1.- INTRODUCCIÓN
El reciente descubrimiento que Chile es un país afectado por la lacra
del acoso moral en el trabajo, Mobbing o psicoterrorismo laboral, obliga
a realizar un análisis con perspectiva histórica y volver los ojos a lo
que fue la situación socio-económica en los albores del surgimiento en
nuestra tierra de las avanzadas españolas que conquistaron las lluviosas
selvas del Sur y los bucólicos parajes del centro norte de esta faja que
sostiene el cono austral de los embates del Pacífico a fin de
desentrañar las causas nacionales o internas del acoso moral en el
trabajo.
2.- HISTORIA
En este recorrido nos encontramos con que el primero que se aventuró por
estos lares, bajando desde el Cusco, Perú, fue el adelantado Diego de
Almagro, quien salió hacia el Sur, en julio de 1535 acompañado por 1.200
hombres. Luego de una penosa travesía por el altiplano, cruzó los Andes
y arribó a la región de Copiapó al año siguiente. No pudo permanecer en
esas tierras, denominadas Chile, debido a la rebelión de Manco Inca y la
ausencia de centros urbanos indígenas de consideración, por lo que debió
volver al Perú.
Más tarde fue Pedro de Valdivia, quien dirigió y financió en gran parte
la expedición que concluiría en la conquista del centro de Chile, el
reconocimiento de Cuyo y del Tucumán. Sin mayores dificultades sometió a
los atacameños y diaguitas del norte de Chile y a agrupaciones nativas
menores del centro del territorio.
Fundó en 1541 la ciudad de Santiago del Nuevo Extremo, que es hoy la
capital.
La continuación del proceso de conquista lo llevó más a Sur adentrando
territorios de los magníficos guerreros araucanos, donde luego de
cruentas batallas encontró la muerte.
En 1550, se dice por historiadores del Reyno de Chile que hubo un gran
combate entre los araucanos y españoles cerca del gran río del Sur el
Bio Bío. Pero este fue solo el comienzo de una guerra que se extendería
hasta mediado del siglo XVII, por casi cuatrocientos años. El año de
1553 se produjo un importante levantamiento de los indígenas de las
regiones de Arauco y Tucapel. Valdivia fue muerto y la conquista de
Chile se tornó inestable, situación que se mantuvo durante gran parte
del siglo XVI.
3.- LOS ENCOMENDEROS
Encomienda viene del latín "In commendam ". La frase "In commendam " era
usada por la Iglesia Católica, cuando alguien ocupaba un cargo
eclesiástico temporalmente. "Commendam" que quiere decir "confianza" o
"custodia". "Commenda " viene del verbo "commendare " que significa
"poner algo en custodia ". Las palabras "comando", "comandante", y
"comendador" tienen esa misma raíz.
La Encomienda consistía en la entrega de tierras, de los indígenas que
allí vivían y de toda la riqueza que estas pudieran contener, en el
suelo, subsuelo y aguas. Según las leyes españolas los indígenas se
sometían al encomendero para su "protección, educación y
evangelización", pero, aparte de servir casi como esclavos, debían de
pagar un tributo.
Su evolución fue fundamental para la economía ya que fue una institución
creada por la Corona Española bajo el derecho indiano, que tuvo como
objetivo fundamental premiar el servicio de los conquistadores en las
nuevas colonias de América, a cambio de la protección y evangelización
de sus encomendados. Esto eran grupos de indígenas, en algunos casos muy
numerosos, que tenían la obligación de tributar para su encomendero.
- La encomienda como institución varió en los distintos países de
América Latina donde se aplico según las características particulares de
cada lugar la concesión de privilegios, otorgados a partir de 1492, tubo
en sus inicios un carácter hereditario, pero a los pocos años las
capitulaciones fueron otorgadas por una o dos vidas y bajo la condición
de la confirmación por parte de la Corona. Indudablemente la formación
de las generaciones en semi cautiverio transaron la libertad de su
espíritu por una vida sometida a los dictados del encomendero.
- La encomienda paulatinamente fue perdiendo su razón de ser, entre
otros motivos, por la caída de la población aborigen, la desaparición de
los conquistadores ávidos de recompensas y la paz del imperio en la
mayoría de las provincias, en cambio, los repartimientos persistieron
hasta el fin del periodo Colonial.
- Las categorías laborales como el esclavismo, encomienda,
repartimiento, etc. operaron de manera muy diversa de acuerdo a
costumbres y religiones. Por ello, las generaciones no dan
necesariamente cuenta de muchas situaciones locales.
- También en el contexto del proceso de conquista se esclavizo al nativo
capturado en para que trabajaran en la extracción de metales preciosos y
en las encomiendas. Las presiones ejercidas por sectores de la iglesia y
la disminución de la población indígena, determinaron que la corona
permitiese el ingreso de negros africanos para que sustituyeran a la
mano de obra originaria.
4.- EL INQUILINAJE
- En el siglo XVIII, el aumento demográfico de los mestizos libres y la
progresiva desaparición de los indígenas, entre otras cosas debido a las
lacras traídas por los españoles en sus cuerpos infectados de sífilis,
pestes, resfríos y otras desconocidas en estos parajes puros, permitió
que se creara una nueva capa social que vino a reemplazar
progresivamente al vasallaje.
Hay que entender que los españoles en su mayoría fueron jóvenes
aventureros dispuesto a dar la vida por la riqueza de la América
española. Entonces resulta convincente la idea que se "juntaron" con la
raza originaria dando forma a una nueva sangre derivada de la nativa y
la ibérica. Más tarde con los nuevos contingentes llegados especialmente
de la región vasca, el color fue aclarándose hasta tomar el que
actualmente posee la gran mayoría de nuestro pueblo.
La zona central de Chile, las haciendas que fueron propicias para
desarrollar estrategias, que permitieron la inclusión del sistema de
inquilinaje, mediante el cual Mestizos y Españoles pobres se instalaron
en los terrenos alejados de las grandes estancias ganaderas a cambio de
una recompensa que se pagaban anualmente en especies.
- La instalación de inquilinos permitió a los estancieros el control de
los limites de sus tierras, a la vez que les garantizaba mano de obra
para las faenas ganaderas como el rodeo y la matanza tras el auge de las
exportaciones de trigo a Perú a fines del siglo XVII, estos, los
inquilinos, vieron aumentar progresivamente las cargas laborales que les
importan los ascenderos convirtiéndose en la principal mano de obra de
la nueva economía triguera, no solo como peones de temporada sino
también como medieros de los hacendados.
Se puede afirmar que los descendientes y sucesores en la clase
productiva de
mano de obra, indios, esclavos y vasallos de la colonia, fueron los
inquilinos, dependientes en lo económico y en las reglas sociales y de
familia de los hacendados o terratenientes, quienes disponían de ellos,
su trabajo, sus mujeres y sus hijos a su divino antojo.
- Las condiciones de vida de los campesinos fueron constante tema de
debate entre los intelectuales, progresistas. Las instituciones como el
inquilinaje son fuertemente criticadas y la precariedad absoluta de los
inquilinos, que en cualquier momento podían ser expulsados de la tierra
que trabajaban. Se criticaron las paupérrimas condiciones de vida en que
mantenían los hacendados a sus inquilinos y el atraso cultural que se
vivía en los medios.
5.- DESARROLLO ECONÓMICO
- El único propósito demostrado en la primera etapa del desarrollo
económico del país, en manos de una dependencia colonialista fue la de
acumular el máximo posible de sustancias y metales preciosos
especialmente oro y plata.
- - Con las reformas borbónicas en el siglo XVIII asume el trono Español
una nueva dinastía de origen Francés, los Borbones, que impulsaron una
verdadera reconquista de América creando un aparato estatal activo y
modernizando tanto la administración como la economía.- Las principales
importaciones y exportaciones se generan a partir del siglo XVI con la
minería (oro), el siglo XVII la agricultura y ganadería (trigo, sebo,
charqui), el siglo XVIII la agricultura (cebada, trigo y maíz).
- Las principales importaciones fueron, salitre, tabaco, sombrero,
arroz, paños y de Paraguay, hierba mate.
- Las principales exportaciones a Lima fueron el Cobre, Charqui, fruta,
vino, cuero, trigo, poncho, madera, mantas y es Potosí, mulas y
charquis. Rurales.
6.- LA INDEPENDENCIA
La primera etapa de esta economía arranca de un hecho político y
militar: la Conquista.
La segunda etapa se inicia con la Independencia. Sin embargo nada nuevo
se aporta al proceso pues, la etapa de Independencia se encuentra
estructurada por el dominio de las ideas colonialistas. Sin que en los
albores del nacimiento de Chile se logre entregar un atisbo de cambio en
la composición de las clases sociales, la economía, educación, religión
o política. No obstante, en esta etapa hay una seria influencia del
nacimiento de ideas más modernas que repercuten en Francia y luego se
trasladan a los nacientes países de América.
Son las ideas de la revolución francesa y de la constitución
norteamericana encontraron un clima favorable a su difusión en
Sudamérica, entusiasmando a la burguesía progresista y apremiada por
mayores libertades de comercio. La Independencia, bajo este aspecto, se
presenta como una empresa romántica.
Pero, los conductores, los caudillos, los ideólogos de esta revolución
no fueron
anteriores ni superiores a las premisas y razones económicas de este
acontecimiento.
Se sabe que la política colonial obstaculizaba y contrariaba totalmente
el desenvolvimiento económico de las colonias al no permitirles traficar
con ninguna otra nación y reservarse como metrópoli, acaparando el
derecho de todo comercio y empresa en sus dominios, por lo que estas
presiones debieron frustrar las ideas de desarrollo económico de la
burguesía criolla naciente y prender la chispa destinada a romper el
lazo vincular con la metrópolis.
El impulso natural de las fuerzas productoras de las colonias hacía
irremediable el rompimiento, necesario para la creación del desarrollo
económico de la burguesía enriquecida en esta época, fundamentalmente de
origen vasco. Ello se observa aún en la actitud de sus descendientes,
quienes observan no sin cierto desprecio a los criollos cuyos
antepasados venían de Andalucía o de otras provincias de la España
castellana. La naciente economía de las embrionarias formaciones
nacionales de América necesitaba imperiosamente, para conseguir su
desarrollo, desvincularse de la rígida autoridad y emanciparse de la
medieval mentalidad del rey de España.
Se observa que la presión por romper con la península no derivaba de los
hombres originarios, sino por los propios criollos, esta raza nueva
nacida de la unión de los españoles de Valdivia y las indias, renovadas
por las sucesivas afluencias y oleadas de invasores peninsulares, y aún
de los propios españoles que terminaron por renegar de la política de
vasallaje proveniente de la corona.
La independencia, no se constituye por una concesión romántica propia de
la época, sino, por necesidades económicas de los dueños de la tierra y
de la incipiente industria y comercio.
En Inglaterra, sede del liberalismo y el protestantismo, la industria y
la máquina preparaban el porvenir del capitalismo, esto es del fenómeno
material del cual aquellos dos fenómenos, político el uno, religioso el
otro, aparecen en la historia como la levadura espiritual y filosófica.
La misión británica se acomoda perfectamente a la propagación del
capitalismo en América, en especial a los países en formación, rebeldes
de la pobreza de proyectos de la Corte Española.
España no podía abastecer abundantemente a sus colonias sino de
eclesiásticos, doctores y nobles. Pero sus colonias deseaban bienes más
prácticas que la España colonialista no podía entregar dado que ella
misma adolecía de un desarrollo industrial y un acercamiento a las
nuevas formas de producción. En consecuencia, hubo de mirar hacia
Inglaterra, cuyos industriales y cuyos banqueros, colonizadores de nuevo
tipo, encontraron nuevas posibilidades en estas tierras, cumpliendo su
función de agentes de un imperio que deslumbraba con una economía
manufacturera y librecambista.
Entre los países que mejor aprovecharon esta coyuntura están los países
situados sobre el Atlántico. La Argentina y el Brasil, sobre todo,
atrajeron a su territorio capitales e inmigrantes europeos en gran
cantidad y al mismo tiempo ideas de mayor libertad, al menos en el
ámbito de la economía adquiriendo una fuerte influencia europea en lo
cultural, político y económico.
7.- EL NACIONALISMO
La independencia había creado la necesidad de una patria americanista y
a presentir una empresa común que muy pronto se transformó en una
competencia individual entre las diversas burguesías descendientes de
España.
En esta época, la gran hacienda del Valle Central y del Norte Chico fue
tomando contornos permanentes, teniendo como mercados la proveeduría del
ejército y una exportación lentamente creciente de carnes ahumadas,
cueros, cordobanes, sebo, jarcia, cereales, frutas secas y vinos al Perú
y Alto Perú. Fuera del ejército, el mercado interno era aún casi nulo.
En ese tiempo hubo en el Valle Central del siglo XVII un clima bélico
constante. La sublevación del año 1655 llegó a afectar hasta territorios
que se encontraban al norte del río Maule. Por otra parte, la mano de
obra, especialmente indígena guerrera, que se podía conseguir en el sur,
no era apropiada para las labores de cultivo, pero eran buenos peones
montados y vaqueros. Algunos hacendados que tenían encomiendas de indios
en los alrededores de Santiago, los trasladaron como cultivadores y
productores artesanales, a los extensos territorios vacíos de más al
sur.
8.- EL LATIFUNDIO
El latifundio de este modo, debió enfrentar la gran tarea que le dio
unidad y una cierta uniformidad en sus relaciones de producción; ésta
fue, conseguir mano de obra permanente. Las acciones a tomar fueron:
1) Un movimiento de la masa trabajadora a los feudos del Sur o a las
haciendas cercanas a Santiago.
2) La guerra de Arauco permitió la venta como esclavos de los araucanos
vencidos.
3) la población libre, constituida por españoles pobres, mestizos.
Mulatos y todo aquel desposeído que fue quedando fuera de las haciendas
por no ser indio, ni esclavo ni sometido.
Así se fue formando el inquilinaje, el campesino, "el roto". Como
consecuencia que un descarte social que no correspondía a la vida feudal
del hacendado, pues, era un libre, nacido de la mezcla de indio y
peninsular, cuya sangre fue "blanqueándose" a medida de las nuevas
oleadas de españoles que ocupaban el territorio.
9.- EL LATIFUNDIO Y LA MANO DE OBRA
El latifundio dependía de la mano de obra. Pero los indios fueron
exterminándose, al igual que los esclavos negros, quienes no soportaron
los malos tratos, el hambre y las enfermedades, a pesar de las Cartas al
rey del Padre Bartolomé de las Casas y otros curas que promovieron un
trato más humano para indios y esclavos.
Los indios labradores recibían, en general, buen trato, junto con algún
tipo de participación en las fuentes productivas, pero eran el estrato
más bajo del conjunto humano de la hacienda.
Un estrato superior a ellos constituían los mestizos y españoles pobres,
fijados dentro del latifundio con acuerdo de medierías o inquilinaje.
El latifundio antiguo absorbió a toda la población rural -puertas
adentro- en el espacio de un siglo, dando al Reino un particular paisaje
humano. Todos los testimonios de la época están de acuerdo en que hasta
entrado el siglo XVIII, el país era, con la excepción de unas pocas
ciudades, un yermo extendido desde el desierto del norte a la frontera.
El dominio no se ejerció solamente en un sentido demográfico y económico
general, sino también se extendió al aspecto de la distribución
espacial, de la estructura social y de la psicología y valores del
campesino.
Se ubicaron familias en los límites de la hacienda, en las aguadas y
pastadas, en las cañadas internas de trashumancia, junto a los plantíos
o "pampas" de cultivos cerealeros.
Los poderes del hacendado eran omnímodos. Quitó y puso personas a cada
familia, hizo y deshizo matrimonios, protegió, expulsó, vendió o "conchavó"
peones en sus tierras. A principios del siglo XVIII se estableció la
costumbre de no dejar mujeres solteras, pues, estas eran un ancla para
los hombres que constituían la fuerza laboral, además era más fácil
conseguir mujeres que hombres por compra, rapto, "conchavos", depósito
de huérfanos, etc.
Después de cada "peste" los corregidores y sus tenientes -que eran
latifundistas-- y también los curas párrocos, dominados por los
latifundistas, recogieran a los huérfanos y los repartiesen en custodia
entre los hacendados de la región. Lo mismo ocurría con las mujeres cuya
manera de vida provocaba escándalo y mal ejemplo. Fue tanta la
costumbre, la avidez de los hacendados por controlar a la población, que
la retención de huérfanos se convirtió en un importante motivo de lucha
y litigios entre ellos.
10.- EL PROBLEMA DE LOS LATIFUNDIOS
Los más importantes fueron:
1) el aumento de la población protegida por la hacienda;
2) la producción de trigo más allá de la demanda;
3) la mayor importancia de una economía minera en la zona central y
norte Chico, y
4) los cambios en la infraestructura de producción y circulación que los
fenómenos anteriores significaban.
La población creció moderada pero constantemente desde mediados del
siglo XVII, pero el latifundio, con márgenes muy reducidos de utilidad y
con racionalización creciente de la empresa, no pudo amparar y absorber
permanentemente los saldos demográficos cada año más abultados. La nueva
inclinación triguera del latifundio fue produciendo profundos cambios en
el ambiente rural. Junto a todo ello, y en parte por los mismos efectos
de las nuevas modalidades de producción y por el crecimiento
demográfico, se formó y creció rápidamente el vagabundaje y el
bandolerismo.
Durante la mayor parte del siglo XIX, la economía chilena es fundamentalmente agrícola. Casi el 80% de la población vive en zonas rurales antes de 1880; incluso hasta 1930 la población rural supera a la urbana. En la agricultura predomina la hacienda o latifundio, en el que prevalecen relaciones sociales de tipo semimedieval: hay un señor-patrón o latifundista e inquilinos o campesinos7.
El latifundista proporciona a sus inquilinos una choza y algo de
tierra; además, los protege y cuida de ellos cuando están enfermos o
viejos. Por su parte, los inquilinos obedecen y reverencian a su patrón,
y viven y mueren en la tierra8. Su nivel de vida es bastante precario, y
están aislados de la vida urbana, cultural, educacional y política; esta
situación dura hasta bien entrado el siglo XX.
La situación material y laboral a principios del siglo XX no es mucho
mejor para los trabajadores urbanos.
Hasta 1920, las condiciones laborales presentaban las siguientes
características:
a) No había: convenios colectivos; contrato escrito; el contrato era
verbal verbales.
b) No había previsión social para los trabajadores, ni indemnización por
accidentes laborales, ni ninguna otra de seguridad social.
c) La jornada diaria oscilaba entre 9 y 12 horas.
d) No era obligatorio el descanso dominical.
e) No estaba prohibido pagar las remuneraciones en especies.
f) El trabajo infantil no estaba reglamentado, y
A comienzos del siglo XX, las clases sociales chilenas podrían
clasificarse así: el caballero (de la aristocracia), el siútico (de la
clase media) y el roto (del pueblo). Desde entonces, gracias al
predominio y la consolidación de la clase media, ha surgido una mayor
preocupación por los grupos sociales marginados, que han aumentado su
incorporación a aquella. Como resultado de ello, a fines del siglo XX la
mayoría de la población se considera de clase media, y los partidos
políticos tratan de posicionarse en el centro del espectro político para
captar los votos de esta clase (Partido Democrático; Partido Radical).
11.- LA CUESTIÓN AGRARIA
La estructura social de Chile, desde los tiempos de la Conquista y de la
Colonia, se estableció sobre bases agrarias: una aristocracia dueña de
la tierra, que mantenía el control de la vida nacional; otra clase mas
baja, que formaba el inquilinaje permanente de las propiedades rurales.
Los dueños de la tierra mandaban, y a los que nada poseían les
correspondía obedecer.
El campesinado se diferencia de otras clases sociales, por las
características siguientes:
1. Asociado a la producción de bienes agrícolas, propia o ajena;
2. La unidad de producción es familiar, trabajo y consumo.
3. Produce bienes para su propio consumo. Raramente vende salvo el
remanente.
4. Es explotado por varios sectores de la sociedad capitalista: el
hacendado; el fabricante; comerciante.
5. Se manifiesta la explotación en la venta de los excedentes.
6. Aunque una de sus fracciones sea propietaria de tierra y de algunos
instrumentos de trabajo no controla no tiene acceso al capital.
7. Como parte de la clase explotada y trabajadora, tan sólo logra
reproducir su fuerza de trabajo.
12.- CONCLUSIÓN: PSICOLOGÍA CHILENA
No hay un país con habitantes tan malamente simplones, como el nuestro.
Para Chile existe un camino permanente entre la realidad y el mito; lo
objetivo y lo fantasioso. Pareciera que la masa se encuentra en un
bipolarismo psicológico inmutable. Si se gana un partido este es el país
más grande del mundo y los chilenos son una raza superior. Si se pierde,
el país no sirve para nada y los chilenos son malos de "raza". Es común
escuchar los días después de los eventos internacionales: "no hay
vuelta, la raza es la mala".
Recientemente se ha celebrado la llamada Teletón, evento destinado a
juntar dinero para los discapacitados. Pero más que ello es una especie
de catarsis chilensis, en que la población masivamente reclama su
derecho a ser solidario "una vez al año", comprando los bienes de las
empresas que han programado un aporte importante conforme al aumento del
nivel de ventas. Artistas y faranduleros se dan cita a este festival de
vanidades en los que todos obtienen más de algún provecho personal,
desde dinero hasta viajes y reflejos televisivos que quedan gravados en
el teleaudiente hasta el evento del año próximo, en que otra vez
limpiaremos el alma oscura de avaricia e irrespeto por los demás, que
nos alumbrará en todo ese periodo.
En cierto sentido los dichos populares no dejan de tener razón. ¿Cómo es
posible establecer una continuidad y estabilidad psicológica y anímica
cuando hemos heredado el amor a la muerte, el dolor por la aventura y el
masoquismo español junto a la fantasía geográfica y el realismo mágico
de los originarios, además de la violencia genética de los araucanos,
aún no domados como nación?.
Debemos atender que mayoritariamente nuestra gente deriva de esta mezcla
explosiva y amargada. Ya los españoles que llegaron no fueron los
mejores y los que progresaron mantuvieron sus blasones y privilegios
hasta el día de hoy.
No en vano se encuentran los Larraines, Undurragas, Gurruchagas,
Urrutias, Arrietas, Hirigoyenes y toda otra suerte de apellidos vascos
en la cima del poder o de la economía. Pero no es un asunto de
apellidos, es una cuestión de cultura. Pues, estas mismas generaciones
son descendientes de quienes tenían en su poder el derecho de la horca y
del cuchillo. Los que formaban familias o las deshacían para bien de sus
terratenencias. Son los que inculcaron en sus siervos, villanos e
inquilinos, trabajadores de hoy, que la mano de Dios les favoreció y
detentan aún el derecho de sobrepasar los límites de la Ley sobre sus
subordinados.
Es fácil entender que un país que apenas hace 50 años se ha abierto a la
influencia de las naciones más avanzadas y ha mantenido una relación
comunitaria con otras civilizaciones, tenga lacras de formación en las
que las diferencias y la falta de respeto a los sectores más débiles se
manifiesta como un asunto genético y formativo, producto de las eternas
relaciones de poder frente a cientos de esclavos primero, inquilinos
después y obreros hoy, menos dotados en la formación educacional y con
menos desarrollo psicomotor producto de prácticas generacionales que van
desde la prohibición de aprender a leer y escribir, mantenida hoy en la
decadente educación, sin estímulo y aliciente, permiten concluir que en
el aspecto psicológico de nuestra nación imperan dos tipos de personas:
aquellas que gritan ofenden, humillan e insultan, las que curiosamente
se encuentran vinculadas directa o indirectamente al Poder o a porciones
de él y, las mayorías trabajadores que deben soportar por razones de
necesidad económica la violencia en el trabajo y su forma más cruel el
acoso laboral, personas desvinculadas de la propiedad de los medios de
producción y los agentes de estos, y poseedoras solo de su inteligencia,
fuerza de trabajo u oficio, como herramientas para ganar los recursos
que satisfagan las necesidades mínimas de éste y su familia.
No me cabe duda que este problema es sudamericano y que en este
continente el acoso moral tiene sus raíces históricas derivadas de la
conquista y la colonia y los sistemas de producción traídos desde el
otro lado del Pacífico hace ya más de quinientos años.
De todo lo anterior resulta sostenible pensar que en gran parte, la
causa del acoso moral en nuestro país es la malformación psicológica del
colectivo, desde que hemos visto como, en la relación entre producción y
trabajo, se sustenta en el avasallamiento del superior al subalterno,
más que en los legítimos marcos de la dirección de gestión de Recursos
Humanos, y de las facultades propias derivadas del Jefe o superior,
desgraciadamente, del hecho cierto y notorio, al menos en Chile, del
abuso de dichas facultades y de la aceptación de ese abuso como
consecuencia normal de la jerarquía de la organización, o simplemente de
la circunstancia del reconocimiento que el dueño de los medios de
producción tiene poderes sobre la persona del trabajador, asunto, cuyo
orígen se encuentra en la forma como se han expresado las relaciones de
producción a lo largo de nuestra historia.
Profesor M. Muñoz A. www.prevelexchile.cl coiquenchearrobahotmail.com
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