Es correcto cuando se señala, que la universidad es un sistema
complejo y delicado, sin duda, encargado de generar y transferir
conocimiento en régimen de alta competitividad, nacional e
internacional, luchando por fondos y contratos, subvenciones de
investigación o nuevas instalaciones. Y todo ello dentro de un marco
normativo venezolano muy complicado, en donde la intervención del estado
es determinante en su comportamiento, especialmente para las
universidades públicas.
No nos debe sorprender que se manifieste que sólo con gestores y
rectores muy capaces podrán las universidades lograr la excelencia que
el presente demanda, ante los constantes retos y cambios que se
manifiestan. Un corolario es la creciente pugna por atraer y conservar a
los directivos más cualificados, que no impide mantener un estilo
abierto de coordinación, identificando y difundiendo las mejores
prácticas en la búsqueda de un servicio público más eficiente .
Lo cierto, que la realidad del comportamiento organizacional de la
Universidad ha dejado mucho que decir en algunas de ellas, demandando
una buena gerencia universitaria perjudicando especialmente ante un
escenario como en el caso que nos concierne el de Venezuela, que afronta
grandes turbulencias, producto de los cambios dinámicos que se
manifiestan, producto de las acciones del actual gobierno que se ha
propuesto desarrollar un nuevo socialismo del siglo XXI, además de los
grandes retos, amenazas, oportunidades que la globalización genera.
Muchas de las universidades nacionales muestran una significativa
ausencia de una gerencia capaz de afrontar dichos cambios, gerenciar
adecuadamente sus recursos y favorecer el desempeño de la universidad en
beneficio de todos.
Las universidades, especialmente las públicas, presentan grandes
deficiencias en su gestión, mucha improvisación, ausencia de cohesión de
equipos bien integrados en pro del desempeño de las funciones que
favorezca el logro de sus objetivos, como es la de proporcionar
profesionales capacitados de acuerdo a los requerimientos que el
presente demanda.
A ello se agregan otros aspectos que reafirman la ausencia de no contar
con una buena gerencia, como:
· Ausencia de un enfoque estratégico y de estrategias para actuar en un
entorno cambiante y "turbulento"
· Sus directivos no han sido preparados "para dirigir"
· Los métodos de enseñanza prevalecientes son "eminentemente
reproductivos"
· Limitaciones en la producción científica propia
· Insuficiencia casi absoluta de trabajos multi, inter y
transdisciplinarios
· Falta de "agresividad" en la gestión de ofertas de servicios
científico-profesionales a la comunidad.
· Ausencia de redes de investigación que favorezca a la comunidad
· Poca participación en la colaboración de proporcionar apoyo,
sugerencias, propuestas en pro de la solución de problemas nacionales
· Mala administración de sus recursos financieros.
· Desperdicio del uso del capital humano
· Actualización de los conocimientos a impartir que ayuden a enfrentar
los retos que el presente demanda.
· Excesivo conflicto organizacional que genera constantemente climas
organizacionales negativos
· Improductividad y calidad académica cuestionable.
· Uso inadecuado del poder
· Pocas habilidades de negociación
· Comunicaciones inefectivas
Lo cierto, que la gerencia universitaria venezolana, caso que nos
concierne, debe identificarse proactiva y eficientemente ante los nuevos
retos que afronta, garantizar, productividad, participación, compromiso,
manejo adecuado de sus recursos, asumir la cultura de la evaluación, de
la calidad y del valor añadido diferencial como bases sobre las que
asentar la competitividad universitaria. Es necesario crear estructuras
organizativas específicas eficientes, menos burocráticas con personal de
excelencia, seleccionados por sus conocimientos, no por amistad,
compromisos políticos, así como utilizar intensivamente las nuevas
tecnologías para dar apoyo a los nuevos procesos docentes y de gestión,
estructuras y herramientas que deben ser más próximos y más útiles para
la toma de decisiones de la dirección .
Por último, no olvidemos lo que sobre este tópico nos aporta Mateo
Aquino, que la gerencia universitaria tiene que ser ejercida en base a
un conjunto de valores que han sido debidamente identificados y
recogidos en el marco legal regulatorio, como son: la identidad y
cultura nacional; el respeto al ser humano, su dignidad y su libertad;
la libertad de discusión y el pluralismo ideológico, político y
religioso; el espíritu democrático, la justicia social y la solidaridad
humana; el rigor científico y la responsabilidad ética en la búsqueda y
construcción del conocimiento; la creatividad, la criticidad, la
integridad y la responsabilidad; la igualdad de oportunidades en el
acceso a los beneficios de la educación superior, sin que medien
prejuicios por origen social, etnia, religión o género; la autoestima
cultural y del talento nacional; el aprecio de la capacidad innovadora y
de invención; la actitud de servicio y rendición de cuentas a la
sociedad como beneficiaria y sustentadora de las actividades académicas,
científicas, tecnológicas y culturales; la actitud de cooperación y
solidaridad entre los seres humanos, las organizaciones y las naciones;
la actitud prospectiva, de apertura al cambio y la capacidad de
adaptación a los cambios nacionales e internacionales.
Ing. Carlos Mora Vanegas - cmoraarrobapostgrado.uc.edu.ve - camv12arrobahotmail.com
El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela)
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