Las noticias llegadas desde México dan cuenta que se ha iniciado el
camino hacia una reforma del sistema previsional. Ello, desde la
perspectiva de lo ocurrido en Chile, nos permite señalar que se trata de
un sendero que lleva a la muerte el concepto de previsión social
solidaria. Es pues, el camino a la privatización, tal vez, el único que
este país, cuya grandeza históricamente ha descansado en las manos de
los trabajadores, no debía seguir.
En América Latina, siguiendo las instrucciones del F.M.I. o del B.I.D.,
los Gobiernos, mirando la situación inmediata en que el país se
encuentra y presionado por los sistemas de capitalismo fundamentalista,
concebido en la forma del desarrollo por la vía de la libertad absoluta
de mercado, impulsan privatizar todo lo que el esfuerzo común ha creado
en las etapas de desarrollo dirigido por los Estados.
Así, la palabra estatización resuena como una herejía económica que se repite por sobre la espina dorsal de América. Sin embargo, se olvidan hechos sustanciales al respecto, uno de ellos, el más importante, dice relación con que el atraso en el desarrollo económico en nuestros países fue frustrado precisamente por el capitalismo nacional en coyuntura con las empresas trasnacionales.
Siendo esa la causa y motivo, que los estados democráticos de México,
Chile, Argentina, Brasil y otros países de nuestro mundo, vegetal y
oceánico, fuera activado por la iniciativa estatal, correspondiendo ella
a la respuesta solidaria de todos los nacionales. No hay una empresa en
América Latina, creada por nuestros Estados arrebatada a los
empresarios, sino, que fueron creadas precisamente, por que estos
prefirieron la explotación fácil y atada a los intereses extranjeros,
que entregar una iniciativa en pro de nuestra tierra y nuestros
hermanos.
Así, como los capitalistas nacionales urgen a los Gobiernos débiles de
nuestros países, a privatizar las industrias creadas por todos, hoy, una
nueva forma de “cooperación” de los trabajadores al sistema liberal de
mercado ha sido creada y promovida por los sectores empresariales
nacionales y extranjeros. Pasó en Chile, y pasará en México, según lo
señalan las noticias.
¿Cuál es nuestra experiencia en Chile?
No es otra que una gran ansiedad y temor por los recursos ganados
durante toda una vida de trabajo. Se trata, nada más, nada menos, que
reunir los fondos de pensiones de todos los trabajadores activos y
ponerlos a disposición de privados para que los administren.
Así de simple, así de terrorífico. Se podrá decir que el sistema otorga
gran desarrollo al país, pues, estos fondos son invertidos por los
administradores y obtienen utilidades para los administradores y para
los cotizantes. Sin embargo, hay que considerar que de ningún modo se
paga el riesgo que implica que las empresas administradoras desaparezcan
o entren en quiebra como ha sucedido en el mismo seno del capitalismo en
empresas como Enron y otras, cuya quiebra dejó en la ruina a millones de
accionistas, quienes embriagados por el “capitalismo popular” invertían
sus ahorros previsionales en esa y otras empresas que corrieron la misma
suerte.
En Chile, el sistema ha dado extraordinarios resultados para los
administradores. Tal es así que los niveles de utilidades ganados por
estos, utilizando la vía del aprovechamiento de los recursos
previsionales de los trabajadores chilenos ha permitido que la revista
“Forbes” ubique a tres empresarios nuestros, en la privilegiada lista de
estar entre las cien personas más ricas del mundo.
¿Pero, que ha quedado para los trabajadores que han puesto sus
cotizaciones previsionales mes a mes, durante años, hasta el día de su
jubilación?
Algo digno de Ripley. El Estado chileno ha autorizado para que se
determine en cada caso cuando es el día de la muerte de cada ahorrante.
Efectivamente, gracias a este “truco”, las empresas están en libertad de
señalar hasta que edad van a pagar la jubilación. De tal modo que si el
trabajador vive más de lo programado, la empresa administradora de lo
fondos previsionales, cesa con la obligación de pagar.
Pero más Ripleyniano aún. ¿Qué pasa a continuación con el trabajador que
no tiene pensión? En este caso, es el Estado quien lo recoge y le otorga
una pensión mínima, en cumplimiento de su obligación constitucional de
garantizar la Seguridad Social. Entonces, de altivo y sudoroso
trabajador, nos convertiremos, a quienes el destino nos depare una vida
más larga que la calculada por las empresas privadas de administración,
en una carga para el Estado y para la sociedad, la que seguramente hará
todo lo posible para acelerar nuestro retiro definitivo (R.I.P.).
Esto es lo que les espera a los combativos trabajadores mexicanos,
“vivir de la limosna del Estado”, al igual que los trabajadores
chilenos, o de cualquier país que haya adherido al sistema de
administración privada de los fondos previsionales.
Es verdad que en el corto plazo se observa como el fondo crece y lo hace
de la misma forma como crece la economía mundial. No obstante, debemos
entender que el sistema capitalista se encuentra asfixiado por la falta
de mercados nuevos y salvo China, los otros mercados no son viables para
sostener el nivel de vida de los países superdesarrollazos. Vía de
ejemplo, los recursos que Estados Unidos necesita para sostener la
guerra de Irak, van mucho más allá que cualquier ahorro nacional de
previsión, y aunque no lo advirtamos a simple vista, el capitalismo
requiere cada día capitales frescos y nuevos, pues, es su talón de
Aquiles la falta de aportes al sistema.
Más todo recurso es finito, cuando se va acumulando en pequeños
sectores, lo que exige llegar a nuevos lugares en un círculo vicioso
interminable. Por ello, los trabajadores chilenos están de regreso
luchando ahora por la restitución de un sistema país solidario y menos
corrupto, en la aplicación de una política de Seguridad Social.
Se teme por ejemplo los siguientes desastres:
1.- La vida de los fondos depende del éxito de la economía mundial,
asunto que en la hora actual es imprevisible.
2.- Los fondos dependen de las buenas inversiones que hagan los
administradores, lo que es una incógnita que nadie controla, pues, se
puede invertir en el extranjero.
3.- Si quiebra una empresa importante donde se encuentren invertidos los
fondos previsionales arrastrará a todo el sistema hacia abajo,
disminuyendo el capital ahorrado o, sencillamente, desapareciendo dichos
fondos.
4.- La guerra del petróleo hace subir o bajar los fondos ahorrados. Así
de sensible es el sistema.
5.- Los fondos dependen de los niveles de costos que las administradoras
exigen. Es decir, la administradora cobra por invertir los fondos de los
trabajadores, de donde ella obtiene utilidades ¡Esto es Kafkiano, digno
de Ripley, increíble!, pero, cierto.
6.- Se crea una desconfianza en el sistema que afecta moralmente a la
nación. Todo deriva de estimar que los trabajadores están siendo timados
impunemente.
Largo sería enumerar, decenas de hechos que permiten percibir que esto
de las administradoras de fondos de pensiones sea un “buen negocio para
los trabajadores”. Efectivamente lo es, pero para los empresarios, en el
mundo capitalista.
Profesor M. Muñoz A. www.prevelexchile.cl -
Acerca de GestioPolis
Participar en la comunidad
Derechos de Autor
GestioPolis es la primera comunidad de conocimiento en negocios de Hispanoamérica
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web
GestioPolis.com
© 2008 Carlos López
| Hazte miembro de GestioPolis |
|
Y Descarga 11 eBooks
GRATIS |