CONSIDERACIONES. ALCANCES. REPERCUSIONES
Definitivamente es muy cierto cuando se nos recuerda, que la primera
responsabilidad de un país, de un pueblo es que valore a la educación
como el acto humano por excelencia, que contribuye a formar hombres
dignos como personas y como integrantes del tejido social, debe no tan
sólo elaborar y desarrollar una política educativa, cuyas acciones
posibiliten resolver los intrincados problemas materiales, sociales y
espirituales que se presentan en esta área, sino que tiene la
responsabilidad de evaluar permanentemente los logros, así como las
dificultades y debilidades de la educación.
¿Cuál debe ser el rol de la universidad venezolana en el actual
escenario? ¿Cómo debe integrarse a los programas del Estado, a sus
acciones, en pro de su pretensión de desarrollar el nuevo socialismo del
Siglo XXI? ¿Qué profesionales debe capacitar, formar? ¿Cómo interpretar
el rol de la globalización en el presente? ¿Qué conocimientos
proporcionar? Son algunas preguntas que deben estarse debatiendo en el
seno de las universidades.
Justamente con respecto al conocimiento a proporcionar, tema muy
descuidado en muchas universidades nacionales, en donde la mayor parte
de sus docentes no se actualizan a los requerimientos que los actuales
escenarios exigen, requiere ser ahondado, ello es tan determinante, que
en un escrito de la universidad del Valle de Colombia, al respecto
señala, que es muy necesario considerar lo que se manifiesta en el
informe del Banco Mundial (2002) sobre las sociedades de conocimiento y
los nuevos retos para la educación terciaria: "Al iniciarse el siglo XXI
la educación terciaria se enfrenta a retos sin precedentes que imponen
los efectos convergentes de la globalización, la importancia cada vez
mayor del conocimiento como principal motor del crecimiento económico y
la revolución de la información y la comunicación.
La Universidad del Valle, manifiesta su inquietud con la pregunta: ¿Qué
tipo de conocimiento?. Si se trata exclusivamente del conocimiento
científico y tecnológico de punta, cuyo avance está reservado para los
países altamente industrializados, resulta ilusorio y pretencioso creer
en la superación de la llamada "brecha digital".
Si se trata de la apropiación del conocimiento universal, de sus
paradigmas fundamentados, de preparar a los estudiantes al más alto
nivel en distintos campos del saber para competir con destreza en los
mercados globales, de promover marcos adecuados a la creatividad y a la
innovación, de general habilidades analíticas y manejo de la heurística
más apropiada para abordar problemas de conocimiento y problemas de la
sociedad, etc., podría situarse el problema en un terreno más realista.
Sin olvidar, además, la importancia estratégica de las externalidades
generadas por el nivel terciario en los niveles básico y medio de la
educación, para proyectar la investigación, el conocimiento y la
educación, como un todo, hacia el desarrollo económico - social, la
construcción de nación, el fomento a los principios de convivencia
pacíficos, democráticos y pluralistas y, ante todo, hacia la eliminación
de la pobreza, como problema fundamental de los países del tercer mundo.
Para dar respuesta a los retos del conocimiento, de la competitividad y
de los graves problemas de la sociedad, el eje fundamental de la
formación de científicos, profesionales, artistas, líderes, empresarios
innovadores, debería seguir siendo el de una formación integral
actualizada, que trascienda el entrenamiento de carácter técnico o
profesional para subsistir en un mercado laboral, o simplemente para
adoptar: "una adecuada política e inversión en aprendizaje
tecnocientífico ").
También vale preguntarse ¿Qué es formación integral hoy ante los retos
de las sociedades de conocimiento del tercer milenio?. La respuesta no
puede ser homogénea, ni unilateral y, para evitarlo, debe responderla
cada una de las Facultades.
Lo cierto, que las universidades nacionales, deben evaluar que
conocimiento se esta dando actualmente, si estos están colaborando en la
formación de profesionales capaces de enfrentar los retos, las
turbulencias que actualmente se afrontan, más, cuando el aspecto
político ha tenido una seria incidencia en el comportamiento de las
universidades y sobre todo, cuando el actual gobierno ha decidido
encausar al país hacia el Socialismo del Siglo XXI, aspecto que ha
generado incertidumbre, temores.
Deben evaluar las universidades si los conocimientos que aportan son
cónsonos a los requerimientos que el país necesita, determinar el por
qué del deterioramiento de la excelencia educativa que manifiestan
algunas universidades públicas y privadas. Evaluar la causa de ello, sus
efectos a fin de establecer, poner en marcha acciones que ayuden a
recuperar, alcanzar la excelencia educativa.
Las universidades nacionales deben centrarse en alcanzar ,lograr su
calidad educativa, que como algunos señalan, una educación es de calidad
cuando posibilita, potencia y produce el resultado de humanizar más a
todas las personas, facilita su realización como tales, pero también, y
de manera simultánea, a los distintos agentes educativos implicados.
Por lo tanto, cuando hay calidad educativa se crece, se desarrolla un
país, una región, un estado. El mayor o menor desarrollo de un país nos
está indicando también el nivel educativo de sus habitantes .
De allí, que la educación de calidad tiene una doble dirección:
1. El mejoramiento de cada uno de los miembros que conforman la sociedad
2. El mejoramiento de los contextos socioeconómicos y culturales donde
viven, se configuran y constituyen su realidad personal .
Por otro lado, también podemos ubicar a la calidad educativa como un
proceso de construcción continua y de establecimiento de propósitos y
objetivos que involucra no sólo a los alumnos sino a cuestiones
estructurales, organizativas, curriculares, a la vida de las
instituciones y el camino que recorremos para lograrlos.
A su vez la calidad educativa nos remite de inmediato a la eficiencia y
a la eficacia, por cuanto una educación es de calidad cuando es
eficiente, cuando es eficaz .
Por eficiencia se comprende a la capacidad de producir lo máximo con el
mínimo tiempo y energía, o sea, que se refiere a la relación
resultados/insumos e implica un mayor o mejor producto con menos
recursos, sin derrochar medios ni esfuerzos .
Asimismo, la calidad educativa nos conecta también con equidad y, en
este sentido, los servicios públicos educativos de una sociedad deben
estar pensados para toda la población.
Las universidades nacionales requieren volver a retomar el rumbo a su
excelencia
educativa, estar más integradas en su compromiso por desempeñar el rol
que le corresponde, revisar y adecuar el currículum de los distintos
niveles, estén adaptados a las necesidades del entorno, comprometerse
más con la investigación, participación en los problemas nacionales en
donde la educación es determinante.
El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela).
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