Introducción
La realidad mundial actual se encuentra sujeta a dinámicas y variadas
fuerzas que afectan a los países y a los individuos trascendiendo las
antiguas fronteras territoriales. Las estructuras sociopolíticas y
económicas que gobernaban el status quo de sociedades, individuos e
instituciones se transforman y, actualmente, se encuentran en proceso de
definición. Esto significa que vivimos una etapa de incertidumbre en la
que debemos replantearnos el qué, cómo, cuándo y para qué.
Históricamente la educación, sus fines y objetos educativos, sociales y
éticos, se encontraba respaldada por modelos establecidos a través de
los cuales sustentar la certeza y justificación de su existencia y
quehacer.
La educación y las universidades no pueden quedar al margen de la
constante y vertiginosa transformación, ya que de su rapidez para
responder a las nuevas necesidades, dependerá su pertinencia, eficiencia
y validez en la nueva realidad. Encontrar el camino pertinente,
cualquiera que se elija y conforme, representa transformar la naturaleza
de las Instituciones de Educación Superior (IES) tal como existen hasta
ahora.
Las universidades, son instituciones a las que, desde un Estado rector,
se les ha impuesto la responsabilidad de dar una respuesta paralela, una
con sentido economista y práctico, y otra, con sentido humanista y
ético. La primera exige responder a las necesidades de un sector laboral
a través de una instrumentalización de las profesiones. La segunda
intenta elevar al ser humano a planos más sublimes que le permita
alcanzar su autoactualización, concepto este último utilizado en la
Teoría de Maslow y señalado también por Savater al referirse a esa
segunda gestación que tiene el ser humano en la matriz social en que se
cría y en la cual al sistema educativo cada vez se le asigna un rol más
preponderante. La función social asignada a las instituciones de
educación, cualquiera que sea su nivel, se ha ido transformando con el
paso del tiempo. Ahora, además de ser un espacio en el cual se adquiere
un conocimiento y se forman profesionales capacitados, debe ser la
preservadora y formadora de los valores éticos que hasta hace poco eran
función prioritaria de la institución familiar.
La Universidad y el desarrollo económico.
La universidad en México, de corte napoleónico a partir del siglo XIX
por la influencia francesa, en las últimas décadas ha realizado fuertes
intentos para reflejar el modelo norteamericano neoliberal, ha intentado
en la segunda mitad del siglo XX, dar una respuesta más pertinente a las
necesidades de un sector laboral que lucha por el avance y modernización
para incrementar su competitividad.
A través de políticas gubernamentales nacionales, que se modifican
sexenalmente y que, a pesar de la alternancia gubernamental, se han
encontrado fuertemente influenciadas por organismos internacionales como
la UNESCO, Banco Mundial y la OCDE, en México se les ha exigido a las
universidad formar al individuo para que sea capaz de insertarse al
sector laboral e impulsar el desarrollo económico del país. Se ha visto
en la educación, la panacea para crear el efecto salvador ante la
situación de retraso económico, social y cultural en el cual vive la
mayor parte de la población. Las banderas del liberalismo y la
democracia no han logrado conducir al país y a sus instituciones hacia
el bienestar social anhelado. La brecha entre los polos económicos,
sociales y culturales se ha profundizado.
Ahora, le toca a la educación la responsabilidad de lograr un
desarrollo económico más justo y equitativo en el cual se reduzca el
atraso educativo, la pobreza extrema, el analfabetismo funcional, la
carencia de infraestructura física y tecnológica y la falta de
investigación científica por mencionar algunos ejemplos.
Esta responsabilidad, señalada desde el Estado, responde a los intereses
tanto del sector laboral como de las directrices manifiestas de
instituciones mundiales. Esta definición de los fines y objetivos
educativos surge de un contexto externo a las Universidades por encima
de su libertad y soslayándole la posibilidad de participación en su
autodefinición, dejando el concepto de autonomía solo para los
discursos.
Savater (1997:146) recupera el pensamiento de Durkheim manifestado en
Pedagogía y sociología, quién insiste de manera más nítida en este
punto al mencionar que “el hombre que la educación debe plasmar dentro
de nosotros no es el hombre tal como la naturaleza lo ha creado, sino
tal como la sociedad quiere que sea; y lo quiere tal como lo requiere su
economía interna…” Y dado que la escala de valores cambia conforme se
transforma la sociedad, debe cambiar la educación brindada al hombre y
al hacerlo, cambiará el hombre mismo.
Este cambio educativo, innegablemente imprescindible, debe en primera
instancia enaltecer la humanización del individuo liberándolo de
intereses economicistas o de influencias de un poder transitorio.
· Sociedad global
México no puede situarse al margen de la acelerada transformación que a
nivel mundial se está presentado en los países desarrollados. Sin
embargo, aún nos encontramos tratando de reducir la brecha que nuestro
país tiene en relación al avance económico, político, educativo e
industrial lo cual nos coloca en una posición de debilidad estructural
para emprender la transformación que en una sociedad global es
imperativa. ¿Cómo podemos seguir el paso de los países desarrollados
hacia la sociedad del conocimiento cuando aún tenemos problemas para
contar con una participación igualitaria en la sociedad industrial que
va quedando atrás?
Si deseamos entrar al juego debemos contar con cartas del mismo mazo
porque de lo contrario aislaríamos y reduciríamos nuestro papel y
nuestro futuro como sociedad. Se profundizarían las desventajas
competitivas que como sociedad tenemos y sería imposible convertirnos en
agente activo en el intercambio de la nueva sociedad en proceso de
definición y a la cual unos llaman sociedad de la información mientras
que otros, sociedad del conocimiento.
Aunque organismos internacionales como UNESCO, Banco Mundial o OCDE, la
denominan indistintamente sin realizar una distinción en cuanto a su
diferenciación, para fines de éste ensayo se entenderá como sociedad de
información, a la producción, tratamiento e intercambio de información
factual sin que haya de por medio un manejo, reconstrucción o creación,
a partir de la información hacia el conocimiento.
Así es como Savater (1997:32) efectúa la distinción entre información y
conocimiento al afirmar que “no es lo mismo procesar información que
comprender significados”. Aunque el avance de las tecnologías de
información y comunicación (TIC´s) hacen posible la movilidad y
transferencia de un sin número de información rompiendo la barrera del
tiempo y del espacio, al permitir su envío, recepción, ubicación desde
cualquier punto del planeta y hacia cualquier lugar en segundos, es
indispensable que se cuente con la intervención de un ser humano que
posea las competencias necesarias para su aprovechamiento. El mismo
autor menciona que “la verdadera educación no sólo consiste en enseñar a
pensar sino también en aprender a pensar sobre lo que se piensa…”, ya
que es en este momento de reflexión e interiorización de la información
que ocurre en el ser humano, y que es función que aún no ha sido posible
transferir a la tecnología, que se crea y recrea el conocimiento.
Esto viene a sumarse a la hipótesis manejada por Ramírez Romero y otros,
cuyo estudio editado por Navarro (2005:27) señala que en “la
incorporación de las tecnologías de la información y la comunicación en
Latinoamérica se ha realizado respondiendo más a intereses
mercadotécnicos y políticos que a intereses académicos”, por lo que a la
escasa tecnología que se tiene se suma la deficiente capacidad para su
manejo y aprovechamiento. La compra y asignación de equipos tecnológicos
muchas veces responden a intereses políticos y electorales, en lugar de
responder a necesidades reales de sus destinatarios.
En el contexto de una sociedad global los imperativos educativos para la
educación, aún a pesar de las diferencias que existen al interior de los
sistemas educativos nacionales estructurados hasta ahora, deberán
presentarse de manera parecida en las distintas regiones y países,
independientemente de su situación de desarrollo.
En América Latina, y México en particular para efectos de la presente
reflexión, aún no se cuentan con estudios suficientes que nos permita
conocer el estado del arte de las universidades nacionales en cuanto al
impacto de las TIC´s. La carencia de información se debe a que los
estudios de Educación Comparada en México, que mucho podría aportar, es
un espacio en construcción. En Europa se realizó una investigación para
conocer cuáles serían las fuerzas capaces en el futuro para generar el
cambio requerido en las universidades, y los resultados retomados por
Brunner (1999), tras la cual señalaron como prioridades las crecientes
posibilidades tecnológicas, los presupuestos más ajustados y los nuevos
descubrimientos científicos.
Si estamos en el camino correcto al considerar que éstas serán también
las fuerzas requeridas por nuestras instituciones de educación superior
(IES) para poder hacer frente a los requerimientos educativos que se van
perfilando en el proceso de definición de la nueva sociedad del
conocimiento, estamos en problemas. Nuestro país actualmente tiene un
nivel de escolaridad básica. Solo un reducido sector tiene acceso a la
educación superior necesaria para desarrollar las capacidades para el
manejo, uso y desarrollo de tecnologías, aspecto determinante en la
sociedad del conocimiento. Por otro lado, pensar en contar con
presupuestos más ajustados cuando en los últimos años se ha presentado
un descenso en la asignación de recursos a las IES no es factible;
mientras que la situación de la investigación científica en las IES es
muy poca y se encuentra circunscrita a unas cuantas IES como es el caso
de la UNAM, el Politécnico Nacional y un número similar de IES privadas,
ya que se carece de la infraestructura y el presupuesto para su
estimulación y desarrollo.
Aunado a lo anterior, tenemos el hecho de la fuga de cerebros
que, al no encontrar un contexto propicio para su desarrollo, emigran a
instituciones con mejores condiciones y reconocimiento internacional.
· Bien libre, bien económico.
En la medida que la información acumulada pueda ser accesible a través
del desarrollo de las TIC´s, quienes posean la capacidad para contar con
ellas y usarlas como instrumento para poseer información y además,
contar con el capital humano capacitado para realizar el análisis
simbólico de ésta, estarán en una posición de ventaja y superioridad a
todos aquellos países, corporaciones e individuos que no se encuentren
en esta situación. Esto se derivará en atribuciones de valor
transformando un bien libre, que había podido estar al alcance de una
mayoría, en un bien económico, cuya movilidad está condicionada por un
mercado en el cual las leyes de la oferta y la demanda deberán adquirir
nueva perspectiva.
Al considerarse la información un bien económico, las instituciones
educativas, que hasta ahora habían participado en gran medida en su
producción y gestión, serán un agente más en el mercado sujeto a la
dinámica mundial. Ante esta situación y el hecho de que, en México y
Latinoamérica entre otros, no existen los recursos necesarios para
responder a la demanda educativa, la posibilidad de desarrollo,
utilización y expansión de TIC´s en el sector educativo, y acceder a
ellas con fines de aprendizaje e investigación, se reduce.
· Bien de consumo, bien de inversión.
En la sociedad del conocimiento, la información ha pasado a ser un bien
de consumo cuya posesión se traduce en ventaja competitiva, donde la
gestión, calidad y velocidad con que se mueva será determinante.
Esto hace que el destinar recursos a la educación sea considerado como
una inversión que puede producir una rentabilidad, aunque hasta ahora no
se ha podido determinar el impacto que produce.
Para poder avanzar en la comprensión del impacto que el conocimiento
tendrá en la economía, Paul Hirst (2000) nos brinda una clasificación:
el científico-teórico factible de reproducirse y utilizarse, el
rutinario recopilado por instituciones, el considerado como propiedad
intelectual que sería el caso de las patentes y copyrights como ejemplos
y el tácito producto de prácticas y habilidades desarrolladas en el
trabajo. Como se puede observar estos tipos afectan a diferentes
espacios con impactos económicos distintos.
Si no nos preparamos, y anticipamos, a la economía del conocimiento
sufriremos efectos negativos tanto a nivel social como personalmente.
Las desigualdades se acrecentarán. Al interior de las empresas nuevas
fuerzas jugarán para asegurar la transmisión y el acceso a la
información, creada o comprada.
La propiedad y control que se tenga sobre el conocimiento se traducirá
en beneficios económicos por lo que su posesión será restringida a un
sector con la capacidad de poseer el bien. Aquí se nos presenta un reto,
determinar quién decidirá y cuál será la información pública y privada,
con las derivaciones éticas que por lógica se desprenden de este hecho.
· Estado y financiamiento
El sistema educativo mexicano es una pirámide con una amplia base, la
educación inicial y básica, hacia la cual han existido políticas
educativas que la han favorecido con la asignación de la mayor parte de
los recursos económicos que el Estado destina a la educación a nivel
nacional. La cobertura de matrícula en estos niveles es casi total. Sin
embargo, conforme los niveles académicos ascienden, la asignación de
recursos se reduce.
Esto ha provocado que los niveles medio y superior no cuenten con la
capacidad para atender la demanda. Las IES son insuficientes, están
concentradas en las áreas urbanas de gran población, no existe una
actualización en los modelos educativos, falta una diversificación de la
oferta, la cual además es rígida y se presenta una brecha de
desconocimiento e incomunicación entre las IES y el sector laboral.
Los subsidios ordinarios recibidos por las IES sufren una caída a partir
de 1995 producto de la crisis económica que vivió el país. Estos
recursos están destinados a cubrir el gasto corriente requerido para el
sostenimiento de operación y las nóminas. Sin embargo para 1997 inicia
un periodo de recuperación que se mantiene hasta el 2002 año en el que
prácticamente se iguala el del periodo anterior. Los periodos del 2003 y
2004 presentan una constante disminución de los subsidios ordinarios en
relación a la matrícula.
|
MATRÍCULA |
SUBSIDIO
ORDINARIO |
||
|
2001-2002 |
2003-2004 |
2001 |
2004 |
|
1,070,443 |
1,123,164 |
26,241,142.4 |
27,365,691.7 |
|
%
DE INCREMENTO |
4.69 |
%
DE INCREMENTO |
4.10 |
* SEP (2005)
Ante esta realidad nacional, sobre todo en el último quinquenio, la
asignación de recursos a las IES ha adoptado nuevas formas producto
de procedimientos de evaluación y acreditación cuyos parámetros son
establecidos por el Estado. Los recursos se asignan, además del
subsidio ordinario, por medio de subsidio extraordinario. El
subsidio extraordinario es actualmente la posibilidad de las IES
para introducir procesos de calidad y mejoramiento a su actividad.
El subsidio extraordinario, aunque es distribuido a través de una mayor cantidad de programas, en lugar de irse incrementando conforme la demanda de matrícula crece, con el tiempo ha ido reduciéndose como muestra la siguiente tabla:

* SEP (2005), Subsecretaria de Educación Superior.
Los instrumentos utilizados por el Estado para la asignación de
subsidios extraordinarios se diversifican. Son más programas a través de
los cuales se maneja su asignación. Sin embargo, al tiempo en que se
crean nuevos programas como FIUPEA, PRONABES, PIFI, PIFOP, FAEUP Y
PIFIEMS, todos ellos de creación del actual gobierno, los recursos no
aumentan.
La cantidad de recursos canalizada a través de estos programas presenta
un alza considerable durante 2002, año a partir del cual inicia una
tendencia hacia la disminución que permanece hasta el 2004 (el año 2005
aún no está totalizado).
Vemos que el subsidio de 2001, en relación con el subsidio del 2000, aunque crece el número de programas a través de los cuales fluye, en realidad disminuye la aportación de recursos como se puede ser en la siguiente tabla.
|
|
2000 |
2001 |
|
MILES DE PESOS DE 2003 |
4,234,370.5 |
3,006,987.9 |
|
MILES DE PESOS CORRIENTES |
3,511,960.3 |
2,641,415.9 |
* SEP (2005)
Estos datos indican que el crecimiento, aunque limitado, sólo ha
sido en la matrícula, ya que los aumentos en subsidios ordinarios y
extraordinarios es prácticamente inexistente, sino que disminuyen si
se considera simplemente la tasa de inflación acumulada de los
últimos cinco años aunado a los incrementos en salarios, servicios
públicos y costos generales de materiales, entre otros.
La Universidad y la práctica pedagógica
· Autonomía universitaria, definición de fines.
La autonomía universitaria representa para las IES la posibilidad de
autodefinición. Dentro de los rasgos más distintivos de este estatus
tenemos la opción a elegir a sus autoridades, la de administrar sus
recursos así como la libertad para el diseño de sus propuestas
curriculares, metodológicas y evaluativas.
Los recursos escasos han permitido a nivel mundial y nacional el
surgimiento de instituciones y procesos orientados a la evaluación y
acreditación de la educación, dentro de cuyos principales fines
tenemos el uso eficiente de los recursos así como la observancia de
parámetros de calidad educativa.
Bajo este contexto, se ha incrementado la intervención de organismos
externos a las IES los cuales están definiendo los parámetros de
calidad para ellas pertinentes. Es desde el exterior que se definen
los problemas y se esclarecen las soluciones para el quehacer
universitario soslayando el valor, que la participación de sus
docentes, investigadores, autoridades y alumnos, puede aportar.
¿Qué tipo de autonomía existe cuando se vive a la sombra de la
asignación presupuestal determinada por organismos externos a las
IES?
· Imperativos educativos del futuro.
Las instituciones educativas no pueden abstraerse al maremagnum del
cambio y requieren pugnar por el desarrollo tecnológico para lo cual
se requerirá que tanto los docentes como los alumnos desarrollen
capacidades en el manejo de tecnologías así como estimular en ellos
un pensamiento crítico que les permita diferenciar y manejar la gran
cantidad de información a disposición.
Se requieren nuevos enfoques educativos que pongan énfasis el
aprendizaje a lo largo de la vida dirigido a que el alumno aprenda a
razonar, a ver y a entender, no solo el mundo actual sino que esté
capacitado para moverse en un mundo futuro aún desconocido. Aprender
significativa y reflexivamente requiere estimular un pensamiento
crítico que permita al hombre una conciente toma de decisiones que
le evite caer en el determinismo tecnológico.
Desafortunadamente como menciona Savater (1997:210) “…la nueva idea
de la importancia de la educación para el bienestar y progresos
humanos fue apresada por intereses nacionales, y pertrechada para
realizar una obra cuyo anhelo social era definitivamente reducido y
exclusivo”, es imperativo que se busque un camino educativo cuyos
fines y objetivos sean más libres, flexibles y diversos.
Además, la organización de las instituciones debe cambiar a la par
de sus objetivos y metodologías, ya que de lo contrario, la
estructura organizacional se convertirá en la jaula que no permita
la transformación.
· Objetivos y metodología.
La ventaja que da la experiencia no siempre es sostenible. Sobre
todo, si ésta no va enlazada a lo que Garner (2004:12) llama
“aprender a pensar de una manera científica”. La riqueza de
información, su acumulamiento exponencial, hace imposible para el
hombre poseer el conocimiento existente. Ya que no se estará en
posibilidades ni de ser el propietario de todo el bagaje informativo
ni podrá, a partir de la simple posesión de la información,
utilizarla para enfrentar situaciones aún no definidas y a las
cuales necesitará ofrecer alternativas.
El sistema educativo nacional, en sus distintos niveles educativos,
está organizado para ser representante del pasado al cual se aferra
y en el cual, parece ser, encuentra su razón de subsistir. A partir
del nivel inicial y básico hasta el superior, es pertinente
cuestionarnos los objetivos educativos planteados hasta el día de
hoy. Existen pruebas, producto de valoraciones internacionales, que
nos indican que nuestros procesos educativos no están dando los
resultados esperados. Al menos no aquellos que nos igualaría a los
que se producen en los países desarrollados.
Si tenemos la valentía como sociedad de ver nuestras deficiencias
podremos rediseñar nuestros programas y lograr formar al estudiante
libre, abierto y flexible, que no esté encadenado por grilletes de
datos e información que, en el mejor de los casos, se volverá
superflua y no actualizada. Esta información que ha sido transmitida
y reproducida en el cerebro del estudiante por el maestro
tradicionalista, se convierte en una barrera que le impide concebir
el aprendizaje a partir de nuevas perspectivas, más creativas e
innovadoras. Debemos poner un alto a las recetas cognoscitivas y
abrir un nuevo espacio al cuestionamiento, análisis, pensamiento
científico y creativo, capacidad de síntesis y en especial, a que se
desarrolle la habilidad para establecer vínculos y conexiones entre
datos, situaciones, problemas, áreas de conocimiento y soluciones.
Todo ello necesita el aglutinador y facilitador vínculo, el
lenguaje. Este factor, que nos distancia del animal y nos ha
permitido humanizarnos y desarrollar nuestra capacidad intelectual,
también se ha transformado. En la actualidad el lenguaje materno
solo es un primer peldaño. Debemos construir la escalera completa
con un lenguaje extranjero, un lenguaje tecnológico y un lenguaje
simbólico.
Situación de las TIC´s en la realidad educativa mexicana.
· Infraestructura.
El desarrollo de tecnologías de información y comunicación (TIC´s)
en México se encuentra limitado a unas cuantas instituciones y
personas. La tecnología y su uso, aún no se ha extendido a nivel
masivo. Su costo no se encuentra al alcance de la mayoría y solo
unos cuantos privilegiados saben utilizarla. Pensar en multiplicar
el uso de TIC´s en México a corto plazo es utópico. Ni el Estado ni
la sociedad en general tienen los recursos y las capacidades para
hacerlo realidad.
El nivel de escolaridad y formación científico tecnológica es aún
básica. Debido a ello, los esfuerzos realizados por el Estado para
introducir en las escuelas la tecnología, como es el ejemplo del
programa de enciclomedia para nivel básico, es, las más de las
veces, una inversión de recursos no aprovechada racionalmente. Esto
es debido a factores como la falta de capacidad de los docentes para
su manejo, el desconocimiento de metodologías a través de las cuales
hacer eficiente su aprovechamiento en bien del aprendizaje o,
simplemente, la carencia de una infraestructura que permita su
adecuada preservación y mantenimiento.
A nivel mundial se vive la formación de una economía de la
información en dónde la posibilidad de desarrollo económico de un
país o región recae en su capacidad para la producción, absorción,
adaptación, difusión y uso del conocimiento. En la última década se
ha producido y puesto a disposición con fácil acceso, más
conocimiento científico del que se había tenido a lo largo de toda
la historia previa de la humanidad.
Ante esta realidad no tenemos más que revalorizar el papel del ser
humano: el hombre es el único que crea riqueza ya que es
indispensable su intervención para transformar tal cantidad de
información en conocimiento. Para poder cumplir su función el hombre
requiere desarrollar nuevas capacidades que lo transformen en un
analista simbólico. Ante la inmensidad de información y conocimiento
generado, las capacidades metodológicas y de aprendizaje manejadas
en el sistema educativo mexicano en la actualidad son insuficientes.
El éxito de la educación podría ser medido por la densidad media de
la información que los individuos de un país son capaces de manejar
y usar.
· Capital humano.
Bajo esta nueva realidad el rol del recurso humano como fuerza de
trabajo activa y creativa es invaluable. El desarrollo de los países
dependerá de la capacidad de su sociedad para utilizar el
conocimiento y adaptarse a las nuevas exigencias. En consecuencia el
papel de las universidades, como espacio gestor de capital humano,
debe replantearse. Las instituciones educativas, a todos los
niveles, deben ser capaces de transformar, tanto su forma de
organización como sus objetivos educativos.
Si las IES no tienen la visión, y encuentran el camino, para
modificar su papel históricamente asumido como preservadoras y
transmisoras de conocimientos y cultura y asumir un nuevo perfil más
dinámico, flexible, diverso, abierto, perderán su ahora ya
condicionada credibilidad.
Si las políticas educativas insisten en encasillarse en acciones
tales como beneficiar fuertemente con recursos, programas e
infraestructura a los niveles educativos básicos sin atender los niveles
medio y superior, apoyar determinado modelo de formación profesional,
incrementando la rigidez en estratificación de grados o instituciones
cada vez más especializadas, no se podrá dar el cambio necesario para
responder a las nuevas necesidades que se perfilan condicionantes para
la inclusión de México en la Sociedad del Conocimiento de manera
pertinente y factible para bien del desarrollo del país y la sociedad.
Por ello, uno de los principales retos para la universidad gira en
torno a dos aspectos críticos: su capacidad para convertirse en
generadora de conocimientos y su flexibilidad curricular para crear
posibilidades de educación continua y actualización profesional. Pasar
de la simple transmisión y preservación del acervo de información a la
gestión del conocimiento significa un cambio de raíz, un replanteamiento
de su estructura y organización, una operación a corazón abierto. ¿Serán
nuestras universidades capaces de encontrar la fuerza para hacerlo? Este
impulso deberá nacer de sus entrañas, meta utópica si vemos la fuerza
con que los mecanismos de asignación de recursos le mantienen atrapados
sus puños.
Es indiscutible que el desarrollo económico de una nación o región del
mundo recibe mayor influencia del capital humano que del capital
económico. Un ejemplo claro lo tenemos en países como Alemania los
cuales, después de la 2° guerra mundial, quedaron en una situación de
crisis total y que sin embargo despegaron mientras que países como
México, aún tienen problemas estructurales que les ha impedido un
desarrollo económico.
· Valores y Ética.
En el nuevo contexto mundial, la sociedad el conocimiento, se
debilitarán las interrelaciones e intercambios, el contacto directo
entre individuos disminuirá. Las transacciones serán a través de TIC´s,
a gran velocidad y a distancia. Esto conlleva un riesgo. El retroceso en
la humanización que los seres hemos logrado alcanzar a través de la
historia gracias a la interacción humana.
Por ello es indispensable que la transformación hacia la sociedad del
conocimiento se realice acompañada de lo que Gardner (2005) llama la
mente respetuosa y la mente ética.
Desde la antigüedad los seres humanos hemos utilizados marcas para
diferenciarnos, para identificarnos con nuestro grupo. Las cuentas de
colores o pintura sobre la piel se han transformado en saco y corbata,
celular y laptop. Continuamos buscando marcas que nos diferencien, aún
cuando las diferencias sociales en el mundo actual son tan polarizadas
que difícilmente se confundirían. Esta tendencia a formar grupos, propia
de la naturaleza humana, se presentará bajo nuevos patrones aún no
claramente definidos.
Cada días es más imperioso aprender a convivir con quienes son
diferentes cosa que será también cada vez más difícil de realizar cuando
ese a quién es necesario respetar solo lo contactamos a través de un
teclado y una pantalla. Percibir las diferencias es un primer estado
para la cognición humana y debemos, como parte del proceso educativo,
aprender a etiquetar e interpretar estas diferencias para respetarlas y
apreciarlas.
Otro gran reto para la sociedad del conocimiento es la preservación y
uso de una mente ética. Aunque la orientación ética inicia durante los
primeros años de vida en el hogar, las IES y la sociedad, tienen una
responsabilidad ineludible. Esto debido a que la influencia formativa de
los seres humanos es cada vez más diversa, abierta y perdura a lo largo
de la vida.
El contexto de la sociedad del conocimiento no posee límites precisos.
Es por naturaleza abierta y flexible, por lo que la ética puede
convertirse en el farol que nos indique si estamos cruzando la línea. Un
trabajo ético en educación y en el uso de las TIC´s será el escudo que
proteja de una degeneración del proceso de conformación de la sociedad
del conocimiento.
Conclusiones
Para que las IES puedan responder a los nuevos imperativos educativos
que deberán asumir dentro de la sociedad del conocimiento, deben
encontrar mecanismos a través de los cuales participar, colegiada y
eficientemente, en la definición de sus fines y objetivos educativos y
su esclarecer su responsabilidad social.
Esta libertad necesita independizarse de los procesos de
evaluación y acreditación cuyo principal objetivo es la asignación de
subsidios. Organismos como la Comisión Nacional de Evaluación de la
Educación Superior (CONAEVA) debe iniciar una revisión a sus funciones
para permitirse observar que en ellas se establece su papel de
…“proponer” criterios y estándares de calidad para las funciones y
tareas… (Navarro, 2005:58), no de marcarlos como obligatorios.
Si no contamos con los recursos requeridos para contar con TIC´s que nos
permitan intervenir en la nueva sociedad del conocimiento, debemos
volver los ojos a lo que si tenemos: individuos. Es imprescindible que
iniciemos acciones tendientes a desarrollar seres con las capacidades
que se requerirán en el futuro.
En este sentido Gardner (2005:14) señala “no es posible ni
siquiera empezar a desarrollar un sistema educativo si no se tienen
presentes las aptitudes y los conocimientos que se valoran y la clase de
personas que se pretende formar cuando el proceso educativo formal
llegue a su fin”. Las personas que conforman la demanda educativa de las
IES se han ido transformando también, ya no son exclusivamente jóvenes
que concluyen su educación media. La educación a lo largo de la vida
presiona ya al sistema educativo formal el cual requiere modificar su
organización para poder dar una respuesta pertinente.
La sociedad actual no siempre valora las mentes respetuosas y éticas.
Muchos ejemplos de intolerancia se han presentado a lo largo de la
historia. Un ejemplo que nos debe hacer reflexionar es lo sucedido en la
“Conferencia de Wannsee” en 1942, donde se tomo la decisión de llevar a
cabo la “solución final” para el nazismo. En esta conferencia de catorce
asistentes, ocho se habían doctorado en las universidades europeas de
mayor prestigio de la época. Esto nos muestra que la educación no
siempre garantiza el desarrollo de los valores. Nuestras IES deben,
dentro de sus prioridades educativas, reservar un espacio para ellos. En
este momento de definición de la sociedad del conocimiento es pertinente
que retomemos estos aspectos como prioritarios y tratemos de
preservarlos para poder alcanzar niveles de justicia y equidad que la
humanidad requiere para subsistir.
Bibliografía
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Colombia.
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México: un campo en construcción. Universidad Autónoma de Tamaulipas.
México.
Priestley, Maureen (1996). Técnicas y Estrategias del Pensamiento
Crítico. Editorial Trillas. México.
Savater, Fernando (1997). El valor de educar. Editorial Ariel, S. A.
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SEP (2005). Aspectos financieros del sistema universitario de educación
superior. Subsecretaría de Educación Superior. Documento PDF. México.
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