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Definitivamente las autoridades universitarias comprometidas en gerenciar eficazmente las universidades que los han elegido, deben reflexionar sobre sus actuales gestiones que dejan mucho que decir, y en donde los resultados se están manifestando en la decadencia de la educación superior, todo parece indicar que las universidades han perdido su rumbo.
Recordemos lo que nos aporta al respecto Hebe M.C. Vessuri, Investigadora y jefa del Departamento de Estudio de la Ciencia del Instituto Venezolano de Investigaciones Ciencitíficas (IVICI, que en los países del primer mundo la educación superior se expande y diversifica. No está hoy sujeta a un formato u objetivo educativo único.
Al absorber nuevos públicos, ella pasa a cumplir nuevas funciones y a diferenciarse internamente, sea esta diferenciación intencional o no. Crece, además, el contingente de adultos interesados en ampliar su formación básica general o en calificarse para un mercado profesional más exigente.
Se amplían las formas de educación continua, que posibilitan que la población adulta retorne una o más veces al sistema de enseñanza a lo largo de su vida. Se expande, de forma aún más avasalladora, el peso de la actividad de investigación y de producción científica en el interior de las grandes universidades, con repercusiones importantes sobre las demás funciones de esas instituciones.
A ello se agrega lo que en los anteriores artículos, Albornoz, presentó grandes fallas en las universidades venezolanas que requieren ser corregidas, si realmente se pretende cumplir con la verdadera misión de las universidades, con ese rol que hoy más que nunca Venezuela necesita, ante un escenario lleno de incertidumbre, riesgos, en donde urgen profesionales que generen cambios y que sepan interpretar las acciones del actual gobierno.
Se debe actualizar los pensas de estudios, y definir claramente el perfil de los profesionales que el país requiere, lo que la Sociedad del Conocimiento demanda. No se puede permanecer anclado en el pasado. El presente exige de profesionales proactivos, comprometidos con el país en proporcionarle soluciones a los múltiples problemas que se le presentan, estar actualizado con los conocimientos modernos, con ética, valores, compromiso y responsabilidad social.
Hebe Vessuri, señala, que las universidades necesitan reorganizar los currículas, dando énfasis a la educación general en el pregrado y a una expansión de la oferta de educación profesional ulterior. Estos cambios requerirán una relación más estrecha con el mundo de la producción y de los servicios, una revisión de los currícula y un establecimiento y expansión de los programas de educación científica especializada o diferenciada.
Como el mundo profesional necesitará cada vez más individuos familiarizados con los procedimientos científicos, aunque no necesariamente estén envueltos en investigación científica o técnica, otras instituciones de educación superior y post-secundaria se establecerán más firmemente junto a las universidades. En las universidades la investigación deberá realizarse cada vez más en forma interdisciplinaria, con el resultado de que la distinción entre investigación pura y aplicada se volverá más difícil de discernir. Eventualmente la industria cooperará más con las universidades en áreas como investigación, educación continua y transferencia de tecnología.
Consideramos que se debe también trabajar en pro de eliminar los grupos que ejercen el poder en pro de sus intereses personales y no de la comunidad universitaria, como lamentablemente todavía se manifiestan en algunas universidades del país, se debe darle paso a aquellos docentes, personal administrativo con mérito y no engrosar los grupos con personal seleccionado por la amistad, compromisos familiares y políticos. Hay que rescatar y hacer valer la meritocracia.
Considérese lo aportado por el argentino Nelson Astegher, director del Instituto ICEP de Enseñanza y de Investigaciones de Rosario, que el verdadero propósito de la educación debe ser: hacer íntegro al hombre en cuanto a competencia, así como en cuanto a conciencia, porque si se crea el poder de competencia sin la orientación correspondiente para gobernar el uso de ese poder, se estará pervirtiendo la educación. Por otra parte la competencia se desintegrará si no va acompañada de la conciencia. Separar el elemento moral y ético de la educación es preparar un porvenir aterrador para una nación.
¿Qué más hacer al respecto?. Consideramos válida las aseveraciones
que Hebe M.C. Vessuri expone en un escrito sobre este tópico (Desafíos
de la educación superior en relación con la formación y la investigación
ante los procesos económicos actuales y los nuevos desarrollos
tecnológicos, Publicado en la Revista Iberoamericana de Educación Número
2: Educación, Trabajo y Empleo Mayo - Agosto 1993)
Las instituciones de educación superior debieran ser los principales
contribuyentes de tres de los factores vitales en la nueva estructura
económica: desarrollo científico-tecnológico, recursos humanos y
gerencia. Una serie de cambios deben ser incluidos en una estrategia de
modernización y desarrollo dinámico del sector, que asegure su eficacia
en relación con esos tres factores:
1) Mejora de la calidad de la enseñanza/aprendizaje, con estímulo de la
creatividad.
2) Replanteo de las relaciones entre pregrado y postgrado,
acompañando la transformación institucional en términos de una gestión
universitaria más moderna; establecimiento de carreras cortas, medianas
y largas; redefinición de las relaciones entre carreras / profesiones /
investigación / educación continua.
3) Diversificación de los componentes de los sistemas de educación
superior, especialmente de los perfiles institucionales.
4) Promoción de postgrados de investigación en áreas críticas para los sectores modernos de la economía.
5) Intensificación y diversificación de las relaciones entre los
establecimientos de educación superior y las firmas y organismos
responsables de las actividades manufactureras o de servicios.
6) Entendiendo la educación como un servicio público, establecimiento de
marcos legales nuevos para la educación superior privada como medio de
estimular y promover su mejora cualitativa y su expansión.
7) Aumento sustancial de la cooperación con otras instituciones
nacionales y extranjeras. El establecimiento de redes internacionales
permitirá agregar valor al proceso educativo.
8) Desarrollo de actividades de investigación científica, sin el cual
los profesionales se convertirían en meros "traductores" de estrategias
que se originan fuera de la región.
Ing. Carlos Mora Vanegas El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela) cmoraarrobapostgrado.uc.edu.ve camv12arrobahotmail.com
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