Suscríbete GRATIS al boletín y recibe:
10 ebooks con las lecciones empresariales más representativas de Jack Welch, Kenichi Ohmae, Michael Newman y otros exitosos líderes de primer nivel en el mundo de los negocios...
Al pulsar aceptas los términos de uso y la política de privacidad
O mediante uno de los siguientes servicios:
¿Homo Economicus?
El desarrollo de las naciones no es solo un proceso económico.
Desarrollo no es sinónimo de productividad medida en el Producto
Territorial Bruto (PTB).
Es un movimiento ascendente de la sociedad representado por el
comportamiento de múltiples factores asociados al bienestar progresivo e
integral, traducido en las variables: Bio-psico-social-económico, de sus
miembros.
Lamentablemente, la concepción de desarrollo que se ha utilizado en los
planes de las naciones ha sido casi exclusivamente económica.
Crítica que sigue siendo válida, aun cuando en ésta se incluya otro indicador económico fundamental: el grado real de justicia distributiva del PTB en la población. El desarrollo verdadero trasciende el mundo de lo física.
Esto envuelve, el interesarnos por el bienestar del otro, vivir
sosteniblemente y en verdadera democracia. Implica basarse en principios
éticos, en la medida que se diseña e implementa proyectos que mejoren la
calidad de la sociedad humana y las condiciones de la tierra.
Desarrollo:
En Venezuela hay 14,7 millones de habitantes que viven en hogares con
ingresos mensuales por personas menores a 400 mil bolívares. Además, el
diez por ciento más rico de la población recibe el 37,9 por ciento de
ingreso laboral total, mientras que el cincuenta por ciento màs pobre
recibe apenas 10,8 por ciento.
Estos cálculos se basan en cifras oficiales: La Encuesta de Hogares
por Muestreo del Instituto Nacional de Estadística, para el primer
semestre del 2003.(Ortega,2004)
La cotidianidad de estos números es evidente en los cinturones de
miseria, la sensación de inseguridad personal, que vive la población
constantemente, la creciente presencia de niños y jóvenes abandonados en
las calles, entre otros.
A pesar de la importancia innegable de una economía bien planificada, si
no se dispone de una base psicològica, moral y cívica adecuada en la
población, cualquier plan económico para desarrollar un Paìs está
destinado al fracaso.
Aquí, entra la dimensión social de la Inteligencia Emocional,
cuya búsqueda es el sentido de la empatìa, “colocarse en el lugar de los
demás” (Ryback, 1998), y la forma de manejar las relaciones
interpersonales, atributos que deben empezar a se desarrollados en el
individuo desde la familia y la escuela, fomentando sentimientos de
identidad, cooperativismo, trabajo en equipo y sobre todo valores que vayan guiados hacia
el respeto de la vida, no solo de los seres humanos, sino de todo lo
viviente. En otras palabras, formar en el ciudadano, una conciencia
ecológica, que le permita el auto desarrollo de adentro hacia fuera. Desde esta perspectiva, la mejor manera de definir la
Inteligencia Emocional con carácter socia, es considerar que se trata de
la capacidad de aplicar la conciencia y la sensibilidad ecológica, para
discernir los sentimientos màs puros que subyacen en todo lo que nos
rodea, tomando en cuenta las nuevas políticas gubernamentales, las alianzas estratégicas que se estan tomando en cuenta, la
siembra del petróleo como producto rentable para la población y sobre
todo el desarrollo endógeno de nuestro pueblo.(Orozco, 2006).
Una manera de conocer la Inteligencia Emocional, como factor endógeno
que permite el desarrollo de adentro hacia fuera, primero en el
individuo y después en la sociedad y posteriormente en la Nación, se
evalúa a través de las siguientes capacidades:
Tolerancia a la ambigüedad: Capacidad de navegar por aguas turbulentas e
interactuar convenientemente con ambientes impredecibles tanto en lo
personal, como en el contexto nacional e internacional.
Compostura: Mantener la calma y el equilibrio en los momentos de màs
tensión. Desastres naturales, guerras, fluctuaciones en los precios del
petróleo, entre otros.
Empatìa: Colocarse en el lugar del otro, entender sus motivaciones,
ayudarle a desarrollarse, asumir conciencia ecológica, tener
responsabilidad social en lo que se hace, tanto desde el punto personal,
como de la Nación. No pensar tanto en lo que el Paìs puede hacer por los
ciudadanos, sino en lo que los ciudadanos pueden hacer por los otros y
su Paìs.
Energía: Reaccionar frente a las adversidades y mantener en alto la
motivación, a pesar de los fracasos que se puedan haber experimentado.
Humildad: Manteniendo el sentido de equidad y justicia social,
principios que deben ser inculcados como valores, desde el seno familiar
y la escuela. También ser capaz de recibir críticas sobre las
actuaciones y reconocer los errores propios.
Confianza en si mismo: Reconocer las propias fortalezas dentro del
contexto laboral venezolano, explotarlas y ponerlas a producir, ya sea
con la formación de cooperativas, procesos de congestión, que permita
compartir responsabilidad, toma de decisión, participación y compromiso
con el desarrollo de la empresa.
Lo dicho anteriormente, correspondería a la dimensión psicosocial del
desarrollo.
El desarrollo es algo enraizado en los valores, en las creencias y en
las costumbres de los pueblos, Las circunstancias psicosociales de una
nación no deben marginarse en los diseños de los planes de desarrollo ya
que éste no sucede en abstracto.
Una sociedad desarrollada, es madura de carácter. Esto es, respeta la
soberanía de otros países, no impone sus intereses a otros, no usa
medidas de fuerza, ni amenaza contra los recursos naturales de otras
naciones y usa métodos pacíficos para la solución de conflictos.
Una sociedad madura se preocupa por los intereses de otros, toma en
cuenta el bienestar de los demás, considera las consecuencias sobre
otros y sobre nosotros mismos, incluyendo nuestras acciones y falta de
ellas.
Una sociedad madura conduce sus actividades de manera ecológica, social
y económicamente sostenible. Las actividades de una sociedad madura
deben ser conducidas bajo la premisa de nutrir la tierra y la humanidad
en un nivel local, regional y global.
Una sociedad madura practica democracia verdadera.
El caso de Venezuela es un buen ejemplo de cómo el crecimiento económico
fue sinónimo de “desarrollo” entre 1972 y 1982. Venezuela fue un Paìs
con alta tasa de crecimiento económico que no supo aprovechar una
circunstancia favorable, pero transitoria: Un aumento súbito y marcado de los precios del petróleo.
Teníamos dineros, pero nuestras tendencias importadas de otros países y
creencias, seguían siendo subdesarrolladas. (Ej. Indisciplina, desorden, inconstancia, deshonestidad,
irresponsabilidad). Como lo resume Peñaloza (1992), en esa època,
nuestro comportamiento de ahorro, de inversión, de administración
personal y social, de esfuerzo personal se basaba en la creencia: “Dios,
el petróleo y el gobierno proveerán, en ese orden” (p.35).
Un plan de desarrollo factible, integral y estable debe crear la
sustentación psicosocial necesaria comprendida, aceptada y ejecutada por
el colectivo. Esta base no es algo que se pueda imponer, es algo que
debe educar y persuadir. El desarrollo es, como lo señala Grodona en
Salas (1996) un fenómeno cultural. Hoy el desarrollo endógeno se maneja
hasta en los sectores más populares de Paìs.
La palabra endógeno significa “desde dentro”, lo que quiere decir, en
conjunción con el vocablo desarrollo, la posibilidad de impulsar
económicamente a un Paìs partiendo de las potencialidades propias que
éstos posean. (Breuker, 2006). El éxito de este modelo depende de un
cambio profundo en el pensamiento del venezolano, el cual posiblemente
se verá en plenitud en las próximas generaciones. Los verdaderos cambios ocurren cuando los procesos rebasan a
las estructuras establecidas y es necesario crear nuevas estructuras que
expresen esos procesos. Cuando el nuevo estado de cosas ofrece màs
beneficios a toda la población, el cambio es considerado positivo, hasta
que ocurre un nuevo cambio que haga obsoleto al anterior.
Esto, solo se puede lograr a travès de la educación.La educación
tradicional venezolana enseña creencias anti cambios, lo cual se muestra
en nuestro lenguaje cotidiano, donde se visualiza el trabajo como una
“Maldición, castigo, carga pesada, sacrificio, tortura, esclavitud,
entre otros.
Hasta ahora la inteligencia Psicosocial (Endógena) ha sido educada
masiva y sistemáticamente en la “Aldea Global”, las nuevas generaciones
reciben una herencia cultural poco elaborada, algo caótico, plegada de
mitos y prejuicios que se vienen arrastrando a travès del tiempo, no
tomando en cuenta un verdadero proceso de socialización sistemático, que
eduque valores y creencias que nos permita ser mejores padres, hermanos,
amigos, pareja y ciudadanos.
Hoy por hoy. Las Conquistas, el Colonialismo y el Imperialismo, según
Silíceo, Angulo y Siliceo F (2001) no necesitan valerse de ejércitos y
guerras, para eso existen aliados màs sutiles e imperceptibles, como son
los medios en todas sus modalidades: televisión, prensa, moda, entre
otros. Agresión, depresiòn, consumismo y adicción son las vías de
escape màs comunes de la espiral de autodestrucción silenciosa y que en
forma subliminal son impartidos día a día a través de los medios.Ante
esta antropología dominante, se debe desarrollar un nuevo modelo que
recupere, para las generaciones futuras, valores absolutos y
trascendente, a travès de formas y medios de transmisión (comunicación)
que permita encontrar vías de construcción y no de destrucción del
género humano.
Ante esa masa amorfa que constituye la cultura de hoy, no se debe, ni se
puede transigir en los “qué”, pero, sin duda, el reto está en redefinir
los “cómo”, sobre todo aquellos, que habiendo funcionado antes, ahora
parecen obsoletos.
¿Qué ha favorecido este contexto social y cultural en el mundo? Sin duda
alguna, la
globalización que, como indica el escritor mexicano Carlos Fuentes,
tiene cosas buenas y malas, de las cuales entre estas ultimas destaca,
como la màs significativa, haber hecho victima al ser humano de una
explosión de información, pero de una implosión de significados”. Se
sabe de todo, pero a la vez de nada y, lo màs grave, para nada.
Ante una masa de personas enteradas superficialmente de “todo”, con
frecuencia se cree que la opinión de la mayoría es titulo de legitimidad
para respaldar de cualquier decisión por absurda, irracional e injusta
que sea.
Por eso resulta adecuada la definición de democracia que propone
Fernando Savater, cuando dice que” es el derecho de defender
públicamente todas las opiniones, màs por tenerlas a todas igualmente
validas”. Las opiniones, dice el filosofo español, valdrán no en función
de lo que se dice, sino de acuerdo con su fundamentaciòn racional y los
argumentos que la sustenten, cosa que tendría que trabajarse desde
dentro, para despertar una masa que se encuentra adormecidas y en una
cultura “Light”. Esta cultura “Light”, menciona Enrique Rojas, produce seres
desprovistos de “calorías, proteínas y minerales existenciales y
vitales” frente a los cuales, las opciones de tomar conciencia de si
mismos y construirse un código ético sólido se convierten en retos
mayúsculos, a tal grado que resulta màs fácil negar o descalificar,
antes que aceptar y mucho menos enfrentar.
Conclusiones:
Sí como consecuencia de lo anterior, se concluye que el padecimiento del
ser humano y en especial en los países subdesarrollados, sujetos a las
grandes potencias y medios poderosos, es la capacidad de no poder “auto
dirigirse” consciente y responsablemente competencia fundamental de la
Inteligencia Emocional, manifestada en el control de si mismo, de su propio desarrollo
y de los impulsos, se infiere entonces, que el desarrollo endógeno, es
una dimensión interior, que permite la autodeterminación de los pueblos
y como resultado favorece la autoconciencia y autocrítica de los
ciudadanos, generando un adecuado modelo de lo que debe ser una
democracia participativa “Esta capacidad de autocrítica implica honestidad e integridad, y
responde al antiguo mandato del oráculo de Delfos que, como la sentencia
socrática, rezaba “Conócete a ti mismo”. La autocrítica supone, además,
el conocimiento de nuestra propia fuerza, debilidades, emociones,
necesidades, deseo e impulsos”. Silíceo y otros (2001, P. 29).
Referencias Bibliograficas:
Breuker (2006) “Modelo de desarrollo endógeno” Articulo de Opinión,
Panorama:25-5-2006.
Goleman (1999) “Inteligencia Emocional” Edit. Vergara.
Ortega (2006)”Un esfuerzo para comprender la pobreza y la desigualdad en
Venezuela” debates IESA., Volumen X, Número 4, Octubre-Diciembre 2005.
Romero García (1999) “Crecimiento Psicológico y Motivaciones Sociales”,
Ediciones ROGYA.
Ryback (1997) “Trabaje con su Inteligencia Emocional” Círculos de
Lectores.
Salas Auvert (1996) “Inteligencia Social” planeta.
Siliceo, A. Casares, A y González M. “Liderazgo. Valores y Cultura
Organizacional” McGraw Hill.
Dra. Estrella R. Orozco Castro - Psicólogo. Msc. En Terapia de la Conducta. Msc. En Orientación en Sexología. Esp. En Metodología de la Investigación. Doctora en Ciencias Gerenciales. Profesor Titular U.N.E.R.M.B. Profesor de Pregrado y Postgrado. Profesor Invitada en Post grado de la Universidad Experimental Francisco de Miranda, Miembro de la Asociación Latinoamericana de Modificación de Conducta. ALAMOC. Colaboradora del Dr. Fernando Bianco en proyectos de Investigación en las áreas de sexología y modificación de conducta. Ejercicio Libre de la Psicología Clínica con Psicoterapia basada en el manejo de las emociones y PNL. Estrellacastro1941arrobahotmail.com
Buscar recursos sobre
Master internacional desde España (Online)- Becas parciales
Una frase memorable
Acerca de GestioPolis: Qué es GestioPolis — Términos de uso y Política de privacidad — Mapa del sitio — Contácto — Aliados — Contratar publicidad
Derechos de Autor: Los contenidos están bajo la licencia Reconocimiento - No comercial - Compartir bajo la misma licencia 3.0 Unported de Creative Commons a menos que se indiquen derechos de autor específicos. Si desea citar o utilizar públicamente alguno de los contenidos le solicitamos ponerse en contacto con el respectivo autor.
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web GestioPolis.com © 2008 Carlos López