RESUMEN
Somos transeúntes en una dimensión física que constantemente nos somete
a pruebas mientras se nos permite estar, sabemos que en cualquier
momento debemos de abandonar nuestro vehículo físico pero al hacerlo
debemos habernos identificado con nuestra misión, línea de servicio,
aprobado todas las pruebas que se nos presentaron y especialmente
sentirnos satisfechos que nos preocupamos constantemente en crecer, ser
cada día mejores y no descuidar jamás el alimentar a nuestro espíritu
que es lo trascendental.
En este artículo nos adentramos en resaltar el alcance e importancia de
identificarse y trabajar en pro de nuestro crecimiento personal.
CONSIDERACIONES, ALCANCE
Debemos estar plenamente concientes que al transitar por este plano
apoyado en nuestro fiel vehículo físico debemos saber aprovechar todas
las acciones que realizamos en pro de nuestro crecimiento, especialmente
en lo espiritual que es el relevante, alimentar diariamente nuestras
virtudes y darle paso a que se manifiesten en pro de nuestra armonía,
paz, servicio.
Debemos saber aprovechar nuestro tiempo, pues no sabemos cuanto se nos
ha legado, estar despierto en todo lo concerniente a nuestras acciones,
a como nos comportamos, a conocernos, a sorprendernos inatento en
aquello en que debiéramos estar atento, a manejar correctamente nuestras
emociones y sentimientos.
Probablemente usted lector se ha prometido a ser cada día mejor y quien
mejor que usted sabe en donde están sus debilidades y fortalezas, sabe
más sobre si mismo que cualquier otra persona, esta plenamente
identificado que debe saber aprovechar la oportunidad de vivir, el
tiempo que se le da. Esta consciente de que los errores de otras
personas son nada comparado con los errores que uno comete, y lo peor de
todo como lo cita Edgard Guest, es que si debo y puedo hacer algo para
corregirme y no lo hago, seguimos en la vida siendo una persona
completamente diferente, cuando llevamos dentro de nosotros fuerzas
suficientes, grandes potenciales para ser mejores, correctos y
delicados.
Dejamos de hacer cosas que debemos hacer y gastamos después horas de
horas lamentándonos de no haberlo hecho. No somos estrictos con nosotros
mismos, no somos ni la décima parte de lo estricto que somos con los
demás. Debíamos proceder al contrario, lo sabemos pero no lo hacemos.
Esta vida que nos toca en este planeta tierra, en el país en donde
habitamos, lugar geográfico conocido por un nombres, junto a una
familia, a una comunidad de semejantes debemos saber es corta y además
es un problema individual, nos marchamos solos como cuando venimos,
dejaremos nuestro cuerpo y no nos llevaremos nada, solamente las buenas
acciones que hicimos a nuestros semejantes, que deberán ser nuestro aval
de nuestro comportamiento mientras acá permanecimos.
A cada uno de nosotros se nos ha dado la oportunidad de vivir, lapso que
debe ser totalmente aprovechado, puesto que no sabemos cuando y en que
momento nos toca partir, no se nos dice por adelantado cuando la tarea
esta terminada. Cada uno debe encontrar su propio lugar en el mundo y
hacer de sí mismo lo que quiere ser, estar atento, trabajar en pro de su
crecimiento. Al seleccionar la pareja con quien queremos compartir por
ejemplo, lo hacemos de acuerdo a nuestro libre albedrío, por lo tanto
somos responsables de esa relación y de su producto, si falla es porque
no la alimentamos adecuadamente con amor. Comprensión, comunicación,
tolerancia, ternura, no nos preocupamos por crecer y hacer crecer al
otro, además de no preparar el terreno para que esto se logre.
Dedíquese a trabajar con tesón, como un experto, no como un chapucero,
con ahínco, sin hacerse daño ni hacérselo a los demás. Considere como lo
señala Liliana Echeverría, que un puñado de palabras sinceras,
comprensivas, nos dan aliento, por tanto logremos esto, así como cuando
la mano espontánea se tiende hacia nosotros brindándonos su ayuda, para
crecer, despojada de esa compasión nos estimula, haciendo más sólida y
firme nuestras aspiraciones, y al mismo tiempo, va destruyendo el muro
que existe entre los ciegos que desean valerse por su propio trabajo y
van optimistas al futuro.
No nos detengamos por las realidades tristes, nunca es tarde para
empezar una línea de vida recta más cuando la luz no llega a nuestras
pupilas apagadas. Cultivemos y seamos optimistas, positivos, alegres, no
nos debemos dejar doblegar por la tristeza, cuando esta se quiera
manifestar tenemos la suficiente voluntad y potencial para transmutarla
en serenidad, armonía. ¿Por qué no dejamos que la voluntad, el ánimo de
crecer, el esfuerzo, el optimismo sean las antorchas que nos ilumine?
Blanco Belmonte nos dice: Hay que ser como el viento que siembra flores.
Lo mismo en la montaña que en la llanura. Y hay que vivir la vida
sembrando amores.
Con la vista y el alma siempre en la altura. Por la breña del monte
seguir trepando y al perderse a lo lejos repetir que hay que vivir
sembrando siempre sembrando….
Por último, sugerimos tener presente lo que el Avatar Sai Baba nos lega:
“La vida es como una escalera hacia la Divinidad. Cuando nacen tienen el
pie puesto en el primer escalón. Cada día es un peldaño que deben
ascender, por eso deben estar firmes, alertos y activos. No cuenten los
peldaños que faltan, ni se regocijen por los que dejan atrás. Un paso
cada vez bien dado proporciona el éxito suficiente para conformarlos y
estimularlos para el siguiente. No retrocedan del paso que acaban de
dar. Cada paso es una victoria que debe ser apreciada, cada día
desaprovechado es una derrota de la que han de avergonzarse…”
No descuide su crecimiento, este atento como lo está haciendo y notará
que sus resultados serán positivos y verá que su tránsito ha sido bien
aprovechado.