Hace algunas décadas, un presidente de Etiopía surgido de un golpe de Estado declaró que su programa de gobierno consistía en implantar en su país una democracia como la de Suecia. De esa manifestación surgían dos conclusiones claras: la primera era el prestigio de los regímenes políticos y económicos nórdicos; la segunda, la total desubicación del presidente, que, por supuesto, duró pocas semanas en su cargo.
Esa alta consideración que se tenía a sistemas que habían tratado de
implantar democracias con mayor justicia social, desapareció con el auge
neoliberal de los años noventa. Así, el sistema económico y social
escandinavo quedó relegado en la consideración pública, dado el
monopolio que ejerció el neoliberalismo, tanto en la acción de los
gobiernos como en el ámbito académico.
Ahora, con el derrumbe de la economía neoliberal, la situación ha
cambiado. Los neoliberales, o bien sostienen que se aplicaron mal sus
principios, o proceden como si esa época nunca hubiera existido. Sin
embargo, ya no se sostiene que el Consenso de Washington es la única
solución, y se revalorizan los modelos alternativos.
En ese sentido, existe un resurgimiento del sistema escandinavo, que, siendo capitalista, no es para nada neoliberal.
En Europa, se multiplican los estudios sobre ese modelo, al que se presenta como una alternativa deseable y viable al modelo anglosajón. Entre esos análisis, sobresale el de Robert Boyer, titulado La flexiguridad danesa (flexibilidad con seguridad), Editions rue d’Ulm, París, mayo de 2006). El profesor Boyer es un distinguido académico francés y uno de los creadores de la teoría de la regulación, que es uno de los pocos aportes valiosos y originales a la teoría económica que se ha elaborado en las últimas décadas.
El profesor Boyer analiza primero la situación de los países escandinavos, caracterizada por un nivel de vida equivalente al de Estados Unidos, por un ritmo de crecimiento análogo al de los demás países desarrollados, con excedente en el comercio exterior y con equilibrio o superávit en el presupuesto público. Su rasgo distintivo es que supera a los otros países desarrollados en desarrollo social. La tasa de sindicalización es muy elevada; el empleo público supera al 25% del empleo total; la tasa de empleo es una de las más altas del mundo; la desocupación es baja. En síntesis, muestra que la justicia social no es incompatible con el crecimiento económico.
Después de un pantallazo sobre Escandinavia, el profesor Boyer se
concentra en el caso de Dinamarca y dentro de él, en las relaciones
laborales. Se trata de un viejo pacto, que data de 1899, por el cual se
les reconoce a los empresarios el derecho de gerenciar el empleo y el
trabajo para preservar la adaptación de las empresas a la competencia y,
en contrapartida, el reconocimiento del sindicato como defensor de los
derechos de los asalariados y la conquista de una cierta seguridad.
Más de un siglo después, Dinamarca está abierta a la competencia
internacional, los impuestos y las contribuciones sociales absorben
cerca de la mitad del producto interno bruto, se indemniza a los
desocupados en peor situación con el 90% del salario durante 4 años, y
la tasa de sindicalización es del 80%.
En ese contexto, existe una política original respecto del empleo. No se procura conservar el empleo: por el contrario, el empleador tiene gran flexibilidad para despedir a sus asalariados. Cada año, casi el 30% de la mano de obra cambia de empleo, una cuarta parte de los cuales sufre un corto período de desocupación; el desempleo de larga duración es del 1%. Las empresas que predominan son las medianas y pequeñas. Se pregunta el profesor Boyer por qué los asalariados aceptan esta situación de inseguridad laboral extrema.
La respuesta es que existe una generosa indemnización por desempleo, que dura hasta 4 años, y una vigorosa política de empleo. La fuerte indemnización por desempleo evita la pauperización del desocupado y suprime la incertidumbre respecto de sus ingresos. El pacto consiste en otorgar a los empleadores la facultad de despedir a sus asalariados y, en contrapartida, dar una garantía de ingresos a los desocupados e integrarlos a un proceso que los reincorpore al trabajo. Todo ello, con un fuerte control que evite abusos.
Existen cuatro programas de empleo. El primero es de empleos subvencionados en el sector privado (el empleador recibe una ayuda pública que corresponde a la mitad del salario mínimo); el segundo es el de acceso a empleos en el sector público; el tercero consiste en un programa de formación o de educación; y el cuarto comprende diversos programas de ayuda a desocupados. Las estadísticas muestran que el procedimiento más eficaz fue el de subvenciones al sector privado.
El costo de esos programas en 2002 fue del 4,63% del PIB, de los
cuales 1,58% fue para las medidas activas (por ejemplo, la formación) y
3,05% para las medidas pasivas (indemnizaciones de desocupación y
jubilaciones anticipadas).
El sistema danés se contrapone al utilizado en la generalidad de los
países, que ponen énfasis en la conservación del empleo pero que, si hay
despidos, fallan después en dar una adecuada protección al desempleado.
La pauta danesa es la inversa: la ley no preserva el puesto de trabajo,
pero protege de modo generoso a los desempleados y después les organiza
trayectorias individuales de retorno al empleo.
En los hechos, la tasa de desempleo era de 12% en 1993 y bajó al actual 5%. El sistema anglosajón es muy diferente, ya que obliga a aceptar trabajos a los desocupados porque las indemnizaciones por desempleo son bajas y cortas en el tiempo.
El profesor Boyer concluye que el modelo danés se basa en tres ejes. El primero consiste en la demostración de que la “euroesclerosis” y la declinación no son inevitables. El segundo es la combinación entre una alta productividad, salarios elevados y una cobertura social muy extendida, en una economía abierta a la competencia internacional; se estructura así una alternativa que rechaza la baja productividad, los salarios magros y la débil cobertura social. El tercero es la posibilidad de un compromiso entre dos exigencias opuestas, que son la adaptabilidad de las empresas y la seguridad de los asalariados.
¿Qué utilidad tiene para la Argentina el conocimiento de la experiencia danesa en materia de empleo? Por supuesto, se trata de una realidad muy distinta a la nuestra, y pretender aplicarla acá tendría la misma sensatez que la del presidente etíope citado al principio. Cada país tiene sus propias modalidades, su historia, su cultura, su estructura de poder y económica, su nivel de productividad, su tradición sindical y sus recursos. Sin embargo, es útil saber que no existe un modelo único de flexibilidad laboral y que el que se pretendió aplicar en la Argentina daba mayores facilidades para despedir asalariados, pero no los protegía después. Era un subprograma referido al empleo dentro del modelo neoliberal y, en consecuencia, favorecía a los empleadores sin ninguna contrapartida o compensación relevante para los asalariados.
El modelo danés muestra que existen otras modalidades de capitalismo
que no son neoliberales y que aplican un sistema de flexibilidad laboral
con protección a los desempleados; pero cuesta el 4,6% del PIB, lo cual
es aplicable en un país con una presión tributaria del 50% del PIB (en
Argentina es de menos de la mitad que en Dinamarca). Sin una protección
sustancial a los desocupados y sin un plan de empleo, la flexibilidad
laboral se convierte en un ingrediente más del neoliberalismo salvaje.
Lo cual no quiere decir que haya que optar por un “despido fácil”, sino
insertar la política de empleo dentro de un plan global.
Fuente: Los Recursos Humanos. Portal de RR.HH. - www.losrecursoshumanos.com
Link original: http://www.losrecursoshumanos.com/politica-empleo-dinamarca.htm Autor: Alfredo E. Calcagno publicado en diario Hoy (La Plata. Bs As) 29/06/2006
Los Recursos Humanos.com es realizada por un equipo de estudiantes y graduados de las carreras de Relaciones del Trabajo y Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires (U.B.A.) que por iniciativa propia editan y distribuyen desde 2001 la Revista ENLACES de Recursos Humanos. con el fin de ampliar desde la práctica sus conocimientos sobre muchos conceptos y teorías adquiridos en la Universidad. El portal Los Recursos Humanos, está en la red desde Diciembre de 2004. [Conocer mas acerca de Los Recursos Humanos.com]
Acerca de GestioPolis
Participar en la comunidad
Derechos de Autor
GestioPolis es la primera comunidad de conocimiento en negocios de Hispanoamérica
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web
GestioPolis.com
© 2008 Carlos López
| Hazte miembro de GestioPolis |
|
Y Descarga 11 eBooks
GRATIS |