respecto a los recursos del Estado del cual ellos se consideran como meros administradores, sólo se basan en lo que dicen los manuales, directivas, reglamentos, memorándums y otros documentos. El funcionario está limitado en su accionar, está atado de manos, al no poder innovar ni generar valor agregado ni tomar decisiones radicales porque se estaría saliendo del marco normativo, es decir, del libreto.

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Salazar Guzmán Roberto. (2014, noviembre 20). Caso de administración de almacenes públicos en Perú. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/caso-de-administracion-de-almacenes-publicos-en-peru/
Salazar Guzmán, Roberto. "Caso de administración de almacenes públicos en Perú". GestioPolis. 20 noviembre 2014. Web. <http://www.gestiopolis.com/caso-de-administracion-de-almacenes-publicos-en-peru/>.
Salazar Guzmán, Roberto. "Caso de administración de almacenes públicos en Perú". GestioPolis. noviembre 20, 2014. Consultado el 6 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/caso-de-administracion-de-almacenes-publicos-en-peru/.
Salazar Guzmán, Roberto. Caso de administración de almacenes públicos en Perú [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/caso-de-administracion-de-almacenes-publicos-en-peru/> [Citado el 6 de Diciembre de 2016].
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