REGION DE TERRITORIOS DESORDENADOS
Asistimos a una profunda evolución de conceptos, criterios y
definiciones, respecto a los objetivos de la necesaria cohesión
política, económica, social y educativa de los pueblos de Iberoamérica y
el Caribe. En particular, los ubicados en el Cono Sur, quienes desde
muchas décadas manifiestan constantemente -pero sin reacción positiva-
que el ordenamiento de sus respectivos territorios, es el instrumento
más valioso para favorecer el desarrollo armónico de todas las regiones
y subregiones de la región, con el objetivo de establecer un marco
global equilibrado, donde la diversidad de las características
territoriales que presentan las mismas, puedan ofrecer una similar
oportunidad -con sus lógicas variables- para que los pueblos
sudamericanos puedan alcanzar el bienestar socio-cultural-económico, del
cual se habla tanto en los discursos, pero que tímidamente se concreta
en los hechos.
El asunto no se circunscribe en “imitar” sistemas de desarrollo que,
temporal y espacialmente han tenido éxito en determinadas partes del
mundo, como ha sido el caso de la comunidad de naciones europeas, o en
la actualidad el del gigante asiático.
UNA POLÍTICA TERRITORIAL “MERCOSURIANA”
Para concretar tan importante destino, los gobiernos deben tratar de
dirigir la opinión pública a favor de una nueva cultural territorial
compartida por los Estados Miembros, con el fin de equilibrar,
paulatinamente, grados de desarrollo cultural, político y económico.
Recientes estudios han detectado que las disparidades de desarrollo
entre Estados sudamericanos, e incluso, entre zonas de un mismo Estado,
hacen persistir históricas desigualdades que, en el tiempo que vivimos,
tienen rasgos absolutos de incomprensión.
Uno se pregunta: ¿por qué ocurre esto?. La respuesta no es difícil de
articular. El grave problema es que en realidad no existe -ni a nivel de
Estado, menos a nivel de MERCOSUR, ni que digamos de toda América del
Sur- una estrategia común de desarrollo territorial equilibrado. Las
recientes visitas , tanto de Bush como de Chávez; tras el telón Brasil y
pasos más atrás Argentina; lo han demostrado. Iberoamérica toda, desde
el río Bravo hasta el canal de Drake, sigue presentándose en ínsulas;
con conceptos excesivos -por no decir lujuriosos- de soberanía y poder,
que le impiden concebir una identidad continental, como fruto real y
auténtico de la sumatoria de las identidades particulares de sus
pueblos.
La estrategia de cualquier Estado no puede desvincularse de las
estrategias de sus vecinos. Esta postura introduce en el análisis
moderno un concepto indicativo: la estrategia de desarrollo territorial
debe ubicarse y desarrollarse en el gran escenario de lo supranacional.
Es momento de practicar la macropolítica, para poder acomodar nuestras
acciones con nuestros destinos. “Sólo en una crisis se hace propicia
esta posibilidad de un nuevo ritmo “
IBEROAMÉRICA Y SUS INTERMINABLES PARADOJAS
Iberoamérica sigue en el “centro de su eclipse”, tomando la imagen del
pensador y diplomático argentino Abel Posse. Agrego: una simple
reflexión permite comprobar que si los primeros ciento cincuenta años de
la colonización (1680-1830) se caracterizaron por la vinculación de
extensas regiones en torno a ciertos polos de desarrollo; en lo
siguientes ciento cincuenta años (1830-1990) se fue produciendo el
debilitamiento de aquellos históricos vínculos interregionales.
Es más. Iberoamérica aún se presenta como la región de las paradojas.
Alguien, acertadamente la describió: * Países ricos con gran parte de su
población pobre.- * Sus capitalistas no tienen capitales, porque los
suyos -a escala mundial- resultan migajas.- * En las aglomeraciones
urbanas, fundamentalmente en las megalópolis, sobran los hombres sin
tierra y en extensos sitios vírgenes sobran las tierras sin hombres.
EN LAS CUMBRES DE LOS GOBIERNOS ¿DE QUÉ INTEGRACIÓN SE HABLA?
Juan Bautista Alberdi, en cierto momento dijo: “La América está mal
hecha. Es menester recomponer su carta geográfica-económica-política. Es
un edificio viejo construido según pensamiento que ya ha caducado”.
Transcurría los años finales del siglo XIX. Lamentablemente, nadie
reflexionó el alcance de lo expresado por Alberdi; y fue así que en el
tiempo que se extiende desde el abuelo y al nieto , se produjo una
aculturación que ha llevado a los pueblos iberoamericanos al
debilitamiento de las raíces de sus históricas identidades. Eduardo
Galeano tipifica el fenómeno como “ la macdonaldización del
pensamiento”.
Al hablar de integración -en toda la extensión del concepto- es
imprescindible analizar las implicaciones políticas que tiene la
planificación (nacional y regional). Por tanto resulta muy importante
actualizar en toda su amplitud y profundidad, los objetivos geopolíticos
que los pueblos iberoamericanos quieren alcanzar, desechando aquellos
otros que desde fuera pretenden imponerles.
Desde la cátedra he preguntado en variadas oportunidades en Uruguay y
también en diversos países del continente iberoamericano, a
diferenciados asistentes en edad y estudios, por la nacionalidad de los
grandes héroes de nuestras patrias; de las más distinguidas figuras en
literatura continental; pintura o música; he citado reconocidas obras
literarias preguntando por sus autores o respecto a su oriundez, Un
silencio rotundo recibió en el 99% de los casos, la respuesta.
La aculturación llevada a cabo por los “mass-media”, ha entronizado en
las generaciones contemporáneas -infantiles, adolescentes y mayores- una
cultura globalizante apátrida, que va eliminando, lenta pero
despiadadamente como un glaucoma, los perfiles de una real
autenticidad.
Rómulo Gallegos, en su novela “Canta Claro” presenta a su personaje
Florentino -un Martín Fierro del siglo XX- por quien rescatamos la
esencia del pensamiento del destacado autor e ilustre político de
Venezuela. Reflexionaba Florentino: “Vivimos en un aislamiento
injustificable del resto del continente americano; nada o muy poco se
sabe de nosotros mismos, en tanto que conocemos los más mínimos detalles
de los extraños. Nuestra intelectualidad se nutre de la sabia europea,
como nuestro comercio de sus productos y, generalmente llegamos a
interesarnos más por los problemas políticos y sociales que allá se
resuelven, que por las propias necesidades que aquí piden urgentes
solución”.
EL “ECLIPSE” IBEROAMERICANO
Alberti, Rodó, Darío, Gallegos, Ugarte -y tantos otros- predecían el
“eclipe iberoamericano”. (Término que he tomado del ilustre escritor y
diplomático argentino Abel Posse), y uno la imagen a las palabras de
Francisco Bataller -administrador de la dirección de relaciones
exteriores de la Comisión Europea- quien manifestó en un cónclave
realizado en San Pablo: “La idea de una sola América Latina es un
concepto que no ha sido fructífero en términos prácticos ni ha servido
excesivamente como guía política, aún a nivel regional. Por el
contrario, la naturaleza de la integración y unidad latinoamericana se
ha mantenido en el reino del mito o de la utopía”.
Continuando con este breve análisis, concuerdo nuevamente con Alberdi,
cuando el prócer argentino reflexionaba: “América ha olvidado que si la
descentralización fue un arma de circunstancias para destruir al antiguo
gobierno español, después de logrado eso, no podía servir a la América
independiente, sino para debilitar su propio poder moderno”.
En artículo reciente, (Crónicas,16/03/07), la Arquitecta Isabel Viana,
refieriéndose al “eclipse” uruguayo, y haciendo referencia al taller
convocado por el actual gobierno en abril de 2006, con el ambicioso
título de Gabinete Ministerial de Innovación, comentó : “El Taller
fue muy poco innovador. La lectura de su agenda evidenció que el
análisis y los planteamientos del tema se hacían desde el “más de lo
mismo”, que difícilmente genera cambios sustantivos”. Como
anteriormente la citada especialista indicara, en Uruguay, “poco se
administran los recursos territoriales, respecto a los cuales hay
carencias básicas de conocimiento, valoración y gestión”.
¡Cuidado¡ Se está dejando “sin cuerda” al reloj de la historia.
Pareciera que se hubiera paralizado el tiempo de pensar profunda y
seriamente; de construir solamente “castillos en el aire”, como reza la
canción. Asumir responsabilidad civil y política no lleva a perder la
sonrisa ni conjugar un llanto. Por el contrario, provoca alegría por el
acierto cumplido.
En cuanto a la aculturización, los medios de comunicación -escrita y más
aún la audiovisual, responsables colectivos- deben reflexionar sobre la
fuerte influencia que ejercen en la sociedad. El negocio de la crítica,
de la mala noticia y del escándalo, deben ceder ante noble función
educativa y creadora que deberían alentar con más ahinco. . Como señala
el citado Abel Posse: “De la enfermedad colectiva al renacimiento “.
Publicado en Crónicas marzo 23,2007.- www.laonda digital.com
20,marzo,2007. www.harrymagazine ,
www.google.com .
www.astrolabio.com
Profesor Bernardo Quagliotti de Bellis Geosur - Asociacion Sudamericana Estudios Geopolíticos bquaglioarrobaadinet.com.uy
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