Hace ya varios años, uno de los autores asistía a un simposio académico
y presentaba un trabajo en el que aparecía una primera versión del
modelo al que haremos referencia en este trabajo práctico. El modelo
trataba de especificar las formas y grados de participación de los
empleados de que puede disponer un gerente de empresa y cómo éste puede
diseñar una solución para su problema basándose en el análisis de las
circunstancias que le rodean.
Para ciertas situaciones se consideraba apropiada una toma de decisiones de tipo autocrático; para otras, se preferían posturas de mayor participación, incluyendo la adopción de decisiones colectivas. El tema central del trabajo era que las exigencias de determinadas situaciones determinaban la efectividad (y, por consiguiente, la pertinencia) de posturas autocráticas o de corte más democrático para resolver los problemas de la empresa.
Como suele ocurrir en todas las reuniones académicas, se había designado a un participante en el simposio para hacer una crítica del trabajo y poner de manifiesto sus aciertos y sus puntos más débiles. Tal papel correspondió a un eminente sociólogo que, tras una crítica metódica y constructiva, propuso a los asistentes un modelo alternativo de participación. En su modelo recomendaba la toma de decisiones colectiva y por consenso como la única solución para todas las situaciones que pudieran presentarse en una organización.
El autor montó en cólera y comenzó a trabajar con todas sus fuerzas para refutar aquella tesis. Pensaba incluir ejemplos como el del «quarter- back» del fútbol americano que trataba de servirse de la toma de decisiones colectiva en pleno partido y dejaba que transcurrieran los 30 segundos de que disponía para ordenar la jugada que su equipo debía realizar.
Sin embargo, la defensa de su modelo no resultó necesaria una
vez que el crítico añadió que su postura a favor de una toma democrática
de decisiones no se basaba en que produjera mejores resultados sino en
la creencia de que era moralmente justa...
Años después, el mismo autor estaba dirigiendo un coloquio académico
sobre el modelo en el departamento de psicología de una de las
principales universidades del país.
Después de su presentación, un profesor de psicología clínica sugirió que, en lugar de incitar a los líderes a actuar de forma coherente ante una situación determinada, se debería estimular a la gente a respetar sus tendencias naturales; se debería animar al dirigente autocrático a que siguiera siéndolo, y al participativo a que continuara en su línea.
Ambas posiciones expuestas por los críticos son defendibles. Cada una de ellas pone de relieve un grupo diferente de valores relacionados con la participación. La primera contempla la participación como un asunto moral, incluso como un imperativo moral. La participación es un objetivo que hay que alcanzar por propio derecho, porque es algo bueno y justo. No necesita justificación desde el punto de vista pragmático.
Todos nosotros deberíamos tener un cierto respeto por esta postura. Concedemos gran valor a la democracia en el gobierno no por su eficacia sino porque legitima el derecho del pueblo a influir en aquellas decisiones que deban incidir decisivamente sobre los ciudadanos. Por idéntica razón nos oponemos al totalitarismo existente en Hispanoamérica o al Sistema del apartheid en Sudáfrica.
Muchos sociólogos se han referido a la expansión de los valores democráticos a partir de las instituciones de carácter político hacia la familia, la enseñanza e incluso el mundo empresarial centrado en la maximización de sus beneficios. Hemos oído a muchos dirigentes empresariales expresar su convencimiento de que «es bueno ser participativo y malo ser autocrático».
Nuestro segundo crítico destacaba un diferente grupo de valores, que definimos como existenciales. No se debe buscar la participación sino la autenticidad. La participación será buena o mala según la verdadera naturaleza del líder. «Sé fiel a ti mismo» se aplica tanto a la intervención de los demás en la toma de decisiones como a las diferentes facetas de las relaciones humanas.
Recomendamos la participación no porque sea buena o porque exprese el natural respeto de la humanidad hacia sus miembros. En todos nuestros modelos, los grados de participación se evaluarán de acuerdo con su contribución al objetivo de la eficacia y no como fines en sí mismos.
Nuestro trabajo refleja valores, pero esos valores tienden a apoyar la eficiencia en las empresas y una toma racional de decisiones. En determinadas circunstancias, la participación proporciona un medio para lograr tan valiosos fines, pero nunca propugnamos que sea un fin en sí misma ni que sea un mecanismo para lograr una auténtica expresión de la personalidad.
La visión que tienen en general los trabajadores de su jefe es que
ordenan, mandan, deciden, dicen lo que se debe hacer, imponen criterios,
distribuyen el trabajo, controlan y supervisan las tareas.
La participación de los directivos y mando debería estar centrada en
crear una imagen tal de manera de ser catalogados como un colaborador
más, orientador, generador de confianza; en ser aceptados por el grupo
naturalmente, en ser buenos comunicadores y transmitir seguridad.
DEFINICIÓN DE LIDERAZGO
El liderazgo ha sido definido como la "actividad de influenciar a la
gente para que se empeñe voluntariamente en el logro de los objetivos
del grupo". Por grupo debe entenderse un grupo pequeño, un sector de la
organización, una organización, etc. Debido a que lo que aquí interesa
es el liderazgo en el terreno organizacional, de ahora en más
utilizaremos la palabra "organización" para significarla tomada en
conjunto o cualquier sector o grupo que la compone.
De tal definición surgen los dos campos fundamentales de liderazgo:
1) El proceso intelectual de concebir los objetivos de la organización.
2) El factor humano, esto es, influenciar a la gente para que
voluntariamente se empeñe en el logro de los objetivos.
John P. Kotter, en su excelente obra "The leadership factor" (1988),
dice que el liderazgo se caracteriza por lo siguiente:
1) Concebir una visión de lo que debe ser la organización y generar
las estrategias necesarias para llevar a cabo la visión.
2) Lograr un "network" cooperativo de recursos humanos, lo cual implica
un grupo de gente altamente motivado y comprometido para convertir la
visión en realidad.
La definición de liderazgo citada al principio contiene una palabra clave: "voluntariamente", que también podría traducirse como "de buena gana". No se trata sólo de influenciar a la gente sino de hacerlo para que voluntariamente se empeñe en los objetivos que correspondan. Por lo tanto, excluimos del concepto de liderazgo la influencia basada en la coerción.
Puede concluirse que liderazgo y motivación son dos caras de una misma moneda, en donde la primera mira al líder y la segunda a sus seguidores; por lo tanto, también podemos afirmar que liderar es provocar motivación.
EL LIDERAZGO COMO CUALIDAD PERSONAL
En los albores de la historia, el líder era concebido como un ser
superior al resto de los miembros del grupo, con atributos especiales.
Un individuo al demostrar su superioridad ante la comunidad se convertía
en el líder.
Se consideraba que estos poderes o atributos especiales nacían con
ellos.
Actualmente con el auge de la psicología, se ha tratado de fundamentar
esta perspectiva a partir del fuerte vínculo psicológico que
establecemos con nuestro padre, la primera figura arquetípica que
tenemos.
Estudios psicológicos sobre el liderazgo sostienen que buscamos en
nuestros líderes la seguridad que nos proporcionaba el símbolo paterno.
Y así, como conceptualizábamos a nuestro padre como un ser perfecto e
infalible, reproducimos esta fijación hacia nuestros líderes,
considerándolos más grandes, más inteligentes y más capaces que
nosotros.
Aunque actualmente ya no se piensa que estas habilidades son
supernaturales y que las habilidades que hacen a un líder son comunes a
todos, sí se acepta que los líderes poseen éstas en mayor grado.
Los estudios sobre el liderazgo señalan que los líderes tienden a ser
más brillantes, tienen mejor criterio, interactúan más, trabajan bien
bajo tensión, toman decisiones, tienden a tomar el mando o el control, y
se sienten seguros de sí mismos.
EL LIDERAZGO COMO FUNCIÓN DENTRO DE LA ORGANIZACIÓN
Conforme se consolida la teoría de la administración y de las
organizaciones, ha cobrado fuerza el estudio del liderazgo como una
función dentro de las organizaciones. Esta perspectiva enfatiza " las
circunstancias sobre las cuales grupos de personas integran y organizan
sus actividades hacia objetivos".
Según esta perspectiva el líder es resultado de las necesidades de un grupo. Un grupo tiende a actuar o hablar a través de uno de sus miembros. Cuando todos tratan de hacerlo simultáneamente el resultado por lo general es confuso o ambiguo.
La necesidad de un líder es evidente y real, y ésta aumenta conforme los objetivos del grupo son más complejos y amplios. Por ello, para organizarse y actuar como una unidad, los miembros de un grupo eligen a un líder. Este individuo es un instrumento del grupo para lograr sus objetivos y, sus habilidades personales son valoradas en la medida que le son útiles al grupo.
El líder no lo es por su capacidad o habilidad en sí mismas, sino
porque estas características son percibidas por el grupo como las
necesarias para lograr el objetivo.
El líder se diferencia de los demás miembros de un grupo o de la
sociedad por ejercer mayor influencia en las actividades y en la
organización de éstas. El líder adquiere status al lograr que el grupo o
la comunidad logren sus metas. El líder tiene que distribuir el poder y
la responsabilidad entre los miembros de su grupo.
Esta distribución juega un papel importante en la toma de decisiones y,
por lo tanto, también en el apoyo que el grupo le otorga.
Un individuo que destaca como un líder en una organización
constitucional no necesariamente destaca en una situación democrática,
menos estructurada. Los liderazgos pueden caer en personas diferentes.
En síntesis, " el líder es un producto no de sus características, sino
de sus relaciones funcionales con individuos específicos en una
situación específica."
FACTORES CONDICIONANTES
El estudio del liderazgo es un problema complejo si se tienen en cuenta
los rápidos cambios que se producen en la actualidad.
Debemos considerar los siguientes factores condicionantes:
Cultura organizacional:
El "clima" existente en la empresa influye en la eficacia de la
conducción.
Estructura organizacional:
La falta de definición de las líneas de autoridad puede ocasionar
problemas de relación.
Estilo personal:
La modalidad de conducción, condicionada por factores temperamentales
y caracterológicos.
Requerimientos situacionales:
· Identificación de los grupos laborales existentes:
- Integrados / Desintegrados
- Aislados
- Clanes / Pandillas
· Posiciones o puestos de trabajo bien determinadas:
- Definición de funciones, actividades y responsabilidades.
Normas, políticas y procedimientos claros:
- Información proporcionada a los empleados ( Reglamentos internos,
Manuales de Orientación, Sistemas de Reuniones, etc. )
EL PROCESO DE LIDERAZGO
Las personas se pueden dividir en tres grupos:
1) Los que aspiran a ascender y se identifican con la organización.
2) Los indiferentes, que aceptan las exigencias de la organización pero
aíslan su propio interés real.
3) Los ambivalentes, que necesitan la seguridad de la organización pero
tropiezan con dificultades para desempeñar el papel.
La diferenciación entre estima y status es importante para el administrador. Este dispone del poder necesario para conferir símbolos de status a un individuo, pero se estima sólo al hombre que lo merece por su desempeño. Homans hace el siguiente distingo entre estima y status. La estima puede determinar por sí sola una situación de liderazgo, sin necesidad de una jerarquía formal. El individuo estimado tiene mayores posibilidades de promover cambios en el grupo, pero también está expuesto a perder su aprecio si el grupo considera que la desviación es excesiva.
El liderazgo no depende de los rasgos individuales sino de la interrelación de la personalidad con los factores situacionales de carácter social.
El administrador debe reconocer que en la empresa existe un sistema social. Es el sistema social trasladado de la sociedad en general a la empresa. Para actuar en este sistema social, primero el administrador debe tener conocimiento de los fenómenos de la conducta humana y abordarlos. Esto último implica cierta comprensión de las necesidades y las motivaciones humanas, y capacidad perceptiva para analizar al individuo.
Una vez que haya aprendido todo acerca de la conducta humana, puede orientar el rumbo del liderazgo mediante el incentivo y la motivación.
Para obtener una acción eficaz del subordinado, el administrador no
debe basarse sólo en la relación autoritaria y jerárquica entre ellos, y
por el contrario debe motivar al subordinado para que ejecute una tarea
de calidad superior.
El administrador nada realiza por sí mismo, pues ejecuta su acto sólo
mediante la administración o la coordinación de los actos ajenos.
El administrador se ve presionado entre el deseo de complacer a sus superiores y pares, y el de complacer a sus subordinados. Si posee percepción social y comprensión de la conducta humana, hará mucho por dejar satisfechos a ambos grupos.
El administrador supone que todas las personas tienen las mismas
motivaciones e idénticos intereses que él. Nada más lejos de la verdad.
Para tener éxito, el liderazgo debe ser capaz de comprender el
comportamiento humano, la jerarquía de necesidades y los problemas de la
percepción social. El administrador como líder debe tener una imagen
clara del comportamiento humano.
La percepción fundada en la comprensión del comportamiento es parte
del proceso de adquisición de aptitud en el terreno de las relaciones
humanas.
La comprensión de la jerarquía de necesidades humanas conduce al
ejercicio eficaz del liderazgo. El líder debe motivar al adepto que
forma parte de su equipo, con el fin de que contribuya a la realización
de la tarea. La motivación exige que el líder contemple tres entidades
distintas en la organización:
§ El individuo
§ El grupo
§ El individuo que sufre la influencia del grupo
Es posible que el individuo sólo desee el reconocimiento de los miembros
de su grupo, y que rechace aquella que le brinde el líder.
Es importante conocer las formas particulares de reconocimiento
existentes en la sociedad, y sobre todo en la empresa.
EL LÍDER ADECUADO EN EL MOMENTO APROPIADO
Si la empresa cuenta con alguna(s) persona(s) que fije(n) el rumbo y la oriente(n) en el logro de sus objetivos y la puesta en ejecución de su estrategia, entonces posee un líder (o líderes). El verdadero líder es el "alma" de la empresa y es el que genera el entusiasmo que motivará el rendimiento. En efecto, el líder concibe la estrategia brindando la visión, fijando prioridades y determinando e implementando el motor estratégico.
Los líderes deben saber elegir el momento oportuno; su estilo y
aptitudes deben adecuarse a las últimas necesidades de la organización,
ya que existen muchos tipos de líderes y la empresa debe contar con el
adecuado en el momento apropiado.
Existen cuatro tipos de líderes. Cada uno suele ser sumamente efectivo
en el momento apropiado de la trayectoria de la compañía.
1) Líderes audaces
Son generalmente los fundadores o creadores de la institución o
compañía. Poseen la pasión y el genio para hacer realidad los sueños que
otros creen inalcanzables. Son personas que tienen mucha prensa.
No se puede negar la importancia de los líderes audaces, pero solamente
son eficientes en situaciones específicas y en una cierta fase del ciclo
vital de la institución. Si se les pide que ejerzan el papel de líder
cuando la empresa requiere estabilidad y maniobras cautelosas, son un
desastre. No todas las personas audaces son líderes. Algunos son
simplemente "jugadores" que actúan sin medir las consecuencias y carecen
de visión, rumbo o estrategia.
Los verdaderos líderes audaces son personas que apuestan su
patrimonio y reputación personal al éxito de los cambios significativos
que realizan en el modo en que operan sus organizaciones. Muchas veces
crean productos, servicios o causas que de otra manera no hubieran
existido. En esta categoría podemos mencionar a Bill Gates de Microsoft.
2) Líderes cautelosos
Están interesados y comprometidos en hacer que la empresa o institución
pase de una etapa inicial de crecimiento a una sana madurez. Su punto de
vista es evolutivo en lugar de revolucionario.
Sus atributos de liderazgo son la estabilidad y un claro sentido de
dirección para la organización. Su función es facilitar la evolución de
la compañía para garantizar su crecimiento a largo plazo. No son
mencionados en los titulares de los periódicos ni reciben la
espectacular publicidad de los líderes audaces.
Normalmente, su reconocimiento se produce a través de
testimonios más silenciosos, luego de que han batallado largo tiempo
para consolidar la firma y convertirla en un éxito.
Hacen que las empresas se conserven robustas y posibilitan que se
desarrollen de una manera sistemática y previsible.
No todos los gerentes de estilo cauteloso son líderes. Algunos
son en realidad simplemente "guardianes" que no incrementan el valor de
la compañía. Llega el momento en el que el líder cauteloso debe ser
reemplazado por el cirujano o inclusive por el funerario.
3) Cirujanos
Seleccionan las mejores partes de la institución y la mano de obra
para garantizar su supervivencia. Eliminan aquellas unidades que no son
necesarias o cuya existencia amenaza a toda la organización.
Estos líderes frecuentemente salvan a las empresas que se hallan al
borde del colapso. Por ejemplo, Lee Iacocca fue un cirujano que salvó a
la Chrysler Corporation. Hizo que el foco de atención de la empresa
fueran los automóviles y eliminó de la misma los segmentos no
relacionados con la industria automotriz.
Iacocca salvó a la Chrysler aplicando las aptitudes que había adquirido
durante su larga trayectoria en la Ford. Introdujo una mini camioneta y
reintrodujo el convertible, lo que por una ironía de la vida fueron las
dos medidas decisivas que no se le permitió tomar en la Ford.
Iacocca siguió sus instintos, y sus talentos coincidieron con los requerimientos de la empresa. Eso lo convirtió en el líder adecuado en el momento apropiado.
4) Funerarios
Su tarea es cosechar los frutos de la empresa, cerrarla o fusionarla con
otra. Se hacen cargo de los sobrevivientes y de otros que se hayan visto
afectados por la defunción de la institución.
Se encargan de tomar decisiones en un momento en que los que están
demasiado cerca de una situación o demasiado involucrados personalmente
en una historia, son incapaces de pensar claramente por sí mismos. El
líder funerario debe tomar la decisión adecuada en relación con la
existencia de las divisiones o productos de una empresa que está en
problemas o inclusive sobre la misma compañía. En el interín, estos
líderes deben hacer frente a los apegos emocionales de los
sobrevivientes.
Es a menudo necesario un verdadero líder estratégico para
cerrar una línea de productos o
retirarse del mercado. A veces, el funerario debe cerrar una compañía
entera cuando ésta se encuentra demasiado enferma para recuperarse. Es
probable que se los llame "eutanastas" en la jerga actual, sin embargo
son líderes.
CARACTERÍSTICAS DE TODOS LOS LÍDERES
§ Dedicación
Los líderes estratégicos están comprometidos con la supervivencia a
largo plazo y la prosperidad de las organizaciones. Esos son los
objetivos primordiales cuya importancia nunca esta de más enfatizar.
Por el contrario, muchos norteamericanos creen que esforzarse para que
el balance general tenga un saldo holgadamente positivo es la misión y
objetivo primordiales del gerente.
Algunos además sostienen que se debe conservar constantemente un flujo positivo de efectivo si la empresa ha de ser capaz de pagar sus cuentas y de mantener su solvencia. Pero esta concentración obsesiva en el balance general destruye las organizaciones, ya que estimula una mentalidad de corto plazo y oportunista: engendra gerentes y no líderes estratégicos.
Los líderes estratégicos reconocen la diferencia entre los medios y el fin. Las utilidades y el flujo de efectivo son medios para lograr un fin y no un fin en sí mismo. Las utilidades son los medios para que una empresa reinvierta en su futuro al costo más bajo. Debido a que los líderes poseen una visión para la compañía y están comprometidos en implementarla, deben establecer un equilibrio entre los factores de corto y largo plazo.
§ Pasión
Los líderes deben amar la organización y sus objetivos. Deben tener el
deseo de anteponer las metas de la empresa a todo lo demás; requieren
pasión.
Los diferentes tipos de líderes exhiben distintas clases de pasión. Los
líderes audaces concentran su pasión e impulso estratégico en crear algo
que creen que es único.
El impulso de los líderes cautelosos es más sutil y menos visible. Están dedicados a sostener el crecimiento y rentabilidad de la compañía o a sostener la robustez y vigor de la institución pública. Están orientados a los cambios progresivos y no a los cambios espectaculares. Con todo, los líderes de estilo cauteloso suelen expresar claramente sus metas e intenciones y están apasionadamente comprometidos con hacerlas realidad.
Aunque parezcan fríos y calculadores, el cirujano y el funerario son
también líderes apasionados que poseen el impulso y la dedicación para
efectuar los difíciles cambios, ya sea para renovar sus instituciones o
mantenerlas productivas todo el tiempo que sea posible. El cirujano esta
dispuesto a eliminar los segmentos enfermos e improductivos para hacer
más sana la organización en su conjunto y para que pueda existir más
tiempo. El funerario tiene la capacidad de hacer lo necesario para
ayudar a la organización a aprovechar al máximo sus últimos momentos.
§ Credibilidad
Los líderes hacen lo que dicen. La coherencia de las acciones y palabras es esencial. Y también lo es la honestidad. Si las circunstancias determinan la realización de cambios, un líder debe estar dispuesto a explicar el motivo y ser capaz de hacerlo; si no se obtienen los resultados prometidos, un líder debe ser capaz de admitir errores o defectos.
Los líderes estratégicos hacen más que pronunciar discursos que digan lo que la gente quiere oír. No solamente son creíbles sino previsibles. No hacen promesas desmedidas ni crean sorpresas y desilusiones. Cuando los cambios se hacen necesarios, los líderes los discuten con su equipo. En efecto, esta clase de comunicación en equipo es una de las características que define a los líderes estratégicos de todos los tipos.
§ Aptitudes extraordinarias
El líder estratégico debe ser el mejor en algún aspecto clave de la
empresa y ser capaz de convertir esta cualidad en algo realmente
diferente. Algunos líderes se desempeñan mejor en el desarrollo y
diferenciación de los productos y servicios de la compañía, algunos se
destacan en las ventas y otros resuelven problemas de manera singular.
Este talento especial es el motor estratégico que le posibilita al líder
y a la firma obtener y conservar una ventaja competitiva y, a veces,
hasta injusta.
Fuente: Los Recursos Humanos. Portal de RR.HH. - www.losrecursoshumanos.com
Link original: http://www.losrecursoshumanos.com/liderazgo02.htm Autor: Yanina Méndez, estudiante de Relaciones del Trabajo (UBA)
Los Recursos Humanos.com es realizada por un equipo de estudiantes y graduados de las carreras de Relaciones del Trabajo y Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires (U.B.A.) que por iniciativa propia editan y distribuyen desde 2001 la Revista ENLACES de Recursos Humanos. con el fin de ampliar desde la práctica sus conocimientos sobre muchos conceptos y teorías adquiridos en la Universidad. El portal Los Recursos Humanos, está en la red desde Diciembre de 2004. [Conocer mas acerca de Los Recursos Humanos.com]
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