INTRODUCCIÓN
Demostraré de qué manera la explotación e industrialización de la madera
es hoy una salida factible al problema del desarrollo del lugar; debido
a la existencia de factores cuya conjunción puede hoy contribuir a que
sea un motor generador de desarrollo económico, con el cual propiciar a
la vez creación de empleo y por ende mejoras en las condiciones de vida
de la población del lugar; todo lo cual sin provocar al mismo tiempo
consecuencias nocivas al entorno[1], ni a la población originaria
asentada ahí desde tiempos inmemoriales.
Antes de continuar creo necesario resaltar no obstante, que la zona de
estudio presenta otras potencialidades que pueden contribuir a ese mismo
objetivo como el ecoturismo, la crianza de ciertas especies ictiológicas
de gran aceptación en el exterior como el Paiche, la explotación de
ciertos recursos mineros como la arena blanca que abunda cerca de la
ciudad de Iquitos y que es muy apta para la fabricación industrial de
vidrio, el petróleo, diversos recursos agrícolas como el camu camu que
actualmente es exportado a Japón, entre otros; sin embargo, la madera es
hoy un recurso con mayor potencialidad de desarrollo debido a que los
productos exportados no presentan en su mayoría un alto nivel de valor
agregado, por la existencia de una gran cantidad de especies aún no
explotadas las que con adecuadas investigaciones y/o estudios pueden
sumarse a las especies que en la actualidad se extraen, y además porque
el Estado ha empezado la aplicación de una política forestal que tiene
como prioridad fundamental ordenar los espacios explotables pero
sobretodo introducir el manejo forestal en la cadena de producción de la
madera.
Comenzamos la ponencia haciendo el recuento de algunas de las medidas de
desarrollo propiciadas por el Estado, cuya aplicación ha influido a que
el sector de la madera sea visto como culpable de muchos problemas en el
hábitat amazónico; y que se haya constituido por ende, en el principal
perjudicado en los últimos años. Seguidamente, se exponen las razones
por la que pensamos que el desarrollo de la Selva del Perú cuenta en la
explotación del recurso madera con un importante aliado; analizando a la
vez, sucintamente, las principales características de la cadena
industrial del sector. Luego nos centramos en el papel del Estado, cuya
labor creemos debe estar orientada principalmente a velar por que las
diversas actuaciones individuales no sean opuestas con aquellas de
interés general; lo cual es importante tenerlo en cuenta en una época en
la que priman mayormente valores de mercado y dado además el carácter
escaso de la madera, lo que la convierten en recurso económico y
susceptible por tanto de ser gestionado. Y finalmente, convencidos de
que puede aportar al objetivo descrito, se aborda otro de los factores
clave para el desarrollo actual, en torno a la cuestión tecnológica y la
innovación; abordando su trascendencia en espacios y sectores en los que
sobran evidencias que puede proporcionar grandes aportes, y analizando
fundamentalmente de qué manera puede contribuir en la generación de
desarrollo realmente sostenible en la región.
ANTECEDENTES
La selva del Perú como la Amazonía en general, es un contexto sobre el
que históricamente han primado mitos que aparte de propiciar o alentar
su ocupación inicial, parecen haber generado además un clima que motivó
a que muchas decisiones gubernamentales en torno a la misma hayan sido
un tanto equivocadas no obstante estar orientadas a propiciar su
desarrollo (las evidencias al respecto poco a poco las iremos
describiendo); todo lo cual ha contribuido a degradar el espacio
amazónico y al mismo tiempo causar graves daños a su población
originaria; como también, motivar a que la industria de la madera sea
vista como la principal culpable de los problemas ambientales ahí
provocados por la aplicación de tales políticas de desarrollo.
Un primer ejemplo constituye el hecho de que obtenida la independencia
de España el flamante Estado peruano optó por la fácil opción de
colonizar su zona amazónica como creyéndola “desierta”, y desde 1.832
comenzó a legislar en un período que hasta 1.879 es considerado como de
“Leyes de Carácter Proteccionista” y de inmigración “blanca” a la selva,
ofreciéndose tierras en gratuidad y exenciones tributarias[2]. Entre una
de las primeras acciones en ese sentido destaquemos la que se instigó en
el año 1.851 a una zona que por entonces estaba comprendida en el
departamento de Loreto, con un millar de alemanes pero que después de un
corto período de tiempo resultó fallida; todo lo cual fue, en el caso
del Perú, el inicio de unas políticas de colonización que duraron hasta
la década del 70 del siglo XX. Es importante señalar además que como
consecuencia de ello, se introdujeron en el lugar nuevas formas de
propiedad sobre las parcelas, que incitaron la compra y venta de tierra:
a) por otorgamiento por parte del Estado,
b) por apropiación o invasión y regularización posterior, y
c) por la compra de parcelas a terceros.
Germinándose en realidad un contexto en donde la tierra llegó a ser
vista como un bien comercial, promoviéndose por tanto su apropiación con
fines puramente especulativos[3]; todo lo cual incentivaba la ‘tala de
bosques’ debido a que ello era reconocido como "mejoras" hechas y
confirmaba a la postre la “propiedad “adquirida. Por otra parte, se
“ampliaba” engañosamente la frontera agropecuaria, debido al agotamiento
rápido de la fertilidad de los suelos, lo cual hace que un alto
porcentaje de los mismos sean abandonados cada año y se busquen otros
espacios para “prepararlos” para labores agropecuarias; sin embargo, la
contribución de la producción agropecuaria al PBI es baja en comparación
a los esfuerzos hechos, consecuentemente “el aspecto más preocupante de
las tierras en uso agrícola y pecuario en la Amazonía se refiere al bajo
porcentaje de las que verdaderamente se usan respecto a las intervenidas
para tal fin”[4].
De lo dicho es fácil deducir la real repercusión de las políticas de
desarrollo concebidas para la zona; miopes por haber estado basadas en
procesos de colonización como si la zona no estuviera poblada desde
tiempos inmemoriales, y por basarse en actividades que a la larga
demostraron no ser económicamente rentables como la agricultura y la
ganadería, al menos en el Perú; pero que al implementarse causaron más
espacio deforestado que el originado por la industria maderera. Por lo
que, habiéndose basado dichos programas de desarrollo en dichas
actividades y sólo eventualmente en la extracción de madera, la
ocupación de la Amazonía trajo como consecuencia hechos que a la vez
fueron motivo suficiente para intentar limitar y prohibir su penetración
en aras de su conservación; argumentándose por lo demás que todo ello se
hacía por un mundo más sostenible. Algo que afortunadamente pace ir
superándose, tal vez debido al mayor conocimiento que respecto a la zona
ahora existe; no obstante, se logró limitar el desarrollo del sector
maderero de la Selva del Perú.
LA MADERA EN LA ACTUALIDAD
El Perú ocupa la octava posición entre los países con mayores reservas
de bosques tropicales del mundo, y el segundo lugar a nivel continental
después de Brasil; unas 41,2 millones de Has. del bosque tropical
peruano es considerado apto para la producción de madera, el 61,3%
aproximadamente[5]. Sin embargo, el sector de la madera no se ha
constituido aún en uno de los principales motores de desarrollo, acaso
en el más importante de la Selva del Perú[6]; tal vez sea porque de las
más de tres mil especies maderables que existen apenas son aprovechadas
económicamente poco más de una decena, y que del total exportado en
productos madereros sólo a madera aserrada corresponde alrededor del 70%
(conforme a datos de Aduanas); lo cual, aparte de reflejar un alto grado
de madera aserrada exportada en realidad casi en ‘estado natural’,
revela también el gran margen existente para aprovechar el recurso
dándole mayor valor agregado. Sin olvidar al mismo tiempo lo detallado
en los ‘Antecedentes’, que hechos ajenos al sector han contribuido
también en la parálisis que experimenta en las ultimas décadas,
fundamentalmente porque se le atribuye gran parte del problema de
degradación y/o deforestación del lugar.
Pese a todo sigue siendo evidente que la madera es un recurso que brinda
evidentes ventajas comparativas, las que pueden constituirse en
competitivas conforme a la habilidad que las empresas y/o industrias que
se generen demuestren en la obtención de un rendimiento mayor a las de
aquellas ubicadas en entornos geográficos con similares características
o potencialidades[7]; aspecto éste en el que el entorno nacional ejerce
una poderosa influencia (Porter, 1.991), en particular sobre el perfil
de los recursos y capacidades que la ventaja competitiva desarrolla; lo
cual constituye una especie de impedimento previo el cual se debe
superar de cara a lograr que determinado sector sea efectivamente
competitivo. En efecto, el entorno nacional desempeña un papel estelar
en el éxito competitivo de las empresas, fundamentalmente porque
considera al país como la base local en la que la empresa establece su
identidad y sus comportamientos directivos críticos; por lo que, “los
recursos nacionales y los de la empresa no son independientes, sino que
están estrechamente relacionados”; los de la empresa se adquieren y
desarrollan en el contexto de una economía nacional y, por ende,
inevitablemente reflejarán las características de la misma, de su
sociedad y su cultura[8]. Por lo demás:
“El problema para la dirección, (...) no es simplemente idear una
estrategia que combine eficazmente recursos y capacidades de la empresa
con las condiciones de la economía nacional[,] sino conseguir además un
conocimiento más estrecho y más profundo de la empresa y de sus
capacidades a través de la comprensión del entorno en el que ésta se
desenvuelve”[9].
Por lo demás, otro aspecto importante del aporte de Porter es que su
enfoque parte de considerar primero a competidores y sectores en forma
individual, para luego llegar a la economía como un todo; ya que
considera que el resultado de miles de luchas en sectores individuales
determina el estado de la economía de una nación y, por tanto, su
capacidad para progresar. Lo cual, para el caso que nos ocupa, es vital
tenerlo en cuenta porque estamos tratando de un sector concreto –el
forestal maderero-, cuyo progreso puede contribuir al desarrollo
económico de la región y por consiguiente al del país, en cuyo nivel la
economía es considerada como un todo. Ahora bien, de cara a encontrar
los posibles factores determinantes del raquitismo del sector maderero
en la Selva del Perú y delinear a la vez directrices orientadas a
revertir la situación, podemos hacernos la siguiente interrogante: ¿por
qué no existe un nivel de desarrollo empresarial acorde con la
exuberancia natural del lugar?
Y, a parte de las razones ya esgrimidas, tenemos como respuesta el hecho
de que p. e. en el país la propiedad de los distintos recursos animales
y/o vegetales son históricamente propiedad del Estado, no obstante
poseer valores que pueden ser transados en mercados; tal hecho es por
tanto el motivo principal por el que tales bienes no reciben un precio
de mercado, por lo costoso que resulta definir y hacer cumplir derechos
de propiedad sobre el bosque en tal contexto, por lo que no pueden
hacerse exclusivos y por ende no existen incentivos para realizar un
manejo adecuado de ellos mas que sólo para su extracción[10]. Lo que al
mismo tiempo puede explicar el hecho de que históricamente el acceso a
la madera haya sido prácticamente libre en la zona, no obstante las
restricciones impuestas por el estado; lo cual también contribuyó a
acrecentar el problema de la deforestación, aunque en medida menor a lo
conseguido a través de la agricultura y ganadería conforme se refiere en
los ‘Antecedentes’.
No obstante, con la nueva Ley Forestal y de Fauna Silvestre N° 27308, se
busca revertir o cambiar dicha situación; y se contempla la extracción
maderera a través de la concesión de terrenos por espacios de tiempo que
pueden llegar a los 50 años, y además ya no sólo se otorgará concesiones
a personas como lo estipulaba la anterior norma sino también a empresas.
Tal norma tiene, entre sus principales objetivos:
- el desarrollo socioeconómico sostenible de las áreas forestales del
país,
- ordenar el recurso forestal y promover la transformación racional de
los mismos,
- generar un mayor valor agregado de cara a la producción de mayores
productos para la exportación,
- no depredar o agotar la riqueza de los bosques.
Y se establece asimismo que aquellas empresas que otorguen mayor valor
agregado a sus productos y realicen además un buen manejo del bosque, el
Ministerio de Agricultura reduciría porcentualmente sus pagos por
derecho de extracción.
Por otra parte, otros aspectos evidenciables al analizar la organización
industrial del sector de la madera en la Selva del Perú son, por un
lado, la existencia de dificultades en el proceso de extracción
fundamentalmente porque es una actividad realizada por personajes
conocidos como “habilitadores”, que son por lo general contactadas por
los grandes aserraderos para encargarse de proveerles del recurso; por
otro lado distintas dificultades identificables en los procesos de
transformación, debido principalmente a la carencia de tecnología
avanzada que no permite aprovechar en todo su valor la riqueza maderera
del bosque peruano; y finalmente no debemos dejar de mencionar la
dificultad que significa para el sector el aislamiento y la marcada
distancia entre los centros de producción y puertos de embarque,
agravado además por la casi inexistente infraestructura de carreteras en
la región amazónica peruana -sobretodo en Loreto-, todo lo cual se
deriva a la vez en un alto costo de transporte del recurso.
Respecto al sistema de extracción debemos además mencionar que
históricamente se ha caracterizado por el desperdicio de materia prima;
se estima que se aprovecha menos del 20% del volumen comercial en pie, y
el 70% de la producción peruana de madera aserrada proviene de
instalaciones que apenas aprovechan del 35% al 45% de cada metro cúbico
de madera en rollo (Dourojeanni, 1982: 263), lo cual está influenciado
por la utilización de métodos antiguos de extracción -mayormente
manuales-, y por el uso de plantas de aserrío relativamente pequeñas. A
dichas limitaciones hay que agregar aún las formas tradicionales de
extracción extraordinariamente selectivas, que provocan un verdadero
despilfarro del recurso forestal; generalmente sólo interesan especies
de gran prestigio mundial como el cedro (Cedrela) y la caoba
(Siewtenia), y, aunque la tendencia es hacia el uso de un mayor número
de especies, este proceso es lento y presenta muchos otros obstáculos
como que las características fsicomecánicas y químicas de las maderas
amazónicas, así como sus usos, son ignorados en el caso de la inmensa
mayoría de las especies (Dourojeanni, 1982: 255).
Finalmente mencionemos que según un informe[11], en la Amazonía del
Perú existe un sistema de trabajo forzoso o no libre asociado
principalmente a labores de extracción ilegal del recurso madera, en el
cual están involucrados cerca de 33.000 personas en su mayoría indígenas
pertenecientes a diversos etnias; quienes son contactadas a través de
métodos muy cuestionables por cierto, por el “habilitador”.
Podemos decir a manera de conclusión que la filosofía que históricamente
ha predominado ha sido mayormente extractiva, lo cual muestra la
carencia de una concepción de uso integral y sostenido del recurso que
sume a su extracción también el manejo de los bosques; algo que con la
nueva normativa se intenta revertir, con la consecuente resistencia que
ello suele entrañar entre los actores involucrados. Por lo que sobran
argumentos para sostener que en la Selva del Perú, la industria maderera
y de otros productos del bosque son instrumento fundamental para el
desarrollo sustentable de la región; porque además de ellas dependerán
otras industrias subsidiarias como la de fabricación de casas, muebles,
objetos domésticos, equipos de oficina, etc.
EL FACTOR TECNOLÓGICO Y LA INNOVACIÓN
En la actual coyuntura internacional, determinada en gran medida por la
notable apertura de los mercados y por la consiguiente libertad
existente para muchas empresas de poder operar a lo largo y ancho del
mundo, la importancia de la tecnología y la innovación como factor de
crecimiento y competitividad es evidente. Contexto en el que al mismo
tiempo se observa una creciente preocupación por los temas relacionados
con la casi incontrolada explotación histórica de los recursos
naturales; por lo que no es en pocos evidente, la convicción que de no
mejorar con el tiempo nuestros índices de eficiencia ambiental nuestras
economías no podrán a la larga ser competitivas.
Consecuentemente, respecto al sector forestal digamos que el actual es
un contexto que exige cada vez mayores niveles de calidad y rendimientos
en las producciones madereras, y teniendo en cuenta que la tecnología y
la innovación son tal vez los únicos instrumentos disponibles para
elevar los rendimientos madereros y con los cuales reducir a la vez los
costes de producción en aquellas masas forestales tradicionales y/o de
nueva implantación como la Amazonía, la cuestión que nos ocupa deviene
aún más en importante. De hecho, sólo con nuevas tecnologías e
innovación podremos sustituir factores de producción e incluso recursos
escasos, y además intercambiar recursos insuficientes por otros más
abundantes; así reducir los obstáculos al desarrollo que presenta
determinado sector y además incrementar pero sobretodo mantener, el
bienestar social en un contexto en donde lógicamente primen mecanismos
de desarrollo sostenido y realmente sostenibles; y paralelamente, no se
obstaculice la satisfacción de las nuevas y crecientes demandas sociales
sobre los bosques.
No olvidemos por lo otra parte que el desajuste producido en los últimos
tiempos entre la oferta y la demanda de servicios forestales, ha
originado un mayor grado de participación estatal a través de
regulaciones diversas y el establecimiento de mayores restricciones a
los aprovechamientos forestales, y siendo por ende previsible que la
conjunción de una demanda creciente de madera con una expansión de las
restricciones sobre las superficies disponibles para su generación
produzca presiones alcistas en los precios al menos que se emprendan
acciones oportunas para aumentar la eficiencia productiva de las
explotaciones selvícolas, el papel de la tecnología forestal resulta aún
más importante tenerlo en cuenta ya que su aplicación tiene como
consecuencia transformaciones en las técnicas de producción inducidas
por actividades de investigación y desarrollo tecnológico. Y además
porque:
“El conocimiento de los aspectos económicos básicos de la tecnología
forestal puede contribuir a una mejor comprensión del origen y las
consecuencias de las transformaciones históricas en las estructuras
forestales nacionales y, lo que es más importante, proporcionar un marco
conceptual y analítico útil para estudiar las trayectorias futuras de
cambio en el sector y predecir sus posibles efectos”.[12]
Ahora bien, antes de continuar tengamos en cuenta, o, mejor dicho
recordemos, que toda actividad económica se desarrolla produciendo
‘cambios’ en el ambiente, los cuales son en mayor o menor medida dañinos
para el ambiente; cambios que por lo demás son reconocidos por la
ciencia económica como externalidad desde Marshall hasta Coase pasando
por Pigou[13]. Entonces, la clave de la cuestión no es el preguntarse si
debemos o no contaminar sino cuánto podemos hacerlo, en todo lo cual no
podemos soslayar la necesidad de un intenso proceso de innovación; la
importancia de la aglutinación de conocimientos y de tecnología
convenientemente relacionadas.
Y a ese respecto mencionemos p. e. lo relacionado al ‘Turno Forestal
Óptimo’, proceso en donde el empleo de tecnología aparte de ser una
constante es una necesidad para la eficacia de sus resultados[14]; sin
embargo agreguemos que, siendo la zona que nos ocupa un área boscosa
considerada actualmente como un sistema biológico con propósitos
múltiples[15], es necesario un enfoque del Turno Óptimo en un contexto
de uso múltiple, sobretodo si cada vez son más los productos del bosque
que ganan mercado y adquieren por tanto un valor comercial. Asimismo,
teniendo en cuenta que en la Selva peruana los bosques son de propiedad
estatal, y que los mismos pasan no obstante a manos privados al ser
dados en concesión conforme a la normativa vigente, generándose por ende
un contexto en el que la combinación optima de usos puede no ser la que
corresponde a un óptimo social, es decir, que la optimalidad privada y
social no coincidan; se hace necesario aún, conectar el análisis del
Turno Óptimo con la Teoría de la Decisión Multicriterio[16], ya que:
“... [Es un] enfoque teórico [que] conjetura que en muchos contextos
decisionales los agentes económicos no optimizan sus decisiones en base
a un solo objetivo sino que, por el contrario, pretenden buscar un
equilibrio o compromiso entre un conjunto de objetivos en conflicto, o
bien pretenden satisfacer en la medida de lo posible una serie de metas
asociadas a dichos objetivos (Romero,1997: 161)”.
Llegado a este punto de la ponencia debo precisar no obstante que no es
mi intención ser exhaustivo en las cuestiones referidas, sólo mencionar
lo necesario a fin de identificarlas como mecanismos que pueden
coadyuvar al desarrollo del sector de la madera en la Selva del Perú;
por lo que seguiremos con el desarrollo del trabajo mencionando otras
cuestiones o factores que aporten en esa dirección. En ese sentido
mencionaré ahora que de las cerca de 4.000 especies maderables
existentes en la amazonía sólo se conocen botánicamente unas 1.000, que
de todas ellas unas 60 son comercializadas por su gran aceptación en el
mercado, pero sólo 12 internacionalmente; y que tan sólo 20 se
industrializan masivamente convirtiéndolas en contra-placados,
enchapados, piezas y partes. Datos que nos sirven para deducir la
importancia de la investigación, de la tecnología y la consecuente
innovación (I+D+I), para hacer p. e. que otro buen porcentaje de
especies maderables aún no aprovechadas se sumen a la lista de aquellas
que ya constituyen soporte del sector en la región; sin olvidar además
que en todo el mundo sobran ejemplos de la manera cómo con
investigación, recursos y tecnología apropiada la industria de la madera
puede desarrollarse sin consecuencias nocivas al medio ambiente y,
sobretodo, proporcionando progreso económico y bienestar a la sociedad.
Por lo que, a manera de referencia permítase mencionar además el término
‘biotecnología’, que tiene algo que ver con el desarrollo o la
utilización de organismos vivos con el objeto de producir, alterar o
mejorar un producto o un organismo vivo para un fin específico; proceso
que además abarca el mejoramiento genético convencional, incluida la
domesticación de plantas y animales desde tiempos pre-históricos, y las
innovaciones modernas centradas en una parte de un sistema
biológico[17]. Respecto al sector forestal se sabe que actualmente la
biotecnología ha extendido su campo de investigación al menos a
140 especies de árboles, aunque cerca de un 60% se centre en seis
géneros: Pinus, Eucalyptus, Picea, Populus, Quercus y Acacia. Por lo
demás, la mayor parte de la investigación pública que incluye la
biotecnología forestal no se relaciona con la modificación genética
(MG), sino con los instrumentos para estudiar y caracterizar la biología
y diversidad de las especies, poblaciones e individuos de árboles
forestales o para propagar estos árboles.
Sin embargo, debido a que el valor económico de los productos forestales
en el comercio mundial es sensiblemente inferior que el de los productos
agrícolas, las ventajas económicas del empleo de la biotecnología en el
sector forestal están todavía por demostrar[18]; asimismo, debido a que
el 95% de los bosques mundiales son naturales o seminaturales, el uso de
árboles genéticamente modificados tiene muchas posibilidades de
continuar siendo un fenómeno relativamente limitado. No obstante ello, y
aunque sea una actividad concentrada en un 70% en países desarrollados,
constituye un instrumento o vía a tener en cuenta para revertir el poco
aprovechamiento de especies maderables en la Selva del Perú y otras
zonas con similares características; más aún si ello puede con el tiempo
proporcionar réditos económicos[19].
Para terminar, trascribo las palabras de un experto de la UNESCO, en
torno a la asunto que nos ocupa:
“Hay que impulsar la investigación en los sistemas tropicales porque ahí
están todavía las esperanzas de alcanzar desarrollo sostenible”.[20]
Y finalmente creo oportuno destacar el interés y esfuerzo intelectual
producidos en los últimos tiempos para medir los beneficios económicos
de la tecnología forestal; y al mismo tiempo que los resultados
empíricos disponibles indican por lo general una alta rentabilidad
social para las inversiones destinadas a investigación forestal, tanto
publica como privada [21].
EL PAPEL DEL ESTADO.
La política es la forma a través de la cual la sociedad mediante algún
modelo de participación y representación trata de alcanzar ciertos fines
de carácter colectivo, y la política económica una parte de la política
general encargada de la consecución de ciertos aspectos económicos
referidos a un momento y espacio determinados que ayudan a alcanzar
dichos objetivos colectivos. Ahora bien, siendo el Estado la institución
creada para ayudar a gestionar y/o materializar lo dicho, es vital
resaltar su trascendencia en la sociedad actual; sobretodo porque
generalmente las diversas actuaciones individuales son opuestas con las
del interés general, se buscan a veces afanosamente los medios a través
de los cuales diversas zonas de nuestro planeta salgan del estado de
subdesarrollo en el que se encuentran, y porque la actual es además una
sociedad de consumo en la que por ende prevalecen “valores de mercado”.
Todo lo cual explica por lo demás el hecho de que la ciencia económica y
el funcionamiento del sistema capitalista se hayan enfrentado
históricamente a la problemática de las relaciones de los poderes
públicos con la economía, con una cierta falta de criterio unánime y de
reflexiones más o menos coincidentes.
Consecuentemente es evidente que la coyuntura actual nos plantea la
necesidad de redefinir el papel del Estado, con el propósito de que su
función se limite a fijar el marco de actuación de los distintos actores
sociales mediante incentivos y/o des-incentivos justos y necesarios; ya
que, si pretendiese gestionar directamente todo aquello donde apareciere
el interés general, no existiría capacidad de gestión para tal
descomunal pretensión; y si por el contrario, se despoja de la gestión y
se concentra en las condiciones marco, sí puede a través de su capacidad
normativa y fiscal beneficiarse de la propia capacidad gestora de la
generalidad de agentes sociales. Lo que en efecto, le permitirá ser una
eficaz estructura supervisora y reguladora de todas aquellas actividades
orientadas a procurar desarrollo, para que éste lo sea sostenido y de
verdad sostenible, y, en la medida de lo posible, papable a las grandes
mayorías.
Y en lo que concierne al sector forestal de la Selva del Perú, digamos
que toda política que pretenda ser exitosa deberá tener en cuenta
primero el carácter escaso de la madera, algo que tenderá a agravarse y
hará aumentar por ende la demanda dado los múltiples usos y/o
actividades humanas que pueden aún desarrollarse de la misma[22]; todo
lo cual hace que la misma sea un recurso económico y susceptible por
tanto de ser gestionada. Sin olvidar además la coyuntura generada en el
sector desde la emisión de la ley vigente y de sus consecuentes normas
reglamentarias, la cual aún parece no “cuajar” entre los actores
involucrados; y al mismo tiempo la deforestación existente en el lugar,
causado mayormente por actividades distintas al sector maderero pero que
sin embargo motivaron gran parte de la parálisis del sector. Lo dicho
constituye pues, las principales cuestiones a tratar de cara a una
gestión racional del recurso, por parte del Estado.
Pero quiero insistir en la problemática de la deforestación, por lo que
incidiré sucintamente en la importancia del manejo de bosques, con el
objeto de que la extracción maderera no se constituya en externalidad
dañina o negativa para todo el sistema productivo de la zona y el país;
respecto a lo cual la cooperación internacional será vital inicialmente,
teniendo en cuenta que es una actividad nueva, costosa y que
correspondería realizar a quienes son los que menos dinero poseen a lo
largo de la cadena de producción de la madera: los extractores y/o
habilitadores[23]. Necesidad de conservación de los recursos del bosque
que por cierto es muy exigible desde la dación de la ultima normativa,
lo cual no obstante parece ser algo aún no muy comprendido ni aceptado
por ciertos empresarios del lugar; a quienes por lo demás les convendría
reconocer cuanto antes la trascendencia de su cumplimiento, algo que sin
embargo quizá tome algún tiempo en materializarse debido a la tradición
extractiva del lugar.
No ahondaré en mayores detalles respecto a la forma como lograra el
manejo de bosques en la zona, pues sobran foros en los que con mucha
idoneidad y oportunidad se ha abordado el tema; y lo que es más
importante, en diversas zonas del Perú y del mundo. Sólo quiero terminar
mencionando una frase, que sintetiza algo de todo lo hasta aquí
abordado:
“... parece ignorarse que la deforestación –al menos en el Perú- es
producida hasta en un 95% por actividades distintas a la industria
maderera (como la agricultura y la ganadería), por lo que es
irresponsable impedir o limitar el desarrollo de una actividad
potencialmente productiva -de la cual además dependen muchos pobladores
de no sólo la selva del Perú-, por cuestiones como la del efecto
invernadero en la que nuestro país tiene poca responsabilidad.” [24]
BREVE REFLEXIÓN FINAL
Hemos visto como las consecuencias de agricultura y la ganadería,
actividades abanderadas de los procesos de colonización realizados en la
Amazonía del Perú, han influido negativamente en el desarrollo del
sector forestal peruano; algo que no obstante se ha empezado a superar.
Todo lo cual sin embargo no ha menguado la importancia que la madera aún
presenta como recurso en el que el desarrollo de la Selva del Perú puede
sustentarse en gran medida; y en el intento de demostrar aquello, hemos
querido evidenciar que el papel de la tecnología y la innovación no
pueden ser olvidados, fundamentalmente por la firme convicción de que es
lo único que tal vez nos permita lograr un sistema de producción
sostenido y sobretodo sostenible en el tiempo. En todo lo cual el papel
del Estado debe ser determinante, que duda cabe.
BIBLIOGRAFÍA
q BARRANTES, Roxana y TRIVELLI Carolina, Bosques y madera. Análisis
económico del caso peruano, Instituto de Estudios Peruanos (IEP), Lima,
1996.
q BRUNA, Fernando (1997), La Encrucijada del Desarrollo Humano, Inst.
Univ. De Desarrollo y Cooperación (IUDC/UCM) y Los Libros de la
Catarata, 1º Edición, Madrid.
q CADMA – Comisión Amazónica sobre Desarrollo y Medio Ambiente (1994),
La Amazonía sin Mitos, informe elaborado por encargo del Tratado de
Cooperación Amazónica (TCA) con el propósito de forjar una posición
armónica sobre el desarrollo amazónico.
q DÁVILA HERRERA, Carlos A. (1980), La Colonización en el Proceso de
Desarrollo Histórico de la Selva Peruana, Shupihui Vol. V, N° 16,
Octubre – Diciembre, CETA, Iquitos.
q Directorio Forestal Perú 2000, ADEX, Lima.
q DOUROJEANNI, Marc J. (1982), Bosques Amazónicos: Ecología y Desarrollo
Rural, Shupihui Vol. VII, N° 23-24, Julio-Diciembre, CETA, Iquitos.
q Expreso, Ley forestal permitirá desarrollo sostenible del sector en el
país, sección economía del Diario Expreso, 17/07/00, Lima.
q GRANT, R. M. (1996), Dirección estratégica: conceptos, técnicas y
aplicaciones. Civitas, Madrid.
q HERRUZO, A. Casimiro (2004), Una introducción al análisis económico de
la tecnología forestal, ponencia presentada en el marco de las “II
Jornadas Forestales: Economía y Empresa”, evento del cual existe
publicación por parte del Servicio de Publicaciones de la Universidad de
Huelva, España, páginas 27-51.
q HO, Maewan y CUMMINS, Joe, Árboles transgénicos: la ultima amenaza,
artículo publicado en el Boletín 151, del Portal del Medio Ambiente
(www.portaldelmedioambiente.com).
q KRUSE, Maria, La biotecnología gana terreno en el sector forestal. Es
esencial evaluar los riesgos de las modificaciones genéticas, Oficina de
Información de la FAO, articulo publicado el 13/07/05 en la Web de dicho
organismo internacional.
q ROMERO, Carlos (1997), Economía de los recursos ambientales y
naturales, Alianza Editorial, 2da. edición, Madrid.
q ROMERO, Carlos (2004), Turnos forestales óptimos, ponencia presentada
en el marco de las “II Jornadas Forestales: Economía y Empresa”, evento
del cual existe publicación por parte del Servicio de Publicaciones de
la Universidad de Huelva, España, páginas 11-25.
q SAN ROMÁN, Jesús V. (1982), Problemas de la Amazonía: Criterios
objetivos y estrategias que deberán orientar la acción gubernamental y
privada frente a los mismos, Shupihui Vol. VII, N° 23-24,
Julio-Diciembre, CETA, Iquitos.
q SEVILLA, Martín (2000), Política económica. Políticas instrumentales y
sectoriales, Publicaciones de la Universidad de Alicante, Alicante.
q VEGA MURRIETA, Neil, El desarrollo ante el arma de doble filo de
algunas ONG, Revista “Riomar” N° 18, Agosto 2001, Iquitos - Perú.
q A. D. Yanchuk (2001), Los instrumentos biotecnológicos en la
silvicultura, Unasylva, 204: 53-61; también consultable en
www.fao.org/forestry/unasylva. Citado en, Situación de los bosques del
mundo 2005, Informe de la FAO, páginas 20-41.
[1] Como p. e. ocurrió cuando la Amazonía se convirtió en la principal
abastecedora de caucho a las industrias de Europa y USA que a finales
del siglo XIX surgieron en torno a la bicicleta y el automóvil; lo que a
su vez supuso el primer impulso al desarrollo de Loreto, Perú.
[2] Carlos A. Dávila Herrera en, La colonización en el proceso de
desarrollo histórico de la selva peruana, página 430.
[3] Más aún si existían incentivos por parte del Estado para invertir en
la zona, y si tales inversiones eran además alentadas mediante exención
de impuestos; algo que habitualmente ocurría.
[4] Sostiene el Informe, La Amazonía sin Mitos, página 63; Comisión
Amazónica sobre Desarrollo y Medio Ambiente, Tratado de Cooperación
Amazónica -TCA.
[5] Directorio Forestal Perú 2000, página 57; algo que evidentemente,
puede también ser corroborado en otras fuentes.
[6] Aunque no debemos soslayar, el hecho de que estemos tratando el
problema en una zona de un país en vía de desarrollo como el Perú, y por
ende con una coyuntura en la que el nivel de desarrollo es en general de
un grado no muy óptimo.
[7] Según R. M. Grant en, Dirección estratégica: conceptos, técnicas y
aplicaciones, página 189.
[8] Ibíd., página 405; citando La ventaja competitiva de las naciones,
de Michael Porter.
[9] Ibíd.; páginas 405-406.
[10] Para mayor detalle al respecto ver p. e., R. Barrantes y C.
Trivelli en Bosques y madera. Análisis económico del caso peruano, IEP,
Lima, 1996.
[11] E. Bedoya G. y A. Bedoya S. S., El trabajo forzoso en la extracción
de la madera en la Amazonía Peruana, Oficina Internacional del Trabajo
-OIT-, Ginebra, 2005.
[12] A. Casimiro Herruzo en, Una introducción al análisis económico de
la tecnología forestal, Servicio de Publicaciones de la Universidad de
Huelva (España), página 31.
[13] Para un mayor detalle al respecto, revisar p. e. Economía de los
recursos ambientales y naturales de Carlos Romero, páginas 29-50.
[14] Respecto a lo cual debemos precisar que en el proceso para
establecerlo a parte de considerar elementos internos que en general
sólo sirven o están relacionadas a la función de producción –lo que se
conoce como ‘turno interno’-, se deben tener en cuenta también variables
externas que desde un punto de vista económico y comercial permitan
establecer el nivel más óptimo para efectuar las cortas; en otras
palabras, introducir al análisis externo a la propia tecnología de
producción, como p. e. los precios, tipos de interés, impuestos, entre
otros; pues así, los resultados serán más útiles a los involucrados y/o
interesados. Para más información al respecto, revisar Romero (1997:
121-138).
[15] Debido a que aparte de proporcionar madera juega un papel esencial
en la protección de la biodiversidad, en el control de la erosión de los
suelos, que contribuye a evitar desequilibrios climáticos, a
proporcionar servicios recreativos, y que actúa además como capturadora
de CO2 atmosférico, etc.
[16] Algo por lo demás muy relacionado a la sugerencia surgida en los
últimos tiempos de enfocar de manera multidisciplinar los problemas
respecto al desarrollo; teniendo en cuenta p. e. que la ciencia
económica usa métodos para maximizar el bienestar humano dentro de las
limitaciones del capital y las tecnologías existentes, que la ecología
hace hincapié en preservar la integridad de los subsistemas ecológicos
para asegurar la estabilidad del ecosistema mundial, que la sociología
incide en que los agentes claves son los seres humanos y cuyo esquema de
organización social es fundamental para encontrar soluciones viables que
permitan alcanzar el desarrollo sostenible, entre otras disciplinas.
Para un mayor detalle sobre este enfoque, se puede consultar p. e. a F.
Bruna en, La encrucijada del desarrollo humano, páginas 121 y 123; entre
otros.
[17] A. D. Yanchuk en, Los instrumentos biotecnológicos en la
silvicultura; citado en, Situación de los bosques del mundo 2005,
Informe de la FAO, páginas 20-41.
[18] Según el artículo, La biotecnología gana terreno en el sector
forestal. Es esencial evaluar los riesgos de las modificaciones
genéticas, de Maria Kruse, Oficial de Información de la FAO; publicado
en la página Web de dicho organismo internacional.
[19] A ese respecto mencionemos que sólo en China la manipulación
genética de árboles está ya entrando en fase comercial, sobretodo desde
que el año 2003 se permitiera a compañías y gobiernos de países “del
norte” establecer plantaciones de árboles transgénicos bajo el
‘Mecanismo de Desarrollo Limpio’ en países “del sur”. Por lo demás,
India y China son también dos naciones muy activas dentro del grupo de
países en desarrollo, con avances considerables en investigación de
transgénicos.
[20] J. Castroviejo Bolíbar, Presidente del Comité MAB de la UNESCO; en
un evento realizado recientemente en una Universidad española, sobre
asuntos ambientales.
[21] Para mayores datos al respecto, revisar: W. F. Hyde, D. H. Newman,
B. J. Seldon (1992), The economic benefits of forestry research,
MacGraw-Hill, New York /Iowa State University Press, Ames; citada por A.
Casimiro Herruzo en Una introducción al análisis económico de la
tecnología forestal, página 29.
[22] Como también las múltiples ventajas que presenta al sector de la
construcción y además que sus residuos ya ha empezado a servir como
generador de ‘energía limpia’ en diversas zonas del planeta.
[23] A no ser que se implante en el país, mecanismos de certificación
grupal dirigido a pequeños extractores y/o comunidades rurales; algo ya
emprendido en algunos lugares de p. e. Bolivia, Guatemala y México.
[24] Neil Vega Murrieta, El desarrollo ante el arma de doble filo de
algunas ONG, Revista “Riomar” N° 18, Iquitos-Perú; donde además
reflexiono sobre las implicancias de la Amazonía en torno al problema
del calentamiento global, y sobre el papel de algunas ONG en el
desarrollo de los países en los cuales operan o se establecen.
UNIVERSIDAD
DE ALICANTE, ESPAÑA.
Trabajo presentado como Ponencia oral en la Comisión 3 '2do Encuentro de Jóvenes Investigadores Forestales', en el marco del "Taller por el Desarrollo Forestal Sostenible - DEFORS 2005", desarrollado del 20 al 23 de septiembre de 2005, en la Ciudad de La Habana, Cuba.
Compartir ideas impulsa el desarrollo
Conéctate con GestioPolis
¿Qué hay de nuevo?
Lo que se está compartiendo
Otros artículos que te van a interesar
Explora todas las publicaciones por tema