Suscríbete GRATIS al boletín y recibe:
10 ebooks con las lecciones empresariales más representativas de Jack Welch, Kenichi Ohmae, Michael Newman y otros exitosos líderes de primer nivel en el mundo de los negocios...
Al pulsar aceptas los términos de uso y la política de privacidad
O mediante uno de los siguientes servicios:
La realidad chilena esconde bajo el rostro del progreso material,
algunos dramas sociales que nos revelan toda la falencia en el progreso
humanista que debiera acompañar cada etapa de desarrollo económico.
Desgraciadamente no es así. Basta tratar de entender el trasfondo de las
cifras que nos presenta la prensa informada, para darnos cuenta que la
sociedad chilena se encuentra en decadencia moral, respecto a
situaciones de hace tres o más décadas.
El horror de las muertes y desaparecimientos, que el Estado practicó como forma de eliminar disidencia; el conocimiento público de esas muertes y desapariciones, el conocimiento de los encierros largos, sin causa ni juicio; la tortura brutal o refinada, durante años, como ejercicio de vida incrustados en el interior de los hogares, junto a temor y el miedo, ha debido, sin duda alguna, ocasionar en el alma y en el espíritu de nuestra gente una extensión artificial de los deslindes del asombro y la tolerancia.
Por ello hoy, especialmente la juventud, no trepida en
asesinar, matar, herir o violar, a los más débiles, muchas veces con el
solo afán de hacer daño al prójimo, al otro, que ha dejado de ser un
referente humano, vecinal o un semejante.
En este orden de ideas el hechor y el observador aceptan límites mayores
de violencia sin inmutación alguna. Sin el menor asombro. Se tolera el
máximo de horror como si ello fuera natural en las manifestaciones
diarias del ser humano nacional. Sin embargo, nadie ha explicado aún la
brutalidad de algunas cifras que se imprimen en los periódicos o en el
ciberg. En Chile, las distintas formas de depresión se manifiestan en el
% 40 de las personas.
Niños y adultos son atacados por este mal psicosocial,
transformando nuestra “dulce Patria” en un lugar de desesperación y
angustia. Como consecuencia de lo anterior también resulta fácil
comprender el porqué los estudiantes consumen bebidas alcohólicas y
drogas, sin que por dicha comprensión podamos aceptar el hecho como un
asunto normal en la vida ciudadana.
Los padres trabajadores en más de un tercio del total, son acosados
moralmente, causando en su ánimo trastornos que luego se expresan en sus
comunidades o en el hogar.
En medio de este panorama las estadísticas nos lanzan al rostro una
cifra escalofriante. El % 75 de los niños en nuestro país son agredidos,
y basta entrar al entendimiento de las consecuencias personales del
agredido para establecer que no hay “un futuro esplendor” en las bases
humanas de nuestra sociedad.
Sin entrar a un análisis muy profundo nos damos cuenta que estamos
asentando las bases de una sociedad sin respeto a los derechos de la
persona. Los niños agredidos de hoy son los victimarios de mañana. Su
violencia se desatará contra su propia familia, sus vecinos y,
ciertamente, en las calles de nuestras ciudades. Sin ir muy lejos,
debemos ser mucho más serios en el análisis de lo que hoy ocurre en los
establecimientos educacionales con la violencia entre alumnos, contra
los maestros y la desatada por jóvenes en las calles de la ciudad o en
establecimientos de supuesta recreación.
Estudios recientes han señalado que la violencia en los niños significa
rasgar las cortinas del templo de la inocencia. Imponerles todo el
dolor, físico y psíquico, además, de la impotencia que crea
frustraciones e inventa monstruos, que se desatan en las épocas
posteriores de la vida, sin que los propios padres logren a veces
imaginar cual es la causa.
En la presente nota presentamos el problema. Tal vez, podamos entregar
nuestro tiempo para establecer con más profundidad lo que ocurre en el
seno social sobre la agresión a los niños, ello por cuanto, mañana serán
quienes se expresen ética y socialmente, y para asegurar las virtudes
nacionales y republicanas, en vez de agresión, debemos darle cobijo
fraterno, comprensión, enseñarles a ser tolerantes, reflexivos y sabios,
y muy especialmente a sentirse integrados a una comunidad con la
plenitud de sus deberes y derechos.
Profesor: Muñoz. A. USM - RBB - Concepción. www.prevelexchile.cl coiquenchearrobahotmail.com
Buscar recursos sobre
Master internacional desde España (Online)- Becas parciales
Una frase memorable
Acerca de GestioPolis: Qué es GestioPolis — Términos de uso y Política de privacidad — Mapa del sitio — Contácto — Aliados — Contratar publicidad
Derechos de Autor: Los contenidos están bajo la licencia Reconocimiento - No comercial - Compartir bajo la misma licencia 3.0 Unported de Creative Commons a menos que se indiquen derechos de autor específicos. Si desea citar o utilizar públicamente alguno de los contenidos le solicitamos ponerse en contacto con el respectivo autor.
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web GestioPolis.com © 2008 Carlos López