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PREVISIÓN SOCIAL EN MEXICO, CAMINO A LA MUERTE

Autor: Profesor M. Muñoz A.

OTROS CONCEPTOS DE ECONOMÍA

04-2007

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Las noticias llegadas desde México dan cuenta que se ha iniciado el camino hacia una reforma del sistema previsional. Ello, desde la perspectiva de lo ocurrido en Chile, nos permite señalar que se trata de un sendero que lleva a la muerte el concepto de previsión social solidaria. Es pues, el camino a la privatización, tal vez, el único que este país, cuya grandeza históricamente ha descansado en las manos de los trabajadores, no debía seguir.
 
En América Latina, siguiendo las instrucciones del F.M.I. o del B.I.D., los Gobiernos, mirando la situación inmediata en que el país se encuentra y presionado por los sistemas de capitalismo fundamentalista, concebido en la forma del desarrollo por la vía de la libertad absoluta de mercado, impulsan privatizar todo lo que el esfuerzo común ha creado en las etapas de desarrollo dirigido por los Estados.

 Así, la palabra estatización resuena como una herejía económica que se repite por sobre la espina dorsal de América. Sin embargo, se olvidan hechos sustanciales al respecto, uno de ellos, el más importante, dice relación con que el atraso en el desarrollo económico en nuestros países fue frustrado precisamente por el capitalismo nacional en coyuntura con las empresas trasnacionales.

Siendo esa la causa y motivo, que los estados democráticos de México, Chile, Argentina, Brasil y otros países de nuestro mundo, vegetal y oceánico, fuera activado por la iniciativa estatal, correspondiendo ella a la respuesta solidaria de todos los nacionales. No hay una empresa en América Latina, creada por nuestros Estados arrebatada a los empresarios, sino, que fueron creadas precisamente, por que estos prefirieron la explotación fácil y atada a los intereses extranjeros, que entregar una iniciativa en pro de nuestra tierra y nuestros hermanos.
 
Así, como los capitalistas nacionales urgen a los Gobiernos débiles de nuestros países, a privatizar las industrias creadas por todos, hoy, una nueva forma de “cooperación” de los trabajadores al sistema liberal de mercado ha sido creada y promovida por los sectores empresariales nacionales y extranjeros. Pasó en Chile, y pasará en México, según lo señalan las noticias.
 
¿Cuál es nuestra experiencia en Chile?
 
No es otra que una gran ansiedad y temor por los recursos ganados durante toda una vida de trabajo. Se trata, nada más, nada menos, que reunir los fondos de pensiones de todos los trabajadores activos y ponerlos a disposición de privados para que los administren.
   
Así de simple, así de terrorífico. Se podrá decir que el sistema otorga gran desarrollo al país, pues, estos fondos son invertidos por los administradores y obtienen utilidades para los administradores y para los cotizantes. Sin embargo, hay que considerar que de ningún modo se paga el riesgo que implica que las empresas administradoras desaparezcan o entren en quiebra como ha sucedido en el mismo seno del capitalismo en empresas como Enron y otras, cuya quiebra dejó en la ruina a millones de accionistas, quienes embriagados por el “capitalismo popular” invertían sus ahorros previsionales en esa y otras empresas que corrieron la misma suerte.
 
En Chile, el sistema ha dado extraordinarios resultados para los administradores. Tal es así que los niveles de utilidades ganados por estos, utilizando la vía del aprovechamiento de los recursos previsionales de los trabajadores chilenos ha permitido que la revista “Forbes” ubique a tres empresarios nuestros, en la privilegiada lista de estar entre las cien personas más ricas del mundo.
 
¿Pero, que ha quedado para los trabajadores que han puesto sus cotizaciones previsionales mes a mes, durante años, hasta el día de su jubilación?
 
Algo digno de Ripley. El Estado chileno ha autorizado para que se determine en cada caso cuando es el día de la muerte de cada ahorrante. Efectivamente, gracias a este “truco”, las empresas están en libertad de señalar hasta que edad van a pagar la jubilación. De tal modo que si el trabajador vive más de lo programado, la empresa administradora de lo fondos previsionales, cesa con la obligación de pagar.
 
Pero más Ripleyniano aún. ¿Qué pasa a continuación con el trabajador que no tiene pensión? En este caso, es el Estado quien lo recoge y le otorga una pensión mínima, en cumplimiento de su obligación constitucional de garantizar la Seguridad Social. Entonces, de altivo y sudoroso trabajador, nos convertiremos, a quienes el destino nos depare una vida más larga que la calculada por las empresas privadas de administración, en una carga para el Estado y para la sociedad, la que seguramente hará todo lo posible para acelerar nuestro retiro definitivo (R.I.P.).
 
Esto es lo que les espera a los combativos trabajadores mexicanos, “vivir de la limosna del Estado”, al igual que los trabajadores chilenos, o de cualquier país que haya adherido al sistema de administración privada de los fondos previsionales.
 
Es verdad que en el corto plazo se observa como el fondo crece y lo hace de la misma forma como crece la economía mundial. No obstante, debemos entender que el sistema capitalista se encuentra asfixiado por la falta de mercados nuevos y salvo China, los otros mercados no son viables para sostener el nivel de vida de los países superdesarrollazos. Vía de ejemplo, los recursos que Estados Unidos necesita para sostener la guerra de Irak, van mucho más allá que cualquier ahorro nacional de previsión, y aunque no lo advirtamos a simple vista, el capitalismo requiere cada día capitales frescos y nuevos, pues, es su talón de Aquiles la falta de aportes al sistema.
 
Más todo recurso es finito, cuando se va acumulando en pequeños sectores, lo que exige llegar a nuevos lugares en un círculo vicioso interminable. Por ello, los trabajadores chilenos están de regreso luchando ahora por la restitución de un sistema país solidario y menos corrupto, en la aplicación de una política de Seguridad Social.
 
Se teme por ejemplo los siguientes desastres:
 
1.- La vida de los fondos depende del éxito de la economía mundial, asunto que en la hora actual es imprevisible.
 
2.- Los fondos dependen de las buenas inversiones que hagan los administradores, lo que es una incógnita que nadie controla, pues, se puede invertir en el extranjero.
 
3.- Si quiebra una empresa importante donde se encuentren invertidos los fondos previsionales arrastrará a todo el sistema hacia abajo, disminuyendo el capital ahorrado o, sencillamente, desapareciendo dichos fondos.
 
4.- La guerra del petróleo hace subir o bajar los fondos ahorrados. Así de sensible es el sistema.
 
5.- Los fondos dependen de los niveles de costos que las administradoras exigen. Es decir, la administradora cobra por invertir los fondos de los trabajadores, de donde ella obtiene utilidades ¡Esto es Kafkiano, digno de Ripley, increíble!, pero, cierto.
 
6.- Se crea una desconfianza en el sistema que afecta moralmente a la nación. Todo deriva de estimar que los trabajadores están siendo timados impunemente.
   
Largo sería enumerar, decenas de hechos que permiten percibir que esto de las administradoras de fondos de pensiones sea un “buen negocio para los trabajadores”. Efectivamente lo es, pero para los empresarios, en el mundo capitalista.

Profesor M. Muñoz A. www.prevelexchile.cl  -

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