Mucho se ha escrito sobre esta disciplina nueva y antigua al mismo
tiempo.
Nueva, dado que se ha puesto de moda traída del campo del deporte de ahí
la denominación : coaching, que implica entrenamiento.
Antigua, porque ya Sócrates con su sabiduría nos ayuda a entender
desde el fondo de los tiempos de que se trata esto que tanto suena en el
mundo de las organizaciones siendo una de las mejores herramientas
conversacionales con poder transformacional sobre las personas y los
medios donde estas trabajan y se desarrollan.
De alguna manera siempre se menciona al proceso como algo de muchísimo
valor para las personas y se hace hincapié en la sintónía, el respeto y
el amor en el que transcurre, se le llama a esto contexto.
Desde ya que estos tres aspectos deben ser el pilar del “habitat” que
armamos con el coachee.
Pero no se descartan malestares, ciertos enojos que pueden aparecer
en el coachee con lo cual a mi entender no todo el proceso tiene porque
estar teñido de una emocionalidad no conflictiva y armónica para ser
efectivo. Muchas veces una conversación muy exitosa en cuanto a
resultados obtenidos atraviesa momentos de tensión y confusión con
cierta molestia por parte del coachee.
Para estos momentos el coach debe estar preparado. No debe desalentarse
ante una emocionalidad ambivalente o decididamente negativa. Muchas
veces luego de la “tormenta” viene la reflexión del coachee y la
aceptación, el “poder observarse desde otro lugar” al que habitualmente
lo hacía.
Recién aquí podemos como coaches evaluar el proceso y diseñar su
continuación.
Sabemos que en un proceso de coaching es fundamental poder lograr que el
coachee cambie su observador. Esto implica que pueda ver el problema que
nos trae a resolver desde otra posición, desde otro lugar, para poder
hacer desde allí algo diferente de lo que hasta el momento venía
haciendo. No es tarea fácil lograr esto y si se logra, en mi opinión
lleva varias reuniones de coaching.
Es probable que en la primera reunión podamos escucharle unas palabras
de este tipo:- Ah….no lo había visto de este modo!. Pero de ninguna
manera una persona cambia en su accionar cotidiano tan fácilmente,
creernos esto es una posición nuestra demasiado omnipotente y luego la
frustración nuestra y del coachee, gana terreno.
El cambio verdadero es lento, es un proceso. Me refiero a ese cambio
reflejado en las acciones nuevas, en los comportamientos diferentes que
una persona pueda tener con respecto a un problema.
La mente tiene una tendencia a volver a actuar de la misma manera una
y otra vez, sin que intervenga la capacidad intelectual de una persona.
Siempre podemos observar gente sumamente inteligente que repite la
conducta que lo condena al “no poder” .La verdad dogmática de un sujeto
(lo no autocuestionado) de alguna manera lo sostiene y es desde “allí”
que arma su vida, aún a costa de su infelicidad.
Como coachs creo en mi opinión, que debemos estar advertidos del papel
que nos va a hacer jugar sin saberlo el coachee: el de testigos de su
posición de víctima, de no protagonismo adjudicando su “no poder” a
circunstancias ajenas a su accionar, circunstancias exógenas, los otros,
la mala fortuna, las situaciones, etc.
Nuestras preguntas como coaches lo van a desorientar al comienzo, van a
experimentar que tienden a romper esa inercia que lo guía en el día a
día. Por lo tanto, puede comenzar a jugar en el contexto, una
emocionalidad negativa, y luego hay un descubrimiento al advertir que
esas preguntas tienden a alinearse con la ayuda que ha pedido, al
solicitar un proceso de coaching.
Mas allá de los acuerdos intelectuales del coachee sobre su explicito
pedido de ayuda al solicitar un proceso de coaching tendríamos que
lograr el consenso real, no el declarado, por lo tanto creo que
resultaría innovador : no convencernos tanto de que quiere cambiar su
postura,
muchas veces lo que en el fondo anhela no es cambiar su postura, sino
que la situación cambie sin tener que cambiar él…..quiere cambiar el
malestar que le produce la situación , le cuesta bastante pensar como
contribuye él a su situación o directamente como se fabrica con
“habilidad” insospechada en la cotidianidad esa infelicidad que
declara.
Me parece éste un momento interesante para las preguntas hábiles al
respecto tratando de que experimente la menor tensión posible, aunque
nunca la vamos a poder eliminar, porque el proceso de coaching fuerza la
cabeza en contra de esa inercia constitutiva, y algo de nuestro cliente
se rebela secreta o manifiestamente. Si esto no sucede si todo se
desarrolla en demasiada armonía, dudaría que fuese sincero el proceso
que nos tiene ocupados.
Estamos actuando al revés de la corriente mental, y esto no debe quedar
confundido con la “sintonía” . Por mejor contexto que logremos, por mas
confianza que le inspiremos al coachee, tenemos que saber que se van a
producir situaciones de incomodidad y hasta de enojo porque el coachee (
sin saberlo) va a defender con todas sus armas su fortaleza de victima,
su verdad dogmática, su querer cambiar pero de situación, sin verse a sí
mismo. Lograr que se vea a sí mismo es lo que nosotros y él debemos
considerar como logro.….
Creo que un coach tiene que poder enfrentarse con esto, y está
relacionado con haber podido soportar él mismo sus procesos de coaching,
sus aprendizajes, en un momento será el sostén de su coachee, para luego
soltarlo suavemente para que realice su propia aventura, la de su vida…
En mi opinión la innovación estaría también en la reflexión sobre la
incomodidad que experimenta también el coach cuando está frente a ese
otro que en un momento transita por el enojo cuando comienza a advertir
que no creemos en sus explicaciones y le proponemos otras alternativas,
ese otro por el que fuimos llamados para ayudarle a protagonizar su
vida, aunque él no lo sepa cabalmente en el inicio.
No se parte de un acuerdo, en el fondo se hace desde un desacuerdo.
El coach sabe por su experiencia que se trata de ser protagonista , de
lograr junto con el coachee que éste acepte la responsabilidad sobre su
vida . El coachee quiere terminar con su infelicidad , lo mas rápido
posible, por eso nos llama.
Lic. Teresa Benedetti - Master en coaching Organizacional USAL Directora de Nautica Coaching www.nauticacoaching.com.ar siapsarrobaciudad.com.ar
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