RESUMEN
Mientras permanecemos con vida en esta dimensión, estaremos
constantemente interrelacionándonos, descubriendo en donde están
nuestras deformaciones. Trabajando en ellas, buscando la manera que nos
permitan aprovechar el tiempo que se nos da y cumplir con nuestra
misión.
Lo importante es adentrarnos en la relevancia de saber aprovechar las
oportunidades, de saber interrelacionarnos, entender el porqué las
personas se comportan de distintas maneras.
Sergio Valdivia en un escrito señalaba, que ponerse en el lugar de la
otra persona es distinto a ponerse de su lado. Es decir, puedo
comprenderte mucho, entender tus ideas, saber de tu manera de actuar,
conocer tus motivaciones e intenciones, pero no tengo por qué
necesariamente estar de acuerdo con ellas para comunicarme. Esto es ser
empático
APORTACIONES QUE TIENEN SU ALCANCE
EL PRINCIPIO DE INDETERMINACIÓN
A principios del siglo pasado, Werner Heisenberg al estudiar el mundo de
las partículas subatómicas encontró un resultado sorprendente. Mientras
más trataba de medir la velocidad y posición de una partícula, más
imprecisa se volvía la medición. La partícula está en una posición
determinada, pero si se le quiere observar, aparece en otra parte. El
sólo hecho de observarla, la hace cambiar. Lo estoy explicando en
términos simples, naturalmente. Concluyó Heisenberg que es imposible
para nosotros determinar exactamente la ubicación de una partícula, dado
que al intentar observarla y medirla, ésta se modifica. Es lo llamó el
Principio de Indeterminación, formulado en 1927.
No fue fácil aceptar esto, ya que el mundo nos parece muy preciso y
fácil de observar. No nos damos cuenta que al querer precisarlo, lo
estamos transformando por ese sólo hecho.
Puede ser interesante hacer una relación con las personas que
“conocemos” todos los días. Mientras más tratamos de profundizar en
ellas, más modifican sus comportamientos. Una persona no se comporta
igual si se siente observada. Incluso, su manera de expresarse es
diferente en la casa, en su lugar de trabajo o en la calle, sólo o en
medio de un grupo.
Si te interesa comunicarte de manera productiva con los demás, los
necesitas conocer más profundamente. No des por supuesto que esa persona
con quien compartes tantos años la has terminado de conocer, porque es
un ser en cambio y transformación, que modifica sus comportamientos y
pensamientos según las experiencias que va teniendo y mientras más crees
conocerle, menos observas sus novedades y modificaciones. Y ten en
cuenta que si intentas indagarlo muy profundamente, la otra persona
modificará su comportamiento y no se “verá” igual que cuando no se
siente tan observada. Esto complica la posibilidad de conocer realmente
a alguien, sin embargo, es precisamente lo que da atractivo a la vida.
Disfrutamos de las sorpresas y somos curiosos por naturaleza. Tu vida
puede ser más atractiva si te sorprendes cada día con las personas que
te rodean. Siempre son diferentes y siempre podrás descubrir algo nuevo
en ellas. No hay tedio ni aburrimiento con esta actitud de investigador
y observador. Y esto te permitirá comunicarte mejor y comprender mejor a
los demás, con lo que mejoran las relaciones humanas y las oportunidades
de compartir.
Si le pones una “etiqueta” o “rótulo” a una persona, estás limitándote a
ti mismo en tu capacidad de descubrir que el otro es un ser mucho más
complejo. No se comporta como una fotografía, sino más bien como una
película, cuyo guión se modifica cada día. Las personas son mucho más
variables y sorprendentes que ser de tal signo astrológico, índigos, de
tal profesión, de determinadas cualidades o defectos, visuales o
auditivos, etc.
Prepárate de todas maneras para lo inesperado. Espera lo inesperado,
porque las personas parecen comportarse como las partículas. Hay una
indeterminación de saber exactamente qué es lo que quieren y adonde van.
¡Ese es su encanto!
Sergio Valdivia
www. serfeliz.net.
HAY QUE REIRSE DEL MUNDO
Hay que reírse de sí mismo y de la vida. No con el ánimo de burlarse ni
de autocompasión plañidera, sino como un remedio, como un medicamento
milagroso, que le mitigará a uno el dolor, le curará la depresión y le
ayudará a poner en perspectiva la derrota aparentemente terrible del
momento. Uno debe borrar la tensión y las preocupaciones riéndose de sus
predicamentos, con lo que liberará su mente para pensar con claridad en
la solución que seguramente llegará. Nunca hay que tomarse demasiado en
serio.
Los días más desolados son aquellos en que no se ha oído el sonido de la
risa. Una buena sonrisa es un rayo de sol en cualquier hogar, así es que
no hay que dejar pase un día sin exteriorizar el lado feliz de uno,
aunque esté luchando con el caos. Cada vez que sonríe, y más cuando ríe,
se añaden momentos preciosos a la propia vida.
El hombre es la única criatura dotada con el poder de la risa, y tal vez
es la única criatura que merece que se rían de ella. Sin embargo, la
mejor de las risas es la de aquella persona que tiene suficiente
confianza en sí misma. Esto demuestra la rara capacidad de mirarse con
objetividad, y si uno puede hacer eso, todas sus preocupaciones se
encogerán.
Hay que reírse del mundo. Y lo más importante, hay que reírse de uno
mismo. Si en la farmacia de su preferencia se vendiera la risa, el
doctor familiar le recetaría algo de risa al día. Es una forma mucho
mejor de vivir.
Og Mandino
LA ROSA Y EL SAPO
Había una vez una rosa roja muy bella, se sentía de maravilla al saber
que era la rosa más bella del jardín. Sin embargo, se daba cuenta de que
la gente la veía de lejos. Se dio cuenta de que al lado de ella siempre
había un sapo grande y oscuro, y que era por eso que nadie se acercaba a
verla de cerca. Indignada ante lo descubierto le ordena al sapo que se
fuera de inmediato; el sapo muy obediente dijo: Esta bien, si así lo
quieres. Poco tiempo después el sapo pasa por donde estaba la rosa y se
sorprendió al ver la rosa totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos.
Le dijo entonces:
Vaya que te ves mal. ¿Que te pasa?
La rosa contesta: Es que desde que te fuiste las hormigas me han comido
día a día, y nunca pude volver a ser igual.
El sapo solo contesta
Pues claro, cuando yo estaba aquí me comía a esas hormigas y por eso
siempre eras la más bella del jardín.
Moraleja:
Muchas veces despreciamos a los demás por creer que somos más que ellos,
más bellos o simplemente que no nos "sirven" para nada. Dios no hace a
nadie para que sobre en este mundo, todos tenemos algo que aprender de
los demás o algo que enseñar, y nadie debe despreciar a nadie. No vaya a
ser que esa persona nos haga un bien del cual ni siquiera estemos
conscientes.
(Fábulas Rosacruces)
Ing. Carlos Mora Vanegas El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela) cmoraarrobapostgrado.uc.edu.ve camv12arrobahotmail.com
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