Desde hace un tiempo se viene intensificando la preocupación por
establecer un diálogo energético global, con el fin de definir enfoques
afines respecto a la formación de un modelo energético mundial, dado que
es muy difícil estimar por cuanto tiempo se podrá obtener petróleo y gas
natural, dado que un cálculo al respecto depende de muchas variables
desconocidas. Lo cierto es que en Asia se vienen acelerando importantes
acuerdos en el tablero de ajedrez del negocio del gas.
Asia -especialmente India y China- se viene presentando como las nueva
frontera para el gas.
El geopolítico y economista Frederick W. Engdahl, luego de haber
enunciado el “fin de la era del dólar”, en un reciente artículo realiza
un extenso análisis referido al “surgimiento del gigante ruso”
(25/10/06). Hay que tener en cuenta que desde que China y Rusia firmaron
el “Tratado de Buena Vecindad de Amistad y Cooperación”, en julio de
2001, las relaciones comerciales entre los dos países ha presentado un
rápido desarrollo que en cifras ha significado un aumento de las
exportaciones de China a Rusia a 2830 millones de dólares (38,2 % más
anualmente) y en sentido contrario China importó de Rusia 7.010 millones
de dólares (11,5% de aumento). China es el sexto mayor socio comercial
de Rusia y ésta es el octavo mayor socio comercial de la primera. Tal
situación se debe al incremento continuo de las economías de ambos
países, a sus vecindad geográfica (el “heartland mundial” que señaló el
inglés H. Mackinder el 25 de enero de 1904; y a la necesidad mutua que
ambos países tienen de recursos, mercados, alta tecnología e inversión
mutua. La energía es la capacidad para realizar diversidad de trabajos;
la energía es economía; por tanto, energía es la capacidad por
sobrevivir.
El diario londinense Telegraph (19/11/2006) , por la pluma de Richard
Spencer, expuso la situación actual: “La insaciable demanda de energía
de China está provocando el miedo de próximas colisiones financieras y
diplomáticas en todo el mundo, mientras busca suministros fiables de
energía (petróleo y gas) tan cerca como en Rusia y tan lejos como en
Brasil o Sudán”.
UCRANIA: CENTRO DEL VOLCÁN GASÍFERO EUROPEO
La “revolución naranja” que otorgó a Ucrania su liberalización
democrática el 24 de agosto de 2004, cambió el mapa de la región en
Oriente Medio, presentándose como frontera geopolítica entre Europa y
Rusia. La clave está en las redes de gasoductos.
Ucrania puede desarrollarse sin Rusia, pero Rusia no puede prescindir
geopolíticamente de Ucrania. El Kremlin tiene conciencia que el no
contar con Ucrania en su esfera de influencia, sólo será una potencia
asiática, en vez de asiática y europea.
El espacio post-soviético -Azerbaiyán, Armenia, Georgia, Mldavia,
Ucrania- es de gran importancia para el Kremlin. La canciller alemana
Angela Merkel, considera que ambas regiones se necesitan mutuamente. Sin
embargo la historia política no lo acredita así.
Comenta Augusto Zamora que “en 1918 y luego en 1941 Alemania , tanto la
del Kaiser como de la de Hitler, intentaron “incrustar” en el costado
más sensible de Moscú un país hostil (Ucrania) “. Tras la desaparición
de la URSS, (1991) los Estados Unidos comenzaron a concretar su
estrategia por acercarse a Kiev, a quien considera como punta de lanza
para controlar a las repúblicas ex – soviéticas al poder provocar un
inevitable “efecto dominó”. En tanto la Unión Europea manifestaba su
deseo de incluir a Ucrania en la OTAN, situación que llevó a Moscú a
presentar una fuerte oposición a la “revolución naranja” que preparaba
la “otanización” de Ucrania, aunque al respecto Bruselas aun no dio el
visto bueno.
Ucrania es un enclave energético muy importante para los países europeos
y el resto del mundo occidental. Las raíces del verdadero conflicto que
ha llevado a un crudo enfrentamiento entre Putin y Bush se encuentra en
las rutas de oleoductos para el petróleo del mar Caspio hacia el mar
Negro y sus puertos de vital importancia. La capacidad de la red de
gasoductos ucranianos es de 287.700 millones de metros cúbicos, por la
cual casi el 80% del gas natural ruso con destino a Europa para por
dicha red y el resto cruza territorio bielorruso.
LA ESTRATEGIA “DIRECCIÓN ESTE” AL 2020
Recapitulando el análisis de los temas tratados en la Cumbre G-8 de San
Petersburgo , surge el hecho que la política energética rusa se halla
asegurada en el acuerdo que firmara con China en la denominada
“Estrategia Este”, que incluye proyectos de infraestructura, suministros
de equipos energéticos, desarrollo de los mercados internos respectivos.
La nueva Rusia de Putin, mediante el redireccionamiento del gas natural
del su gigante yacimiento Shtokman en el mar de Barents, acordado con
Alemania, evitando el paso por Polonia, Letonia y Lituania. comienza a
recuperar liderazgo, revisando además las rutas geográficas de
exportación de petróleo y gas desde sus fuentes en Rusia hacia China,
Japón y el este asiático, a través del proyectado gasoducto que
conectará el Este de Siberia con el océano Pacífico. (calculado su costo
en 11.500 millones de dólares)
En este aspecto, es juicio generalizado de los analistas europeos que en
esta estrategia se encuentra el corazón de la nueva geopolítica de Putin
y por tanto, el foco de conflicto con las compañías petroleras
anglo-sajonas occidentales petroleras, que habían sido beneficiadas por
la administración Yeltsin. Expropió Shell y está en vías Exxon. Obligó a
vender a Mijail Jodovoski su gran empresa Sukos y a Román Abramovich la
Sibneft.
Con el fuerte crecimiento del consorcio energético ruso GAZPROM, - la
primera exportadora de gas natural del planeta- esta compañía estatal
monopoliza la exportación del gas de Rusia que en la actualidad se sitúa
en 9.600 millones de toneladas de gas licuado hacia países asiáticos y
Estados Unidos, contratos firmados hasta el 2020.
Para el citado Frederick W. Engdahl, los movimientos ofensivos de la
actual administración estadounidense contra Rusia y China; la guerra
contra Afganistán; lista de los países del terror; el latrocinio en
Irak; la amenaza a Irán y Siria; podrían concretar la pesadilla que hace
100 años atrás temía el geopolítico inglés Mackinder.
GASODUCTO: IRAN-PAKISTÁN-INDIA
GAZPROM, a favor de su filial GAZEXPORT, está dispuesta a financiar y
construir un nuevo gasoducto para enviar gas natural desde Irán hacia
Pakistán e India, proyecto que fuera propuesto por Teherán en 1996. por
este medio, India y Pakistán podrán recibir anualmente 35.000 millones
de metros cúbicos de gas y en el 2015 alcanzar los 70.000 millones.
Luego de la Segunda Guerra Mundial, Rooselvelt/Churchill – Stalin se
repartieron en la conferencia de Yalta, zonas de influencia del esquema
mundial que dejó la post-guerra. La posterior inestabilidad de las
ambiciones de las dos grandes potencias, llevó a la “guerra fría” que
finalizó en 1999.
Este acuerdo ruso-iraní, conduce a la repartición el mercado
euro-asiático entre los dos principales productores mundiales de gas
natural. Una nueva Yalta. Rsia será el proveedor del norte europeo e
Irán venderá su gas a India y Pakistán. Tanto en el contexto
geoeconómico como geopolítico, estos acuerdos de Rusia con China e Irán,
concretan la doctrina nacional rusa elaborada por Putin en el 2003: “los
sectores petrolero y del gas son los instrumentos de nuestra política
interna y externa”.
Profesor Bernardo Quagliotti de Bellis Geosur - Asociacion Sudamericana Estudios Geopolíticos bquaglioarrobaadinet.com.uy
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