Qué hay detrás de la frase “el que sabe, sabe y el que no, es jefe”? A todos, tarde o temprano, les llega la hora de trabajar bajo la órbita de poder de otra persona, que por reunir determinadas condiciones, ocupa un cargo “ejecutivo”. En rigor de verdad, en el mercado laboral, a la gran mayoría le toca el papel de subordinado mientras que son muchos menos quienes deciden o “mandan”.
Y aunque el refrán popular que les endilga poca capacidad de acción y muchas ínfulas de poder suele estar teñido de valoraciones personales, no deja de ser cierto que en la Argentina existe una cultura del “jefe” más que del “líder”.
La psicóloga laboral Laura Del Grande, especializada en recursos humanos, sostiene que la diferencia entre uno y otro no es menor: “El jefe responde a un esquema de conducción antiguo que se maneja básicamente con autoritarismo, impidiendo la participación activa de los empleados, mientras que el líder entiende que se trata de enseñar, conducir y estimular el trabajo. Con todo, la tendencia se está revirtiendo lentamente en los últimos años”, explica.
Para la profesional, el liderazgo es casi innato, y si bien no es
posible determinar de manera absoluta cuáles son las tipologías del
liderazgo (o los distintos tipos de jefes), ya que todos tienen una
mezcla de características, hay ciertos rasgos predominantes en cada uno
que, si son observados, pueden ayudar a sobrellevar mejor el día en la
oficina y, de paso, mejorar el rendimiento individual.
Mi jefe es un tirano
El coercitivo es, quizás, el tipo de liderazgo más extendido en nuestro
mercado laboral, y es el modelo “clásico”. Al jefe “se lo reconoce
fácilmente porque pertenece a una estructura muy verticalista en la que
él mismo concentra todas las decisiones –explica Del Grande– y su mayor
desventaja es que no permite que afloren nuevas ideas desde su equipo de
gente, aún cuando tengan valor, él se va a encargar de anularlas o
cambiarlas para poder presentarlas como propias, lo cual por supuesto
afecta el clima de trabajo”.
Son ultra exigentes y suelen encontrarse en empresas familiares o que
han nacido a partir de un momento de crisis o de bonanza económica, de
acuerdo a la situación del país. En caso de trabajar para uno, el mejor
camino es proporcionarle resultados y evitar los enfrentamientos, pero
sin caer en la sumisión, ya que no toleran la debilidad.
Con mi jefe, todo bien
El liderazgo liberal, el del laissez faire, es el que se ocupa más de
generar vínculos de confianza personales que de concretar proyectos con
su equipo de trabajo. “Se desorganiza la tarea porque cada uno hace lo
que quiere y la permisividad excesiva no permite que cada cual cumpla
con su papel en la organización”, afirma Del Grande.
El lema de este tipo de jefes es “la persona es lo primero” y el
problema es que se trata de personas respetadas y hasta apreciadas por
los miembros del equipo, pero que precisan rodearse de gente muy capaz
para cumplir con sus objetivos. Quizás su ámbito más habitual sean las
agencias de publicidad, algo comprensible si se tiene en cuenta que el
trabajo creativo precisa de límites flexibles.
De cruzarse con uno, es conveniente demostrarle aplicación en el trabajo
en la misma medida que aprecio personal, pero no abusar de su
liberalidad, porque cuando se ven sobrepasados toman decisiones
drásticas.
Mi jefe es un maestro
El líder ideal, el participativo, es el que propone un ida y vuelta
permanente. “Se trabaja como el líder enseña, pero el empleado propone y
construye, porque las decisiones son compartidas. Es el tipo de jefe que
proporciona un excelente clima de trabajo y puede generar un equipo de
personas motivadas”, asegura la especialista, aunque reconoce que en la
realidad se da en muy pocas empresas, en gran medida porque los
empresarios suelen pensar que se pierde tiempo y recursos en la tarea de
consensuar las decisiones.
Estos líderes son expertos en sincronizar los objetivos de empresa y
trabajadores y, en nuestro país, suelen ser seleccionados por algunas
firmas multinacionales. De contar con un profesional así de preparado,
conviene aprovechar la oportunidad de crecer laboralmente, ya que por lo
general son personas generosas en cuanto a brindar lo que saben.
Y no es todo
Hay que tener presente que nunca se estará en presencia de un tipo de
liderazgo puro, sino que los jefes tendrán un rasgo predominante que
coincide con alguno de los tipos descriptos, en combinación con otros.
Además, entre estos tres tipos de líderes (o jefes) hay matices: los
burócratas, esos que dan más importancia a seguir las reglas que a
encontrar soluciones; los trepadores, que no vacilan en manipular a los
demás para anotarse logros; los inseguros, que buscan sólo ser
complacidos, y los “duros”, capaces de cualquier cosa con tal de no
demostrar debilidades.
¿Cuál es el tuyo?
Fuente: Los Recursos Humanos. Portal de RR.HH. - www.losrecursoshumanos.com
Link original: http://www.losrecursoshumanos.com/jefe.htm Autor: Pablo Leites pleitesarrobacordoba.net periodista cordobés
Los Recursos Humanos.com es realizada por un equipo de estudiantes y graduados de las carreras de Relaciones del Trabajo y Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires (U.B.A.) que por iniciativa propia editan y distribuyen desde 2001 la Revista ENLACES de Recursos Humanos. con el fin de ampliar desde la práctica sus conocimientos sobre muchos conceptos y teorías adquiridos en la Universidad. El portal Los Recursos Humanos, está en la red desde Diciembre de 2004. [Conocer mas acerca de Los Recursos Humanos.com]
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