Es más fácil juzgar el talento de un hombre por sus preguntas que por
sus respuestas."
Duque de Levis
No se puede negar que todos estamos identificados con la responsabilidad
de trabajar, de cumplir con nuestras obligaciones, de dársenos la
oportunidad de desarrollarnos, adquirir experiencia. No obstante,
debemos estar conscientes también de la importancia de no esclavizarnos
con el trabajo, de que se nos vuelva una adicción, patología, que nos
afecte psíquica y físicamente.
En este escrito, nos adentramos en lo importante que es mantenernos
equilibrados en el desempeño de nuestras labores sin caer en los
extremos, que se nos torne una obsesión.
CONSIDERACIONES, ALCANCE
Es importante cumplir con nuestras labores, estar identificado con
ellas, pero también es muy significativo que no nos esclavicemos con
nuestro trabajo, que sepamos gerenciarlo, sin que se torne una obsesión,
una adicción que nos afecte.
Diversita sobre este tema nos aporta, que los “adictos al trabajo” o
workaholics –término que nace en Estados Unidos a partir de su
asociación con el término alcoholic- son personas que utilizan su empleo
como una manera de escapar de lo temido y transforman su casa en otra
oficina.
A diferencia de otras dependencias, la adicción al trabajo logra un
consenso familiar y social que –de alguna manera- parece disculpar o por
lo menos encubrir esta alteración.
“El trabajo está valorado y supone sacrificio generoso y altruista para
la subsistencia y progreso familiar. La presión social para conseguir el
éxito, el exceso de ambición y la incapacidad para establecer un orden
de prioridades entre sus obligaciones laborales son algunas de las
principales causas que -sumadas a conflictos afectivos familiares o de
pareja- determinan la aparición de esta patología”, explicó el doctor
Jorge Franco, jefe de Consultorios Externos del
Departamento de Salud Mental del Hospital de Clínicas.
La adicción al trabajo como patología comienza a ser estudiada a partir
de los años ochenta con el advenimiento de los yuppies. Un antecedente
de esta enfermedad es el síndrome de Karoshi (o síndrome de Fatiga
Crónica). La muerte por Karoshi es repentina y sobreviene como
consecuencia de una hemorragia cerebral o insuficiencia cardiaca o
respiratoria debido al exceso de fatiga que produce hipertensión .
También sobre este tema encontramos valiosa información que nos aporta
un artículo publicado por el Club de la efectividad se señala, que sólo
cuando una persona adicta al trabajo logra su recuperación, comprende la
inmensa diferencia que existe entre el éxito y la felicidad. Mientras
tanto, los seguimos proponiendo como sinónimos.
Se comenta, que en un mundo en el que el éxito y la prosperidad
económica son dos de los valores de mayor impacto en la cultura, el
trabajo -como manera de conseguirlos- se transforma en la actividad
legitimada por excelencia. Pero... ¿significa lo mismo legitimada que
positiva? ¿Cuándo puede la actividad laboral volverse en contra de la
persona? ¿Existen límites para quien hace del trabajo su "droga legal"?
La sociedad tiene una mirada negativa hacia la mayoría de las
adicciones, en especial cuando éstas se refieren a las drogas. Sin
embargo, la dependencia física y psicológica no sólo puede encontrar su
objeto en la cocaína, el alcohol, el tabaco, u otras sustancias.
A veces, las adicciones pasan inadvertidas para la mayoría, ya que
quedan encubiertas por un manto de legalidad y hasta de "virtud" o
"sacrificio". Es el caso de la adicción al trabajo, una situación
verdaderamente preocupante, que afecta a cada vez más personas en el
mundo.
Existe una gran diferencia entre la laboriosidad y la adicción al
trabajo. Esta deja de ser una virtud para convertirse en un exceso, que
actúa como una verdadera compulsión. Como tal tiene, a corto o largo
plazo, un carácter autodestructivo.
Al igual que las otras adicciones, la compulsión laboriosa no puede ser
controlada voluntariamente por quienes la padecen. Hay que encuadrarla
en su justa realidad: un estado patológico.
El adicto al trabajo protagoniza una contradicción muy fuerte:
interiormente sabe que algo anda mal en él, pero recibe señales
igualmente poderosas por parte de la sociedad aplaudiendo su conducta .
Se agrega, que como todo adicto, nadie mejor que quien padece esta
enfermedad sabe, aunque no lo reconozca, que algo anda mal.
Algunos mantendrán esta compulsión por mucho tiempo y aún toda la vida, la cual tal vez se acortará debido al inmenso desgaste; otros podrán sufrir un infarto, o estrellarse mientras conducen su automóvil por no haber descansado lo suficiente.
Pero otros experimentarán un día la necesidad de parar, tal vez por
alguna consecuencia de su frenética actividad, como la ruptura de una
pareja, o serios problemas con sus hijos. Sentirán que ya no pueden
manejar sus vidas, de las cuales parecían ser eximios conductores...
Allí será el momento de pedir ayuda profesional.
A muchas personas les resultará difícil ya que, en general, las
adicciones se basan en la negación. La negación de los supertrabajadores
es quizás la más compleja, ya que cuenta con la aprobación social, al
contrario de otras dependencias altamente discriminadas.
Uno de los primeros aspectos a tener en cuenta es la autoestima
personal. Por lo general, los adictos al trabajo tienen una autoestima
devaluada o aumentada y tienen muchas dificultades para aceptarse tal
cual son. De allí sus esfuerzos por lograr éxitos y resultados más allá
de sus posibilidades reales. Piensan que así, obtendrán la aceptación
que ellos mismos no logran darse.
En otros escritos sobre este tema se comenta, que es muy fácil reconocer
a un adicto al trabajo. Por ejemplo se pueden observar las siguientes
variables:
.Se dedica un tiempo excesivo e innecesario a su trabajo.
.No necesita más dinero.
.No necesita más crédito personal del que tiene.
.Tiene sus necesidades afectivas cubiertas.
De todos modos, hay que recordar que no existe un modelo bioquímico
descrito ni un cuadro psiquiátrico, por lo que las características
pueden variar de un individuo a otro
Se dice, que la adicción al trabajo se suele asociar con profesiones
liberales ya que las personas que las desempeñan suelen incluir en su
tarea apuestas profesionales y personales muy altas. Así, la medicina,
la abogacía, el periodismo o la política son trabajos que implican un
margen de actuación muy amplio por lo que es más fácil padecer esta
adicción.
El doctor Juan José Díaz Franco, presidente de la Comisión Nacional de
Medicina de Trabajo, agrega que “La adicción al trabajo es más pura que
cualquier otra”, según Surge de una necesidad absoluta de estar metido
por completo en la tarea que desempeña el individuo. Así, si se tiene
que buscar la causa que induce a tal adicción hay que encontrarla en el
individuo en concreto no en cualquier agente exógeno.
También no nos debe sorprender que se señale, que como en cualquier otra
adicción, no están exentos los problemas, conyugales o relacionales,
puesto que la pareja de un adicto al trabajo nunca entenderá que su
compañero se dedique exclusivamente a ello.
Al principio aparecerán los típicos reproches, pero si la dedicación
total e innecesaria al trabajo no remite pueden aparecer otros problemas
como las separaciones o el aislamiento social.
Library & Resources en uno de sus escritos nos indica, que una vez que
usted se dé cuenta de que quizá sea un adicto al trabajo, usted puede,
irónicamente, trabajar para superarlo. Trate de seguir estos pasos y
hágalo gradualmente:
· Disminuya poco a poco la horas que usted trabaja cada día o
semanalmente. Por ejemplo, empiece con no trabajar en fines de semana, y
siga a partir de ahí.
· Cuide su cuerpo: haga ejercicio, coma bien, obtenga descanso suficiente.
· Separe tiempo para ¡DIVERTIRSE! Las actividades fuera de la ciudad, tales como ciclismo, golf, jardinería (o simplemente caminar), son buenas, especialmente si su trabajo es efectuado en interiores.
¿Realmente usted piensa, piensa, piensa todo el día? Pruebe la costura o la carpintería en su tiempo de ocio, para darle un descanso a su mente y un placer a sus manos. Inscribirse en una clase que le interese puede ser un buen inicio si usted siente que seguir un horario le ayudará a permanecer en esta nueva actividad.
· Vea a amigos que no estén relacionados con su trabajo.
· Busque asesoría profesional. Contactar a su programa EAP es una muy
buena forma de empezar.
Ing. Carlos Mora Vanegas - El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela) cmoraarrobapostgrado.uc.edu.ve camv12arrobahotmail.com
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