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EL DESARROLLO DE LA MANO DE LA MADERA EN LA SELVA DEL PERÚ

Autor: Neil Vega Murrieta

Gestión ambiental

01-2007

Con la principal intención de aportar ideas que coadyuven al desarrollo, presento la siguiente ponencia sobre el sector de la madera de la Selva del Perú; haciendo un análisis basado básicamente en información documental, pero que refleja también la visión e interpretación de quien habla, debido a que es oriundo del lugar.

INTRODUCCIÓN

Demostraré de qué manera la explotación e industrialización de la madera es hoy una salida factible al problema del desarrollo del lugar; debido a la existencia de factores cuya conjunción puede hoy contribuir a que sea un motor generador de desarrollo económico, con el cual propiciar a la vez creación de empleo y por ende mejoras en las condiciones de vida de la población del lugar; todo lo cual sin provocar al mismo tiempo consecuencias nocivas al entorno[1], ni a la población originaria asentada ahí desde tiempos inmemoriales.
 
Antes de continuar creo necesario resaltar no obstante, que la zona de estudio presenta otras potencialidades que pueden contribuir a ese mismo objetivo como el ecoturismo, la crianza de ciertas especies ictiológicas de gran aceptación en el exterior como el Paiche, la explotación de ciertos recursos mineros como la arena blanca que abunda cerca de la ciudad de Iquitos y que es muy apta para la fabricación industrial de vidrio, el petróleo, diversos recursos agrícolas como el camu camu que actualmente es exportado a Japón, entre otros; sin embargo, la madera es hoy un recurso con mayor potencialidad de desarrollo debido a que los productos exportados no presentan en su mayoría un alto nivel de valor agregado, por la existencia de una gran cantidad de especies aún no explotadas las que con adecuadas investigaciones y/o estudios pueden sumarse a las especies que en la actualidad se extraen, y además porque el Estado ha empezado la aplicación de una política forestal que tiene como prioridad fundamental ordenar los espacios explotables pero sobretodo introducir el manejo forestal en la cadena de producción de la madera.
 
Comenzamos la ponencia haciendo el recuento de algunas de las medidas de desarrollo propiciadas por el Estado, cuya aplicación ha influido a que el sector de la madera sea visto como culpable de muchos problemas en el hábitat amazónico; y que se haya constituido por ende, en el principal perjudicado en los últimos años. Seguidamente, se exponen las razones por la que pensamos que el desarrollo de la Selva del Perú cuenta en la explotación del recurso madera con un importante aliado; analizando a la vez, sucintamente, las principales características de la cadena industrial del sector. Luego nos centramos en el papel del Estado, cuya labor creemos debe estar orientada principalmente a velar por que las diversas actuaciones individuales no sean opuestas con aquellas de interés general; lo cual es importante tenerlo en cuenta en una época en la que priman mayormente valores de mercado y dado además el carácter escaso de la madera, lo que la convierten en recurso económico y susceptible por tanto de ser gestionado. Y finalmente, convencidos de que puede aportar al objetivo descrito, se aborda otro de los factores clave para el desarrollo actual, en torno a la cuestión tecnológica y la innovación; abordando su trascendencia en espacios y sectores en los que sobran evidencias que puede proporcionar grandes aportes, y analizando fundamentalmente de qué manera puede contribuir en la generación de desarrollo realmente sostenible en la región.


ANTECEDENTES

La selva del Perú como la Amazonía en general, es un contexto sobre el que históricamente han primado mitos que aparte de propiciar o alentar su ocupación inicial, parecen haber generado además un clima que motivó a que muchas decisiones gubernamentales en torno a la misma hayan sido un tanto equivocadas no obstante estar orientadas a propiciar su desarrollo (las evidencias al respecto poco a poco las iremos describiendo); todo lo cual ha contribuido a degradar el espacio amazónico y al mismo tiempo causar graves daños a su población originaria; como también, motivar a que la industria de la madera sea vista como la principal culpable de los problemas ambientales ahí provocados por la aplicación de tales políticas de desarrollo.
 
Un primer ejemplo constituye el hecho de que obtenida la independencia de España el flamante Estado peruano optó por la fácil opción de colonizar su zona amazónica como creyéndola “desierta”, y desde 1.832 comenzó a legislar en un período que hasta 1.879 es considerado como de “Leyes de Carácter Proteccionista” y de inmigración “blanca” a la selva, ofreciéndose tierras en gratuidad y exenciones tributarias[2]. Entre una de las primeras acciones en ese sentido destaquemos la que se instigó en el año 1.851 a una zona que por entonces estaba comprendida en el departamento de Loreto, con un millar de alemanes pero que después de un corto período de tiempo resultó fallida; todo lo cual fue, en el caso del Perú, el inicio de unas políticas de colonización que duraron hasta la década del 70 del siglo XX. Es importante señalar además que como consecuencia de ello, se introdujeron en el lugar nuevas formas de propiedad sobre las parcelas, que incitaron la compra y venta de tierra:
 
a) por otorgamiento por parte del Estado,
b) por apropiación o invasión y regularización posterior, y
c) por la compra de parcelas a terceros.
 
Germinándose en realidad un contexto en donde la tierra llegó a ser vista como un bien comercial, promoviéndose por tanto su apropiación con fines puramente especulativos[3]; todo lo cual incentivaba la ‘tala de bosques’ debido a que ello era reconocido como "mejoras" hechas y confirmaba a la postre la “propiedad “adquirida. Por otra parte, se “ampliaba” engañosamente la frontera agropecuaria, debido al agotamiento rápido de la fertilidad de los suelos, lo cual hace que un alto porcentaje de los mismos sean abandonados cada año y se busquen otros espacios para “prepararlos” para labores agropecuarias; sin embargo, la contribución de la producción agropecuaria al PBI es baja en comparación a los esfuerzos hechos, consecuentemente “el aspecto más preocupante de las tierras en uso agrícola y pecuario en la Amazonía se refiere al bajo porcentaje de las que verdaderamente se usan respecto a las intervenidas para tal fin”[4].
 
De lo dicho es fácil deducir la real repercusión de las políticas de desarrollo concebidas para la zona; miopes por haber estado basadas en procesos de colonización como si la zona no estuviera poblada desde tiempos inmemoriales, y por basarse en actividades que a la larga demostraron no ser económicamente rentables como la agricultura y la ganadería, al menos en el Perú; pero que al implementarse causaron más espacio deforestado que el originado por la industria maderera. Por lo que, habiéndose basado dichos programas de desarrollo en dichas actividades y sólo eventualmente en la extracción de madera, la ocupación de la Amazonía trajo como consecuencia hechos que a la vez fueron motivo suficiente para intentar limitar y prohibir su penetración en aras de su conservación; argumentándose por lo demás que todo ello se hacía por un mundo más sostenible. Algo que afortunadamente pace ir superándose, tal vez debido al mayor conocimiento que respecto a la zona ahora existe; no obstante, se logró limitar el desarrollo del sector maderero de la Selva del Perú.


LA MADERA EN LA ACTUALIDAD

El Perú ocupa la octava posición entre los países con mayores reservas de bosques tropicales del mundo, y el segundo lugar a nivel continental después de Brasil; unas 41,2 millones de Has. del bosque tropical peruano es considerado apto para la producción de madera, el 61,3% aproximadamente[5]. Sin embargo, el sector de la madera no se ha constituido aún en uno de los principales motores de desarrollo, acaso en el más importante de la Selva del Perú[6]; tal vez sea porque de las más de tres mil especies maderables que existen apenas son aprovechadas económicamente poco más de una decena, y que del total exportado en productos madereros sólo a madera aserrada corresponde alrededor del 70% (conforme a datos de Aduanas); lo cual, aparte de reflejar un alto grado de madera aserrada exportada en realidad casi en ‘estado natural’, revela también el gran margen existente para aprovechar el recurso dándole mayor valor agregado. Sin olvidar al mismo tiempo lo detallado en los ‘Antecedentes’, que hechos ajenos al sector han contribuido también en la parálisis que experimenta en las ultimas décadas, fundamentalmente porque se le atribuye gran parte del problema de degradación y/o deforestación del lugar.
 
Pese a todo sigue siendo evidente que la madera es un recurso que brinda evidentes ventajas comparativas, las que pueden constituirse en competitivas conforme a la habilidad que las empresas y/o industrias que se generen demuestren en la obtención de un rendimiento mayor a las de aquellas ubicadas en entornos geográficos con similares características o potencialidades[7]; aspecto éste en el que el entorno nacional ejerce una poderosa influencia (Porter, 1.991), en particular sobre el perfil de los recursos y capacidades que la ventaja competitiva desarrolla; lo cual constituye una especie de impedimento previo el cual se debe superar de cara a lograr que determinado sector sea efectivamente competitivo. En efecto, el entorno nacional desempeña un papel estelar en el éxito competitivo de las empresas, fundamentalmente porque considera al país como la base local en la que la empresa establece su identidad y sus comportamientos directivos críticos; por lo que, “los recursos nacionales y los de la empresa no son independientes, sino que están estrechamente relacionados”; los de la empresa se adquieren y desarrollan en el contexto de una economía nacional y, por ende, inevitablemente reflejarán las características de la misma, de su sociedad y su cultura[8]. Por lo demás:
 
“El problema para la dirección, (...) no es simplemente idear una estrategia que combine eficazmente recursos y capacidades de la empresa con las condiciones de la economía nacional[,] sino conseguir además un conocimiento más estrecho y más profundo de la empresa y de sus capacidades a través de la comprensión del entorno en el que ésta se desenvuelve”[9].
 
Por lo demás, otro aspecto importante del aporte de Porter es que su enfoque parte de considerar primero a competidores y sectores en forma individual, para luego llegar a la economía como un todo; ya que considera que el resultado de miles de luchas en sectores individuales determina el estado de la economía de una nación y, por tanto, su capacidad para progresar. Lo cual, para el caso que nos ocupa, es vital tenerlo en cuenta porque estamos tratando de un sector concreto –el forestal maderero-, cuyo progreso puede contribuir al desarrollo económico de la región y por consiguiente al del país, en cuyo nivel la economía es considerada como un todo. Ahora bien, de cara a encontrar los posibles factores determinantes del raquitismo del sector maderero en la Selva del Perú y delinear a la vez directrices orientadas a revertir la situación, podemos hacernos la siguiente interrogante: ¿por qué no existe un nivel de desarrollo empresarial acorde con la exuberancia natural del lugar?
 
Y, a parte de las razones ya esgrimidas, tenemos como respuesta el hecho de que p. e. en el país la propiedad de los distintos recursos animales y/o vegetales son históricamente propiedad del Estado, no obstante poseer valores que pueden ser transados en mercados; tal hecho es por tanto el motivo principal por el que tales bienes no reciben un precio de mercado, por lo costoso que resulta definir y hacer cumplir derechos de propiedad sobre el bosque en tal contexto, por lo que no pueden hacerse exclusivos y por ende no existen incentivos para realizar un manejo adecuado de ellos mas que sólo para su extracción[10]. Lo que al mismo tiempo puede explicar el hecho de que históricamente el acceso a la madera haya sido prácticamente libre en la zona, no obstante las restricciones impuestas por el estado; lo cual también contribuyó a acrecentar el problema de la deforestación, aunque en medida menor a lo conseguido a través de la agricultura y ganadería conforme se refiere en los ‘Antecedentes’.
 
No obstante, con la nueva Ley Forestal y de Fauna Silvestre N° 27308, se busca revertir o cambiar dicha situación; y se contempla la extracción maderera a través de la concesión de terrenos por espacios de tiempo que pueden llegar a los 50 años, y además ya no sólo se otorgará concesiones a personas como lo estipulaba la anterior norma sino también a empresas. Tal norma tiene, entre sus principales objetivos:
 
- el desarrollo socioeconómico sostenible de las áreas forestales del país,
- ordenar el recurso forestal y promover la transformación racional de los mismos,
- generar un mayor valor agregado de cara a la producción de mayores productos para la exportación,
- no depredar o agotar la riqueza de los bosques.
 
Y se establece asimismo que aquellas empresas que otorguen mayor valor agregado a sus productos y realicen además un buen manejo del bosque, el Ministerio de Agricultura reduciría porcentualmente sus pagos por derecho de extracción.
 
Por otra parte, otros aspectos evidenciables al analizar la organización industrial del sector de la madera en la Selva del Perú son, por un lado, la existencia de dificultades en el proceso de extracción fundamentalmente porque es una actividad realizada por personajes conocidos como “habilitadores”, que son por lo general contactadas por los grandes aserraderos para encargarse de proveerles del recurso; por otro lado distintas dificultades identificables en los procesos de transformación, debido principalmente a la carencia de tecnología avanzada que no permite aprovechar en todo su valor la riqueza maderera del bosque peruano; y finalmente no debemos dejar de mencionar la dificultad que significa para el sector el aislamiento y la marcada distancia entre los centros de producción y puertos de embarque, agravado además por la casi inexistente infraestructura de carreteras en la región amazónica peruana -sobretodo en Loreto-, todo lo cual se deriva a la vez en un alto costo de transporte del recurso.
 
Respecto al sistema de extracción debemos además mencionar que históricamente se ha caracterizado por el desperdicio de materia prima; se estima que se aprovecha menos del 20% del volumen comercial en pie, y el 70% de la producción peruana de madera aserrada proviene de instalaciones que apenas aprovechan del 35% al 45% de cada metro cúbico de madera en rollo (Dourojeanni, 1982: 263), lo cual está influenciado por la utilización de métodos antiguos de extracción -mayormente manuales-, y por el uso de plantas de aserrío relativamente pequeñas. A dichas limitaciones hay que agregar aún las formas tradicionales de extracción extraordinariamente selectivas, que provocan un verdadero despilfarro del recurso forestal; generalmente sólo interesan especies de gran prestigio mundial como el cedro (Cedrela) y la caoba (Siewtenia), y, aunque la tendencia es hacia el uso de un mayor número de especies, este proceso es lento y presenta muchos otros obstáculos como que las características fsicomecánicas y químicas de las maderas amazónicas, así como sus usos, son ignorados en el caso de la inmensa mayoría de las especies (Dourojeanni, 1982: 255). Finalmente mencionemos que según un informe[11], en la Amazonía del Perú existe un sistema de trabajo forzoso o no libre asociado principalmente a labores de extracción ilegal del recurso madera, en el cual están involucrados cerca de 33.000 personas en su mayoría indígenas pertenecientes a diversos etnias; quienes son contactadas a través de métodos muy cuestionables por cierto, por el “habilitador”.
 
Podemos decir a manera de conclusión que la filosofía que históricamente ha predominado ha sido mayormente extractiva, lo cual muestra la carencia de una concepción de uso integral y sostenido del recurso que sume a su extracción también el manejo de los bosques; algo que con la nueva normativa se intenta revertir, con la consecuente resistencia que ello suele entrañar entre los actores involucrados. Por lo que sobran argumentos para sostener que en la Selva del Perú, la industria maderera y de otros productos del bosque son instrumento fundamental para el desarrollo sustentable de la región; porque además de ellas dependerán otras industrias subsidiarias como la de fabricación de casas, muebles, objetos domésticos, equipos de oficina, etc.


EL FACTOR TECNOLÓGICO Y LA INNOVACIÓN

En la actual coyuntura internacional, determinada en gran medida por la notable apertura de los mercados y por la consiguiente libertad existente para muchas empresas de poder operar a lo largo y ancho del mundo, la importancia de la tecnología y la innovación como factor de crecimiento y competitividad es evidente. Contexto en el que al mismo tiempo se observa una creciente preocupación por los temas relacionados con la casi incontrolada explotación histórica de los recursos naturales; por lo que no es en pocos evidente, la convicción que de no mejorar con el tiempo nuestros índices de eficiencia ambiental nuestras economías no podrán a la larga ser competitivas.
 
Consecuentemente, respecto al sector forestal digamos que el actual es un contexto que exige cada vez mayores niveles de calidad y rendimientos en las producciones madereras, y teniendo en cuenta que la tecnología y la innovación son tal vez los únicos instrumentos disponibles para elevar los rendimientos madereros y con los cuales reducir a la vez los costes de producción en aquellas masas forestales tradicionales y/o de nueva implantación como la Amazonía, la cuestión que nos ocupa deviene aún más en importante. De hecho, sólo con nuevas tecnologías e innovación podremos sustituir factores de producción e incluso recursos escasos, y además intercambiar recursos insuficientes por otros más abundantes; así reducir los obstáculos al desarrollo que presenta determinado sector y además incrementar pero sobretodo mantener, el bienestar social en un contexto en donde lógicamente primen mecanismos de desarrollo sostenido y realmente sostenibles; y paralelamente, no se obstaculice la satisfacción de las nuevas y crecientes demandas sociales sobre los bosques.
 
No olvidemos por lo otra parte que el desajuste producido en los últimos tiempos entre la oferta y la demanda de servicios forestales, ha originado un mayor grado de participación estatal a través de regulaciones diversas y el establecimiento de mayores restricciones a los aprovechamientos forestales, y siendo por ende previsible que la conjunción de una demanda creciente de madera con una expansión de las restricciones sobre las superficies disponibles para su generación produzca presiones alcistas en los precios al menos que se emprendan acciones oportunas para aumentar la eficiencia productiva de las explotaciones selvícolas, el papel de la tecnología forestal resulta aún más importante tenerlo en cuenta ya que su aplicación tiene como consecuencia transformaciones en las técnicas de producción inducidas por actividades de investigación y desarrollo tecnológico. Y además porque:
 
“El conocimiento de los aspectos económicos básicos de la tecnología forestal puede contribuir a una mejor comprensión del origen y las consecuencias de las transformaciones históricas en las estructuras forestales nacionales y, lo que es más importante, proporcionar un marco conceptual y analítico útil para estudiar las trayectorias futuras de cambio en el sector y predecir sus posibles efectos”.[12]
 
Ahora bien, antes de continuar tengamos en cuenta, o, mejor dicho recordemos, que toda actividad económica se desarrolla produciendo ‘cambios’ en el ambiente, los cuales son en mayor o menor medida dañinos para el ambiente; cambios que por lo demás son reconocidos por la ciencia económica como externalidad desde Marshall hasta Coase pasando por Pigou[13]. Entonces, la clave de la cuestión no es el preguntarse si debemos o no contaminar sino cuánto podemos hacerlo, en todo lo cual no podemos soslayar la necesidad de un intenso proceso de innovación; la importancia de la aglutinación de conocimientos y de tecnología convenientemente relacionadas.
 
Y a ese respecto mencionemos p. e. lo relacionado al ‘Turno Forestal Óptimo’, proceso en donde el empleo de tecnología aparte de ser una constante es una necesidad para la eficacia de sus resultados[14]; sin embargo agreguemos que, siendo la zona que nos ocupa un área boscosa considerada actualmente como un sistema biológico con propósitos múltiples[15], es necesario un enfoque del Turno Óptimo en un contexto de uso múltiple, sobretodo si cada vez son más los productos del bosque que ganan mercado y adquieren por tanto un valor comercial. Asimismo, teniendo en cuenta que en la Selva peruana los bosques son de propiedad estatal, y que los mismos pasan no obstante a manos privados al ser dados en concesión conforme a la normativa vigente, generándose por ende un contexto en el que la combinación optima de usos puede no ser la que corresponde a un óptimo social, es decir, que la optimalidad privada y social no coincidan; se hace necesario aún, conectar el análisis del Turno Óptimo con la Teoría de la Decisión Multicriterio[16], ya que:
 
“... [Es un] enfoque teórico [que] conjetura que en muchos contextos decisionales los agentes económicos no optimizan sus decisiones en base a un solo objetivo sino que, por el contrario, pretenden buscar un equilibrio o compromiso entre un conjunto de objetivos en conflicto, o bien pretenden satisfacer en la medida de lo posible una serie de metas asociadas a dichos objetivos (Romero,1997: 161)”.
 
Llegado a este punto de la ponencia debo precisar no obstante que no es mi intención ser exhaustivo en las cuestiones referidas, sólo mencionar lo necesario a fin de identificarlas como mecanismos que pueden coadyuvar al desarrollo del sector de la madera en la Selva del Perú; por lo que seguiremos con el desarrollo del trabajo mencionando otras cuestiones o factores que aporten en esa dirección. En ese sentido mencionaré ahora que de las cerca de 4.000 especies maderables existentes en la amazonía sólo se conocen botánicamente unas 1.000, que de todas ellas unas 60 son comercializadas por su gran aceptación en el mercado, pero sólo 12 internacionalmente; y que tan sólo 20 se industrializan masivamente convirtiéndolas en contra-placados, enchapados, piezas y partes. Datos que nos sirven para deducir la importancia de la investigación, de la tecnología y la consecuente innovación (I+D+I), para hacer p. e. que otro buen porcentaje de especies maderables aún no aprovechadas se sumen a la lista de aquellas que ya constituyen soporte del sector en la región; sin olvidar además que en todo el mundo sobran ejemplos de la manera cómo con investigación, recursos y tecnología apropiada la industria de la madera puede desarrollarse sin consecuencias nocivas al medio ambiente y, sobretodo, proporcionando progreso económico y bienestar a la sociedad.
 
Por lo que, a manera de referencia permítase mencionar además el término ‘biotecnología’, que tiene algo que ver con el desarrollo o la utilización de organismos vivos con el objeto de producir, alterar o mejorar un producto o un organismo vivo para un fin específico; proceso que además abarca el mejoramiento genético convencional, incluida la domesticación de plantas y animales desde tiempos pre-históricos, y las innovaciones modernas centradas en una parte de un sistema biológico[17]. Respecto al sector forestal se sabe que actualmente la biotecnología ha extendido su campo de investigación al menos a 140 especies de árboles, aunque cerca de un 60% se centre en seis géneros: Pinus, Eucalyptus, Picea, Populus, Quercus y Acacia. Por lo demás, la mayor parte de la investigación pública que incluye la biotecnología forestal no se relaciona con la modificación genética (MG), sino con los instrumentos para estudiar y caracterizar la biología y diversidad de las especies, poblaciones e individuos de árboles forestales o para propagar estos árboles.
 
Sin embargo, debido a que el valor económico de los productos forestales en el comercio mundial es sensiblemente inferior que el de los productos agrícolas, las ventajas económicas del empleo de la biotecnología en el sector forestal están todavía por demostrar[18]; asimismo, debido a que el 95% de los bosques mundiales son naturales o seminaturales, el uso de árboles genéticamente modificados tiene muchas posibilidades de continuar siendo un fenómeno relativamente limitado. No obstante ello, y aunque sea una actividad concentrada en un 70% en países desarrollados, constituye un instrumento o vía a tener en cuenta para revertir el poco aprovechamiento de especies maderables en la Selva del Perú y otras zonas con similares características; más aún si ello puede con el tiempo proporcionar réditos económicos[19].
 
Para terminar, trascribo las palabras de un experto de la UNESCO, en torno a la asunto que nos ocupa:
 
“Hay que impulsar la investigación en los sistemas tropicales porque ahí están todavía las esperanzas de alcanzar desarrollo sostenible”.[20]
 
Y finalmente creo oportuno destacar el interés y esfuerzo intelectual producidos en los últimos tiempos para medir los beneficios económicos de la tecnología forestal; y al mismo tiempo que los resultados empíricos disponibles indican por lo general una alta rentabilidad social para las inversiones destinadas a investigación forestal, tanto publica como privada [21].


EL PAPEL DEL ESTADO.
 
La política es la forma a través de la cual la sociedad mediante algún modelo de participación y representación trata de alcanzar ciertos fines de carácter colectivo, y la política económica una parte de la política general encargada de la consecución de ciertos aspectos económicos referidos a un momento y espacio determinados que ayudan a alcanzar dichos objetivos colectivos. Ahora bien, siendo el Estado la institución creada para ayudar a gestionar y/o materializar lo dicho, es vital resaltar su trascendencia en la sociedad actual; sobretodo porque generalmente las diversas actuaciones individuales son opuestas con las del interés general, se buscan a veces afanosamente los medios a través de los cuales diversas zonas de nuestro planeta salgan del estado de subdesarrollo en el que se encuentran, y porque la actual es además una sociedad de consumo en la que por ende prevalecen “valores de mercado”. Todo lo cual explica por lo demás el hecho de que la ciencia económica y el funcionamiento del sistema capitalista se hayan enfrentado históricamente a la problemática de las relaciones de los poderes públicos con la economía, con una cierta falta de criterio unánime y de reflexiones más o menos coincidentes.
 
Consecuentemente es evidente que la coyuntura actual nos plantea la necesidad de redefinir el papel del Estado, con el propósito de que su función se limite a fijar el marco de actuación de los distintos actores sociales mediante incentivos y/o des-incentivos justos y necesarios; ya que, si pretendiese gestionar directamente todo aquello donde apareciere el interés general, no existiría capacidad de gestión para tal descomunal pretensión; y si por el contrario, se despoja de la gestión y se concentra en las condiciones marco, sí puede a través de su capacidad normativa y fiscal beneficiarse de la propia capacidad gestora de la generalidad de agentes sociales. Lo que en efecto, le permitirá ser una eficaz estructura supervisora y reguladora de todas aquellas actividades orientadas a procurar desarrollo, para que éste lo sea sostenido y de verdad sostenible, y, en la medida de lo posible, papable a las grandes mayorías.
 
Y en lo que concierne al sector forestal de la Selva del Perú, digamos que toda política que pretenda ser exitosa deberá tener en cuenta primero el carácter escaso de la madera, algo que tenderá a agravarse y hará aumentar por ende la demanda dado los múltiples usos y/o actividades humanas que pueden aún desarrollarse de la misma[22]; todo lo cual hace que la misma sea un recurso económico y susceptible por tanto de ser gestionada. Sin olvidar además la coyuntura generada en el sector desde la emisión de la ley vigente y de sus consecuentes normas reglamentarias, la cual aún parece no “cuajar” entre los actores involucrados; y al mismo tiempo la deforestación existente en el lugar, causado mayormente por actividades distintas al sector maderero pero que sin embargo motivaron gran parte de la parálisis del sector. Lo dicho constituye pues, las principales cuestiones a tratar de cara a una gestión racional del recurso, por parte del Estado.
 
Pero quiero insistir en la problemática de la deforestación, por lo que incidiré sucintamente en la importancia del manejo de bosques, con el objeto de que la extracción maderera no se constituya en externalidad dañina o negativa para todo el sistema productivo de la zona y el país; respecto a lo cual la cooperación internacional será vital inicialmente, teniendo en cuenta que es una actividad nueva, costosa y que correspondería realizar a quienes son los que menos dinero poseen a lo largo de la cadena de producción de la madera: los extractores y/o habilitadores[23]. Necesidad de conservación de los recursos del bosque que por cierto es muy exigible desde la dación de la ultima normativa, lo cual no obstante parece ser algo aún no muy comprendido ni aceptado por ciertos empresarios del lugar; a quienes por lo demás les convendría reconocer cuanto antes la trascendencia de su cumplimiento, algo que sin embargo quizá tome algún tiempo en materializarse debido a la tradición extractiva del lugar.
 
No ahondaré en mayores detalles respecto a la forma como lograra el manejo de bosques en la zona, pues sobran foros en los que con mucha idoneidad y oportunidad se ha abordado el tema; y lo que es más importante, en diversas zonas del Perú y del mundo. Sólo quiero terminar mencionando una frase, que sintetiza algo de todo lo hasta aquí abordado:
 
“... parece ignorarse que la deforestación –al menos en el Perú- es producida hasta en un 95% por actividades distintas a la industria maderera (como la agricultura y la ganadería), por lo que es irresponsable impedir o limitar el desarrollo de una actividad potencialmente productiva -de la cual además dependen muchos pobladores de no sólo la selva del Perú-, por cuestiones como la del efecto invernadero en la que nuestro país tiene poca responsabilidad.” [24]
 
 
BREVE REFLEXIÓN FINAL

Hemos visto como las consecuencias de agricultura y la ganadería, actividades abanderadas de los procesos de colonización realizados en la Amazonía del Perú, han influido negativamente en el desarrollo del sector forestal peruano; algo que no obstante se ha empezado a superar. Todo lo cual sin embargo no ha menguado la importancia que la madera aún presenta como recurso en el que el desarrollo de la Selva del Perú puede sustentarse en gran medida; y en el intento de demostrar aquello, hemos querido evidenciar que el papel de la tecnología y la innovación no pueden ser olvidados, fundamentalmente por la firme convicción de que es lo único que tal vez nos permita lograr un sistema de producción sostenido y sobretodo sostenible en el tiempo. En todo lo cual el papel del Estado debe ser determinante, que duda cabe.


BIBLIOGRAFÍA

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[1] Como p. e. ocurrió cuando la Amazonía se convirtió en la principal abastecedora de caucho a las industrias de Europa y USA que a finales del siglo XIX surgieron en torno a la bicicleta y el automóvil; lo que a su vez supuso el primer impulso al desarrollo de Loreto, Perú.
[2] Carlos A. Dávila Herrera en, La colonización en el proceso de desarrollo histórico de la selva peruana, página 430.
[3] Más aún si existían incentivos por parte del Estado para invertir en la zona, y si tales inversiones eran además alentadas mediante exención de impuestos; algo que habitualmente ocurría.
[4] Sostiene el Informe, La Amazonía sin Mitos, página 63; Comisión Amazónica sobre Desarrollo y Medio Ambiente, Tratado de Cooperación Amazónica -TCA.
[5] Directorio Forestal Perú 2000, página 57; algo que evidentemente, puede también ser corroborado en otras fuentes.
[6] Aunque no debemos soslayar, el hecho de que estemos tratando el problema en una zona de un país en vía de desarrollo como el Perú, y por ende con una coyuntura en la que el nivel de desarrollo es en general de un grado no muy óptimo.
[7] Según R. M. Grant en, Dirección estratégica: conceptos, técnicas y aplicaciones, página 189.
[8] Ibíd., página 405; citando La ventaja competitiva de las naciones, de Michael Porter.
[9] Ibíd.; páginas 405-406.
[10] Para mayor detalle al respecto ver p. e., R. Barrantes y C. Trivelli en Bosques y madera. Análisis económico del caso peruano, IEP, Lima, 1996.
[11] E. Bedoya G. y A. Bedoya S. S., El trabajo forzoso en la extracción de la madera en la Amazonía Peruana, Oficina Internacional del Trabajo -OIT-, Ginebra, 2005.
[12] A. Casimiro Herruzo en, Una introducción al análisis económico de la tecnología forestal, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Huelva (España), página 31.
[13] Para un mayor detalle al respecto, revisar p. e. Economía de los recursos ambientales y naturales de Carlos Romero, páginas 29-50.
[14] Respecto a lo cual debemos precisar que en el proceso para establecerlo a parte de considerar elementos internos que en general sólo sirven o están relacionadas a la función de producción –lo que se conoce como ‘turno interno’-, se deben tener en cuenta también variables externas que desde un punto de vista económico y comercial permitan establecer el nivel más óptimo para efectuar las cortas; en otras palabras, introducir al análisis externo a la propia tecnología de producción, como p. e. los precios, tipos de interés, impuestos, entre otros; pues así, los resultados serán más útiles a los involucrados y/o interesados. Para más información al respecto, revisar Romero (1997: 121-138).
[15] Debido a que aparte de proporcionar madera juega un papel esencial en la protección de la biodiversidad, en el control de la erosión de los suelos, que contribuye a evitar desequilibrios climáticos, a proporcionar servicios recreativos, y que actúa además como capturadora de CO2 atmosférico, etc.
[16] Algo por lo demás muy relacionado a la sugerencia surgida en los últimos tiempos de enfocar de manera multidisciplinar los problemas respecto al desarrollo; teniendo en cuenta p. e. que la ciencia económica usa métodos para maximizar el bienestar humano dentro de las limitaciones del capital y las tecnologías existentes, que la ecología hace hincapié en preservar la integridad de los subsistemas ecológicos para asegurar la estabilidad del ecosistema mundial, que la sociología incide en que los agentes claves son los seres humanos y cuyo esquema de organización social es fundamental para encontrar soluciones viables que permitan alcanzar el desarrollo sostenible, entre otras disciplinas. Para un mayor detalle sobre este enfoque, se puede consultar p. e. a F. Bruna en, La encrucijada del desarrollo humano, páginas 121 y 123; entre otros.
[17] A. D. Yanchuk en, Los instrumentos biotecnológicos en la silvicultura; citado en, Situación de los bosques del mundo 2005, Informe de la FAO, páginas 20-41.
[18] Según el artículo, La biotecnología gana terreno en el sector forestal. Es esencial evaluar los riesgos de las modificaciones genéticas, de Maria Kruse, Oficial de Información de la FAO; publicado en la página Web de dicho organismo internacional.
[19] A ese respecto mencionemos que sólo en China la manipulación genética de árboles está ya entrando en fase comercial, sobretodo desde que el año 2003 se permitiera a compañías y gobiernos de países “del norte” establecer plantaciones de árboles transgénicos bajo el ‘Mecanismo de Desarrollo Limpio’ en países “del sur”. Por lo demás, India y China son también dos naciones muy activas dentro del grupo de países en desarrollo, con avances considerables en investigación de transgénicos.
[20] J. Castroviejo Bolíbar, Presidente del Comité MAB de la UNESCO; en un evento realizado recientemente en una Universidad española, sobre asuntos ambientales.
[21] Para mayores datos al respecto, revisar: W. F. Hyde, D. H. Newman, B. J. Seldon (1992), The economic benefits of forestry research, MacGraw-Hill, New York /Iowa State University Press, Ames; citada por A. Casimiro Herruzo en Una introducción al análisis económico de la tecnología forestal, página 29.
[22] Como también las múltiples ventajas que presenta al sector de la construcción y además que sus residuos ya ha empezado a servir como generador de ‘energía limpia’ en diversas zonas del planeta.
[23] A no ser que se implante en el país, mecanismos de certificación grupal dirigido a pequeños extractores y/o comunidades rurales; algo ya emprendido en algunos lugares de p. e. Bolivia, Guatemala y México.
[24] Neil Vega Murrieta, El desarrollo ante el arma de doble filo de algunas ONG, Revista “Riomar” N° 18, Iquitos-Perú; donde además reflexiono sobre las implicancias de la Amazonía en torno al problema del calentamiento global, y sobre el papel de algunas ONG en el desarrollo de los países en los cuales operan o se establecen.

Neil Vega Murrieta

UNIVERSIDAD DE ALICANTE, ESPAÑA.

Trabajo presentado como Ponencia oral en la Comisión 3 '2do Encuentro de Jóvenes Investigadores Forestales', en el marco del "Taller por el Desarrollo Forestal Sostenible - DEFORS 2005", desarrollado del 20 al 23 de septiembre de 2005, en la Ciudad de La Habana, Cuba.

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