Hay algo importante para ser aclarado, si bien la mayoría de las
empresas se empeñan en continuar con los viejos paradigmas, aunque más
no sea parcialmente, no son las empresas del pasado. Éstas han fenecido
ya por su falta de competitividad, nuevas empresas han surgido, pero en
su manera de gestionarse sobreviven las anticuadas maneras de gestionar
la producción y su comercialización, y todo cuanto a ello gira.
Hay un nuevo mensaje y éste es bien claro: “en el siglo XXI los
ganadores serán los que permanezcan a la cabeza de la curva del cambio,
redefiniendo constantemente sus industrias, creando nuevos mercados,
abriendo nuevos senderos, reinventando las reglas de competición y
cuestionando permanentemente el statu quo”.
Definición
La Gestión Basada en Actividades es un sistema de administración basado
en la planificación, mejora y control de las actividades de una
organización para cumplir con los requerimientos externos y las
expectativas de los clientes.
Por un lado tenemos que subrayar la importancia crítica de gestionar
actividades y procesos, en contraposición a la gestión de recursos y
funciones. En segundo lugar se deja bien en claro la importancia que
tiene cumplir y satisfacer tanto las especificaciones resultantes del
estudio del mercado, como así también cubrir, e incluso sobrepasar, las
expectativas de los clientes, consumidores y usuarios. Un tercer
elemento es la mejora continua tanto de los productos y servicios, como
de los procesos y actividades, de manera tal de lograr superar de manera
sistemática y constante los diversos niveles de performance.
El objetivo es alinear las actividades y procesos de manera tal de
generar el mayor valor agregado para los clientes y consumidores,
haciendo el uso más eficiente de los recursos, para lo cual se pone en
práctica un proceso continuo de mejoramiento.
Con el ABM la organización logra obtener resultados con menos recursos;
o sea, la organización pude alcanzar los mismos resultados con un menor
coste total. El ABM logra tales resultados mediante la puesta en
práctica de un enfoque operativo y otro estratégico.
El enfoque operativo está destinado a mejorar la performance de las
actividades mediante un uso más eficiente de los recursos, en tanto que
el enfoque estratégico se centra en concentrar los recursos en aquellas
actividades generadoras de valor agregado. De ello se desprende algo que
es fundamental, “no basta con hacer más eficiente y eficaces las
actividades y procesos, sino que primero debemos definir muy bien cuáles
han de ser las actividades y procesos a optimizar”.
Principios fundamentales
Doce son los principios esenciales que dan fuerza y vida al sistema ABM,
siendo ellos:
No deben gestionarse recursos, sino actividades. Dicho de otra forma:
“se debe gestionar lo que se hace y no lo que se gasta”.
Disponer de una base de datos para el análisis estadístico, seguimiento
de la evolución y control de los resultados.
Implementar los sistemas de contabilidad horizontal, costeo basado en
actividades y prosupuestos ABC.
Hacer uso de la Administración Basada en Objetivos, complementándola con
la utilización del Cuadro de Mando Integral.
Las actividades a realizar están en función a las necesidades,
requerimientos y expectativas de los clientes, y no de los objetivos
fijados internamente. Es ésta una forma de pensar de “a fuera hacia
dentro”. El personal está para satisfacer los requerimientos de los
consumidores y no para satisfacer los requerimiento de sus jefes.
Promover el aplanamiento organizacional y un mayor empowerment.
Concentrar los recursos y capacidades en las actividades y procesos
fundamentales y estratégicos para la marcha de la organización. Derivar
en terceros aquellas actividades que permitan generar un mayor valor
agregado final para los clientes y consumidores.
El gestionar actividades y no funciones, tiende a la eliminación de las
“barreras” que impiden y limitan la generación de valor.
Las actividades no generadoras de valor deben ser eliminadas
sistemáticamente. Pero aún más importante que eliminarlas es evitar su
aparición mediante la prevención y /o detección temprana.
Establecer un sistema que asegure la generación de productos y servicios
de acuerdo a las especificaciones “a la primera”.
Generar la participación, y de tal forma el compromiso, de todos los
integrantes de la organización.
Promover la ética y disciplina de trabajo conducentes a una mejora
continua en los procesos, actividades, productos y servicios de la
empresa.
Hacer el uso más productivo de cada recurso
Los recursos se destinan o son consumidos por actividades, por lo tanto
resulta crítico que tales actividades hagan un uso provechoso de los
mismos. Ello implica en primer lugar determinar que actividades son
necesarias para desarrollar los procesos organizacionales, y en función
de ello hacer más eficientes y efectivas tales actividades, haciendo uso
de los recursos necesarios y más acordes. Debe evitarse una sub o sobre
utilización de recursos, como así también evitar incurrir en el uso de
recursos en precios, calidades y cantidades superiores a las realmente
necesarias.
Alinear las actividades en función de objetivos y plazos
La mejor forma de lograr el alineamiento de las actividades es mediante
la utilización del Cuadro de Mando Integral. Los objetivos de cada
actividad y proceso deben no sólo interrelacionarse entre sí, sino
además no ser conflictivos o tener objetivos opuestos, algo que también
se debe dar entre los objetivos a corto, mediano y largo plazo.
El ABM / ABC como conductor de la reingeniería de procesos
Mediante el mejor conocimiento de las actividades y sus respectivos
costos, gracias a la puesta en práctica del ABM y el ABC, pueden y deben
encararse aquellos cambios y modificaciones en los procesos tendientes a
reducir los costes, mejorar el servicio al cliente, reducir los tiempos
de procesamiento, acortar los tiempos de respuesta, e incrementar la
rentabilidad de la empresa. Estos cambios en los procesos son efectuados
mediante la reingeniería de los mismos.
Conclusiones
Todo aquel que ya esté familiarizado con los nuevos y diversos sistemas
de gestión actualmente en boga puede comprobar la clara convergencia de
todos ellos en aspectos tales como la mejora continua, el enfoque en las
actividades y procesos, el monitoreo permanente mediante diversas
herramientas, un mayor uso de las estadísticas aplicadas, el trabajo en
equipo y la eliminación sistemática de los diversos tipos de
despilfarros.
Ésta convergencia es la que ha dado lugar a lo que hoy podemos denominar
la Gestión Competitiva (Competitive Management – CM ©) en oposición a la
Gestión Tradicional. De que tan rápido y bien pase una organización de
un sistema de gestión a otro, han de ser los resultados que ella
conseguirá.
En un mundo cada vez más “plano” han de sobresalir y prosperar aquellas
empresas que optimicen sus actividades y procesos, y mejor se
interrelacionen con los procesos globales (empresas virtuales).
En un mundo donde empresas de diversos países y continentes contribuyen
a la generación de verdaderos y auténticos productos globales, la
calidad llevada a un nivel de medición de partes por millón, con
entregas en cantidad y tiempos prefijados, a un costo competitivo, y con
la facilidad de generar variedad, es crítico.
El ABM constituye una metodología de trabajo y gestión de alto impacto a
la hora de generar una producción magra (Lean Production).
Bibliografía
Coste y Efecto – Robert Kaplan y Robin Cooper – Editorial Gestión 2000 –
1999
Costeo Basado en Actividades – Mauricio Lefcovich – www.sht.com.ar -
2006
Dr. Mauricio Lefcovich - mlefcovicharrobahotmail.com
Consultor en Administración de Operaciones y Estrategia de Negocios. Especialista en Calidad, Productividad, Mejora Continua, Reducción de Costos y Satisfacción del Consumidor.
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