RESUMEN
Debemos mientras se nos da la oportunidad de permanecer en esta
dimensión, saber gerenciar nuestras acciones, nuestra vida, con la
autonomía de decidir por nuestra propia cuenta y no dejarnos que otros
influyan en nosotros.
Debemos sorprendernos si realmente somos auténticos en nuestras
decisiones, como actuamos, con que criterio tomamos nuestras decisiones.
En este escrito nos adentramos en analizar el alcance, importancia,
repercusiones de la autonomía.
CONSIDERACIONES, ALCANCE, REPERCUSIONES
La autonomía (del griego auto, "uno mismo", y nomos, "norma") es, en
términos generales, la capacidad de tomar decisiones sin ayuda de otro.
Se ha escrito, que el concepto moderno de autonomía surge principalmente
con Kant y da a entender la capacidad del sujeto de gobernarse por una
norma que él mismo acepta como tal sin coerción externa. Por el hecho de
poder gobernarse a sí mismo, el ser humano tiene un valor que es el de
ser siempre fin y nunca medio para otro objetivo que no sea él mismo.
Pero para Kant, esta autolegislación no es intimista sino todo lo
contrario. Una norma exclusivamente individual sería lo opuesto a una
verdadera norma y pasaría a ser una "inmoralidad". Lo que vale -según
Kant y según la mayoría de los sistemas éticos deontológicos- es la
norma universalmente válida, cuya imperatividad no es impuesta desde
ningún poder heterónomo sino porque la razón humana la percibe como
cierta y la voluntad la acepta por el peso de su misma evidencia. Esta
capacidad de optar por aquellas normas y valores que el ser humano
estima como válidas es formulada a partir de Kant como autonomía. Esta
aptitud esencial del ser humano es la raíz del derecho a ser respetado
en las decisiones que una persona toma sobre sí misma sin perjudicar a
otros.
Stuart Mill, como representante de la otra gran corriente ética, el
utilitarismo, considera a la autonomía como ausencia de coerción sobre
la capacidad de acción y pensamiento del individuo. A Mill lo que le
interesa es que el sujeto pueda hacer lo que desea, sin impedimentos. Su
planteo insiste más en lo que de individual tiene la autonomía, que en
su universalidad, aspecto que es fundamental en Kant.
Ambos autores coinciden en cambio en que piensan que la autonomía tiene
que ver con la capacidad del individuo de autodeterminarse, ya sea
porque por propia voluntad cae en la cuenta de la ley universal (Kant),
ya sea porque nada interfiere con su decisión (Mill).
Por su parte, Renny Yagosesky, nos comenta, que autonomía, es la
capacidad y disposición a pensar, elegir y actuar de manera
independiente, sin experimentar ansiedad o culpa. La autonomía se
expresa en conductas concretas como realizar actividades de autoatención,
visitar lugares sin requerir compulsivamente la presencia de otros,
comprar productos o servicios sin esperar aprobación de otros, manejar
la soledad adecuadamente si fuese necesario o rechazar una invitación
grata pero prescindible.
Renny Yagosesky, sugiere, que lo que debe evitarse es el apego, la
dependencia, que limita el desarrollo de una personalidad sana y madura,
donde lo normal es la autonomía, es decir, pensar, elegir y decidir por
uno mismo.
La autonomía es una forma de libertad, que revela alta autoestima, pues
revela confianza en uno mismo, sentido de control de la propia vida y
madurez psicológica. Puede asociarse con la autenticidad en el sentido
de que la persona con autonomía ejerce su libre albedrío sin la urgencia
de caer bien o complacer a otros, en detrimento de sus deseos y
necesidades reales. La autonomía nos lleva a vivir por leyes personales,
por una ética que dicta lo correcto, lo sano, lo adecuado, lo necesario.
Nos dota de congruencia, nos aleja de tener que asumir deberes
indeseados e innecesarios, y de quedar comprometidos por los favores que
nos han hecho. La autonomía es maravillosamente liberadora.
En cada interrelación que hacemos de acuerdo a nuestro rol a desempeñar,
debemos saber que tan auténticos y autónomos somos, si realmente estamos
actuando de acuerdo a nuestras propias dcsisiones o simplemente lo
hacemos para satisfacer a otros.
Insiste Yagosesky en comentar, que no estamos actuando de manera
autónoma cuando orientamos la conducta a complacer a otros y nos
sentimos culpables por ello; cuando llenamos la agenda con actividades
que odiamos realizar pero que creemos socialmente necesarias, aunque
después, en la sinceridad de la soledad, experimentemos vacío y
frustración.
Se nos insiste en que la autonomía tiene muchas ventajas, debido a que
aumenta nuestra seguridad personal, reduce la ansiedad de la soledad, y
marca distancia a los abusadores, controladores y entrometidos.
Para desarrollar autonomía, puede ser útil que siga estas sugerencias
que proporciona Renny Yagosesky:
- No se comprometa por adelantado. Si lo invitan a una actividad dentro
de dos semanas, posponga la decisión y diga que es posible, pero no
seguro y que responderá unos días después. Deje la duda, cortésmente,
pero evite que otros le hagan su agenda.
- Cuando realice visitas, planifique la hora de llegada y de despedida
con anticipación.
- No responda a odas las llamadas de manera inmediata. Si no la tiene,
active una grabadora telefónica y permita que le dejen el mensaje. Así
contestará cuando usted lo requiera.
- Vea la soledad voluntaria, como una oportunidad positiva que le da
libertad y tiempo de reflexión personal.
- Haga una lista de lo que puede hacer sin otros, para ir aprendiendo a
romper la
dependencia.
- Escriba lo que es importante para usted y déle prioridad. Atiéndase
igual o mejor que como lo hace con otros.
- No cuente sus planes o problemas a otros si no es realmente necesario,
pues les da entrada para que opinen y decidan por usted. Si hace falta,
busque un consejero especializado.
- No establezca relaciones obligatorias con vecinos, jefes o compañeros
de trabajo. Sea cordial y comparta, pero manténgase libre de anclas que
le impidan zarpar.
En conclusión considérese, como lo cita Engelhartd, que el principio de
autonomía considera que la autoridad para las acciones que implican a
otros se deriva del mutuo consentimiento que involucra a ambos. Como
consecuencia, sin ese consentimiento no hay autoridad. Las acciones que
se hacen contra tal autoridad son culpables en el sentido de introducir
un "violador" fuera de la comunidad moral y haciendo lícita la venganza,
o la fuerza punitiva aplicada por cualquier comunidad moral minoritaria.
A su vez, el mutuo consentimiento sólo se puede basar en el hecho de que
cada persona es un centro autónomo de decisión al que no se puede violar
sin destruir lo básico en la convivencia humana .
Una persona con Autonomía actúa libremente de acuerdo a su plan elegido,
en cambio la persona sin ella es controlada por otros o es incapaz de
reflexionar y actuar en función a sus propios deseos o planes.
Ing. Carlos Mora Vanegas El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela) cmoraarrobapostgrado.uc.edu.ve camv12arrobahotmail.com
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