Recibe los titulares de GestioPolis en tu correo.
Un envío diario ofrecido por FeedBurner

LA FORMACIÓN, LA GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Y LOS INTANGIBLES EN LAS ORGANIZACIONES (I)

Autor: Los Recursos Humanos. Portal de RR.HH.

Los Recursos Humanos. Portal de RR.HH.

GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO 

04-2007

Herramientas

Introducción

Los cambios en los diferentes entornos económicos que han tenido lugar en las últimas décadas han puesto de manifiesto la necesidad de replantearse la gestión de las organizaciones. Uno de los fenómenos que probablemente más ha sorprendido a los estudiosos de las ciencias de la empresa es el cambio de la importancia relativa de los recursos que contribuyen al proceso de creación de valor. Aquello que en los llamados años del capitalismo industrial era considerado sustancial por empresarios y ejecutivos, ha pasado a segundo término, y aquello que era considerado como una excentricidad, se ha situado en el centro de su atención.

En un mundo con una demanda cada vez más sofisticada, las organizaciones, en la búsqueda de factores que les diferenciaran de la competencia, han ido descubriendo que factores como, por ejemplo, la imagen de marca o la flexibilidad para adaptarse a los gustos cambiantes de los clientes, era mas difícil de ser copiado o imitado que cualquier otra barrera convencional financiera, y, consecuentemente, requerían más gestión.

Efectivamente, en el transcurso del proceso de cambio que va desde el capitalismo industrial a la economía del conocimiento, los recursos que no pueden adquirirse fácilmente en el mercado figuran entre los considerados como más valiosos frente a aquellos que pueden comprarse con dinero. Las diferencias esenciales que otorgan a las empresas ventajas competitivas sostenibles en el tiempo, resultan ser las que se basan precisamente en capacidades y en conocimientos, es decir, en los llamados intangibles, o de una manera más general, el capital intelectual.

Se podría afirmar que el conocimiento se ha ido incorporando al conjunto de recursos de las empresas de forma creciente y que dicha incorporación se concreta en un conjunto de intangibles “valiosos”. Es en este preciso momento cuando el rol de las personas y de la formación, como instrumento a disposición de las organizaciones, cambia de naturaleza. Sería pretencioso afirmar que el “uso” del conocimiento es patrimonio exclusivo de la época en que vivimos pero sí se pueden observar cambios sustantivos en el ritmo y peso en su utilización, en los recursos destinados a su creación y en el aumento de las externalidades que se obtienen de sus crecientes stocks. Algo parecido se podría decir de la formación, cuyo propósito ha cambiado al ritmo de las nuevas exigencias sobre el capital humano y el conocimiento.

Paradójicamente, los recursos intangibles, cada vez más críticos para las organizaciones, no aparecen valorados en los documentos contables y, en ocasiones, ni siquiera están correctamente identificados por los gestores de la empresa. Al tratarse de recursos heterogéneos, difíciles de ser medidos y de importancia específica, las organizaciones no se habían planteado hasta el momento ni su identificación ni su medición. Pero, ya sea dentro o fuera de la contabilidad o de las estadísticas, los intangibles son hoy objeto de atención prioritaria por parte de los ejecutivos de las empresas.

Si los intangibles son cada vez más sustanciales para la competitividad de las empresas hay que empezar a preguntarse hasta dónde y de qué manera las personas participan en su creación y hacia dónde hay que dirigir los esfuerzos formativos de las empresas para contribuir a crear y mantener su stock. Por lo tanto habrá que considerar establecer métodos mas o menos perfectos de valoración de intangibles antes de destinar recursos a su conservación o eventual incremento a través de la formación.

Con todo, no estará demás buscar otros causantes de la revolución del conocimiento además de la sofisticación y aumento de la demanda. Ciertamente una mayor y mas sofisticada demanda requería de una transformación de la organización económica pero difícilmente esta se hubiese producido con la intensidad de la última década sin el concurso afortunado de las Nuevas Tecnologías de la Información y de las Comunicación (NTIC). Las NTIC han contribuido al sorprendente crecimiento de los últimos años porque entre otras cosas han hecho posible los cambios producidos en las organizaciones y una mayor creación y utilización del conocimiento. En un análisis sobre el conocimiento y la formación, el papel de las NTIC no puede obviarse. Las NTIC son causa y efecto de la revolución del conocimiento. En este marco cabe además preguntarse como cuanto el vehículo nuevas tecnologías ha hecho posible concretar determinados comportamientos formativos que se venían citando en los textos o que eran sugeridos por los expertos en formación pero que eran de difícil concreción. Las NTIC no solo han posibilitado una nueva reflexión sino que “cosas” que no eran posibles por su precio o por su dificultad de gestión ahora lo son.

Para dar respuesta a este conjunto de interrogantes, en el apartado 1 se abordarán algunas de las cuestiones relativas al marco conceptual en el que se mueve el tratamiento del capital intelectual con el objetivo de precisar el vocabulario y establecer las relaciones más significativas entre los diferentes conceptos. En el apartado 2 se esbozarán las iniciativas mas representativas sobre la gestión de intangibles lo que nos ayudara a entender sus problemas de identificación y evaluación y su relación con el universo de la formación. En el apartado 3 se describe el modelo Meritum de gestión de intangibles con el propósito de avanzar en los instrumentos que eventualmente puedan ayudarnos en incorporar la gestión de la formación a la de los intangibles. El apartado 4 que ofrecen algunas líneas de acción y se establecen los parámetros de una estrategia formativa en relación al capital humano y el conocimiento en las organizaciones. En el apartado 5 se hacen algunas disquisiciones sobre las NTIC y la Nueva Economía.

I El Marco Conceptual

Durante los últimos años de la década de los noventa se ha ido desarrollando una teoría sobre el Capital Intelectual y la Gestión del Conocimiento y sin embargo, es general que ambos conceptos, o bien no se definen o bien al hacerse ambiguamente resulta difícil reconocer las líneas de separación entre ambos . Más aún, en la literatura al uso, por una parte aparecen abundantes sinónimos de los dos conceptos tales como Recursos Intangibles, Recursos Invisibles, etc. lo que dificulta su delimitación. Por otra, es habitual el uso inmoderado de los dos conceptos para justificar parcelas de la Economía del Conocimiento o incluso de la Nueva Economía que los hace aparecer más como un elixir mágico a utilizar en cualquier oportunidad que se presente que como rigurosas herramientas a disposición de las empresas. Ante la posible confusión en la utilización del vocabulario parece procedente aclarar sus fronteras y establecer las bases de los modelos al uso.

 • Capital Intelectual

El Capital Intelectual se define como el “conjunto de recursos intangibles de la organización que tienen la capacidad de generar valor ya sea en el presente, ya en el futuro”. Se tratará de recursos considerados en un sentido amplio y no únicamente en el sentido estrictamente contable. Dicho de otra forma, el Capital Intelectual incluye tanto los activos intangibles que la normativa contable permite reconocer, como las habilidades o capacidades de la organización y de los empleados.

En el transcurso de la reflexión sobre el Capital Intelectual, cada constructor de un modelo ha ido definiendo su propia taxonomía (ver apartado II). De hecho hay casi tantas clasificaciones de Intangibles como equipos de investigación o empresas de consultoría en  el mercado, pero, con todo y poco a poco parece que la clasificación de Edvinsson y Malone (1999) ha ido imponiéndose como estándar.

Esta clasificación distingue entre las categorías de Capital Humano, Capital Estructural y Capital Relacional.

 q       El Capital Humano está formado por los recursos intangibles, capaces de generar valor, que residen en las personas: sus habilidades, conocimientos y capacidades. Finalmente éste es el dominio del conocimiento y del aprendizaje de la persona y consecuentemente de la formación.

q       El Capital Estructural está formado por todos los recursos intangibles capaces de generar valor, que residen en la propia organización, es decir, que el capital estructural es aquél que se queda dentro de la organización cuando los empleados se marchan. 

El capital estructural es, en definitiva, la infraestructura que ayuda a incorporar, formar y mantener el capital humano aditivo, es decir, las rutinas, la “forma de funcionar”, la cultura, etc.

La capacidad de aprender de la organización la debemos pues situar en el capital estructural ya que es el continente “organizado” de los conocimientos personales que da coherencia a la formación. Pero además, la formación puede ayudar a repensar y reconstruir el Capital Intelectual en sus tres acepciones en función de las necesidades de la empresa. A la formación dirigida a mejorar el capital estructural le llamaremos formación estructural u organizacional, paralela al aprendizaje organizacional.

q       El Capital Relacional está formado por los recursos intangibles, capaces de generar valor, relacionados con el entorno de la empresa: sus clientes, proveedores, sociedad, etc. Así, podemos notar que son recursos que residen bien en los empleados (Capital Humano) bien en la propia organización (Capital Estructural), pero que a efectos conceptuales quedan separados de las dos categorías anteriores por cuanto que hacen referencia a relaciones exteriores. El capital relacional es la parte del Capital Intelectual que permite crear valor en relación con las relaciones exteriores de la empresa.

La formación relacionada con el capital relacional incorpora el componente de “organización extrovertida” que es la empresa. La extroversión para la empresa no es un capricho sino su razón de ser. La empresa existe porque retribuye a todos los agentes que intervienen en el proceso desde los clientes a proveedores pasando por los propietarios y los trabajadores. El mundo de las relaciones exteriores de la empresa es un mundo lleno de información y de conocimiento, es un mundo lleno de posibles externalidades donde la calidad de los esquemas de referencia personales y de la organización, es decir los stocks cognitivos, tienen mucho que ver con la capacidad de la empresa de apropiación de las posibilidades que el exterior ofrece. Los itinerarios de la organización dependen de esta capacidad de apropiación.

No todas las relaciones externas están recogidas por el capital relacional, muchas no pueden separarse tan fácilmente del dominio del capital humano y del capital estructural pero en todo caso la clasificación ayuda a la comprensión de las diferencias de la formación aplicable en los tres casos.

Podríamos afirmar por tanto que la suma de los componentes de las tres categorías de capital intelectual es el Capital Intelectual de la organización y que cada uno de los componentes requerirá sus propias estrategias relativas a la formación (Figura 1).

  La gestión del conocimiento

Una vez identificada la relación conceptual existente entre el los Recursos Intangibles o Invisibles y el Capital Intelectual, como conjunto de recursos “intangibles” de la organización capaces de generar valor, vamos a tratar de incorporar al modelo el concepto de Gestión del Conocimiento (ver Figura 2). Recordemos aquí que aunque los recursos basados en el conocimiento no son los únicos recursos intangibles a disposición de la empresa, estos son cada vez más importantes en el proceso de creación de valor de las organizaciones y en la obtención de ventajas competitivas sostenibles y en todo caso los susceptibles de ser formados.

Los recursos intangibles de una organización crecen generalmente por flujos de información o de conocimiento y los recursos tangibles crecen por flujos de dinero. Así por ejemplo para adquirir maquinaria basta con tener dinero o crédito, mientras que para añadir nuevas características a un producto que satisfagan a los eventuales clientes se precisa información y conocimiento. Así pues, parece razonable afirmar que por mucho dinero que tenga una organización, si no es capaz de gestionar sus flujos de información y de conocimiento adecuadamente, será incapaz de construir un stock suficiente de recursos intangibles como para mantenerse competitiva. La acertada gestión de los flujos de información y de conocimiento tiene por objeto incrementar el stock de recursos intangibles que crean valor que con el tiempo se concreta en recursos tangibles que aparecerán recogidos en el balance.

La Gestión de la Información y la Gestión del Conocimiento no son procesos simultáneos. La Gestión de la Información es previa a la Gestión del Conocimiento. De hecho, la información se convierte en conocimiento cuando “alguien” la ha contextual izado, deliberadamente o no, de forma que gracias a este proceso de contextualización mejore su capacidad de actuar de forma inteligente. Se trata del llamado proceso cognitivo. Poder actuar es lo que separa a la información del conocimiento. Así, lo que para una persona puede ser información, (stock o disposición de datos), para otra es conocimiento (capacidad para la acción).

La Gestión del Conocimiento es la manera como la información se procesa con el fin de que se convierta en conocimiento. Así, las organizaciones deben averiguar cómo, cuándo y por qué se produce ese cambio, y, así, establecer patrones de comportamiento o pautas que relacionen esa transformación de información en conocimiento con el crecimiento de los recursos intangibles de la organización.

La Gestión de los Intangibles o Gestión del Capital Intelectual es un concepto más amplio que la Gestión del Conocimiento. La Gestión del Conocimiento se lleva a cabo con el objetivo de adquirir o aumentar el stock de recursos intangibles que crean valor en una organización y por tanto es una parte del concepto más global de Gestión de los Intangibles. La formación como proceso de inversión, es decir como gasto en la estructura del que se espera un rendimiento mas o menos aplazado, no se limitará pues únicamente al ámbito de la gestión del conocimiento sino al mas amplio de los intangibles, o si se quiere, al ámbito de los otros intangibles.  

II La Formación y los modelos de Gestión del Capital Intelectual

En este apartado tratamos de resumir los distintos modelos de Gestión de Capital Intelectual. Los modelos que comentaremos han sido desarrollados por Kaplan y Norton, Tom Stewart, Edvinsson y Malone, Annie Brooking, Karl-Erik Sveiby; a los que añadiremos el correspondiente al proyecto Meritum.


• Kaplan y Norton.

Uno de los trabajos pioneros en el ámbito de la gestión del capital intelectual es el Balanced Business Scorecard de Kaplan y Norton (1992). Este modelo trata de incorporar a los sistemas tradicionales de medición para la gestión algunos aspectos no financieros que condicionan la obtención de resultados económicos.
Se trata del primer intento de diseñar indicadores no recogidos en los estados contables de una organización con el objetivo de mejorar los procesos de toma de decisiones de los directivos.

La fuerza del Balanced Business Scorecard estriba en que suministra un marco conceptual muy simple – que incorpora medidas no financieras - para conocer si se están utilizando los procesos y personas adecuados para obtener un óptimo rendimiento empresarial. Se trata de una herramienta de gestión más que de un intento por valorar los recursos intangibles de una organización. Sin embargo, como tal herramienta de gestión el Balanced Business Scorecard nos ofrece una lista de recursos intangibles susceptibles de ser gestionados y susceptibles de ser tratados desde el punto de vista del conocimiento.

En el ámbito de la formación los trabajos de Kaplan y Norton nos propones al menos dos campos de reflexión. Uno de ellos de base y el otro operativo. El primero esta relacionado con la pretensión estratégica de la formación y el otro con el problema de cómo establecer la jerarquía de los vacíos de formación.

Efectivamente, en la introducción de los textos que proponen modelos para la detección de necesidades de formación se insiste en la necesidad de que la formación parta de la estrategia. Si la formación es la base del conocimiento y éste lo es de la capacidad de actuación, ¿qué más estratégico que la formación? ¿qué más importante que detectar aquellos vacíos en el conocimiento en relación a lo que se desea o intuye que se desea?. En este sentido, la obra de Kaplan y Norton es importante, pues introduce en el sistema de información a disposición de los que toman decisiones variables estratégicas a considerar más allá de las convencionales y que pueden indicar vacíos de formación sustanciales antes olvidados o difíciles de justificar. Recordaremos que uno de los problemas de los departamentos de formación de las empresas es el de arrancar presupuesto para necesidades “inmateriales” relacionadas con el capital humano, el capital estructural y el relacional que con la “lista” del Balanced Business Scorecard salen a la luz y que además, como veremos mas adelante otros autores se atreven a cuantificar.

• Tom Stewart.

El artículo de la revista Fortune de Tom Stewart “Your Company’s Most Valuable Asset: Intellectual Capital” publicado en octubre de 1994 marcó también un precedente importante. El artículo llamó la atención porque por primera vez se proponía desde la literatura solvente la posibilidad de medir los intangibles desde dentro de las empresas. El argumento más valioso esgrimido por T. Stewart contra aquéllos que aducían que los intangibles no podían ser medidos era que los mercados de capitales o el mercado de trabajo, en la práctica, en sus cotizaciones o en los salarios promedio, ya los estaban midiendo.

Contando con las experiencias de empresas tales como Dow Chemical, Canadian Imperial Bank of Commerce o Skandia, Stewart defiende la necesidad de cambiar el sistema contable tradicional por uno nuevo porque el primero ya no es capaz de capturar la realidad económica al no tener en cuenta recursos cada vez más valiosos como los recursos intangibles y entre ellos el conocimiento.
El articulo de Stewart tiene interés ya que nos demuestra por la vía de los hechos la importancia de los intangibles. No se trata ya solo de un elegante discurso académico, o de una propuesta de gestión para actuar sobre diferentes ítems en la empresa, más o menos susceptibles de ser incorporados a las diferentes áreas funcionales de la misma, sino del reconocimiento de la necesidad de reforzar el capital intelectual si se desea que el mercado descuente sus efectos apreciando los activos de la empresa más allá de los apuntes contables.

• Skandia (Edvinsson y Malone)

En 1995 se publica un suplemento al Informe Anual de la empresa sueca de servicios financieros Skandia con información relativa al capital intelectual. Se trata del primer esfuerzo por sistematizar un conjunto de indicadores clave para medir los intangibles de una organización.

Edvinsson y Malone en su modelo proponen: por un lado elaboran el listado de indicadores que nos permitirán valorar el capital intelectual de la organización y, por otro, definen lo que ellos denominan la navegación, es decir, la búsqueda de algún método que nos permita incorporar al proceso la variable “tiempo” para poder crear valor de forma sostenida. Este es el modelo conocido como El Navegador de Skandia (ver Figura 3).
 

La novedad que incorporan Edvinsson y Malone es significativa. Por una parte la incorporación de elementos de evaluación sobre las variables identificativas del capital intelectual y por otra un sistema de gestión. El modelo Skandia permite no sólo la justificación por motivos estratégicos de parte de la gestión, que hasta ahora resultaba difícil, sino que permite su evaluación e incorporación al proceso estratégico de la empresa.  

·  Annie Brooking

Annie Brooking, fundadora en el Reino Unido de la empresa consultora The Technology Broker, forma otro grupo de reflexión cuyo trabajo se centra en el interior de la empresa. En este sentido observa cómo las mediciones del capital intelectual deben servir no sólo para ser mostradas al exterior, sino que deben ayudar a los directivos de las organizaciones a ser conscientes de cómo se va produciendo el proceso de creación de valor y cuál es el peso que el capital intelectual detenta en dicho proceso.
Al contrario que los otros modelos aquí esbozados, Brooking no enumera un listado de indicadores cuantitativos sino que se centra en cuestiones cualitativas. Parte de la idea de que la generalización de un modelo pasaría primero por la definición de una metodología que permitiera una auditoria de la información.

Su modelo clasifica los intangibles en cuatro bloques: activos de mercado, activos humanos, propiedad intelectual e infraestructura (ver Figura 4).

Figura 4: Componentes del Capital Intelectual (Brooking, 1996)  

  La clasificación de Brooking y la cuantificación de las variables nos permite mejorar el modelo de identificación de necesidades de formación y de su posterior evaluación. Así por ejemplo acciones de formación que eran consideradas fruto de las asimetrías en las relaciones de poder en la empresa, o cuanto menos caprichosas, encuentran su justificación si utilizamos los trabajos de Brooking. Nos referimos, por ejemplo, a la evidencia resaltada en la mayoría de los estudios, de la importancia relativa de los gastos de formación dedicados a la formación de los ejecutivos (masters, postgrados, etc.) en relación a los gastos totales. 

·        Sveiby: The Intangible Assets Monitor

Karl-Erik Sveiby estudia en principio tres empresas: WM-data, que ya desde 1989 incluye en sus informes anuales información sobre intangibles; PLS-Consult, que lo hace desde 1993; y, finalmente, Celemi, una empresa de formación que desde 1995 incluye en su informe anual lo que denominan una auditoría de conocimientos, documento que presenta una estructura bastante similar a la de Skandia y que conforma lo que se conoce como el Intangible Assets Monitor (IAM).

Se trata de un método para la medición de los intangibles desarrollado en 1996 que incorpora un formato o estructura de presentación de resultados. Esta estructura muestra una selección de los indicadores más relevantes y adecuados para la empresa, no obstante se afirma que la elección de los indicadores dependerá de la estrategia de la empresa.

De forma breve podemos decir que el IAM lo que propone es que las organizaciones escojan una selección de indicadores en función de la capacidad de los mismos para cubrir las siguientes áreas: crecimiento/renovación, eficiencia y estabilidad. El propósito es que con pocos indicadores se pueda obtener una idea general de cómo está la situación de la organización en ese momento. Además contemplan diferencias entre indicadores de estructura externa, indicadores de estructura interna e indicadores de competencia.  La estructura externa está formada fundamentalmente por los clientes de la empresa, la estructura interna por el entramado de actividades, rutinas y cultura  de la organización en sí misma y, finalmente, las competencias de sus empleados.

De esa forma, presentan ejemplos de posibles indicadores en una matriz, teniendo en cuenta las variables de las dos clasificaciones anteriores (Figura 5).  

  Fuente: Adaptación propia del modelo presentado en la página web “The Intangible Assets Monitor” http://www.sveiby.com.au/IntangAss/CompanyMonitor.html

El Intangible Assets Monitor (IAM) nos permite situar la formación a nivel estratégico. Ya hemos comentado anteriormente que los manuales de formación insisten en la necesidad de la incorporación del responsable de formación en la cima estratégica de la empresa por razón de la mecánica de su propio trabajo, pero en la práctica la participación no sólo no era frecuente sino que en caso de poder participar su papel no era nada fácil. La incorporación en el sistema de información en la alta dirección de los factores que relacionan el largo plazo con el capital intelectual y separan sus componentes, ofrece vías ciertas de participación formalizada del sistema conocimiento de la empresa.

Dicho de otro modo, cuando el conocimiento no es sustancial o puede adquirirse fácilmente el papel de la formación es mas técnico que estrategico y por tanto la presencia del responsable de la formación en la cima estratégica no es justificable. En caso contrario la presencia de la formación al nivel mas alto de decisión parece obligada. EL IAM es un potencial instrumento para posicionar la formación en la empresa y de posicionar la misma en términos de complejidad.

 Tal y como hemos venido comentando  hasta ahora, aunque en muchos casos la presencia de la formación como soporte a los objetivos estratégicos de la empresa no era académicamente discutida, faltaban los instrumentos para hacerla efectiva. Los modelos “Intangibles” al evaluar la complejidad de la empresa nos sirven indirectamente para evaluar “el nivel de complejidad” de sus necesidades de formación. Dicho de otro modo. La reflexión sobre el capital intelectual nos permite clasificar las empresas en función del nivel de sus necesidades de conocimiento personal y organizativo.

  II  El modelo de Meritum

En el campo de la reflexión sobre el Capital Intelectual en España destacan al menos tres grupos: el grupo de investigación Meritum vinculado a la Universidad Autónoma de Madrid, Eurofórum con su Proyecto Intelect y el Cluster del Conocimiento. Los tres grupos están estrechamente vinculados, y los tres trabajan con equipos multidisciplinares formados por investigadores, directivos de empresa, administradores y consultores. Aunque cada grupo ha elaborado su propio modelo lógicamente tienen mucho en común. Aquí nos centraremos en el modelo de Meritum.

Entre 1998 y el 2000 Meritum llevó a cabo numerosos estudios de casos de empresas europeas que permitieron desarrollar un modelo genérico de análisis de los intangibles - o capital intelectual - de una organización. El modelo está diseñado para aquellas organizaciones que consideran la gestión de los intangibles como un componente de la estrategia global de la empresa y, por tanto, como algo relacionado de forma directa con la creación de valor.
Las organizaciones deben completar un proceso de tres fases para gestionar sus intangibles:

1) Identificación
2) Medición
3) Gestión

1. Fase de Identificación

Durante esta fase la organización se deberá centrar en la identificación de lo que podemos denominar Recursos Intangibles Críticos, que son aquéllos directamente relacionados con sus objetivos estratégicos.

Una vez identificados estos recursos, habrá de conocer la manera de conseguir que éstos se generen o se incrementen. ¿Cuáles son las actividades por las que la organización podría crear o aumentar su stock de Recursos Intangibles Críticos? De la misma manera será preciso conocer cuáles son las actividades que destruyen el valor de dichos recursos.

Como resultado de esta primera fase, la organización dispondrá de un mapa o red de sus intangibles, descritos en forma piramidal (ver Figura 6). Para cada objetivo estratégico habrá identificado los Recursos Intangibles Críticos y para cada uno de éstos, habrá identificado la forma de proceder para poder incrementarlos a través de otros recursos intangibles y de las actividades que de forma positiva o negativa están afectando a su valor.

 

Fuente: Los Recursos Humanos. Portal de RR.HH. - www.losrecursoshumanos.com  Link original: http://www.losrecursoshumanos.com/gestiondelconocimiento-intangibles.htm    Los Recursos Humanos.com es realizada por un equipo de estudiantes y graduados de las carreras de Relaciones del Trabajo y Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires (U.B.A.) que por iniciativa propia editan y distribuyen desde 2001 la Revista ENLACES de Recursos Humanos. con el fin de ampliar desde la práctica sus conocimientos sobre muchos conceptos y teorías adquiridos en la Universidad. El portal Los Recursos Humanos, está en la red desde Diciembre de 2004. [Conocer mas acerca de Los Recursos Humanos.com

Becas Parciales en Master OnLine
Una frase memorable

Derechos de Autor

GestioPolis es la primera comunidad de conocimiento en negocios de Hispanoamérica
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web GestioPolis.com © 2008 Carlos López

Hazte miembro de GestioPolis

Y Descarga 11 eBooks GRATIS

Al registrarte podrás descargar 8 resúmenes digitales de LeaderSumaries.com y 3 libros electrónicos

Además recibirás quincenalmente nuestra Newsletter con todas las novedades del sitio, información de la mejor oferta de educación ejecutiva On Line y más
Términos de uso y Política de Privacidad

Cerrar