El profesionalismo en las organizaciones

Autor: Dr. Mauricio Lefcovich

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04-2007

Según el diccionario español, profesión es el empleo, facultad u oficio que cada uno tiene y ejerce públicamente. De profesional se dice que es quien ejerce alguna actividad como profesión, en tanto que el profesionalismo es el cultivo o utilización de cierta disciplina o arte como medio de lucro.

Aclarao ello tenemos para pensar en la historia de las profesiones, desde la de zapatero, pasando por la de herrero, escribano, médico o carpintero.
 
Ahora bien, cualquiera que desarrolle una actividad por lucro es un profesional? En principio debe cultivar o desarrollar cierta o determinada disciplina que le confiera las aptitudes para un normal y correcto desempeño. Cabría decir pues que el que desarrolla cierta actividad y no lo hace con un desempeño correcto no es profesional?, o simplemente se trata de un mal profesional?
 
A qué apuntan todas éstas preguntas, o cuáles son sus razones de ser? Su razón de ser es la notable falta de profesionalismo o profesionalidad que se detecta en las organizaciones, tanto por parte de directivos y funcionarios, como de empleados y operarios.
 
Más allá de cuan experta sea una persona, lo grave es encontrar personas carentes de los requisitos mínimos para ejercer correcta y efectivamente su labor, la carencia de una ética de trabajo, el desconocimiento de los requisitos básicos de la actividad que desarrollan, la falta de aptitud y actitud por perfeccionarse y mejorar.

No son ellas cuestiones menores. Si tomamos una empresa, y más del 75% de sus integrantes carecen de profesionalismo, sea como vendedor, administrativo, tornero, camionero, o cualquier otra actividad dentro de la organización, tendremos sin lugar a dudas un muy bajo desempeño. Aún en el caso de personas con títulos habilitantes, podemos encontrarnos con la carencia de profesionalismo, tanto por sus actitudes como por sus capacidades técnicas, y la falta de actualización de sus conocimientos.
 
Lamentablemente encontramos en las empresas con personas carentes de la ciencia, el arte y la técnica necesaria para desarrollar sus labores con excelencia.
 
El alto grado de competitividad, la utilización de equipos y máquinas de alta tecnología, el avance continuo a nivel científico-técnico, y el vivir en una era del conocimiento y la información, no da lugar para empresas carentes de auténticos profesionales. Profesionales en todas y cada una de las tareas y actividades que en ella tienen lugar. Debe ser tan profesional la encargada de recepcionar llamadas telefónicas, como el encargado de la limpieza. Cada uno debe ser un experto en su labor y estar en condiciones de lograr tanto un desempeño efectivo como eficiente, pues no basta con lograr objetivos, sino que además debe hacerlo con el menor consumo de recursos.
 
Es menester que la gestión de los recursos humanos se profesionalice, sino que además obligue a profesionalizarse a los demás integrantes de la empresa.

Una muestra clara la falta de profesionalidad se da ante la continua y repetitiva comisión de errores o fallas por parte de los empleados, o bien en la falta de capacidad de dirección, supervisión y liderazgo por parte de los directivos. Ni los primeros tienen la capacidad mínima de aprender ya no de los errores de terceros, sino de sus propios errores, y los segundos no se preocupan en cultivar y desarrollar las aptitudes básicas y fundamentales para su actividad como directivos.
 
La falta de profesionalismo responde es el resultado de una cultura, y la misma se aprecia en todas y cada una de las manifestaciones laborales. Desde el futbolista que no patea los tiros libres por carecer de buena pegada, como si ésta no pudiera desarrollarse, y lo que es aún peor, cuántas horas destina a aprender y perfeccionar sus talentos o virtudes? O el caso del futbolista que se pierde un gol por pegarle con su pierna menos hábil, como si pudiera aceptarse que una persona que se gana la vida jugando al fútbol no pudiera aprender a pegarle con ambas piernas.
 
Algo similar a lo anterior cabe decir de periodistas que se ponen a hablar y muestran sus carencias en conocimientos de geografía o historia.
 
Pero ello lamentablemente se ve a diario tanto en médicos como en abogados, ingenieros, programadores, contadores, economistas, políticos, jueces y profesores, entre muchísimos otros. Con ello tenemos no sólo empresas, sino también una sociedad carentes de niveles mínimos en materia de calidad y productividad.
 
Tal vez el título debería ser no “el profesionalismo en las organizaciones”, sino más bien “la falta de profesionalismo en las organizaciones”.
 
Vivimos en una sociedad donde se vive de la avivada, pero la avivada no es el medio apto para lograr una mejor sociedad, ni es la forma que permite competir satisfactoriamente a ésta en el concierto de las naciones.
 
Sólo cuando cada uno desempeñe su trabajo con auténtico profesionalismo, disciplina y ética laboral, la sociedad en su conjunto podrá dar sus primeros pasos hacia un camino de superación y mejora continua.

Dr. Mauricio Lefcovich

Consultor en Administración de Operaciones y Estrategia de Negocios. Especialista en Calidad, Productividad, Mejora Continua, Reducción de Costos y Satisfacción del Consumidor.

mlefcovicharrobahotmail.com

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