Con este pequeño documento pretendo poner a tu consideración, estimado
lector, principalmente si eres una persona que atiendes a clientes
(tanto externos como internos) de cualquier institución, algunos
principios que regulan esta relación; de tal forma que puedan hacerla
más productiva, agradable y gratificante.
En esta líneas encontraras solamente una transcripción de la experiencia
de muchos que han logrado tener éxito en la relación con sus clientes y
se te presenta como una oportunidad para ti.
Muchos se preguntan: ¿Podremos ser profesionales en la atención a los
clientes? Es quizá una creencia muy divulgada pensar que una persona
puede, sin tener ninguna preparación, ser un experto en atender a los
clientes. Se cree también que es una actividad muy fácil, que solamente
basta con saber hablar para lograrlo. Esta versión se encuentra muy
alejada de la realidad que vivimos.
También algunos llegan a creer que con tener el mejor producto,
disponible y entregarlo cuando el cliente lo solicita, ya se cumplió con
las expectativas del cliente y con cumplir con estos requisitos ya es
suficiente.
Una farmacia, un club deportivo, una ferretería, un almacén,
una pequeña tienda de abarrotes no se escapan de esa tentación y por
considerarla ya suficiente ocasionan que los clientes o usuarios tengan
que sufrir una mala atención y tengan la necesidad de aguantar hasta lo
indecible para poder obtener el producto o servicio que le ofrecen.
Esta situación se pone aún más crítica cuando el cliente tiene que
tratar con un monopolio, entonces las cosas se ponen más hostiles y el
cliente llega a ser objeto de mal trato y prepotencia.
Afortunadamente para muchos de nosotros es cada vez más alto el
número de instituciones, empresas y personas que atienden al público y
que se están dando cuenta de lo importante que es tener a un cliente, y
sobre todo conservarlo satisfecho, ya que ese cliente es importante
también para su supervivencia. Y además están tomando conciencia de que
la razón de su existencia está en las personas que se acercan buscando
sus servicios.
Esta nueva conciencia está descubriendo un nuevo telón en la obra del
servicio, ya que el saber atender a un cliente, no es tarea fácil y que
requiere de principios y técnicas, actitudes y de una muy buena
disposición y conocimiento por parte de los empleados, de los productos
o servicios que se ofrecen, de las prácticas de la Institución a la cual
pertenece y de los hábitos y formas de ser de los clientes.
¿Qué es un Cliente?
Público, usuario, beneficiario, son nombres con los cuales se designa a
las personas según el servicio al cual están recurriendo, igual se
encuentran bajo el mismo término vacacionista, turista, televidente,
radio-escucha, paciente, alumno, pasajero, etc. La palabra cliente por
lo general se describe como la persona con la cual se establece una
relación comercial, para venderle un producto. Según el filósofo
Francisco García Olvera, los romanos denominaban cliente a aquella
persona que recurría a otra para buscar ayuda, apoyo, un producto o la
satisfacción de alguna necesidad. Con esta pequeña descripción de
“cliente”, es correcto también considerar como tales a los hijos y a los
estudiantes y sobre todo a aquella persona que se nos acerca solicitando
nuestro servicio.
El dilema laboral
Todas las personas que trabajan para ayudar a otras, ya sea que
proporcionen un producto o servicio, pueden enfocar el trabajo que
realizan sobre dos premisas importantes, “la de servirse de sus clientes
o la de servir a sus clientes”.
En seguida vamos a definir lo que significa cada una de esas premisas:
¿Qué es servirse de sus clientes?
Es obtener de una manera personal lo máximo, proporcionándole al cliente
lo mínimo. Es utilizarlo como un medio para obtener los propios fines.
Es aprovechar la relación con el cliente, para obtener exclusivamente el
propio beneficio.
Un ejemplo puede ser el de aquella persona que le da a entender al
cliente, engañándolo, que el producto que está solicitando está escaso y
que por lo tanto le costará más de lo que ya estaba estipulado.
Un ejemplo personal que me sucedió, fue cuando en la carretera bajé a
comprar una canasta de dulces regionales. La compré porque la vi muy
vistosa, atractiva a mi vista y paladar; envuelta en un papel celofán.
Cuando llegué a la casa pude comprobar que los únicos dulces que estaban
bien, eran los de arriba, los de más abajo estaban echándose a perder y
que más abajo sólo había sólo había papel periódico ocupando espacio. En
esta experiencia fui engañado, el que me vendió la canasta con dulces no
le interesó mi satisfacción; y todavía le deje cierta cantidad de cambio
ya que no lo tenía, y pensé: “no importa vale la pena dejar ese dinero,
ya que el producto que llevo tiene muy bonita presentación”.
Este es un claro ejemplo del trabajo visto por una persona que ofrece un
servicio o producto solo para satisfacer su beneficio personal.
Desafortunadamente vivimos en una cultura en donde se presentan
constantemente este tipo de casos, en las que las personas son
utilizadas, en donde el trabajo es utilizado para lograr beneficios
personales sin importar satisfacer las necesidades de los demás
personas, con las cuales en muchos de los casos se hizo el compromiso de
atenderlas.
¿Qué es servir a sus clientes?
Es trabajar para que el cliente satisfaga sus necesidades, conforme al
contrato que se estableció con él. Esto se basa en tener la convicción
de que se tiene derecho al propio bienestar siempre y cuando se haya
logrado primero el bienestar de las personas a las cuales se les haya
proporcionado un servicio.
Es aprovechar las relaciones que se establecen con las personas que
solicitan nuestra ayuda, para poder resolver sus problemas o cumplir con
sus expectativas y poder llegar así a la mutua dignificación, tanto de
la persona que provee el servicio como de la que recibe ese servicio.
Para nuestra fortuna este tipo de orientación se está divulgando con más
eco y fuerza en todos los sectores de la sociedad y se está haciendo
evidente el gran beneficio que trae para todos, en los dos niveles:
“tanto para el que sirve como, para aquel que es servido”.
La forma en que se están llevando a cabo estos acontecimientos están
exigiendo a las personas que ofrecen sus servicios o productos, a
decidirse por mejorar en el día a día. Ahora depende de usted estimado
lector tomar esta opción si todavía no lo ha tomado; y si ya lo ha hecho
lo invito para que renueve su propósito, esto le traerá muchos
beneficios a usted y a sus clientes.
Ing. Oscar Oel Moguel León Ingeniero en Electrónica. Docente del Área de Ciencias Básicas del Instituto Tecnológico de Comitán. oscar_moguelarrobahotmail.com
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