Leyendo el comunicado que algunos diarios ecuatorianos hacen el día de
hoy (09 de marzo del 2007) titulado “INTOLERABLE”, se viene a mi mente
lo que alguien dijo, y con mucha razón: “La violencia es necesaria
cuando existe violencia de oposición, para así evitar violencia mayor”.
¿Por qué se dio la violencia ayer, en las calles de Quito? Porque la
oligarquía se opone al cambio que quiere el pueblo.
No es mi deseo hacer apología a la violencia, pero la justifico, más
aun, la apoyo, porque considero que ello es necesario para lograr un
cambio drástico para el país. Estoy seguro que el pueblo, en su mayoría,
aplaudió los cascarazos que le dieron a un hache diputado; claro que eso
bastó, el pueblo no pasó a mayores, el individuo solo salió con
contusiones ligeras.
Pero los periodistas, en su mayoría, se rasgan las vestiduras y pregonan
que el país poco menos se está despedazando por este simple hecho de
violencia menor. ¿Y qué de la violencia económica practicada por
funcionarios de todos los gobiernos democráticos, cuando hicieron
malabarismos para desvalijar la caja fiscal?
¿Qué de la violencia económica de muchos empresaurios que ni
siquiera han leído las normas más elementales de administración de
empresas de Henry Fayol, que escribió allá por finales del siglo XIX
respecto al trato que se debe dar a la fuerza laboral? ¿Acaso no saben
que los grandes cambios se han dado a través de revoluciones, muchas
veces violentas? Como dijo el poeta, en el hombre existe mala levadura,
por lo cual, para corregirlo, es necesario actuar con firmeza, sin que
tiemble la mano. Esa es la labor de los líderes. A los pusilánimes la
historia les reconoce como tales, y pasan desapercibidos por siempre.
Pero la prensa ecuatoriana se escandaliza. Estos ilustres señores no sé
si han leído algún libro acerca de la “teoría del cambio”, en la que se
establecen varias reglas que se han probado a través de la práctica. El
cambio es todo un proceso en el cual hay que luchar para crear las
condiciones que lo viabilicen. El cambio genera oposición, poderosa
oposición, por parte de los beneficiarios del statu quo.
Y aquí, en el Ecuador, la oligarquía (especialmente costeña,
sin menospreciar a la serrana), el cambio genera comezón, urticaria a
estos señores. Se oponen a muerte, atacan no con pistolas (Al Capone
dijo que hacían mucho ruido); atacan a través de la explotación a los
trabajadores, a la práctica permanente del contrabando, la evasión y la
elusión “científica”, cuya consecuencia es que nuestro empobrecido
pueblo quiere huir del país, muchas veces arriesgando hasta su pellejo.
Claro que de este triste diagnóstico se escapa una muy reducida minoría,
los empresarios honestos, que sí los hay. ¿Serán un 20% o algo más?
Pero para la prensa eso no importa. Lo que importa es la paz, la
tranquilidad. ¿La paz y la tranquilidad de las tumbas, del hambre, de la
explotación? ¿Con eso están conformes? ¿Felices?
Mientras el mundo vive la danza del cambio, la prensa ecuatoriana (en su
mayoría) vive desempolvando su bazar de antigüedades. Las muñecas de
trapo y trenes de madera siguen vigentes, en esta era de informática y
progreso.
Lo curioso del caso es que alguna prensa hasta llega ha catalogarse a si
misma como agente de cambio …, y no cambian en nada. Y pregonando ello a
algunos se les quiebra la voz como caja de cambio de carro viejo
pidiendo marcha. Y siguen defendiendo posturas añejas.
Muchos dicen que la nueva Constitución (que DEBE cambiarse en el
Ecuador) no beneficiará la vida del pueblo. Que ella no les dará pan,
techo y empleo, como en su campaña política ofreció León Esteban de las
Mercedes Febres Cordero Ribadeneira, hombre de triste recordación en la
política ecuatoriana por manipular a su grupo congresista como a perros
falderos. ¡Valiente argumento! Con esa pobre argucia (sutileza, sofisma,
argumento falso presentado con agudeza, según el DRAE) pretenden
descalificar la consulta popular que instaure una Asamblea Constituyente
para cambiar toda la estructura perversa de la política ecuatoriana.
Claro que lo de “agudeza” de la definición, aquí está por demás.
Deberían poner a trabajar algo más a sus neuronas, exponiendo
argumentos, al menos algo más entretenidos, por decir lo menos.
La prensa ecuatoriana, toda, o casi toda, en manos de una élite (minoría
selecta o rectora, según el DRAE), se escandaliza de la violencia en las
calles por parte de un grupo de gente que promueve un cambio real, no un
simple maquillaje engañador.¿Acaso ingenuamente se cree que sin hacer
algo de bronca se obtendrá el ansiado cambio? La prensa atendiendo a su
tradicional postura anticambio, le atribuye casi en su totalidad la
culpa al gobierno de Correa.
Cita muy tangencialmente el caos que el hache Congreso
ecuatoriano ha provocado, dándole escasa importancia, cuando bien
sabemos que fue este el causante de toda la debacle que vive el país.
Pero felizmente ese Congreso de ciclo corto, pronto tendrá que dar paso
a otro que sintonice con la nueva realidad del Ecuador.
A la prensa ecuatoriana sencillamente no le conviene el cambio, está
feliz obteniendo réditos económicos apoyando a la oligarquía del país.
Se solaza cuando los abogados vende patrias defienden desembozadamente a
las transnacionales que en el país han hecho “lo que les da la regalada
gana”. No aceptan que alguien cuestione estas actitudes, y piden
tolerancia solo cuando a ellos les conviene. Cuando su apetito no está
satisfecho, lo cuestionan, lo descalifican. Acuden a la libertad de
prensa para publicar “noticias” sin previamente haber verificado su
veracidad, sin importarles la dignidad de los involucrados. A ellos les
endilgo lo que decía mi tía: ¡confía…, confía, pero verifica!
Muchos de ellos pregonan a los cuatro vientos ser diarios
“independientes”, cuando en la práctica defienden los intereses
mezquinos de los explotadores y de los malos gobiernos de turno que han
pasado por el Ecuador con inusitada frecuencia.
Y con todos esos ingresos, no se preocupan mayormente de tener
un equipo de correctores que eliminen las equivocaciones permanentes de
sus periodistas, los cuales confunden, con demasiada frecuencia, kilos
con gramos, miles con millones, sucres con dólares (cuando estaba
vigente nuestra moneda); tienen errores gramaticales, sacan de contexto
las declaraciones de ciertas personas, editan, inventan, y hasta repiten
las páginas editoriales completas del día anterior, sin pedir disculpas
al lector. Es decir, utilizando el argot popular, ni se mosquean.
Y además, señores, ¡cómo se aprecia que los billetes verdes ayudan a la
relación prensa oligarquía!..., salvo muy pocas excepciones. Y el que
recoja el guante…, que se lo chante.
Les sugiero hacer un mea culpa y darse un baño de actualización. Eso es
de valientes. Todos nos equivocamos, pero lo importante es tratar de
evitar volver a equivocarse. De otra manera ¿para qué reconocer el
error?
Y respecto al titular de esta crónica que hace la pregunta ¿La prensa
ecuatoriana también es perversa?, yo no hago ninguna aseveración; que la
hagan los lectores, los periodistas y más que nada, los dueños de dichos
medios.
Sé que a la prensa no le gustará esta crítica. Es constructiva, a pesar
que se dirá lo contrario. A mí me han criticado no una, sino varias
veces. Y humildemente he aceptado. Quizá esa es una de las pocas cosas
buenas que tengo.
Ah…, solo una reflexión final: Queridos compatriotas ecuatorianos,
¡NUNCA SE OBTIENE EL CAMBIO, A CAMBIO DE NADA! La paz de las tumbas no
es paz, es la muerte. Y peor aun, la paz de los estómagos vacíos.
Ing. Com. Walter Córdova Franco consultorecuadorarrobayahoo.es cordovaconsultoresarrobaandinanet.net
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