No penséis siempre en vosotros. ¡Oh jefes! Ni en vuestra propia
generación. Pensad en las ininterrumpidas generaciones de nuestras
familias, pensad en nuestros nietos
Y en los que aún no han nacido, cuyos rostros vienen debajo de la
tierra”
Un jefe indio Chamán
No se puede negar, que cuando se ha detenido a leer este artículo que comprenden inquietudes manifestadas de las experiencias de nuestro tránsito por esta dimensión, ya hemos adquirido algunas gracias a nuestras relaciones con nuestro entorno y con todos aquellos con quienes nos hemos interrelacionados, siempre con el afán de no mantenernos aislados, motivados muchas veces por estímulos externos de acuerdo a lo que más hemos necesitado: afecto, cariño, reconocimiento, amistad, necesidad de aprendizaje, de crecer, cumplir con nuestra misión, de saber quién somos, por qué estamos, hacia donde vamos; pero también hemos actuado por impulsos que emanan de nuestra implosión interna, de la que emana de nuestro Yo Superior.
A pesar de todo esto, pareciera, que el progresivo desarrollo de nuestra capacidad razonadora de nuestra conciencia, haya servido para relacionarnos mejor con los que nos rodean, permitiendo percatarnos de que el entorno puede ser peligroso para nuestra salud física y psíquica, puede aprisionarnos, encarcelarnos, limitando nuestras percepciones, cogniciones de la dimensión interna, más si no estamos atento en nuestras acciones.
Ya nos hemos adentrados lo que las emociones representan, en la importancia de saberlas manejar a fin de tornarnos más comunicativos, menos dependientes, más preactivos y más identificados con la importancia de saber aprovechar la oportunidad de vivir el momento que se nos concede.
En este tránsito por este planeta Tierra, ya nos habremos sorprendido que somos prisionero de lo ilusorio, en todo aquello que le hemos dado vida, fuerza par satisfacer necesidades , deseos artificiales, de subsanar vacíos que nos han legado nuestras generaciones, familia, amistades, lazos afectivos equivocados o por carencia de ellos, posiblemente porque estas nunca debían de haber nacido. Lo cierto, que todo ello ha impedido que seamos auténticos, a veces nos han entorpecido desviando nuestro verdadero objetivo, se han irrespetado los espacios personales deteriorando nuestra autoestima y socavando nuestra asertividad, tornándonos muchas veces esclavos de deseos, pasiones, gozos transitorios.
De ahí, que no debemos sorprendernos que hemos permitido que coarten nuestro libre albedrío, que transitemos por sendas equivocadas, acompañados de personas que no nos corresponden, que se deteriore nuestra personalidad, afecte el carácter, que nos encontremos algunas veces frustrados, desilusionados, pesadumbrosos y por qué no con grandes vacíos existenciales.
Arrribas no comenta sobre este tema, que nuestro sentimiento gregario, que tanto hizo para sobrevivir en un medio hostil cuando empezamos nuestra andadura como seres humanos, lo hemos sustituido por sistemas de alarmas supersofisticadas, por agentes de seguridad probados, por gualdespaldas a media. En lugar del cálido rodeo del compañero o compañera que escogimos, que nos inspirara protección y apoyo, que pensábamos que era lo adecuado, nos encontramos con una luz parpadeante de un detector de infrarrojos que nos avisa que alguien ha invadido nuestro espacio vital.
Es así que ya no nos tocamos, ¿Qué ha sucedido? ¿Cuál es la causa? posiblemente no nos damos cuenta que somos prisioneros del control social que ha invadido nuestra libertad, que estamos alienados, encarcelados en un falso convencionalismo, con normas impuestas de un comportamiento que nos obliga la sociedad a seguir para convivir en su medio. O simplemente nos equivocamos
Se nos recuerda además, que no debe extrañarnos que aquellos seres humanos que tienen inhibido su consciente en todo o en parte actúen extrañamente o no tengan problemas en ser abiertos en el cariño, las emociones.
Lo cierto, que en esta andadura, tránsito por esta dimensión, es importante considerar que a veces es nuestra mente consciente la que no está impidiendo crecer y se hace necesario, buscar los resortes que hagan cambiar este estado de cosas.
Es hora de detenernos a examinar que tanto hemos aprendido de nuestro
caminar, cuanto hemos crecido como personas, si realmente estamos
preparados para generar los cambios que nos permitan incrementar mejor
nuestro horizonte en pos de una auténtica realización. No debe olvidar
que partiremos de acá cuando nos llamen. Por tanto, de usted depende su
desarrollo, percatarse de su realidad e iniciar las transformaciones
necesarias para ir lo más libre a esas dimensiones que nos esperan.
Ing. Carlos Mora Vanegas El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela) cmoraarrobapostgrado.uc.edu.ve camv12arrobahotmail.com
Acerca de GestioPolis
Participar en la comunidad
Derechos de Autor
GestioPolis es la primera comunidad de conocimiento en negocios de Hispanoamérica
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web
GestioPolis.com
© 2008 Carlos López
| Hazte miembro de GestioPolis |
|
Y Descarga 11 eBooks
GRATIS |