RESUMEN
El presente se manifiesta con una actividad económica muy dinámica, en
donde la comercialización generada por las empresas que han sabido
aprovechar sus recursos, ofreciendo productos, servicios que satisfacen
las necesidades de los consumidores, salen airosas, demostrando como se
debe gerenciar los recursos humanos acorde a los procedimientos
administrativos que los escenarios exigen,
Venezuela, caso que nos concierne, no puede permanecer aislada en donde
la gerencia de sus empresas deben estar más atenta en lo concerniente a
optimizar el desempeño, rendimientos, sabiendo utilizar su capital
humano y los procedimientos administrativos, técnicos que garanticen
productividad.
ACCIONES A SER CONSIDERADAS, ALCANCE, BENEFICIOS
Constantemente, la gerencia debe estar atenta cuáles son los logros
alcanzados de acuerdo a los índices de productividad fijados, a la
planificación estratégica establecida, a la definición de las funciones
a desempeñar, además de evaluar cómo se está dando el rendimiento del
capital humano, como se está manejando el talento humano, la
creatividad, innovación, cuáles son los obstáculos que se presentan y
afectan el rendimiento.
Sobre ello es necesario para el caso venezolano analizar las acciones
que se requieren para alcanzar un buen rendimiento, desempeño, al
respecto, el programa de gerencia de la calidad del Área de Postgrado de
faces de la Universidad de Carabobo, señala de acuerdo a la opinión de
sus participantes, que se tome muy en cuenta, el que el avance de la
globalización de los mercados está obligando a que los distintos tejidos
empresariales se pregunten a diario cómo preservar sus ventajas
competitivas. Para responderse seguidamente que tales diferenciaciones
positivas no podrán mantenerse mucho tiempo si las mismas se deben
solamente a mejores márgenes saláriales y a una relación de costes
favorables. Y es que los cambios tecnológicos, con su capacidad de
transformar organizaciones y redes comerciales y de distribución, así
como de multiplicar productividades y eficiencias, obligan a una
continua reformulación de las formas de producir, innovar y estar en los
mercados. Lo cual pasa por acrecentar el compromiso de las personas con
sus empresas, alentando su motivación y la dedicación personal a la
consecución de los objetivos corporativos.
Para ello, en contrapartida, las empresas están obligadas a buscar
fórmulas que permitan retener el talento, acrecentar la motivación
aludida y organizarse de forma que converjan las expectativas
corporativas con las demandas personales. Entre las que no son menores
aquellas que, en aras a una mejor calidad de vida personal, trascienden
las meras retribuciones pecuniarias y facilitan la conciliación de la
vida familiar y laboral. O que permiten, mediante la flexibilidad
organizativa adecuada, o los apoyos de servicios externos, que la
adaptabilidad de las exigencias de la empleabilidad, la productividad y
la vida personal no sea un imposible o una quimera.
Dicha búsqueda de adaptabilidades hay que hacerla, además, dentro de
perspectivas más amplias de responsabilidad social empresarial. Viendo
ésta como un compromiso de contribuir a la mejora de las condiciones de
vida y de trabajo, empezando el mismo por los propios partícipes de la
empresa. Lo que exige que la mencionada responsabilidad social se
ejercite así, como la responsabilidad estratégica de quienes tienen que
perfilar los futuros empresariales. A sabiendas que éstos son imposibles
de esbozarse si quienes tienen que hacerlo dan la espalda a los
problemas que hacen nuestras sociedades ingobernables y que tienen en
las dificultades de conciliación una de las fuentes de malestar y
desmotivación.
Es ahí, en esa acción a la vez prospectiva y proactiva, pero también de
asumir decididamente un compromiso por ayudar a la hora de conformar el
devenir de políticas y procesos, en aras a hacer de las sociedades del
mañana unas sociedades más cohesionadas, competitivas y solidarias,
hacia donde habría que orientar los nuevos compromisos de las empresas e
instituciones y particulares con las vidas de cada uno de sus miembros.
Ello supondrá, por tanto, propiciar las aportaciones empresariales, en
igualdad de plano que otras contribuciones, a la hora de desarrollar
nuevas iniciativas promovidas por los poderes públicos. De forma que con
ello se acreciente el capital social de las sociedades en las que
operan. Aportando ideas y recursos para promover aquellas
infraestructuras y procedimientos colectivos a partir de los cuales se
configura la calidad de vida ciudadana.
Por ello, en este panorama, parece necesario combinar la preocupación
por acrecentar la productividad con otras que tratan de resolver
problemas cotidianos que afectan a la calidad de vida ciudadana, a la
cohesión social y a la construcción de una convivencia no
discriminatoria ni excluyente. Así, cuando nuestra sociedad encara
políticas orientadas a lograr la igualdad de género efectiva, o cuando
promueve prácticas orientadas a la conciliación de la vida laboral y
familiar, algunas de esas nuevas oportunidades a las que se hacía
alusión, se hacen patentes. Es más, los procesos legislativos en curso,
pueden propiciar que ambas oportunidades se vean conjuntamente y las
empresas puedan acometer los cambios que faciliten la mentada igualdad
de género, con otras buenas prácticas que faciliten la conciliación
señalada.
De esta forma y al hilo de la reciente aprobación del Anteproyecto de
Ley Orgánica de Igualdad entre hombres y mujeres y el inicio de los
trámites para su aprobación parlamentaria, que ha dado pie a numerosos
comentarios y controversias sobre la igualdad de género y su concreción
en los variados ámbitos de nuestra vida colectiva, estas expectativas
caben relacionarse con aquellos procesos e iniciativas orientados hacia
la conciliación de la vida laboral y familiar. Y hacia lo que ello
supone como una nueva faceta a través de la cual se abren oportunidades
para afianzar la competitividad empresarial, mediante la respuesta a
demandas personales que incentivan la motivación y el compromiso con la
compatibilidad de intereses.
Tales expectativas, que abarcan desde las iniciativas relacionadas con
políticas para la protección social hasta las que se derivarán de las
aplicaciones concretas de los nuevos desarrollos legislativos, con su
correspondiente incidencia en las dedicaciones familiares, o aquellas
otras relacionadas con las demandas de la conciliación de la vida
laboral y personal, determinarán, a la postre, las perspectivas de
competitividad y cohesión social de nuestra realidad. Ya que con estas
iniciativas el Gobierno quiere hacer efectivos, en la vida práctica y en
todos sus ámbitos, tanto los preceptos constitucionales como las
directivas internacionales al respecto. Para ello quiere promover un
conjunto de políticas activas y hacerlo con una transversalidad que
llegue a las más diferentes esferas de la vida cotidiana, así como de la
actividad política, institucional y administrativa y del funcionamiento
empresarial. Quiere, asimismo, desarrollar buenas prácticas desde las
esferas públicas que incentiven su seguimiento en las esferas privadas.
Ing. Carlos Mora Vanegas - cmoraarrobapostgrado.uc.edu.ve - camv12arrobahotmail.com
El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela)
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