El embajador Celso Lafer –miembro titular de la Academia Brasileña de
Ciencias y de la Academia Internacional de Derecho y Economía, ex
embajador de la misión permanente de Brasil ante la ONU, ex presidente
del órgano de Solución de Controversias de la OMC y Miembro de la Corte
Permanente de Arbitraje Internacional de La Haya- pronunció una
importante conferencia sobre la política exterior brasileña en el
Consejo de Economía, Sociología y Política de la Federación de Comercio
del Estado de San Pablo, de la cual este artículo recoge algunos
conceptos considerados básicos para comprender la histórica línea del
sólido pensamiento de Itamaraty. Un buen tema para ser tomado en cuenta
por la Cancillería uruguaya.
EN UN MUNDO PLURAL Y DIVERSO
“Vivimos hoy en un mundo en que la importancia creciente de los flujos y
de las redes, reducen la relevancia que los territorios y las fronteras
tenían anteriormente. Como consecuencia, la política exterior y la
interna se tornan, sI no indivisibles, porosas, pues el mundo se
internacionaliza en la vida de los países.
“La política exterior como política pública, tiene como objetivo
traducir necesidades internas en posibilidades externas. El desafío en
el proceso de elaboración de esa política es doble: definir lo que son
necesidades internas y, al mismo tiempo, evaluar las posibilidades
externas. En el tratamiento de estas últimas, es evidente que merece
realizar un examen de la dinámica del funcionamiento del sistema
internacional, en sus tres campos: 1).- el estratégico-militar que es
siempre la situación límite -de la paz y de la guerra- 2).- el económico
que es el tema de los mercados, de las inversiones y 3).- el de los
valores que comprende afinidades y discrepancias políticas, diferencias
y convergencias culturales, entendimientos y disentimientos.
“En el análisis de esos tres campos, la perspectiva organizadora es la
de cómo funciona el mundo en la óptica de un país, pues el mundo es
plural y diverso y son distintas las visiones de los Estados y de las
sociedades respecto al contexto en que está inserto.
“Antes de entrar en el esquema actual, debo hacer una distinción entre
controversias y tensiones, en la línea del gran internacionalista belga
Charles de Visscher. Dice él: “ Las controversias son específicas, tiene
un objeto definido y son pasibles de ser encaminadas por el razonamiento
de la lógica jurídica y diplomática. Las tensiones son difusas,
envuelven conflictos de concepción, tienen un objeto impreciso y por
ello son menos reductibles al razonamiento de una lógica diplomática
jurídica”.
ANTE UN SISTEMA INTERNACIONAL HETEROGÉNEO
“ Desde el final del gobierno de Fernando Enrique Cardoso en 2002, en el
mundo hay una multiplicidad de tensiones. Existe en primer lugar, una
gran tensión de hegemonía, fruto del unilateralismo de Estados Unidos,
de lo cual la guerra de Irak es el ejemplo más claro. Existen tensiones
provenientes del solipsismo de raíz terrorista, que generan un problema
de inseguridad colectiva generalizada, no circunscrito a regiones, dado
que es mundial. En el campo de los valores existe, por así decir, usando
una frase de Octavio Paz, una sublevación de los particularismos. Existe
también el movimiento anti-globalización, representativo de una crítica
al papel de los mercados y a su fuerza centrípeta.”
Celso Lafer, hace luego de presentar un escenario de actuales tensiones
de carácter étnico en África, de xenofobia en Europa, de históricos
problemas de fronteras en América del Sur, llegando a la conclusión que
el sistema internacional actual es heterogéneo. El homogéneo, que fue la
expectativa luego de la caída del Muro de Berlín y del final de la Unión
Soviética no se materializó.
BRASIL Y SUS NECESIDADES INTERNAS
“Pero lo que se debe realzar para realizar el análisis de posibilidades
externas, es que existe la fragilidad de una voluntad común política de
estabilidad en la vida mundial; y que hay por tanto, una dialéctica de
complementariedad entre persuasión y subversión que abre espacio no solo
para el inconformismo de las protestas, sino también para la fuerza y la
violencia.
“Veamos las necesidades internas. Ciertos factores condicionan la
conducción de la política exterior de un país; explican sus componentes
de continuidad y se refieren a ciertas irregularidades de su inserción
internacional.
“En el caso de Brasil, un país continental como India, China, Estados
Unidos, Rusia, su ubicación en América del Sur es un hecho geográfico
muy importante, pues se ubica en menor proximidad de los focos de
tensiones internacionales. Tiene, por tanto, una diferencia de escala en
relación a otros y ese es un hecho de mercado también.
“Otro factor es el imperativo de cultivar las relaciones con los países
vecinos en América del Sur. Ese imperativo no es invención del gobierno
actual o del anterior. El Vizconde de Uruguay, que fue canciller en
1850, delineó con mucha claridad en el siglo 19, la importancia de la
relación con los países del Plata y con las repúblicas del Pacífico, en
procura de lograr propuestas de comercio y navegación, ésta última
comprendida en lo que hoy se denomina infraestructura (corredores
bioceánicos).
LA NECESIDAD INTERNA NO ES ALGO UNÍVOCA
“Esos factores no explican su interés por resolver las necesidades
internas. Unas de las características de las relaciones internacionales
en general, como explica Raymond Aron, es la pluralidad dinámica de los
objetivos concretos de la política exterior. Sólo ellos pueden dar,
dependiendo de las circunstancias, mayor o menor énfasis a la seguridad,
al desarrollo, al bienestar, al prestigio, a la afirmación de las ideas.
“Un gobierno debe definir acertadamente las necesidades internas y
evaluar correctamente las posibilidades externas. Brasil es un país que
tiene peso en el plano mundial, que puede tener actuación, pero
difícilmente podrá cambiar la geografía económica comercial. Eso es un
buen ejemplo del voluntarismo que superestima el potencial de actuación
del país. Lo mismo se puede decir de los acuerdos con China y con India,
que están circunscritas porque ni China ni India son hoy países tercer
mundistas; es decir, no tienen del mundo la visión de las polaridades
Este-Oeste y Norte-Sur, como era antes de la guerra fría.
ANTE EL MERCOSUR ACTUAL
“En cuanto al MERCOSUR, recuerdo que en sus orígenes y presupuestos, se
basó primero en la idea de vecindad; segundo en la interrelación
económica y, tercero, en la valorización de la lógica de integración en
contraposición a una lógica de fragmentación entre países vecinos. Luego
vino la idea de la promoción de la inserción competitiva de las
economías en un mundo que al mismo tiempo se globalizaba y se
regionalizaba.
“El MERCOSUR no está actualmente en su mejor momento. La incorporación
de Venezuela no tiene la lógica de vecindad para los demás países, pues
es vecina nuestra pero no de ellos (Paraguay.Argentina,Uruguay).
“En una reunión reciente en Buenos Aires, el canciller español Miguel
Ángel Moratyinos, habló de la importancia de las negociaciones Unión
Europea-Mercosur. Naturalmente, dio la visión europea del mundo, y una
de las situaciones que mencionó fue la preocupación por la
nuclearización de Irán. El embajador de Venezuela se retiró por no estar
de acuerdo, dado que su país tenía con Irán una relación de alianza
fraternal. Esa manifestación colocó también el tema de la credibilidad y
consistencia externa del MERCOSUR.
“La negociación Unión Europea-Mercosur está en compás de espera. Primero
por causa de los problemas de Europa, que no son pequeños, y también
porque los europeos no tienen este momento el acicate competitivo
negociador,, a raíz de la paralización de la negociación del ALCA. La
preocupación de los europeos era: si los estadounidenses podrán tener
acceso al mercado privilegiado del MERCOSUR, precisamos tener ese mismo
tipo de acceso. En el momento actual, cuando esa amenaza no es real, se
reduce el interés de La Unión Europea.
“Como profesor voy a recurrir un poco a la teoría. Raymond Aron presenta
una discusión de lo que llama “praxiología”. ¨Él dice: quien dirige la
política externa , enfrenta dos tipos de problema: el maquiavélico y el
kantiano. El maquiavélico se basa en el realismo, pues un operador
diplomático debe tener en cuenta las realidades del poder. El kantiano,
trata de actuar promoviendo condiciones para una humanidad más pacífica
y más cooperativa. Hay momentos en la conducción de la política externa
en que el ambiente internacional favorece una presencia mayor de los
principios kantianos y, hay momentos en que se tiene que mirar las
realidades maquiavélicas. No existe una respuesta “a priori”.
Durante prácticamente todo el siglo 20, el mundo era para Brasil un
teatro externo y no comprendía preocupación en nuestro día a día. La
nueva situación ocurrió luego de la caída del muro de Berlín, época en
que se viabilizó políticamente la realidad de la innovación tecnológica
y se diluyó la importancia de las fronteras por las técnicas de la
comunicación y por la industria de la información.
¿Itamaraty, cambio o continuidad? Siempre hay cambios y continuidad. Un
país cambia radicalmente cuando hay una alteración profunda en el plano
interno o en el sistema político internacional.
Profesor Bernardo Quagliotti de Bellis Geosur - Asociacion Sudamericana Estudios Geopolíticos bquaglioarrobaadinet.com.uy
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