RESUMEN
Hoy en día, los proyectos de investigación desarrollados por numerosas
instituciones académicas y las prácticas empresariales reflejan el
enorme interés que existe por aplicar la administración por competencias
como una herramienta indispensable para profundizar en el desarrollo e
involucramiento de su capital humano
Las competencias son comportamientos asociados a la experiencia, los
conocimientos y las capacidades emocionales. Las competencias de gestión
están asociadas en el campo laboral con destrezas gerenciales y son
básicamente procesos aprendidos a través de la vida y convertidos en
hábitos mediante comportamientos repetitivos que se van incorporando en
las personas para lograr los resultados que se esperan.
Las empresas necesitan que el personal que realiza trabajos que puedan
llegar a afectar la calidad de sus productos o los servicios que brinda,
tenga las competencias apropiadas. Estas competencias pueden ser
adquiridas mediante un proceso formal de educación, o bien mediante la
formación directamente en la empresa, la experiencia puede ser un factor
que indique que se cuenta con dicha competencia.
El concepto de competencias para el desarrollo de la gente, no es nuevo.
Ha estado presente en la edad media, en el adiestramiento de aprendices
de oficios; en el desarrollo del “currículo” a nivel de educación. En el
mundo del trabajo el concepto de competencia puede tener muchos
significados: tareas, resultados, efectividad, características
personales, destrezas y actitudes, son algunos de los términos
asociados.
En este trabajo se pretende una exploración sobre las competencias de
los niveles gerencias en empresas de la ciudad de San Luís Potosí con el
propósito de aportar información para el proceso de actualización
curricular.
La definición de perfiles por competencias se fundamenta en una
obtención de información mediante análisis documental, entrevistos
selectivas (Como en este estudio exploratorio), la observación directa,
etc. En el anexo 1 de muestra el cuestionario utilizado
En este trabajo se exploran las competencias para la comunicación, para
la planeación y la administración, para el trabajo en equipo,
competencias en la acción estratégica, competencias para la
globalización, competencias para e manejo de personal y las relaciones
interpersonales. [1]
Cada trabajo que requiere del esfuerzo humano tiene un perfil de puesto.
La mejor forma de describir ese puesto es en términos de comportamiento.
Dicho en pocas palabras:
"si el puesto hablara, ¿qué características de comportamiento pediría?".
INTRODUCCION
Hace algunos años se lograba crecer en las empresas por el simple hecho
de la antigüedad. Sabían que ocuparían el puesto inmediato superior
cuando el que lo ocupaba se iba o se jubilaba. Esa historia se reemplazó
con un perfil profesional basado en características curriculares y se
evaluaba el potencial intelectual y la capacidad para interactuar con
personas. Los puestos gerenciales eran un objetivo en el escalafón pero
no basados en una necesidad de aprender y poner en practica sus
habilidades si no de ejercer el poder y la autoridad.
Hoy en día gracias a la globalización, contamos con mucha información en
forma permanente, esto nos lleva a implementar y crear nuevas maneras de
trabajar, de llevar adelante nuevos procesos y nuevas competencias en
los recursos humanos. Igualmente, el mercado es distinto y los recursos
también deberán serlo para satisfacer a este nuevo mercado cada día más
exigente en calidad de servicio y costo del mismo
Las empresas necesitan que el personal que realiza trabajos que puedan
llegar a afectar la calidad de sus productos o los servicios que brinda,
tenga las competencias apropiadas. Estas competencias pueden ser
adquiridas mediante un proceso formal de educación, o bien mediante la
formación directamente en la empresa, la experiencia puede ser un factor
que indique que se cuenta con dicha competencia.
Actualmente en la gestión de las organizaciones se requiere que cada
miembro de la organización se haga más responsable por los la planeación
y los resultados de su trabajo y tenga más poder para tomar las
decisiones necesarias par lograr hacer su trabajo.
El valor de mercado de una empresa ya no se basa en la acumulación de
capital y otros bienes tangibles, se basa en intangibles como
conocimiento, tecnología, clientes leales y otras expresiones
relacionadas con el “capital humano”. Es un hecho: el bienestar de las
empresas y de las naciones depende de los conocimientos y destrezas de
la gente.
Desde hace algún tiempo, el concepto de desarrollo basado en
competencias ha tomado un gran interés. Desde el desarrollo de personal
técnico hasta el desarrollo del liderazgo en gerentes y ejecutivos.
Todas estas estrategias son necesarias para competir en un mundo
globalizado, tecnificado y rápidamente cambiante. Se entiende entonces
la necesidad de que las organizaciones se preocupen por identificar y
desarrollar una base de competencias clave.
¿Qué son competencias?
El enfoque de competencias se inicia por los años 1960 según Brundrett
(2000) y es denominado enfoque moderno de competencias por Adams (1996)
y Brudrett (2000) y se a partir de Boyatzis (1982) aparece en el léxico
empresarial. [2]
El concepto de competencias para el desarrollo de la gente, no es nuevo.
Ha estado presente en la edad media, en el adiestramiento de aprendices
de oficios; en el desarrollo de “currículos” a nivel de educación. En el
mundo del trabajo el concepto de competencia puede tener muchos
significados: tareas, resultados, efectividad, características
personales, destrezas y actitudes, son algunos de los términos
asociados.
El determinar cuales son las competencias que una empresa necesita para
alinear gente con estrategias, cual es la mejor forma de desarrollarlas,
como se evalúan, son planteamientos que deben realizar y responder los
líderes encargados de las organizaciones.
Esto implica definir las competencias que los niveles gerenciales deben
incorporar a su práctica labora, pues estas son aprendidas y la persona
puede desarrollarlas a través de diferentes estímulos. Las
organizaciones deben establecer mecanismos para medirlas y, así,
proyectar su potencial y correcto desarrollo
Las competencias son comportamientos asociados a la experiencia, los
conocimientos y las capacidades emocionales. Las competencias de gestión
están asociadas en el campo laboral con destrezas gerenciales y son
básicamente procesos aprendidos a través de la vida y convertidos en
hábitos mediante comportamientos repetitivos que se van incorporando en
las personas para lograr los resultados que se esperan.
Conceptualizando competencias.
No existe consenso sobre la conceptualización de competencia. Algunos
autores consideran que esta noción surge como parte de un discurso
empresarial, con ausencia de la idea de relación social, siendo una
especie de contrapunto al concepto de evaluación presente en la
sociología del trabajo francesa.
Gallart y Jacinto (1995) definen competencia como el conjunto de saberes
puestos en juego por los trabajadores para resolver situaciones
concretas de trabajo, configurando una disociación entre competencia y
acción, con una exigencia de determinado conocimiento que oriente esta
acción.
Zarifian (1999) considera que existen muchos enfoques que han sido
formulados para el concepto de competencia. Su análisis ha sido hecho
por diversos ángulos: por la óptica de las instituciones de formación
profesional, por la perspectiva de los ministerios del trabajo, por las
empresas y también por los sindicatos. El autor afirma que el modelo de
competencias se confirma como una construcción dinámica que articula las
competencias centrales de la organización y las competencias de los
individuos y grupos, y su impacto en la evolución organizacional.
Arruda (2000) trata de la evolución de la evaluación para el concepto de
competencia, a través de una contextualización general. Afirma que la
evaluación profesional emerge en el escenario contemporáneo como un
elemento importante en la composición de los factores que rigen la
competitividad de los países, de las organizaciones y de los individuos.
Sandberg (1994) considera que el concepto de competencia entró,
definitivamente, en boga a partir del lanzamiento del libro The
Competent Manager. Este autor discute, básicamente, un nuevo tipo de
abordaje para la competencia humana en el trabajo, siendo que el más
utilizado y tradicional, actualmente, es el abordaje racionalista.
Leiba-O’Sullivan (1999) se remite a las cross-cultural competencies,
competencias necesarias para la adaptación del individuo en países
extranjeros, haciendo una distinción entre competencias dinámicas y
estables. La autora discute la cuestión en torno a la taxonomía
tridimensional de Black & Mendenhall (1990). Esta taxonomía distingue
las dimensiones de la auto manutención, relación, y perceptiva para cada
competencia, sea ella dinámica o estable. Todas estas dimensiones son
importantes para el ajuste intercultural.
Almada (2000) aborda el tema de nuevos requisitos en materia de
formación profesional de la mano de obra, que surge como resultado de la
innovación tecnológica y de las nuevas formas de organización del
trabajo.
Pujol (1999), a su vez, define competencia como la capacidad de una
persona para realizar una actividad, aplicando de manera integral y
pertinente los conocimientos, destrezas y actitudes requeridos en una
determinada gama de funciones, en situaciones y contextos definidos.
Este mismo autor hace una diferenciación entre competencias laborales y
sociales, siendo la primera aquélla que más se aproxima al espacio
organizacional.
Bittencourt (2001) considera que el desarrollo de competencias comprende
los aspectos intelectuales innatos y adquiridos: conocimientos,
capacidades, experiencia y madurez. La competencia puede ser analizada
bajo el prisma de la competencia técnica y de la competencia
interpersonal.
Independiente del abordaje, un aspecto en especial llama la atención en
las diferentes definiciones: la fuerte conexión al modus operandi, es
decir, un concepto que busca, fundamentalmente, su aplicabilidad a la
realidad productiva. Esto significa decir que la noción de competencia
está fuertemente relacionada a la capacitación y productividad. O sea,
en el campo conceptual la vinculación al desempeño y/o resultado es
patente. De la misma manera, es visible la idea de que esta concepción
busca integrar educación y trabajo, pues existe una fuerte aproximación
del espacio de trabajo al locus educacional y de formación.
En este trabajo se exploran las competencias para la comunicación, para
la planeación y la administración, para el trabajo en equipo,
competencias en la acción estratégica, competencias para la
globalización, competencias para e manejo de personal y las relaciones
interpersonales. (Hellrigel, op.Cit))
II. Objetivo
Identificar las competencias que se requieren para desempeñar puestos
gerenciales en empresas de San Luís Potosí.
El modelo de competencias ha venido aplicándose a nivel mundial para
formular modelos curriculares y evaluar las capacidades laborales.
En sentido amplio las competencias laborales constituyen el conjunto de capacidades que posibilitan el desarrollo y adaptación de la persona al puesto de trabajo, es importante señalar que el modelo de administración por competencias apoya la posibilidad de asociar competencias laborales a objetivos estratégicos y permite focalizar las necesidades organizacionales en términos de las competencias requeridas en el personal.
Por ello se considera relevante realizar este trabajo a fin de lograr
una aproximación a las necesidades de las empresas relacionadas con las
competencias gerenciales en empresas de la Ciudad de San Luís Potosí.
III. Competencias gerenciales
Competencias en la comunicación: es la capacidad de intercambiar y
transmitir eficazmente información para entenderse con los demás.
Comunicación Informal: comparte información y establece una red de
contactos sociales que impactan la colaboración de y con sus compañeros
Comunicación formal: debe interactuar eficazmente con superiores,
compañeros y agentes externos en todo lo relacionado con sus actividades
en la organización
Negociación: debe negociar con eficacia, finca buenas relaciones e
influye en sus superiores actuando de manera justa al manejar diversas
situaciones.
Competencias para la planeación y la administración, comprende decidir
las tareas que hay que realizar, la manera de efectuarlas, asignar
recursos y revisar los avances
Recopilación y análisis de la información y solución de problemas: Es
eficaz en la búsqueda y uso de la información para solucionar problemas
y se anticipa a los hechos.
Planeación y administración de proyectos: realiza planes, establece
prioridades, define actividades, recursos y tiempos para la cumplir
objetivos con eficacia
Eficiencia y eficacia: hace uso eficiente del tiempo y de los recursos,
y se asegura de tener información actual para revisar avances y define
mecanismos de control del desempeño
Competencias para el trabajo en equipo, es la disposición y capacidad
para compartir conocimientos y experiencias que le permiten trabajar
conjuntamente para alcanzar un fin común, distribuyendo y/o asignando
responsabilidades con base a las fortalezas de cada uno de sus
integrantes.
Planeación del trabajo en equipo: define objetivos claros, diseña,
organiza y dirige eficazmente al equipo.
Entorno de apoyo: genera un clima favorable que valora el trabajo y
reconoce logros, apoya al equipo en sus procesos.
Manejo de equipo de trabajo: se realiza auto evaluación de los procesos
grupales y se resuelven los conflictos de forma transparente
Competencia en la acción estratégica: entiende la misión de la
organización y se asegura de que las acciones propias y las de su unidad
de trabajo están alineadas a los objetivos estratégicos de la
organización.
Entender el entorno: conoce el sector industrial y las fuerzas
competitivas en que actúa la organización y se mantiene informado sobre
las tendencias y su impacto.
Comprender a la organización: conoce las fortalezas y limitaciones de la
organización entendiendo las competencias organizacionales.
Acción estratégica: realiza actividades y toma decisiones congruentes
con la misión y estrategias de la organización
Competencias para la globalización: entiende el entorno internacional y
las tendencias globales en la administración de los recursos
tecnológicos, financieros y materiales y en la gestión del talento
humano.
Conocimientos y comprensión culturales: se mantiene actualizado sobre
las tendencias y sucesos mundiales y domina más de un idioma.
Reconoce la naturaleza de las diferencias interactúa con personas de
diversos antecedentes étnicos y culturales.
Competencias para el manejo de relaciones interpersonales:
responsabilidad sobre su propia vida y en la interacción con los demás.
Tiene normas de comportamiento claras y su manejo personal es
normalmente asertivo aceptando errores y aciertos
Muestra dinamismo y se esfuerza constantemente para alcanzar
metas..
Es equilibrado en los asuntos personales y los de su responsabilidad en
la organización y se relaciona eficazmente con sus compañeros de
trabajo. [3]
IV. METODOLOGÍA
Se realizaron encuestas a cuarenta y cinco puestos de tres niveles
gerenciales de empresas de San Luís Potosí. Es un estudio exploratorio
con fines de realimentación al currículum del Programa de la maestría en
Administración. Es conveniente resaltar que este estudio puede mejorar
en su planteamiento y el instrumento utilizado.
La definición de perfiles por competencias se fundamenta en una
obtención de información mediante análisis documental, entrevistas
selectivas (Como en este estudio exploratorio), la observación directa,
etc En el anexo 1 de muestra el cuestionario utilizado.
Las competencias para retroalimentar programas de capacitación y
aprendizaje tiene sus inicios hacia la década de los 70`s siendo uno de
sus principales voceros, el profesor de psicología de la Universidad de
Harvard, David Mc Clelland, quien postuló que “era preciso buscar otras
variables en la formación –las competencias- que pudieran predecir
cierto grado de éxito o al menos ser menos desviados”
Lógicamente el estudio y profundización de esta teoría no se limitó a
esa región del mundo. Surgen entonces diversas escuelas, que concentran
sus esfuerzos en el tema, pero no es hasta finales de la década del 90,
que la formación para la Gestión por Competencias sale del ámbito de los
recursos humanos y pasa a ser un mecanismo clave de transformación de
las organizaciones.
A lo largo de este proceso histórico los estudiosos del tema, han
argumentado sus conocimientos respecto a las competencias en formas muy
diversas, coincidiendo mayoritariamente que en su sentido más amplio, se
componen de la sinergia de los conocimientos, habilidades, motivos,
rasgos de carácter, actitudes y comportamientos.
Pueden agruparse en competencias primarias y secundarias:
a) Competencias primarias o básicas: basadas en aptitudes, rasgos de
personalidad (ascendencia, auto confianza, estabilidad emocional, etc.)
y actitudes. También suelen denominarse factores primarios.
b) Competencias secundarias: basadas en dimensiones complejas en las que
intervienen varias competencias primarias o básicas (capacidad de
negocio, liderazgo, planificación, etc.)
Las competencias profesionales definen el ejercicio eficaz de las
capacidades que permiten el desempeño de una ocupación respecto a los
niveles requeridos en el empleo. Es algo más que el conocimiento técnico
que hace referencia al saber y al saber- hacer.
El concepto de competencia engloba no sólo las capacidades requeridas
para el ejercicio de una actividad profesional, sino también un conjunto
de comportamientos: facultad de análisis, toma de decisiones,
transmisión de información, etc., considerados necesarios para el pleno
desempeño de la ocupación.
Para que una persona muestre los comportamientos que componen las
competencias se hace necesaria la unión de cinco elementos
fundamentales:
a) Saber: conjunto de conocimientos relacionados con los comportamientos implicados en la competencia. Pueden ser de carácter técnico y de carácter social. En ambos casos la experiencia juega un papel esencial.
b) Saber hacer: conjunto de habilidades que permiten poner en práctica los conocimientos que se poseen. Se puede hablar de habilidades técnicas, sociales y cognitivas; y por regla general las mismas deben interactuar entre sí.
c) Saber estar: conjunto de actitudes acordes con las principales
características del entorno organizacional y/o social. Es decir, se
trata de tener en cuenta nuestros valores, creencias, actitudes como
elementos que favorecen o dificultan determinados comportamiento en un
contexto dado.
d) Querer hacer: conjunto de aspectos motivacionales responsables de que
la persona quiera o no realizar los comportamientos propios de la
competencia. Se tratan de factores de carácter interno y/o externo a la
persona, que determinan que estas se esfuerce o no por mostrar una
competencia.
e) Poder hacer: conjunto de factores relacionados con dos cuestiones
fundamentales: lo individual y lo situacional.
El primer punto de vista se refiere a la capacidad personal, es
decir, las aptitudes y rasgos personales que se contemplan como
potencialidades de la persona. Y desde el punto de vista situacional que
comprende el grado de “favorabilidad” del medio, es decir, diferentes
situaciones pueden marcar distintos grado de dificultad para mostrar un
comportamiento dado. Es válido destacar la disponibilidad o no de medios
y recursos que faciliten o dificulten el desempeño de la competencia.
Todos ellos en su conjunto nos llevan a la competencia que resulta
observable para los demás y que permite establecer diferentes niveles de
desempeño de las personas en su ámbito personal y/o profesional, ya sea
durante la realización de tareas diversas o en sus interacciones
sociales.
En este estudio el cuestionario es la herramienta utilizada para
explorar las competencias secundarias que son indispensables, deseables
o complementarias en la alta gerencia, gerencia intermedia y gerencia de
operación en tres grupos de quince puestos gerencias de distintas
empresas de la ciudad de San Luís Potosí.
V. RESULTADOS
Algunos hallazgos de la primera muestra de 15 puestos de tren niveles
gerenciales el 37% de los encuestados es del género femenino y el 73%
son del masculino, se encuestaron a cinco personas de cada nivel
gerencial. La alta gerencia la ocupan 100% del género masculino.
En la segunda muestra de 15 puestos gerenciales sólo el 27% son mujeres
e igual que en la primera muestra la competencia para la comunicación es
la que se considera indispensable en todos los casos.
En otro grupo de 15 empresas la distribución por genero es de 60 %
hombres y 40% mujeres, en este grupo las competencias para la
comunicación se consideran indispensables para la alta gerencia y para
la gerencia intermedia no así para la gerencia de operación ya que se en
el 20% y en el 40% se considera deseable o complementario.
En este mismo grupo de empresas las habilidades para la planeación y la
administración son indispensables para la alta gerencia y va
descendiendo al nivel intermedio y al nivel de operación pasando por
deseables hasta complementarias en el nivel de operación.
Para las competencias para el trabajo en equipo s igualmente son
indispensables para la alta gerencia, un poco menos para el nivel
intermedio siendo más significativo para el nivel de operación que el
las competencias para la comunicación y para la planeación.
La distribución para las competencias en la acción estratégica aparece
en una similar distribución que la del trabajo en equipo pero siempre
más representativa como deseable para la alta gerencia.
En cuanto a las competencias para la globalización aparecen como
indispensables y deseables en la alta gerencia pero sólo deseables y
complementarias en los niveles intermedios y de operación.
VI. CONCLUSIONES
La mayor parte de los puestos gerenciales son ocupados por hombres y las
competencias gerenciales son indispensables conforme se escala la
estructura organizacional. Llama la atención que las competencias
interpersonales y para el trabajo en equipo no se consideren
indispensables en los niveles intermedios y de operación.
El resultado obtenido aun como estudio exploratorio nos permite observar
un espacio para mejorar la percepción de gerencia para el desarrollo de
competencias.
Lo novedoso de la terminología gestión por competencia puede provocar el
interés de la organización por el desarrollo de las competencias o el
rechazo del mismo. Ambos casos están condicionados por la cultura
existente y predominante en la organización.
De cualquier manera, vale la pena intentar al menos conocer, profundizar
respecto al modelo de Gestión por Competencias y su manera de
aplicación. Es una forma de la organización para conocer mucho mejor su
presente, logrando de esta manera establecer una estrategia de futuro.
Las competencias secundarías según la clasificación que se da en el
apartado de Metodología son competencias que resultan de una mezcla de
las primarias y con Mintzberg y Hellrigel se confirma la interacción
entre las habilidades interpersonales, informacionales y decisionales en
la escala de los niveles gerencias desde la alta gerencia hasta la
gerencia de operación.
En este estudio también es de resaltar que la brecha entre las
habilidades requeridas para los niveles gerenciales es más estrecha
entre los noveles gerenciales salvo en lo que respecta a las
competencias para la acción estratégica y para la planeación.
Este enfoque de competencias es un antecedente para revisar los planes y
programas de estudios de las licenciaturas y postgrado en administración
haciendo énfasis en la necesidad de buscar un enfoque que enfatice en
las competencias requeridas en los niveles de operación e intermedio
para los estudiantes de pre - grado y enfatizar las de los niveles
intermedios en los estudiantes de postgrado sobre todo aquellos
programas que son profesionalizantes.
También representa una oportunidad para que las empresas definan sus
perfiles basados en competencias y que se considere un enfoque de
gestión y desarrollo de talentos con base a competencias que sean
estratégicas para las organizaciones.
Estudio realizado el año 2005, en 45 empresas del sector industrial,
comercial y de servicios educativos de la Ciudad de San Luís Potosí,
México.
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[1] Hellrigel, Don. Administración. México. International Thompson, 11ª
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[2] Benavides Espíndola Olga (2002) Competencias y competitividad:
diseño para organizaciones latinoamericanas. Colombia Mc. Graw Hill p
145.
[3] Hellrigel, Don. Administración. México. International Thompson, 11ª
ed. México 2004
Dr. Carlos González López Jefe de la Unidad Postgrados de la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, México. Prof. investigador de la FCA UASLP carlosarrobapfca.uaslp.mx
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