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ADICCION AL TRABAJO

Autor: Ing. Carlos Mora Vanegas

OTROS CONCEPTOS DE ECONOMÍA

01-2007

Herramientas

Es más fácil juzgar el talento de un hombre por sus preguntas que por sus respuestas."
Duque de Levis

No se puede negar que todos estamos identificados con la responsabilidad de trabajar, de cumplir con nuestras obligaciones, de dársenos la oportunidad de desarrollarnos, adquirir experiencia. No obstante, debemos estar conscientes también de la importancia de no esclavizarnos con el trabajo, de que se nos vuelva una adicción, patología, que nos afecte psíquica y físicamente.

En este escrito, nos adentramos en lo importante que es mantenernos equilibrados en el desempeño de nuestras labores sin caer en los extremos, que se nos torne una obsesión.

CONSIDERACIONES, ALCANCE

Es importante cumplir con nuestras labores, estar identificado con ellas, pero también es muy significativo que no nos esclavicemos con nuestro trabajo, que sepamos gerenciarlo, sin que se torne una obsesión, una adicción que nos afecte.

Diversita sobre este tema nos aporta, que los “adictos al trabajo” o workaholics –término que nace en Estados Unidos a partir de su asociación con el término alcoholic- son personas que utilizan su empleo como una manera de escapar de lo temido y transforman su casa en otra oficina.

A diferencia de otras dependencias, la adicción al trabajo logra un consenso familiar y social que –de alguna manera- parece disculpar o por lo menos encubrir esta alteración.

“El trabajo está valorado y supone sacrificio generoso y altruista para la subsistencia y progreso familiar. La presión social para conseguir el éxito, el exceso de ambición y la incapacidad para establecer un orden de prioridades entre sus obligaciones laborales son algunas de las principales causas que -sumadas a conflictos afectivos familiares o de pareja- determinan la aparición de esta patología”, explicó el doctor Jorge Franco, jefe de Consultorios Externos del
Departamento de Salud Mental del Hospital de Clínicas.

La adicción al trabajo como patología comienza a ser estudiada a partir de los años ochenta con el advenimiento de los yuppies. Un antecedente de esta enfermedad es el síndrome de Karoshi (o síndrome de Fatiga Crónica). La muerte por Karoshi es repentina y sobreviene como consecuencia de una hemorragia cerebral o insuficiencia cardiaca o respiratoria debido al exceso de fatiga que produce hipertensión .

También sobre este tema encontramos valiosa información que nos aporta un artículo publicado por el Club de la efectividad se señala, que sólo cuando una persona adicta al trabajo logra su recuperación, comprende la inmensa diferencia que existe entre el éxito y la felicidad. Mientras tanto, los seguimos proponiendo como sinónimos.

Se comenta, que en un mundo en el que el éxito y la prosperidad económica son dos de los valores de mayor impacto en la cultura, el trabajo -como manera de conseguirlos- se transforma en la actividad legitimada por excelencia. Pero... ¿significa lo mismo legitimada que positiva? ¿Cuándo puede la actividad laboral volverse en contra de la persona? ¿Existen límites para quien hace del trabajo su "droga legal"?

La sociedad tiene una mirada negativa hacia la mayoría de las adicciones, en especial cuando éstas se refieren a las drogas. Sin embargo, la dependencia física y psicológica no sólo puede encontrar su objeto en la cocaína, el alcohol, el tabaco, u otras sustancias.

A veces, las adicciones pasan inadvertidas para la mayoría, ya que quedan encubiertas por un manto de legalidad y hasta de "virtud" o "sacrificio". Es el caso de la adicción al trabajo, una situación verdaderamente preocupante, que afecta a cada vez más personas en el mundo.

Existe una gran diferencia entre la laboriosidad y la adicción al trabajo. Esta deja de ser una virtud para convertirse en un exceso, que actúa como una verdadera compulsión. Como tal tiene, a corto o largo plazo, un carácter autodestructivo.

Al igual que las otras adicciones, la compulsión laboriosa no puede ser controlada voluntariamente por quienes la padecen. Hay que encuadrarla en su justa realidad: un estado patológico.

El adicto al trabajo protagoniza una contradicción muy fuerte: interiormente sabe que algo anda mal en él, pero recibe señales igualmente poderosas por parte de la sociedad aplaudiendo su conducta .

Se agrega, que como todo adicto, nadie mejor que quien padece esta enfermedad sabe, aunque no lo reconozca, que algo anda mal.

 Algunos mantendrán esta compulsión por mucho tiempo y aún toda la vida, la cual tal vez se acortará debido al inmenso desgaste; otros podrán sufrir un infarto, o estrellarse mientras conducen su automóvil por no haber descansado lo suficiente.

Pero otros experimentarán un día la necesidad de parar, tal vez por alguna consecuencia de su frenética actividad, como la ruptura de una pareja, o serios problemas con sus hijos. Sentirán que ya no pueden manejar sus vidas, de las cuales parecían ser eximios conductores... Allí será el momento de pedir ayuda profesional.

A muchas personas les resultará difícil ya que, en general, las adicciones se basan en la negación. La negación de los supertrabajadores es quizás la más compleja, ya que cuenta con la aprobación social, al contrario de otras dependencias altamente discriminadas.

Uno de los primeros aspectos a tener en cuenta es la autoestima personal. Por lo general, los adictos al trabajo tienen una autoestima devaluada o aumentada y tienen muchas dificultades para aceptarse tal cual son. De allí sus esfuerzos por lograr éxitos y resultados más allá de sus posibilidades reales. Piensan que así, obtendrán la aceptación que ellos mismos no logran darse.

En otros escritos sobre este tema se comenta, que es muy fácil reconocer a un adicto al trabajo. Por ejemplo se pueden observar las siguientes variables:

.Se dedica un tiempo excesivo e innecesario a su trabajo.
.No necesita más dinero.
.No necesita más crédito personal del que tiene.
.Tiene sus necesidades afectivas cubiertas.

De todos modos, hay que recordar que no existe un modelo bioquímico descrito ni un cuadro psiquiátrico, por lo que las características pueden variar de un individuo a otro

Se dice, que la adicción al trabajo se suele asociar con profesiones liberales ya que las personas que las desempeñan suelen incluir en su tarea apuestas profesionales y personales muy altas. Así, la medicina, la abogacía, el periodismo o la política son trabajos que implican un margen de actuación muy amplio por lo que es más fácil padecer esta adicción.

El doctor Juan José Díaz Franco, presidente de la Comisión Nacional de Medicina de Trabajo, agrega que “La adicción al trabajo es más pura que cualquier otra”, según Surge de una necesidad absoluta de estar metido por completo en la tarea que desempeña el individuo. Así, si se tiene que buscar la causa que induce a tal adicción hay que encontrarla en el individuo en concreto no en cualquier agente exógeno.

También no nos debe sorprender que se señale, que como en cualquier otra adicción, no están exentos los problemas, conyugales o relacionales, puesto que la pareja de un adicto al trabajo nunca entenderá que su compañero se dedique exclusivamente a ello.

Al principio aparecerán los típicos reproches, pero si la dedicación total e innecesaria al trabajo no remite pueden aparecer otros problemas como las separaciones o el aislamiento social.

Library & Resources en uno de sus escritos nos indica, que una vez que usted se dé cuenta de que quizá sea un adicto al trabajo, usted puede, irónicamente, trabajar para superarlo. Trate de seguir estos pasos y hágalo gradualmente:

· Disminuya poco a poco la horas que usted trabaja cada día o semanalmente. Por ejemplo, empiece con no trabajar en fines de semana, y siga a partir de ahí.

· Cuide su cuerpo: haga ejercicio, coma bien, obtenga descanso suficiente.

· Separe tiempo para ¡DIVERTIRSE! Las actividades fuera de la ciudad, tales como ciclismo, golf, jardinería (o simplemente caminar), son buenas, especialmente si su trabajo es efectuado en interiores.

 ¿Realmente usted piensa, piensa, piensa todo el día? Pruebe la costura o la carpintería en su tiempo de ocio, para darle un descanso a su mente y un placer a sus manos. Inscribirse en una clase que le interese puede ser un buen inicio si usted siente que seguir un horario le ayudará a permanecer en esta nueva actividad.

· Vea a amigos que no estén relacionados con su trabajo.

· Busque asesoría profesional. Contactar a su programa EAP es una muy buena forma de empezar.
 

Ing. Carlos Mora Vanegas - El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela) cmoraarrobapostgrado.uc.edu.ve   camv12arrobahotmail.com 

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