La recuperación de la recesión y la solución al problema de los
créditos incobrables de las compañías Jusen - especializadas en la
financiación de la vivienda – son las cuestiones que más inciden en la
actual situación económica de Japón. Por otra parte, el déficit fiscal y
la reestructuración, incluidas las reformas administrativas y fiscal,
son también otros problemas que debería resolver el país a medio y largo
plazos. Dada su naturaleza, todos ellos están estrechamente
relacionados.
Suzuki Yoshio y Yoshitomi Masura, dos renombrados economistas japoneses
que han desempeñado cargos importantes en el Banco de Japón y en la
agencia de planificación económica – organismos involucrados en las
decisiones de la política económica nacional - respectivamente, plantean
cuestiones muy interesantes en relación con la recuperación económica
nipona.
Suzuki sostiene que en 1995 se lograron superar las tres barreras que
habían frenado el restablecimiento económico nacional estas son:
La primera barrera corresponde al estancamiento del consumo debido a los
efectos del terremoto de Kobe, al atentado en el metro de Tokío con gas
Sarín y a la apreciación de la moneda que en un momento determinado
llegó a situarse en 79 yenes frente al dólar.
La segunda barrera era la demora de los efectos de las inversiones
públicas a favor de la reactivación.
Sin embargo, los primeros efectos de las inversiones del sector público
se dejaron ver a finales de 1995; además, hay que contar con la
inyección de los recursos públicos par restaurar las áreas afectadas por
el terremoto.
La tercera barrera corresponde a la sobre valoración de la moneda
nacional en agosto de 1995, el gobierno aplicó políticas monetarias
donde se tomaron medidas correctivas para finalmente situar el yen en un
tipo de cambio de 105 yenes / dólar.
Yoshitomi sostiene que las inversiones a largo plazo en el sector
privado han vuelto a reactivarse a partir de 1995 y afirma que el
incremento de las inversiones privadas a mediano plazo en instalaciones
y maquinarias se podría tornar aun más sólido.
La opinión de Suzuki está respaldada por el Informe Oficial del Banco de
Japón de enero de 1996 en el cual se destacaba que la economía había
entrado en un proceso de recuperación. Esta afirmación se comprobó el 19
de abril con una optimista declaración en la cual se señalaba que, tanto
las inversiones en instalaciones y maquinarias, como el consumo
individual continuaban incrementándose a un ritmo lento, pero sostenido.
Esto, en otras palabras significaba que se había entrado en una fase de
transición hacia la recuperación autónoma.
Otro elemento que manifiesta la recuperación del incremento del consumo
es la facturación de los grandes almacenes de Tokio, las cuales
constituyen uno de los principales índices que refleja las tendencias a
la elevación del consumo individual. En mayo de 1996 se había registrado
un incremento de venta de 6,5% frente al mismo periodo del año anterior.
En resumen, la perspectiva no es del todo optimista si se tiene en
cuenta la existencia de algunos elementos que frenan las inversiones del
sector privado y el consumo individual.
Debe reconocerse que la recuperación que se había alcanzado en la
primera mitad del año fiscal 1996 (de abril a septiembre) dependía
esencialmente de la política financieras y fiscales del Gobierno
central. Los intereses de todos estaban concentrados en las
posibilidades de transferir con éxito el papel impulsor económico al
sector privado, representado por las inversiones en instalaciones y
maquinarias de consumo individual. La idea fundamental de este punto
reside en la potencia del sector privado para mantener un ritmo
constante de inversiones en instalaciones.
La forma o método de solucionar los problemas de los créditos
incobrables, constituyen otro elemento clave en el proceso de
recuperación. La demora en las acciones afecta gravemente al equilibrio
del sistema financiero japonés, aumentando la desconfianza hacia la
economía nacional y perturbando el ritmo de la recuperación. Las
reformas administrativas y fiscal y la estructuración están
estrechamente relacionadas con estos problemas.[1]
Otro aspecto importante en la economía nipona en estos años fue que las
reservas japonesas de moneda extranjera crecieron en 565 millones de
dólares en abril de 1997, respecto al mes anterior, hasta situarse en la
nueva cifra record de 219 922 millones de dólares, según el Informe del
Ministerio de Finanzas. Las reservas japonesa que incluyen moneda
extranjera convertible, oro y derechos especiales de giros del Fondo
Monetario Internacional crecieron de manera interrumpida hasta enero de
1997, mes tras el cual retomaron su tendencia alcista. Según el
Ministerio el dólar se cotizó frente al yen durante abril en un margen
de 121,89 – 127,16 yenes / dólar.
Japón siguió siendo el país con mayor reserva de divisas del mundo por
cuarenta y dos meses consecutivos, seguido por China con 111 200
millones de dólares; Taiwán, con 88 700 millones de dólares. Alemania,
con 85 200 millones de dólares; y Singapur con 76 800 millones de
dólares, según las estadísticas de cada país en 1997.
En cuanto al numero de empresas que se declararon en bancarrota en enero
de 1997, la cifra ascendió a 1204 con un aumentó del 121,7 % respecto al
mismo mes del año anterior debido a los impagos de las entidades
financieras que impiden los reajustes industriales. Según un Informe del
Centro de Investigaciones Teikoku Databank, el aumento de las
bancarrotas registradas en Japón durante enero de 1997 ha costado 717
950 millones de yenes (5884 millones de dólares), lo que supone la cifra
más alta durante los últimos diez años.
La principal causa de estos problemas, especialmente agudos en las
empresas pequeñas y medianas, la atribuye el mencionado Centro al
retraso de las entidades financieras en poner sus cuentas en orden y
acometer la liquidación de sus multimillonarios créditos, declarados
incobrables desde finales de la época de especulación en la pasada
década.
En la siguiente tabla observamos que las exportaciones japonesas siempre
crecieron más rápido que el PIB. En la primera etapa de la expansión los
grandes grupos industriales lograban altas ganancias gracias a salarios
bajos y la “ llamada” austeridad en el consumo.
Crecimiento de las
Exportaciones y del Producto Interno Bruto. Promedio anual, en dólares
a precios y tasa de cambio de 1990.
|
Período |
1960-1969 |
1970-1979 |
1980-1989 |
1990-1998 |
|
Exportaciones |
15,7% |
8,6% |
5,1% |
3,1% |
|
PIB |
10,4% |
4,6% |
3,9% |
0,8% |
Fuente: OECD, 1998,1999
Medidas tomadas por el Gobierno de Ryutaro Hashimoto
El primer ministro japonés, Ryutaro Hashimoto, (1996 - 1998) había
señalado en aquellos años la necesidad de responder con mayor
rapidez a los cambios en la situación financiera. Con la posibilidad
de tomar nuevas medidas para reanimar la economía. En el Congreso
del gubernamental Partido Liberal Demócrata (PLD), donde Hashimoto
es presidente, el mandatario afirmó su convicción de que la economía
nipona se recuperará y que no había motivo para ser pesimistas.
La posibilidad de un nuevo conjunto de medidas que se sumaría a la
inyección de fondos públicos para estabilizar la economía repercutió
de inmediato en los círculos financieros locales con sendas alzas en
la bolsa de Tokio y el yen japonés.
La comunidad empresarial japonesa ha pedido reiteradamente al
Gobierno la puesta en práctica de un mayor número de incentivos, los
cuales aumenten la demanda interna y actúen contra la crisis del
sistema financiero del archipiélago. Los analistas señalan que pese
a la grave situación no puede hablarse de una recesión, al no
detectarse la caída “significativa” de las inversiones corporativas,
como la ocurrida al inicio de los años 90, cuando la llamada
“burbuja económica” estalló.
Dentro de las medidas que el Estado nipón ha tomado para reactivar
la economía y apaciguar la crisis se encuentran las siguientes:
· Mayor libertad en las ventas de los terrenos.
· Reducción de impuestos a las grandes empresas.
· Aumento del control estatal de la actividad de los bancos y
especulación financiera.
· Aumento de la estimulación a la pequeña y mediana empresas
mediante la creación de fondos para este fin.
Por otra parte, es necesario señalar que del panorama político
económico japonés lo que más llamó la atención es la aplicación del
big bang[2] (gran explosión); es decir, la gran reforma financiera
cuya puesta en práctica estuvo programada para el año 2001.
Estas reformas financieras tuvieron lugar con anterioridad en el
Reino Unido y Estados Unidos. El Gobierno de la Thatcher llevó a
cabo con firmeza el programa big bang mediante la liberalización,
entre otros, del mercado de valores y la ejecución de la reforma
completa de la Ley de Divisas. Con estas reformas la ciudad de
Londres centro financiero, comercial y marítimo del Reino Unido ha
aumentado nuevamente su poderío dentro del mercado financiero
mundial.
Desde el punto de vista histórico, la liberalización financiera se
efectuó por vez primera en los Estados Unidos con motivo de la fuga
de capital al extranjero, desde la segunda mitad de los años 60,
hasta la década de los 70. Las medidas de liberalización se
aplicaron a partir de la década de los 70. Con esta reforma Wall
Street consolidó su posición, como núcleo financiero, a la vez que
declinaron las bases que durante largo tiempo llevaron a Londres a
ser el centro financiero mundial.
Por otro lado, tenemos que apuntar que la reforma financiera nipona
se llevará a la práctica de igual manera que las reformas
financieras de los principales países del mundo; razón por la cual
se reflejan cuestiones comunes con las reformas que le precedieron.
Sin embargo, el big bang japonés posee una característica propia que
distingue su reforma de las otras ejecutadas en diversos países.
En primer lugar es necesario señalar que se trata de una reforma
amplia que abarca cuestiones políticas, económicas y sociales en
forma conjunta o paralela. Es decir, bajo la óptica del gabinete de
Hashimoto se consideran las seis reformas siguientes: la
administrativa; la estructura fiscal; la financiera; la estructura
económica; la seguridad social; y la educativa.
En segundo lugar, el big bang es una reforma totalmente nueva en
Japón. Ella reúne características especiales, por ejemplo, se
llevará a cabo de una forma activa y a corto plazo.
Tradicionalmente, Japón se ha caracterizado por optar por la
aplicación de métodos o procesos de progresión gradual, pero con la
ejecución de la nueva reforma estos cambios se producirán de forma
rápida.
Asimismo, es sumamente importante que la reforma administrativa se
realice dentro del contexto del big bang. Al respecto, se estudia la
reorganización del departamento financiero del ministerio de
Finanzas para lo cual se aprobó la ley orgánica de una nueva agencia
de inspección y supervisión financiera. Por otra parte, se modificó
la legislación referente al Banco de Japón con la finalidad de
lograr una mayor independencia en lo relativo a la adopción de la
política financiera.
En tercer lugar todo esto se ejecutará en un período en el que
precisamente el sistema financiero japonés requiere una
reestructuración importante debido a las secuelas de la llamada
“economía de burbuja”.
Esta situación trae como consecuencia la necesidad de exigir a las
instituciones financieras, como los bancos que en la actualidad
cuentan con créditos incobrables de considerable envergadura, que
apliquen medidas rigurosas para disminuir su monto. Cabe subrayar
que precisamente en circunstancias difíciles es posible desarrollar
una verdadera reforma financiera.
La reforma financiera actual da continuidad a dos procesos de
apertura de la economía japonesa que con anterioridad ha
experimentado. La primera apertura consistió en el establecimiento
del comercio internacional tras la formación de un Estado moderno
durante la restauración de Meiji (1868), posterior al aislamiento en
que se mantuvo el régimen feudal.
La segunda apertura se debió a las reformas efectuadas a partir del
cese de las actividades bélicas después de la Segunda Guerra
Mundial.
El big bang japonés exige a la economía nipona una transformación
que rompa la estructura actual. Esto significa que será una reforma
esencial, por lo cual se le denomina la “tercera apertura de Japón”,
de la misma manera que lo fueron las dos anteriores aperturas de
este país.
El contenido del big bang nipón se sustenta en los puntos
siguientes: la reforma del régimen de transacciones de valores; la
abolición de las barreras entre los tres sectores financieros
instituciones bancarias, compañías de valores y compañías de
seguros; el sistema de participación de los empleados en las
acciones; la liberalización de la tasa de la prima de seguros, la
liberalización de las transacciones de divisas; la revisión del
método contable con la aplicación del principio o método de precio
corriente o precio de mercado en sustitución del principio o método
del costo de adquisición adoptado hasta el presente; la revisión de
la administración en la cuestión del fortalecimiento del régimen de
inspección y supervisión; y la modificación de la ley del Banco de
Japón.
El lema del big bang está formado por tres palabras: libre, justo y
mundial. El término “libre” significa libre de la interferencia
gubernamental y de impuestos. También se refiere a la libertad de
entrada, es decir, los bancos y las compañías de valores podrán
hacer negocios entre sí y también disminuirán las diferencias entre
agrupaciones bancarias, bancos de créditos a largo plazo y grandes
bancos comerciales, conocidos como los city banks. “Justo” significa
la abolición de una dirección administrativa. Y “mundial” se refiere
a la aplicación de estándares internacionales, como por ejemplo la
Ley de Divisas. La reforma de la Ley de Divisas, como primera medida
del big bang, entró en vigor a partir del 1ro de abril de 1998 y en
un período muy breve se empezaron a observar grandes resultados.
Esta modificación de la Ley de Divisas constituye el eje del big
bang japonés.
Como ya se permite el cambio de divisas fuera de las instituciones
bancarias, ha aumentado la participación de nuevas empresas en este
negocio. Por ejemplo, se han constituido establecimientos que
realizan compra-venta de monedas, ofrecen servicios que hasta ahora
eran exclusivos de la banca o efectúan cambio de divisas fuera del
horario de los bancos. También algunas empresas dedicadas a la
producción de efectos electrodomésticos o agencias de viaje han
iniciado un servicio de cambio de divisas para ofrecer mayores
facilidades a los clientes extranjeros.
Sin llegar a ser una gran mayoría existen ya tiendas de efectos
electrodomésticos, restaurantes, hoteles, etcétera, que aceptan el
pago en dólares.
Por otra parte, aunque con anterioridad se podían hacer ahorros en
dólares, hoy algunos bancos están realizando campañas (“Campaña Big
Bang”) para aumentar los ahorros en divisas con el pretexto de la
reforma financiera; de hecho determinados bancos están incrementando
el número de contratos de ahorro en moneda extranjera. Al mismo
tiempo, se observa una activa y marcada participación de los bancos
extranjeros en el mercado japonés. Se espera que bajo la reforma de
la Ley de Divisas se activen aún más las inversiones del capital
japonés en el exterior.
Las autoridades financieras japonesas anunciaron el 2 de julio de
1998 un programa de medidas dirigidas a solucionar la crisis en el
sistema bancario del país, afectado por créditos incobrables
cercanos a los 535 000 millones de dólares.
En una primera fase el Gobierno apoyado en contadores y abogados
asumirá el control de los bancos que se encuentren en dificultades;
los negocios de esas instituciones que tengan una buena marcha serán
asumidos por otras instancias del sistema financiero del país.
La segunda etapa del programa gubernamental considera la posibilidad
de cierre para las entidades insolventes con vistas a evitar
situaciones similares a las de 1997, cuando varias casas bursátiles
y bancos de primera línea se vieron obligados a declararse en
quiebra. Sin embargo el plan elaborado por la administración del
primer ministro Ryutaro Hashimoto, requirió del visto bueno del
Parlamento para su aplicación.
En este sentido, el Banco de Japón informó la necesidad de realizar
inspecciones de emergencia en diecinueve instituciones financieras
del país con el objetivo de determinar la cifra real de impagos.
A mediados de 1998, Japón mostró nuevamente señales de que la
situación es más grave de lo previsto al divulgar por reportes
oficiales que el país pasó del estado de estancamiento a la
depresión con un yen cada vez más débil frente al dólar
norteamericano; también está dando muestras de una lenta capacidad
de reacción ante la actual coyuntura de su economía afectada por la
debilidad del sistema bancario y una excesiva caída del yen que
puede afectar el resto de los mercados del Sudeste Asiático.
Asimismo el mercado accionario tuvo una baja debido a la
incertidumbre sobre la elección del Primer Ministro Keizo Obuchi.
Los analistas se muestran pesimistas respecto a las posibilidades de
Obuchi de poner en marcha en poco tiempo los programas de reformas
tendentes a reactivar el crecimiento de la economía nipona. La nueva
administración nipona tiene un reto muy grande y deberá enfrentar en
un breve plazo la tarea de solucionar los impagos en el sistema
bancario.
A finales de octubre de 1998 el Presidente del Banco de Japón, en
declaraciones a la prensa, exhortó a las instituciones crediticias
del país a adoptar el programa gubernamental para el saneamiento del
sector financiero con el propósito de estimular la capacidad
crediticia en respaldo a las empresas niponas que presentan una
difícil situación.
Once importantes instituciones bancarias revelaron fuertes pérdidas
sobre sus inversiones en valores. Entre éstos se destacan el Banco
Fuji con 4 200 millones de dólares y el Sakura con 4 220 millones de
dólares.
Por otra parte esta situación de deterioro de la actividad
empresarial se refleja en la tasa de desempleo de Japón en 1998, que
registró un nivel del 4,3% de la población activa del país, lo cual
confirma la difícil situación de la economía nacional. Según
reportes de la Agencia de Planificación y Dirección, la desocupación
se mantuvo en una cifra similar a la de agosto con 2,95 millones de
personas en la lista de parados siendo el sector de la construcción
el más afectado con el 6,5%.
Asimismo, el Ministerio de Trabajo reveló que se alcanzaron, como
promedio, cuarenta y nueve ofertas laborales por cada cien
solicitudes de desempleados, lo cual constituyó el peor resultado en
esa relación de los últimos cincuenta y tres años.
Las autoridades advirtieron que, por primera vez en trece meses, se
observó una reducción del 0,2% en la cifra de trabajadores de las
grandes empresas niponas, con una plantilla laboral al cierre de
septiembre de 1998 de 12,55 millones de personas. Funcionarios
gubernamentales indicaron que esto es el resultado de la
reestructuración, la cual contemplan recortes de empleos en las
principales compañías de la economía nacional.
El 6 de noviembre de 1998 la economía de Japón emitió nuevas señales
de recesión al reportarse en octubre un descenso del 21,9% en las
ventas de vehículos importados respecto a igual período de 1997.
Fuentes del sector indicaron que Alemania, principal suministrador
de automotores a esta nación, experimentó una caída del 9,7%,
mientras los Estados Unidos disminuyeron sus suministros en un
25,7%, como consecuencia de una menor demanda en el mercado interno.
La Agencia de Planificación Económica divulgó un informe en el cual
califica la situación de la economía nipona de “extremadamente
seria”, lo cual desató una ola vendedora en los mercados bursátiles
y llevó al índice Nikkei a perder 219,4 puntos al cierre de la
jornada. En diciembre de 1998 un informe de la Agencia comunicó que
la inversión directa de las empresas y el gasto de los consumidores
que representa el 60% de la economía continúan muy débiles.
Por otra parte, la inversión inmobiliaria apenas ha aumentado,
mientras la producción industrial sigue contrayéndose en relación
con meses anteriores.
Los escasos síntomas de recuperación aparecen como resultado del
gasto público como parte de los planes ejecutados por el Gobierno
para aumentar la inversión directa en la economía y recuperar en
alguna medida el dinamismo perdido.
La recuperación del sector bancario es una prueba para medir la
capacidad de Japón en adaptarse a las presiones de la globalización.
Sin embargo, la crisis bancaria no es más que una de las aristas de
la crisis japonesa.
Como se puede apreciar en el siguiente gráfico, el año 1998 fue uno
de los más difíciles de la década de los 90 para la economía nipona.

Consideraciones Finales
De todos los primeros ministros que ha tenido Japón, uno de los que mas
se destaca en la participación de la economía es Ryutaro Hashimoto,
quien llevó a cabo el famoso big bang japonés. A pesar de tener el
mandato en un período breve realizó acciones de impacto en la economía
nipona.
La gran Reforma Financiera llamada big bang que en sentido metafórico
significa “gran explosión” tuvo programada para ponerla en práctica en
el 2001. Pero las características de la reforma financiera nipona es
diferente a la que se a aplicado en otros países, pues en sus esencia es
muy activa y a corto plazo, considerándose la tercer apertura de Japón.
La reforma de la Ley de Divisas como primera medida del big bang, entró
en vigor a partir del 1ro de abril de 1998 y en un periodo muy breve se
empezaron a observar grandes resultados. Esta modificación de la Ley de
Divisas constituye el eje del big bang japonés.
A pesar de estas reformas llevadas a cabo, no se ha podido solucionar
todo el problema que hoy enfrenta Japón, pues solamente la crisis
bancaria no es más que una de las aristas de la crisis japonesa.
Bibliografía Consultada
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Telecommunications). 2002a. Whitepaper 2002. http://www.johotsusintokei.soumu.go.jp/whitepaper/eng/WP2002/200
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___“Survey of Research and Development 2002.” [http://www.stat.go.jp/english/data/kagaku/1531.htm]
___ “IT Statiscas of Japan,” Edit. Statistical Research and Training
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Ø OECD, Economic Outlook, 1997-1999
Ø OECD (Organization for Economic Co-operation and Development).2000.
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_____. 2002. Employment Outlook 2002. [http//:www.oecd.org/data oecd/36/50/17652699.pdf]
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Ø OIT (Organización Internacional del Trabajo). 2002. Informe sobre el
Empleo en el Mundo 2001, La Vida en el Trabajo en la Economía de la
Información, Ginebra.
[1] Ver cuadernos de Japón, no.3, Japón Echo. Inc, Tokio, verano 1996.
p 4
[2] En la actualidad los vocablos anglosajones big bang constituyen una
de las expresiones utilizadas con mayor frecuencia en Japón. En un
inicio estas palabras se referían a “ la gran explosión a la que se
atribuye el origen del universo”; los mencionados vocablos se aplicaron
a la gran reforma inglesa llevada a cabo por el Gobierno de Margaret
Thatcher en 1986.
Msc. Ernesché Rodríguez Asien Profesor-Investigador Universidad de la Habana Facultad de Economía Graduado de Licenciatura en Economía de la Universidad de la Habana (1996) y Master en Relaciones Económicas Internacionales del Instituto Superior de Relaciones Internacionales "Raúl Roa García" (2004). rodriguezasienarrobayahoo.es
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