Hay algo más importante que la lógica: la imaginación.
Alfred Hitchcock
“La calidad de un hombre se mide principalmente por el número y la
calidad de sus compromisos”
Saint Exupéry
Nos corresponde a cada uno de nosotros estar atento en la forma como nos
interrelacionamos, como manejamos, cultivamos nuestras virtudes,
trabajar en pro de nuestro crecimiento a fin de alcanzar una buena
calidad de vida mientras permanecemos en este plano.
En este escrito se exponen algunas sugerencias que nos aportan quienes
se han preocupado por alcanzar un buen crecimiento y gracias a sus
experiencias que nos legan podemos adentrarnos en el alcance de una
buena calidad humana.
CONSIDERACIONES, ALCANCE
Afortunadamente hay personas que no solamente se han preocupado por su
crecimiento personal, sino que nos legan sus experiencias, nos sugieren
aspectos que no podemos descuidar en nuestro crecimiento, tal es el caso
del chileno, Sergio Valdivia, que nos recomienda que tengamos presente,
que:
Nunca nos dejemos avasallar por el fracaso, por el no logro de objetivos
que nos hemos propuesto alcanzar y así nos indica:
Fracaso no significa que somos unos fracasados. Significa que todavía no
hemos tenido un buen éxito.
Fracaso no significa que no hemos logrado nada. Significa que sí hemos
aprendido algo.
Fracaso no significa que hemos actuado como necios. Significa que sí
hemos tenido mucha fe. Fracaso no significa que hemos sufrido el
descrédito. Significa que sí estuvimos dispuestos a probar.
Fracaso no significa falta de capacidad. Significa que debemos hacer las
cosas de distinta manera. Fracaso no significa que somos inferiores.
Significa que aún no somos perfectos.
Fracaso no significa que hemos perdido nuestra existencia. Significa que
tenemos buenas razones para empezar de nuevo .
También se nos recuerda que tratemos de cumplir con el Código de
cortesía que nos indica:
1.) Aprender y saber escuchar.
2.) Agradecer y ser amable al escuchar.
3.) Evitar discutir y simplemente atender y escuchar.
4.) Estar continuamente con disposición a sonreír.
5.) Dar el trato a otros que quiere para sí, o a los suyos.
6.) Pedir siempre "Por Favor".
7.) Autodominarse ante las dificultades.
8.) Respetar si pretendemos que nos respeten.
9.) Procurar aguardar pacientemente.
10.) Recuerde dar las gracias, siempre.
Enrique Alarcón nos comenta al respecto que, Si la educación se concibe
como una ayuda al desarrollo integral de la persona, su finalidad última
es aportar calidad humana.
Esta meta es la que confiere su particular dignidad a toda
tarea educativa, y tanto más cuanto se ejerza en su más alto nivel, como
es el caso de la formación universitaria. Por eso, el principal
beneficio que un profesor puede aportar a sus alumnos estriba en
descubrirle metas que valgan la pena. Esos fines serán los que le muevan
a esforzarse por adquirir las capacidades precisas para alcanzarlos.
Con todo, esas grandes metas no siempre están en el ambiente, ni son
siempre fáciles de descubrir. Incluso si se habla de ellas, a menudo
queda oculto su atractivo. Por eso la educación, si pretende el
desarrollo de todas las potencialidades humanas, debe tener como
objetivo ayudar a descubrir los grandes ideales que dotan de pleno
sentido a la propia actividad, y que justifican y motivan a desarrollar
las capacidades recibidas.
Ayudar a descubrir metas es, en suma, aportar calidad humana. Y este
objetivo no sólo es valioso. Resulta, además, particularmente necesario
y urgente hoy en día, cuando la cultura del éxito profesional ocupa
precariamente un vacío de grandes ideales.
En la medida en que mejor se enfoque este aspecto, tanto más se puede calibrar el valor propio de la formación que la Universidad de Navarra procura impartir. Pienso que, en nuestras circunstancias, esa orientación no sólo profesional, sino de la entera vida a grandes metas, es, quizás, su principal y más específica aportación a nuestro ámbito educativo.
Nos agrega Alarcón, que la calidad humana constituye el fin de
la educación porque ésta se propone lograr la mejora de cada hombre
precisamente en lo que tiene de más propio y personal.
Otras actividades mejoran lo que el hombre tiene, o aquello de lo que
puede disponer. Pero el objetivo de la educación es más alto, porque su
mejora atañe al hombre mismo.
La educación no lleva a tener más, sino a ser más. Su beneficio
específico queda en el ámbito de la intimidad personal, no en el de las
cosas que emplea ni en el de los servicios de que disfruta. En esta
diferencia radica el peculiar atractivo de las instituciones educativas.
Debemos incentivar quienes estamos involucrados en la docencia a que los
alumnos se preocupen sobre la importancia de cultivar y mantener
dinámica su cualidad humana en pro de su crecimiento, recordar lo que la
respecto nos lega Sai Baba, cuando nos dice:
Hoy en día el hombre es incapaz de tomar conciencia de su verdadera
naturaleza porque él le está dando importancia únicamente a la forma
física. Él ha perdido su facultad de razonamiento. Puesto que se llama
un ser humano, es su deber tomar conciencia de la singularidad de la
cualidad de humano.
Una persona no puede llamarse un ser humano en la sola base de su nacimiento y calificaciones educativas. En realidad, la verdadera humanidad no puede encontrarse en los grados académicos. Hasta a los pájaros y las bestias se les puede enseñar algunos trucos maravillosos imitando a los seres humanos.
No es un crédito para un ser humano el derivar satisfacción de la sola retórica vacía, citando escrituras y relacionando con los demás. La verdadera humanidad consiste en prácticas ideales en la propia vida y dando un ejemplo a los demás. El hombre no tiene autoridad para enseñar ideales a los demás sin primero ponerlos en práctica él mismo. Hay un inmenso poder divino en los seres humanos. El hombre no es un sencillo ‘ser que ha asumido un cuerpo humano’ (dehadhari).
Él está provisto de sabiduría superior (vijñâna), conciencia integrada constante (prajñâna), y conocimiento discriminatorio (sujñâna). Por lo tanto, se espera que canalice estas formas superiores de conocimiento por el camino correcto. Primero que todo, tiene que comprender el verdadero significado de la palabra jñâna. Algunas personas piensan que el conocimiento adquirido leyendo numerosos libros es jñâna. No. No es correcto.
El verdadero jñâna es el conocimiento que emerge del propio ser de
uno y que es experimentado y enseñado a otros. Finalmente, esto le
permitirá a la persona concernida a ser grandemente beneficiada e
iluminada. Deben primero concientizar la importancia del término
‘cualidad humana’. La cualidad humana emerge del propio ser de uno. No
puede adquirirse leyendo libros de texto o escuchando a otros.
Ing. Carlos Mora Vanegas - El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela) cmoraarrobapostgrado.uc.edu.ve camv12arrobahotmail.com
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