Cierre los ojos y piense en aquella vez que tuvo que despedir a un
trabajador. Mal recuerdo, verdad? Continúe con los ojos cerrados y
piense en la expresión del trabajador. Abrumador.
Ciertamente uno no está preparado para afrontar y llevar a cabo ciertas
decisiones empresariales y la del despido es de las más incómodas en las
que empresario y trabajador pueden verse.
El artículo que les presento no es, ni pretende ser, una herramienta
mágica que permita que este proceso no sea traumático, pero si puede
darle algunas claves que harán que el trabajador despedido sea “bien
despedido”.
Antes de comenzar con los consejos específicos del despido, permítanme
anotar dos claves importantes que evitarán que el despido de un
trabajador sea desagradable para ambos:
Clave 1.- Ante todo, estudie las necesidades reales de su empresa a la
hora de contratar a un trabajador. La mejor forma de no realizar un
despido de forma incorrecta es no realizarlo. Sea consciente, en el
momento de contratar a una persona, que está tomando una responsabilidad
social frente a ella, su familia y sus circunstancias. No contrate a
alguien si no es realmente preciso.
Clave 2.- Si en el momento de la contratación usted ya sabe que el
contrato tendrá una duración determinada, hágaselo saber. El trabajador
tendrá la posibilidad de organizarse en base a esta información que
usted le ha proporcionado y sabrá desde el inicio que el día del despido
llegará. Si el trabajador no conoce esta circunstancia, el momento del
despido será más traumático de lo necesario.
Ahora bien, si el despido es por causas sobrevenidas, y no ha podido
preverse la necesidad de despedir a uno o varios trabajadores con
antelación suficiente, puede seguir unas pautas que, si bien no
aliviarán el malestar del momento, pueden ayudar a que el despido no
cause un malestar importante al trabajador:
A.- Está usted despedido. Es una frase difícil de pronunciar, pero el
hecho de retrasar el momento, no va a servir para que usted, o el
trabajador, tengan una actitud diferente cuando la escuchen. Lo más
recomendable es que, una vez a solas con el trabajador, le haga sentarse
y tras un breve saludo y un silencio que no se alargue más de cinco
segundos le diga que, sintiéndolo mucho, la empresa debe prescindir de
sus servicios.
B.- Exponga bien los motivos. Probablemente el trabajador despedido no
reaccione inmediatamente. En este punto usted debe exponer
organizadamente los motivos que han provocado esa decisión. Debe hacerlo
de forma concisa y pausada, dando tiempo al trabajador a interiorizar
dichos motivos para que, una vez solo, pueda pensar con claridad en lo
sucedido.
C.- No mienta pero ayude. En el momento de despedir a una persona,
sobran expresiones del tipo “voy a ver si puedo hacer algo para que no
te despidan” “voy a ver si puedo ponerte en otro departamento”. Crear
falsas expectativas a una persona es jugar con sus sentimientos.
Si realmente tiene opción de ayudar de alguna manera al trabajador,
no espere al momento del despido para hacerlo. No hay mejor manera de
despedir a un trabajador que la de ofrecerle otro puesto de trabajo
similar al actual. Eso sí, debe ser una oferta real y cierta, y no una
mera suposición o pronóstico.
D.- El momento del despido. Antes de continuar debe tener en cuenta que
en la mayoría de ocasiones, el trabajador tiene derecho a ser preavisado
con 15 días de antelación (dependerá de diversos factores). No obstante,
no es recomendable ofrecer los 15 días para evitar que durante este
tiempo el trabajador sufra la consideración de los compañeros, tenga que
informar cada día a diferentes personas y/o sea preguntado por unos y
por otros.
Por otra parte en estos quince días el trabajador no está motivado, lo que hace que la implicación en el trabajo sea inferior a la habitual. Si usted no ofrece el preaviso, no obstante, tendrá que indemnizar al trabajador económicamente pagándole los 15 días que no le ha preavisado.
Teniendo esto en cuenta los profesionales no se ponen de acuerdo en
que momento debe realizarse el despido. Esta decisión debe tomarse
dependiendo de diversos factores humanos que pueden afectar al
trabajador. Algunas opciones, pros y contras:
- El lunes. El lunes es buena fecha porque el trabajador viene animado
después del fin de semana. Viene con una actitud positiva y esto se
refleja favorablemente en el momento de hacer el despido. Como contra
encontramos que el trabajador al día siguiente se siente desorientado.
El martes no tendrá que levantarse para ir a su trabajo. La
desorientación es mayor que en otros momentos.
- El viernes. El viernes es positivo porque el trabajador tiene dos días
para pensar en lo sucedido. Puede desconectar fácilmente del problema
hablando con amigos, familiares, salir fuera... La contra es que el fin
de semana puede ser, a la vez, un momento propicio para un estado de
desánimo.
- A primera hora de la mañana. El trabajador tiene la posibilidad de
despedirse de sus compañeros de trabajo y clientes. La contra es que
algunos trabajadores prefieren irse sin levantar rumores, ni falsas
despedidas ni falsas consideraciones.
- A última hora de la tarde. Igual que en el caso anterior pero con las
fórmulas invertidas.
- Mi consejo. La opción que considero más adecuada, en aras de causar el
menor perjuicio al trabajador es practicar el despido el jueves por la
mañana. De esta manera conseguimos que el trabajador se pueda despedir
de sus clientes y compañeros y se deje animar por ellos, que pueda
organizar una comida de despedida, que recoja sus objetos personales,
que organice los temas pendientes, que asuma a lo largo del día el hecho
del despido.
Por otro lado, y teniendo en cuenta que el último día de trabajo no suele ser el más productivo, facilitaría al trabajador la opción de irse de la empresa inmediatamente si así lo prefiere. El hecho de que sea en jueves hace que el viernes lo vea como un anticipo del fin de semana (es como si fuese un puente con las implicaciones positivas que ello conlleva) para que posteriormente pueda durante el fin de semana ser animado por los amigos y familiares. Sobre la posibilidad de que el trabajador sienta un estado de desánimo, cabe decir que esto es, posiblemente, inevitable.
En mi opinión sea el día que sea practicado el despido, y dado
que al día siguiente no va a trabajar (sea fin de semana o no), este
estado siempre puede surgir.
E.- Quien realiza el despido. Algunos profesionales opinan que la
persona que debe hacer el despido es el superior directo, si bien
acompañado por el responsable del departamento de RRHH si lo hubiera o
de un compañero de trabajo con el fin de que la persona que despide (que
también sufre el momento) tenga un punto de apoyo y además esta segunda
persona pueda actuar como testigo en un juicio en caso necesario.
Quizá, en mi opinión, es innecesaria esta segunda persona.
Principalmente porque el momento del despido, es amargo para el que
despide, pero lo es más para el despedido. Por ello, cuantas menos
personas hayan en el momento de la comunicación, menos violento será el
momento. En todo caso, si existen problemas y el trabajador no acepta el
despido, siempre se puede llamar a ese compañero para que, ahora sí,
actúe como testigo.
F.- Otros. Hay algunos aspectos que se me antojan fundamentales para que
el momento del despido no sea más doloroso de lo necesario. Pedir
inmediatamente la tarjeta de entrada al edificio, bloquear
automáticamente las contraseñas del trabajador o hechos similares, solo
deben adoptarse en casos que, por la respuesta del empleado, se
consideren necesarias a fin de evitar que utilice fraudulentamente los
medios que le ha dado la empresa.
Como verán realizar un despido no es sencillo, sino que la persona que
va a despedir a un trabajador tiene que estar mentalizada de lo que va a
hacer, tener la seguridad de que no existe otra opción más viable, y
sobretodo y ante todo, pensar que el trabajador es una persona que
depende en una gran medida de los ingresos obtenidos a través del
trabajo por lo que se debe intentar, siempre que sea posible, realizar
el despido con el máximo respeto posible, siendo claro, sincero y
humano.
Ana María Gómez Departamento Laboral Ibáñez & Almenara Abogados y Economistas anaarrobaialmenara.com www.ialmenara.com Aportado por: Liliana Navarro Kai Marketing & Comunicación Ibáñez & Almenara Abogados y Economistas marketingarrobaialmenara.com www.ialmenra.com
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