Gestión de recursos humanos. Pensamiento determinista vs. pensamiento
integrador
06-2006
En la actualidad, tanto a nivel internacional como entre nosotros, el
debate académico y los problemas de las prácticas de la gestión de los
recursos humanos en las empresas y entidades se centran en los elementos
que favorecen la innovación y la integración, el impacto en el desempeño
y la eficiencia global de las organizaciones.
En el trabajo se analizan la diversidad de criterios y enfoques que
centran la atención en clarificar si es la estrategia que desarrolla la
entidad la que determina las prácticas de gestión, o son las prácticas
de gestión de los recursos humanos las que determinan la estrategia
global.
El pensamiento de si es la estrategia global la que determina unas
prácticas, supuestamente estratégicas, o son las prácticas de recursos
humanos las que determinan la estrategia global, puede ser tan
reduccionista y determinista como el pensamiento tradicionalista,
también supuestamente superado, pero que de alguna manera se sigue
imponiendo.
Uno de los principales desafíos que encaran todos, por la competencia
internacional cada día más exigente y feroz, en alcanzar la máxima
eficacia y eficiencia, así como efectividad, es buscar un desempeño
laboral superior de las empresas, y las empresas se siguen planteando
como objetivos prioritarios la reducción de costos, altos niveles de las
utilidades, incremento de la productividad.
Pero, en la actualidad, y entre nosotros, la gestión empresarial no
puede medirse únicamente sobre la base de las utilidades, la eficiencia
y la productividad.
Se alcanzan, y en el pasado histórico se han alcanzado, relativamente
altos niveles en los resultados económico productivos y financieros,
pero esto no significa que hayan estado o están agregando nuevo
valor, para no decir que pueden no tener nada que ver con el desarrollo
individual de la persona, o con una dirección por valores que se
requiere; para no profundizar en la huella del enorme costo psicológico
y social histórico que ha significado para las personas.
Por lo tanto, unas u otras prácticas para gestionar los “recursos de los
humanos”, sí importan, y cada día importan más, pues no es igual un
pensamiento integrador o seguir con un pensamiento determinista a la
manera tradicional, o a la manera y modelos supuestamente de avanzada,
de manejar “la persona como recurso” de los modelos anteriores del
management.
Tampoco es igual, plantearse como objetivo principal, o entre los
objetivos estratégicos la reducción de costos, que plantear como parte
integrante del crecimiento de toda la organización, que entre sus
motivaciones u objetivos esté la reducción de los costos.
El objetivo fundamental de producir bienes y servicios para satisfacer
las necesidades de toda la sociedad, y de los trabajadores de cada
organización, para lo cual la gestión de recursos humanos, el papel de
las personas en las organizaciones, es el único factor clave, en nuestro
país, debe plantearse con un cambio estratégico de pensamiento.
Pero, ¿cuál sería el pensamiento integrador de la organización o del
management?, puesto que no sería correcto decir pensamiento integrador
de los recursos humanos solamente, si realmente estamos tratando de
llevar a cabo un enfoque sistémico o integrador a toda la organización y
no sólo una parte de esta.
Si se aboga por un pensamiento integrador, hay que ser consecuente y
llevar a cabo las prácticas de gestión de recursos humanos (entiéndase
recursos de los humanos) diferentes al tratamiento que reciben las
personas como recursos; con una visión elitista, o en todo caso
privilegiada, puesto que constituye el punto de partida de todo
pensamiento y acción de arriba hacia abajo y puede terminar con todo
pensamiento y acción de abajo hacia arriba, pero siempre una visión
reduccionista aunque se trabaje con técnicas y herramientas modernas;
que lleva en sí una dirección rígida de tendencias burocráticas y
autoritarias, en consecuencia, métodos y estilos bien alejados de los
enfoques integradores, y del individualismo predominante en la vida de
las organizaciones.
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Pensamiento determinista
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Pensamiento integrador
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Personas-recursos
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Personas-con metas-necesidades
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Visión de la Alta dirección
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Visión compartida
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Objetivos organizacionales
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Modelos mentales personales-valores del ser
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Individualismo
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Aprendizaje en equipo-colectivo
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Enfoques integradores y pensamiento integrador, que también y muchas
veces se dicen rápido, y no nos detenemos a pensar en el significado, y
mucho menos en cómo llevarlo a cabo. Entonces se comete el error de
llevarlo, o tratar de llevarlo a cabo, con las mismas prácticas
anteriores conocidas.
No nos damos cuenta que se requiere un cambio profundo de lo social y lo
personal. Y es aquí donde hay que centrar las nuevas prácticas de la
gestión de los recursos humanos.
El enfoque y el pensamiento integrador, en contraposición al
determinista, debe desarrollar prácticas de gestión de recursos humanos
que rompa con la visión de la persona como recurso, y que trate el
“Dominio Personal” o las metas que nos proponemos, más allá de las
competencias y habilidades, que lleva directamente el proceso de cambio
hacia y en la persona, a los niveles cognitivo, afectivo y conductual.
Que lleva al reconocimiento de los “Modelos Mentales” o los modos de
percibir el mundo, y a la “Visión Compartida” de todos los integrantes
de una organización, que está más allá de “la visión” de la Alta
Dirección, y que posibilita más llegar a la integración que se requiere.
Que lleva al “Aprendizaje en Equipo”, en contraposición al
individualismo, y que debe desarrollar aptitudes y actitudes grupales,
de equipo, que supera la perspectiva individual.
El enfoque de una gestión integrada y estratégica de los recursos
humanos trabajados con enfoque sistémico, es una poderosa herramienta
para las empresas innovadoras, tanto de la dirección empresarial como
para hacer del área de RR.HH. un área líder. Es un enfoque avanzado con
relación a los enfoques administrativo y funcional-organizativo
tradicional, e implica unas funciones, contenidos y alcance estratégicos
diferentes, tanto de su dirección, planificación, organización, control,
evaluación, estimulación y desarrollo.
Puede llevar a mayores y mejores resultados cuantitativos y
cualitativos, de eficiencia y efectividad, económicos-financieros y
productivos, así como de satisfacción y compromiso de los trabajadores,
en tanto esté más integrado a la dirección y gestión de la empresa.
El alineamiento de la estrategia global y de los RR.HH., y la
transformación de estas en acciones es objetivo de académicos y
empresarios hoy día, y se conciben y crean mapas estratégicos, matrices
con los indicadores y planes de acción, y software que faciliten la toma
de decisiones en tiempo real.
Pero estos modelos de gestión y las herramientas que utilizan muchas
veces no alcanzan las fases de maduración y renovación, por descuidar o
limitar los cambios a nivel social y personal.
Los mapas, los indicadores y el software, se caen dramáticamente, cuando
uno como cliente llega a una organización, y de entrada no lo atienden
como se debe, que los que deben atender sigan conversando, y cuando les
llamas la atención, siguen conversando hasta que consideren terminado el
tema.
En esos momentos, nos damos cuenta que, no es posible llegar a los
cambios a nivel conductual y de Ejecución, digamos Competencias, o
Trabajo en equipo, sin haber pasado por la motivación y la confianza y
el compromiso que deben generar la Aceptación del cambio, incluso si
hubo inicialmente una Recepción con información suficiente y necesaria.
“Es necesario, entonces, considerar la trayectoria que debe seguir el
proceso de cambio en la persona, para así producir una implementación
conjugada y articulada entre persona y cambio que garantice su
consecución, su efectividad, y al mismo tiempo su sostenibilidad”
(Maisch,E. y Tarazona,S. 2000).
Del plano de la Recepción del cambio, al plano de la Aceptación, se
puede pasar por rechazos y resistencias, pero no es posible ni probable
que se llegue a las nuevas prácticas, sin “trabajar”, sin “gestionar”,
la motivación, la confianza y el compromiso.
Luego, en el plano y la fase de la ejecución, sobre la base de los
Modelos Mentales, Dominio Personal, Visión Compartida, Aprendizaje en
Equipo, se puede llegar al establecimiento y desarrollo de las
Competencias, cualesquiera que estas sean, al Trabajo en Equipo, y a la
Innovación.
Y al Pensamiento integrador, sistémico, que es el que permite visualizar
el todo de la organización, desde cualquier lado y nivel de complejidad.
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Disciplinas
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Dominio personal
Modelos mentales
Visión compartida
Aprendizaje en equipo
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Planos de cambio en la persona
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Recepción
|
Información
Intercambio
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Aceptación
|
Motivación
Confianza
Compromiso
|
|
Ejecución
|
Competencias
Trabajo en equipo
Innovación
|
Si esto es generalmente aceptado, ¿dónde y cuando fallan las cosas?,
¿porqué no se consolidad y desarrollan?
Consideramos que los mayores problemas siguen estando en la ideación, en
la concepción y la filosofía de la organización, y las consecuencias que
derivan de ello, que son los híbridos, de una organización supuestamente
integradora e integral, con estrategias formales, una gestión global que
sigue fragmentada, con objetivos también supuestamente globales y
diferentes a las motivaciones organizacionales tradicionales, y desde
luego, la implementación, que en la práctica sigue causes tradicionales.
Por eso, más que dilucidar si es la estrategia global la que determina,
y volvemos al determinismo, las prácticas de los recursos humanos, o son
las prácticas de los recursos humanos las que determinan la estrategia
global de la organización, y que según autores reconocidos lleva a unas
vías u otras, sería más acertado hablar de interrelaciones y ajustes,
más allá de una relación causa-efecto, entre estrategias y prácticas y
los efectos sobre los resultados globales (Bird y Beechler, 1995; Delery
y Doty 1996; Bennett el al. 1998).
Entonces, para un cambio tanto del pensamiento, como del enfoque, como
de la estrategia y las prácticas de la gestión de los recursos humanos,
es imprescindible “el cambio de una cultura orientada sólo a lograr la
Eficiencia de la Organización como indicador que mide el desarrollo de
la misma, a una Cultura de Apoyo y de Innovación
constante, entendiéndose por Innovación no solo la tecnológica sino
aquella que pueden aportar los miembros del equipo a la hora de
relacionarse, es un cambio tan profundo que debe ser paulatino y
gradual, si se quieren lograr resultados superiores” (Alhama et al,
2004).
“De tal manera cuando expresamos la necesidad de evolucionar desde la
Cultura de la Eficiencia hacia la Cultura del Apoyo y de la Innovación,
estamos abogando por una reorientación de la Organización hacia lo
social y lo personal, hacia los resultados a nivel de toda la
Organización; estamos abogando por diferenciar la “eficiencia operativa”
de la “efectividad estratégica”, para recordar a Porter,M.” (ídem); una
efectividad estratégica que es mucho más que eficiencia operativa, pero
que la incluye.
De acuerdo al enfoque sistémico, la gestión de recursos humanos es
interrelacionada e interdependiente con la gestión global de la empresa.
Y como subsistema, responde al sistema empresa. La integración de la
gestión de los recursos humanos, es un pilar fundamental para el
mejoramiento continuo encaminado al necesario desempeño laboral y
organizacional superior de alto impacto económico y social.
En consecuencia, el mejoramiento y desarrollo de la gestión integrada
debe revertirse en resultados a nivel de toda la empresa. Pero esto
incluye también la eficiencia cualitativa como compromiso, satisfacción
o competencia del personal.
Las transformaciones económicas y sociales, educacionales y culturales
emprendidas hace más de cuatro décadas en nuestro país, y sobre todo en
los últimos años cobran cada vez mayor importancia, por el impulso de la
revolución técnica-tecnológica y la reestructuración económica, y esto
se hace particularmente importante para las actividades de RR.HH en las
empresas y entidades en general, puesto que exige de ellas mayor rigor
en su tratamiento y mejores resultados, de desarrollo del personal y de
eficiencia y efectividad a nivel de las organizaciones.
La evolución de nuestra economía hacia los servicios de avanzada, de
alto valor agregado, en la que cobra una nueva dimensión la potenciación
y el desarrollo de actividades de alto grado de complejidad y el nivel
de conocimientos, que se utilizan y aplican, lo cual es necesario
subrayar, puesto que sólo de esta forma agregan alto valor a las
producciones y los servicios, imponen nuevos retos organizativos, de
dirección y de gestión de las empresas y organizaciones.
El Desarrollo Integral de la Persona, como uno de los objetivos
principales de la Gestión Integrada Estratégica de los Recursos Humanos,
debe proponerse la adquisición de nuevos conocimientos y capacidades,
experiencias, pero también la formación de actitudes, valores, y la
atención a las necesidades y motivaciones personales y grupales;
todo ello, se va desde luego, más allá del enfoque productivista.
Estos aspectos humanos, así como organizativos y de dirección, donde
también están presentes los recursos humanos, son reconocidos como
esenciales en el tratamiento de la gestión de recursos humanos, que a su
vez se considera un factor esencial de la innovación de la empresa
(Galbraith, 1984; López, Vidal, 1993; Morcillo, 1997).
Al diseño de una visión clara, la utilización de tecnología, la búsqueda
de oportunidades, la situación del mercado, la experiencia y el
potencial humano, se ubica cada día con mayor énfasis, la gestión de
recursos humanos.
Como señalan Jiménez y Sanz Valle (2002) al referirse a los autores que
han estudiado la relación entre innovación y gestión de recursos
humanos, llegan a la conclusión que “no existen prácticas de recursos
humanos que sean válidas e igualmente efectivas para todas las
organizaciones, sino que éstas serán más o menos adecuadas según su
grado de coherencia o ajuste con las características de la organización
y, en particular, de su estrategia. (Miles y Snow, 1984; Purcell, 1989;
Schuler y Jackson, 1987; Peck, 1994; Wright, 1995; Raghuram y Arvey,
1998)”.
En ésta dirección los estudios más conocidos y extendidos son los de
Miles y Show (1984), y Schuler y Jackson (1987), en los que hay
coincidencias, pero también desacuerdos en cuanto a la formación y la
participación de los trabajadores. Los primeros, a diferencia de los
segundos, proponen recurrir al mercado para adquirir las competencias
(¿los recursos-personas?), con gran flexibilidad ante el entorno y sin
seguridad en el empleo, como tampoco participación de los trabajadores y
escasa utilización del plan de carreras, y sobre todo orientado al
rendimiento y los incentivos en función de este.
Importantes trabajos muestran las contradicciones entre estos dos
modelos y las prácticas de las empresas, y señalan, contrario a las
hipótesis, que empresas emprendedoras siguen estrategias de desarrollo
interno y empresas con estrategias defensivas se identifican con mercado
de recursos humanos.
Pero, no caben dudas que, la creación de equipos de trabajo, el diseño
de puestos de tareas diversas o amplio perfil, seguridad en el empleo y
mayor participación, según el modelo de Schuler y Jackson, se asocian a
estrategias innovadoras en las que RR.HH. y las prácticas de éstos
juegan un rol preponderante, con un pensamiento integrador.
Otros autores a tener en cuenta, como Eisenhardt y Tabrizi (1995)
encontraron una relación positiva entre los equipos multifuncionales y
la velocidad de generación de innovación, así como entre el liderazgo e
innovació;. Jackson et al. (1995) encontraron relación positiva entre
seguridad del empleo y la innovación; aunque en formación no hay
resultados concluyentes, Raghuram y Arvey (1998) hallaron una relación
positiva entre I+D y formación; con relación a la retribución Jackson et
al. (1989) observa una relación significativa entre la estrategia de
innovación y menor uso de incentivos, pero Martínez-Ros y Salas-Fumás
(1999) encuentran una relación positiva entre el nivel salarial y la
innovación. Una relación positiva con la participación se encuentra en
el trabajo de Hurley y Hule (1998), y Keng-Howe Chew y Chong (1999)
encuentran relación entre liderazgo, selección y el compromiso con la
visión estratégica de innovación.
Esto nos lleva al inicio. Si se reconoce formalmente RR.HH. como primer
nivel de dirección, pero no hay alineamiento entre la estrategia de la
entidad y las prácticas de recursos humanos; si se evidencia escaso
tratamiento en sistema, y las funciones y actividades se basan en
enfoques no integrativos; si se presta mayor atención a la fase de
recepción del cambio, que a la aceptación, para con urgencia caer en la
ejecución sin preparación suficiente y necesaria; si se desconocen las
disciplinas nuevas que permiten la integración personal, el fenómeno
termina por afectar tanto a la organización como a las personas, y se
tiende a regresar a prácticas rígidas conocidas: mejoramientos parciales
operativos y la insistencia en los cambios en la ejecución, sin
“gestionar” el nivel afectivo ni cognitivo de las personas.
Se entra en contradicciones con la visión a largo plazo, si existe, y
por mucho que pueda influir la estrategia global de la organización, no
existen interrelaciones ni interactuaciones con la estrategia y las
prácticas de los recursos humanos, entonces estas tampoco pueden
alinearse ni apoyar la estrategia global.
Se impone que las organizaciones concentren la energía, no sólo en los
hechos o en el plano conductual, porque así a lo sumo serán reactivas,
difícilmente reflexivas, y nunca generativas. El diálogo y la
cooperación entre todos, el aprendizaje colectivo, donde no se desecha
nada, y se cuestiona todo, sería, es, un camino a recorrer. Pero esto
también lo decide y define uno u otro pensamiento.
El pensamiento integrativo, es complejo, y hay que abordarlo en su
complejidad dinámica, asimilar muchas interrelaciones, e integrar la
complejidad de los detalles. Esto sólo lo pueden hacer “todos” los
integrantes de una organización, porque forma parte de su Dominio
personal y de los Modelos mentales de cada una de las personas.
Los desacuerdos y desbalances entre lo instrumental y la preponderancia
de los elementos sociales y personales, se expresa excelentemente en el
siguiente párrafo de dos colegas latinoamericanos cuando dicen:
“Esta preocupación puesta en términos “metodológicos implica que un
ejercicio de aprendizaje organizacional en estas instituciones debe
contemplar dos niveles de actividades: actividades instrumentales-de
control, de cambio, de mejora- y actividades práctico-emancipatorias –de
debate de los fines, de indagación por el sentido social. El segundo
nivel debe guiar al primero. El aprendizaje organizacional
dinámico-sistémico claramente ofrece una sólida plataforma para el
primer nivel –instrumental, pero frente al segundo
–práctico-emancipatorio- hay interrogantes que quedaron abiertos y que
podrían sintetizarse con esta pregunta: ¿?será la Dinámica de Sistemas
prisionera de la trampa del instrumentalismo? Resuena el eco velado de
una frase sengiana: ¿prisioneros del sistema o prisioneros de nuestro
propio pensamiento?” (Sotaquirá y Gélvez, 1998).
Bibliografía
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Organizativas. Instituto de Estudios e Investigaciones del Trabajo. La
Habana.
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social a lo personal”. Revista Perú Laboral, Lima.
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Sotaquirá G.R. y Gélvez,P.L (1998): Aprendiendo sobre el aprendizaje
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Rafael Alhama Belamaric y Tania Martínez Núñez - Tania Martínez
Núñez (Cuba)
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