El Tercer Congreso Nacional Ambiental organizado por la Asociación de
Corporaciones Autónomas regionales y de desarrollo Sostenible, Asocars,
se fijó como objetivo principal la preparación de la Agenda Ambiental
Colombia Siglo XXI, que consiste en un conjunto de propuestas útiles
para la formulación del Plan Nacional de Desarrollo y para la
construcción de la propuesta Visión 2019. El Congreso Ambiental propone
los siguientes principios:
1. El logro de la paz. Como una estrategia clave en el campo ambiental
pues es la manera más efectiva de eliminar uno de los estímulos
principales para los cultivos ilícitos: la financiación de la guerra.
2. La sostenibilidad ambiental. Debe ser el fruto de un comportamiento
antrópico que reconozca las características y limitaciones de los
ecosistemas y bienes naturales.
3. La lucha contra la pobreza y la desigualdad. En el acceso a los
recursos es un prerrequisito del desarrollo sostenible, también para
eliminar uno de los factores de la violencia y el conflicto armado.
4. Lo ambiental es un compromiso de todas las entidades del Estado y un
elemento clave en todas las políticas sectoriales;
5. Condiciones básicas para lograr la sostenibilidad ambiental. Son: i)
destinar los recursos públicos que sean necesarios; y ii), garantizar
una política macroeconómica que asegure estabilidad y no conceda
privilegios a sectores o empresas altamente contaminantes; y, en
especial, una política tributaria que favorezca la inversión ambiental.
6. Construir una cultura de adecuado uso de los recursos naturales y de
preservación de los ecosistemas. Propósito esencial para garantizar el
futuro de la Nación.
7. Colombia, al igual que los demás países en desarrollo, debe adelantar
una acción diplomática y política a escala internacional. Esto en asocio
con los demás países en desarrollo para que los industrializados paguen
la deuda ecológica contraída con el mundo, a través de mejores términos
de comercio y más recursos de cooperación.
8. Tomar en consideración que la participación ciudadana en el campo
ambiental no es sólo un derecho, también es un deber.
Con base en los principios y criterios descritos anteriormente, y
teniendo en cuenta el gran potencial de recursos ambientales que tiene
el país, tomamos del documento principal algunos de los aportes hechos
por los expertos y asistentes en las diferentes mesas de trabajo,
dispuestas en el Congreso Ambiental.
Actividad productiva sostenible
En el campo agropecuario la Agenda propone tres medidas específicas: 1)
asistencia técnica a los productores agropecuarios a través de programas
de transferencia tecnológica en manejo integrado de plagas, manejo
ambiental y buenas prácticas; 2) la conformación del Laboratorio
Interinstitucional de Detección y Monitoreo de Organismos Genéticamente
Modificados (OGM) y 3), evaluación de los riesgos sobre el ambiente y la
salud derivados de las actividades con OGM.
Una causa fundamental del deterioro edáfico es la actual tenencia y
distribución de la tierra, según la cual, una gran proporción de tierras
fértiles está destinada a ganadería o a procesos de disimulada o abierta
urbanización en los sectores aledaños a las grandes ciudades, como en el
caso de la sabana de Bogotá.
Es importante que el país siga haciendo un esfuerzo en materia de
convenios de producción más limpia y se apoyen los esfuerzos privados en
el logro de ecoeficiencia, pero los compromisos que se adquieran no
deben limitarse a lo estipulado en la normatividad ambiental, sino que
deben ir más allá para que tales acuerdos se justifiquen. Lo otro es
apenas darle cumplimiento a la ley, sin que ello signifique un valor
agregado importante.
Bosques y explotación forestal sostenible
En el Congreso Ambiental se fue más allá y se recomendaron otras medidas
que se resumen así:
• Reglamentar, con una amplia participación de la sociedad civil y de
las autoridades ambientales regionales, la Ley 1021 de 2006;
• Incentivar la reforestación privada con especies que tengan paquetes
tecnológicos reconocidos;
• Fortalecer el ICA para que pueda responder a su responsabilidad en
materia forestal;
• Organizar en el MAVDT y en las CAR unidades operativas forestales;
• Conservar los relictos de bosque natural en las zonas más densamente
deforestadas y promover la restauración de estos ecosistemas con
especies nativas, para lo cual debe ser obligatoria la vinculación de la
comunidad local organizada y
• Realizar un diagnóstico real de la situación de los bosques naturales,
en cabeza del IDEAM.
Uso y conservación de recursos hídricos
De acuerdo con el CNA y en relación con los instrumentos económicos es
indispensable buscar la aplicación universal de los mismos y ajustarlos
a la realidad ambiental de la actualidad.
Asimismo, el mecanismo de venta de agua en bloque que se ha venido
utilizando en varias regiones del país debe ser reglamentado de manera
estricta, a efecto de que los proveedores no puedan evadir las
responsabilidades ambientales que les corresponden ni se abuse de las
tarifas.
Dado que la práctica de regenerar y reutilizar aguas residuales está
surgiendo como una nueva fuente de suministro técnicamente viable, se
debe pensar en incluirla dentro de la gestión integral del agua del
país. La experiencia demuestra que las grandes inversiones implicadas,
se ven compensadas con los beneficios que se obtienen, tanto económicos
como ambientales.
Costas, mares e islas
Sobre el particular el Congreso Ambiental hizo énfasis en la necesidad
de que las CAR tengan mayor injerencia en el tema marino y en la
necesidad de procurar la activa participación de todos los actores que
tenga responsabilidad en este espacio, por lo que se deben integrar
mediante alianzas estratégicas el MAVDT, la Unidad de Parques, las CAR
costeras, los entes territoriales, los institutos de investigación, la
Academia, las ONG, para citar las más importantes.
El problema que aqueja a la administración de los recursos marinos es el
desconocimiento. La propuesta es hacer estudios, generar conocimiento y
mitigar la falta de investigación.
Biodiversidad y aprovechamiento sostenible
Se formulan iniciativas para su aprovechamiento, en cuya ejecución se
anuncia la vinculación de las etnias indígenas y afrocolombianas; la
culminación del inventario nacional de la biodiversidad; la definición,
reglamentación y ampliación del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP).
En este último caso, con la declaratoria de 200.000 nuevas hectáreas de
áreas protegidas, el fortalecimiento de la Unidad Administrativa
Especial del Sistema de Parques Nacionales, la declaratoria de dos
nuevos humedales de importancia Ramsar, el ordenamiento de 100.000
hectáreas de manglar y el manejo de ecosistemas de páramos.
Además, se menciona el apoyo a la estrategia nacional para la prevención
y control del tráfico ilegal de especies silvestres, el reforzamiento
del Plan Estratégico Nacional de Mercados Verdes y el propósito de
implantar el Programa Nacional de Eco etiquetado.
Por su parte, el Congreso Nacional planteó la importancia de la
bioprospección, en la cual el país no tiene una experticia negociadora
suficiente y es un campo de una enorme complejidad y de riesgos, aunque
de gran potencial económico. Del mismo modo, llamó la atención sobre las
oportunidades, pero a la vez, sobre los riesgos del ecoturismo y la
concesión de áreas para la explotación privada.
Consideró conveniente que se estudie la consolidación de un Fondo
Nacional de Mercados Verdes, al estilo del Fondo Nacional del Café, de
tan exitosa presencia en el apoyo a la caficultura y recomendó la
promoción de cooperativas nacionales de productores para enfrentar con
éxito los mercados internacionales, de tal forma que se distribuyan
entre éstos los beneficios y no a grandes cadenas de intermediarios.
Desarrollo urbano sostenible
• Ya es hora de que el legislador determine el alcance de la noción
“medio ambiente urbano” y los límites de la gestión ambiental en esta
materia que les compete a las autoridades ambientales regionales y a los
entes territoriales;
• El propósito de construir ciudades compactas, no puede desconocer la
realidad de los grandes conglomerados urbanos –áreas metropolitanas o
ciudades región– que requieren considerar fenómenos ambientales
extralocales;
• La conveniencia de promover sistemas regionales de manejo de residuos
sólidos y de tratamiento de aguas residuales. Dada la precaria situación
fiscal de muchos municipios, el Gobierno Nacional debe prever un
esfuerzo de financiación para la construcción y operación de plantas de
tratamiento de aguas residuales (PTAR) y rellenos sanitarios y no
atribuirle esta responsabilidad a las CAR, que no les corresponde por su
misión constitucional12;
• Un asunto que debe estudiarse con cuidado, para el caso del
tratamiento de las aguas residuales, es la incorporación en las tarifas
de servicios públicos en forma estratificada de una porción de los
costos de dicho tratamiento –como complemento a las tasas retributivas–
para poder realizar esta acción de mitigación. De igual manera, para las
actividades de aprovechamiento y disminución de los residuos sólidos, se
hace necesario comprometer a toda la cadena productiva y no sólo
responsabilizar de estas labores a las autoridades municipales y a los
operadores del servicio público;
• Es necesario insistir en la protección de las rondas urbanas de
humedales, quebradas, canales y ríos; mejorar los sistemas de drenaje
urbano y crear corredores ambientales en los circuitos viales urbanos, y
• Se debe establecer un programa masivo de reforestación urbana y
paisajismo para el incremento sustancial de zonas verdes y parques. No
tiene ningún sentido decir que Colombia es uno de los países con mayor
biodiversidad en el mundo, si sus ciudades se convierten en “bosques de
cemento y acero”.
Ordenamiento territorial
• Es urgente que el Gobierno y el Congreso de la República se ocupen de
expedir la Ley de Ordenamiento Territorial prevista en la Constitución
Nacional. En este propósito es necesario conciliar dos tendencias: la
relativa a la administración del territorio desde el punto de vista
fiscal que tiene su núcleo en las transferencias presupuestales y la
relacionada con la protección y fomento de los recursos naturales,
centrada en una visión ecosistémica;
• Mientras ello se realiza, el Gobierno, en una amplia concertación
nacional, debe expedir los lineamientos generales para el ordenamiento
territorial de las diversas regiones del país, en forma tal que
constituyan el marco de referencia para la revisión de los Planes de
Ordenamiento Territorial a escala municipal, a efecto de garantizar la
compatibilidad entre ellos. Ello es imprescindible porque el crecimiento
de un determinado municipio compromete la suerte de la región donde se
asienta y, a su vez, es orientado por las tendencias y posibilidades
regionales. Lo mismo puede decirse de las relaciones recíprocas entre
nación y regiones;
• Es necesario establecer métodos y procedimientos de evaluación del
cumplimiento de los POT municipales y una tarifa de sanciones en caso
negativo, e
• Incluir consideraciones sobre desertificación en los POT al igual que
en los Planes de Acción
Contaminación atmosférica y cambio climático
Sobre este particular, el Congreso Ambiental destacó lo relativo a los
esfuerzos en la búsqueda de fuentes alternativas de energía,
particularmente los biocombustibles, aunque llamó la atención sobre la
necesidad de adelantar estudios detallados sobre la efectividad real de
su producción y uso en relación con el ambiente.
Asimismo expresó su preocupación por la expedición de normas que no son
satisfactorias para garantizar la calidad del aire como las Resoluciones
601 y 1180 de 2006, expedidas por el MAVDT.
Erradicación de cultivos ilícitos
Coinciden la propuesta del gobierno y las opiniones expresadas en el
Congreso Ambiental sobre la importancia y la conveniencia de la
erradicación de los cultivos ilícitos en el país. Sin embargo, el
Congreso consideró que se debe dar mayor énfasis a los esfuerzos de la
erradicación manual, dado que mediante la aspersión de glifosato entraña
altos riesgos de no implementarse un adecuado plan de manejo ambiental,
cuya adopción ha sido soslayada por las autoridades, a pesar de ser una
obligación legal.
Estimó como una iniciativa interesante la de familias guardabosques
aunque se expresaron dudas sobre su efectividad y cobertura real. En
todo caso, se coincide en que el desarrollo de proyectos productivos
rentables contribuirá a desactivar los narcocultivos que, desde el punto
de vista ambiental, causan severos daños a los recursos naturales sobre
todo en zonas de fragilidad ecosistémica.
Salud ambiental
El Tercer Congreso llamó la atención sobre la necesidad de revisar las
obligaciones impuestas a las autoridades ambientales regionales de
invertir en procesos de saneamiento básico, suministro de agua potable,
provisión de viviendas, tratamiento de aguas residuales o dotación y
operación de rellenos sanitarios. Ello debido a que son compromisos
inherentes a las autoridades locales o regionales y, en ningún caso, de
las CAR en su condición de autoridades ambientales o de administradoras
de los recursos naturales.
No obstante, se reconoció que existen compromisos de hecho en estas
materias (caso de la CAR de Cundinamarca) que deberán desmontarse de
manera paulatina en la medida en que los entes territoriales asuman su
obligación al respecto.
Educación, cultura y participación ciudadana
• Tomar en cuenta la realidad ambiental urbana y evitar el excesivo
énfasis en la relación ambiente – entorno rural;
• Inducir por todos los medios la noción de que el consumo tome en
cuenta las limitaciones ambientales (ahorro de agua, de materiales,
etc.) y no sólo su racionalidad económica;
• Diseñar un programa de capacitación para los docentes que permita
unificar criterios en la transmisión del conocimiento sobre el medio
ambiente y la actitud sobre su conservación;
• Fortalecer los PRAES e incluir la educación ambiental en todos los
currículos universitarios;
• Fomentar el sentido de lugar y apropiación de territorio de los
colombianos fomentando la exploración, la creatividad y la apropiación
de lo natural;
• Construir indicadores que permitan medir el cambio cultural;
• Garantizar el acceso de los ciudadanos a la información de las
entidades públicas, como la mejor manera de estimular su participación
en los asuntos colectivos. En este campo las entidades deben ser activas
y no pasivas;
• Establecer como una modalidad de sanción frente a transgresiones de la
normatividad ambiental la comparecencia a cursos de capacitación
ambiental;
• Fortalecer la educación no formal, en particular la que resulta de los
medios masivos de comunicación con cursos permanentes de actualización a
periodistas y comunicadores sociales;
• Adelantar un estudio a escala nacional para evaluar la efectividad y
representatividad resultante de los mecanismos de participación
ciudadana y adoptar los correctivos que sean necesarios. Entre las áreas
a investigar debe incluirse lo relativo a la participación de la
sociedad civil en los organismos del Estado, y
• Tener en cuenta que el desarrollo de tecnologías amigables con el
medio ambiente debe recibir el pleno respaldo del Estado.
TLC
En cuanto a los Tratados de Libre Comercio y, de manera particular, el
celebrado con los EE.UU., el Congreso Ambiental recomendó hacer una
evaluación cuidadosa de sus diferentes componentes para definir sus
oportunidades y riesgos y revisar el estado de la legislación en cuanto
a su efectividad y capacidad de cumplimiento.
Existe la creencia que el libre comercio limita, restringe y afecta la
protección ambiental. Sin embargo, se evidencia, al parecer, que entre
más se activan los acuerdos comerciales, más rigurosos se tornan los
requerimientos ambientales a cumplir. Sin embargo, se requiere una
legislación clara y una capacidad institucional eficiente en el sector
ambiental, con el fin de mejorar la gestión comercial del país frente al
escenario de los TLC.
La firma de este tipo de Tratados exige que se desarrolle una
gobernabilidad ambiental previa que incluya estrategias participativas.
En términos prácticos se propuso que el MAVDT y las CAR deben realizar
una mesa de trabajo con los exportadores, con el fin de consolidar
acuerdos y hacer viable la producción de bienes exportables con el
cumplimiento de la legislación ambiental.
No obstante, no existe consenso sobre los impactos esperados de la
integración a los mercados mundiales, mediante la liberación del
comercio. Las posiciones van desde las predicciones más catastróficas
hasta las más benignas y favorables. Por tales circunstancias se debe
emprender, a través de Asocars en unión con los principales gremios, un
estudio a fondo, para poder contribuir a la formulación de la Agenda
Interna.
Desarrollo institucional
Existe consenso sobre la conveniencia de una revisión amplia y
participativa de la actual estructura institucional del SINA que incluya
la evaluación de todas las Autoridades Ambientales y que propenda por la
claridad en sus funciones e interrelaciones, fortalezca su capacidad
técnica y desarrolle esquemas participativos para la definición de su
gestión y para rendición de cuentas. En particular, se deberán precisar
las diferencias y semejanzas respecto los recursos (sobretasa ambiental
y transferencias del sector eléctrico); y delimitación de los aspectos
ambientales urbanos y rurales. Además, para tal fin, se debe incluir en
el proyecto de ley del Plan Nacional de Desarrollo un artículo que
defina ambiente urbano, patrimonio y rentas de las unidades ambientales
de los grandes centros urbanos y las áreas metropolitanas.
De la misma manera es conveniente revisar y actualizar la normatividad
ambiental para adecuarla a las exigencias de la hora contemporánea,
preservando su carácter integral. Para tal finalidad es urgente la
conformación de una gran Comisión que proponga un plan de reformas que
obedezcan a una concepción holística y no a visiones parciales. Legislar
aisladamente sobre el agua, el aire, los ecosistemas, los páramos o
cualquier componente sin tener en cuenta la visión ecosistémica sobre
los mismos, puede conducir a grandes equivocaciones.
Estima que todas las entidades del Estado deben comprometerse en la
gestión ambiental. Aquellas entidades que tiene una incidencia directa
en el tema ambiental, como Invías, Ecopetrol, Ministerio de Agricultura,
entre otros, deben tener sus propias oficinas para el manejo de estos
asuntos, como sucedió hace unos años. Por su parte, el DNP debe revivir
el grupo ambiental que tuvo en una época, para garantizar la atención
permanente de este aspecto en la evaluación de las inversiones
estatales.
Campo de especial interés es lograr la consolidación de los sistemas de
Información Ambiental (SIAC) y de indicadores para evaluar la gestión
ambiental. Como parte de este propósito, el CNA hizo especial énfasis en
la construcción de una línea base del estado de los recursos naturales y
el ambiente, condición sine qua non para desarrollar evaluaciones
objetivas sobre los impactos ambientales y los resultados de la gestión.
De igual modo, es de especial importancia la formulación y ejecución de
un programa nacional de investigaciones en el campo ambiental con el fin
de armonizar las labores cumplidas por las entidades del SINA y, en
particular, de los institutos de investigación y las CAR.
Resulta muy importante la propuesta de fortalecer las agendas
interministeriales. El CNA planteó la conveniencia de estudiar si el
tema ambiental en el alto nivel del gobierno central debe o no recuperar
su carácter exclusivo, y que los asuntos de vivienda sean asumidos por
otras agendas del Estado.
El Tercer Congreso recomendó que las CAR hagan un esfuerzo sistemático
de concertación y coordinación para la adecuada atención de ecosistemas
conjuntos.
Si desea saber más acerca de la Agenda Ambiental Colombia Siglo XXI
ingrese a www.asocars.org.co.
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