Esta pregunta, presente cada vez que iniciamos un programa de formación
y desarrollo para el personal, nos acosa sin que podamos dar una
respuesta satisfactoria evidenciable a pesar de los esfuerzos y recursos
que cada año dedicamos a seminarios, talleres y conferencias.
En los últimos años se han desarrollado e implementado herramientas
orientadas a medir el impacto de la capacitación y verificar el retorno
sobre la inversión.
Algunos de estos instrumentos miden el mejoramiento del desempeño en el
puesto de trabajo y desarrollan modelos que permiten establecer la curva
de aprendizaje en cada uno de los participantes en las actividades de
capacitación.
Otros modelos miden el cierre de la brecha entre las competencias
esperadas por la organización y las ‘potenciables’ en los candidatos que
participan en programas de formación y coach orientados a los
aprendizajes comportamentales.
Por otra parte, y creo no equivocarme, la gran expectativa de quienes
tienen la responsabilidad de gerenciar los procesos de capacitación es
la de poder medir los resultados de las intervenciones de desarrollo y
formación en resultados económicos tangibles: más ingresos, más clientes
y mayor posicionamiento en el mercado.
Sin embargo creo que es importante tener clara la diferencia entre
productividad y competitividad para preguntarnos si es posible
garantizar los resultados comerciales y financieros de la organización a
partir de las intervenciones en capacitación.
Es de mucho impacto medir la capacitación y sus resultados, pero en
términos de mejoramiento en la productividad y en términos de personas y
equipos competentes que garanticen un producto o servicio acorde a las
expectativas del cliente.
Amarrar el impacto de la capacitación a los resultados corporativos no
deja de ser una quimera, ya que es desconocer las fuerzas naturales del
mercado, la fluctuación de la moneda, las decisiones de la competencia y
muchos otros factores para los cuales no está diseñada la intención de
la capacitación al personal.
Es cierto que los resultados son en muchas ocasiones bastante
decepcionantes e incluso frustrantes, sobre todo, al considerar los
recursos destinados a incrementar el trabajo en equipo, habilidades de
negociación, comunicación y demás temas relacionados con las grandes
preocupaciones de la organización.
Por esta razón al aceptar un programa de formación y desarrollo que
promete resultados medibles y observables, vemos con escepticismo que
sea posible y confiamos en que esta vez las cosas sean diferentes.
Creo que podemos esperar mucho de la capacitación siempre y cuando sea
entendida como un soporte al desarrollo de la estrategia corporativa y
seamos concientes del alcance que tiene y también de sus limitaciones.
José Manuel Vecino - Gerente de Job Management Vision. Filósofo de la Pontificia Universidad Javeriana, Diplomado en Gerencia de Recursos Humanos de la Universidad Industrial de Santander, Especialista en Recursos Humanos de la Universidad Externado de Colombia, Docente Universitario, Gerente de Desarrollo Humano y Consultor empresarial . Experiencia en el diseño, ejecución y coordinación de eventos de capacitación y desarrollo organizacional. Habilidades de dirección, seguimiento, trabajo en equipo y liderazgo conocimiento y experiencia en el desarrollo y entrenamiento de equipos de trabajo. www.asesoriasjmv.com jmvecinoparrobaasesoriasjmv.com
Conéctate con GestioPolis
¿Qué hay de nuevo?
Lo que se está compartiendo
Otros artículos que te van a interesar
Explora todas las publicaciones por tema