La representación gráfica de los costes correspondientes a los
diversos niveles de control tiene la forma de U, indicándonos que a
nulos o bajos niveles de control tenemos altos costos, y que otro tanto
se da con altos o elevados niveles de control.
Con nulos o bajos niveles de control la organización sufre los costos de
la falta de prevenciones, los elevados niveles de desaciertos o malas
decisiones, los fraudes, malversaciones y altos niveles de desperdicios.
La falta de calidad, no sólo de los productos, sino también de los
procesos, las numerosas actividades de reprocesamiento, tanto de
productos como de insumos e información interna, la pérdida de clientes,
la comisión de delitos y la falta o ausencia de control presupuestario y
de gestión, elevan en gran forma los costos de la organización. Entre
otros ejemplos tenemos las pérdidas generadas por los problemas de
cobranza y la incobrabilidad de deudores, resultantes de un óptimo
sistema de control en materia crediticia. Otro caso son los resultados
negativos de la contratación de personal sin la adopción de las
suficientes medidas de prevención.

Por otro lado, el exceso de controles, manifestados por las
inspecciones de productos e insumos adquiridos, los gastos de inspección
de los procesos y productos, el exceso de trámites burocráticos, la
lentitud para la toma de decisiones en materia comercial, terminan
alejando buenos negocios, desaprovechando posibilidades y desperdiciando
recursos por el exceso de controles, acompañado siempre ello de un
exceso en la centralización de las decisiones.
Como en el cuerpo humano, tanto la falta de determinados minerales como
su exceso pueden llegar a ser muy dañinos, de igual forma tanto la falta
como el exceso de controles son manifiestamente perjudiciales para las
organizaciones.
La organización no puede carecer de controles, pero tampoco puede ser
presa del exceso. Cómo hacer para llegar al nivel que permita un óptimo
de control al mínimo coste? Algunas posibles alternativas son las
siguientes:
Trasladar el control de los insumos, tanto en calidad como en cantidad,
a sus proveedores.
Implementar sistemas de cómputos que generen controles automáticos e
informen por excepción.
Instaurando sistemas “a prueba de errores”.
Aplicando una política de delegación de funciones y responsabilidades,
otorgando la suficiente y necesaria cuota de poder a los empleados y
obreros (empowerment).
Mediante la implementación de sistemas de administración y toma de
decisiones por excepción, aprovechando de tal forma la mayor
estandarización posible a la hora de adoptar decisiones.
Aplicando el análisis paretiano a la hora de efectuar controles y
análisis de actividades y procesos, de manera tal de concentrar los
recursos en aquellos puntos con mayor incidencia en los costes.
Evaluando de manera continua y sistemática, tanto mediante el personal
interno, como con la opinión de clientes y consultores externos, acerca
del grado de complejidad burocrática en los procesos de la empresa.
Simplificar los sistemas de autorización mediante la aplicación de la
Administración por Presupuestos. Aprobados dichos presupuestos, los
gastos y sus pagos se harán por personal designado, dentro de los
límites de los diversos conceptos, y ateniéndose a los plazos.
Evaluando el costo horario de las distintas actividades gerenciales. Si
un Gerente Financiero recibe un salario de $ 10.000.- mensuales y
destina un 20% de su tiempo a la firma de cheques, no sólo se está
generando un “cuello de botella” a la hora de autorizar los mismos, sino
que además el costo de dicho proceso es elevado, más allá del valor de
los cheques. Mucho más sabio es darle más poder al Tesorero y a cierto
delegado financiero del Controller, haciendo uso de un Sistema de
Control Presupuestario (computarizado).
Está claro luego de lo analizado que las mayorías de las empresas tienen
mucho para hacer a la hora de reducir los costos generados por los
excesos de controles. Cuanto más controles se exigen, más lenta se
vuelve la toma de decisiones y resolución de problemas, más papeles y
firmas se requieren, más funcionarios destinados a una tarea
improductiva se tienen, más lenta es la respuesta a los requerimientos
de los clientes, más tiempo se tarda en adoptar medidas innovativas, y
mayor son los recursos y tiempo perdidos en trámites burocráticos.
La desburocratización, el teletrabajo y la tercerización de operaciones
son métodos que ayudan en ésta ímproba tarea de reducir costos,
volviendo más competitiva y rentable a la organización.
Consultor en Administración de Operaciones y Estrategia de Negocios. Especialista en Calidad, Productividad, Mejora Continua, Reducción de Costos y Satisfacción del Consumidor.
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