La empresa peruana ya se encuentra también en México, Venezuela y
Ecuador.
Los propietarios, la familia Añaños, provienen del departamento de
Ayacucho, en la sierra peruana.
Son reconocidos como los empresarios que han revalorado a los
segmentos socioeconómicos de bajos ingresos.
Su liderazgo en costos les ha permitido amenazar a los grandes jugadores
mundiales.
«¿Has probado la Big Cola?» Ésa fue la pregunta que repetimos una y
otra vez a nuestra llegada al aeropuerto de la ciudad de Puebla, en
México. El propósito era claro: comenzar a conocer, de primera mano, el
tamaño del éxito del producto de Kola Real en ese país.
Algunas de las respuestas: «Claro, es el refresco que se ha tumbado a la
Coca-Cola». «Pues aquí la preferimos porque es más barata y el sabor no
es malo». «Prefiero llevar a casa uno de sus botellones... ¡alcanza para
todos!». «Sí, han sacado un nuevo tamaño, ¿no?».
Adicionalmente, en las primeras tiendas que vimos constatamos la
presencia de la Big Cola y el taxista que nos llevó a nuestro hotel fue
muy elocuente, pues nos habló de la Mega Big Cola (de 3.1 litros y que
se promociona como «el refresco más grande de México»), de la
participación de esta compañía en la reciente Teletón mexicana (una de
sus primeras incursiones en la publicidad a nivel nacional), de la
planta de producción que existe en Huejotzingo (algo caprichoso el
nombre, como todo lo mexicano) en la zona industrial de Puebla, y de
muchos otros temas vinculados a los refrescos (nombre con que conoce en
este país a las gaseosas).
La inversión
La incursión de Kola Real en México ha dado mucho que hablar tanto en el
ámbito empresarial como en el periodístico. Teniendo como fecha de
llegada marzo de 2002 (cuando se inauguró la planta de Puebla),
actualmente la empresa ostenta el 4% de participación a nivel nacional,
toda una proeza si se tiene en cuenta que este país es el segundo
mercado gaseosero más grande del mundo (después de Estados Unidos, con
ventas anuales de cerca de 15 mil millones de dólares) y también el
segundo en consumo per cápita, por lo que México es la «joya de la
corona» en las operaciones internacionales de Coca-Cola (11% de sus
ganancias mundiales son obtenidas en este mercado).
Con una inversión de siete millones de dólares en la mencionada planta,
Ajemex (la razón social de Kola Real en este país, por las letras
iniciales de Añaños Jerí México) inició la conquista de los estados de
Puebla, Michoacán y Jalisco, para luego apuntar hacia otros puntos,
incluyendo Guadalajara, Monterrey y el vital Distrito Federal.
«El refresco del precio justo» es el eslogan que se puede leer en los
afiches de la gaseosa en los puntos de venta mexicanos (muy parecido al
lema utilizado en Perú). Este mercado tiene la particularidad de ser
atendido, en un 80%, a través de pequeños establecimientos,
característica que ha aprovechado Ajemex para dirigirse directamente a
los pequeños comerciantes y ofrecerles mejores condiciones que la
competencia (una estrategia ya utilizada con éxito en nuestro país).
Los inicios
La historia del Grupo Kola Real es conocida en el Perú. En la década de
los ochenta, cuando el terrorismo se encontraba en su apogeo, la
hacienda de don Eduardo Añaños, ubicada en un pueblo ayacuchano (San
Miguel), sufrió un atentado subversivo, por lo que la familia tuvo que
emigrar hacia Huamanga (capital de Ayacucho).
«Los Añaños estudiaron el entorno y advirtieron que, debido a las
acciones
terroristas, los ayacuchanos se habían quedado sin bebidas gaseosas. Los
camiones de Coca-Cola y Pepsi Cola, provenientes de Lima, que subían por
la Carretera Central, eran continuamente atacados por los senderistas o
por delincuentes comunes que se hacían pasar por guerrilleros», señala
Mario Vargas Llosa en su columna Piedra de Toque, del 16 de noviembre
pasado, que se publica en el diario español El País y otras 30
publicaciones en todo el mundo.
Hacia 1987, don Eduardo (el patriarca) y Jorge (el hijo mayor)
deciden iniciar un nuevo negocio. Como Jorge se dedicaba a la
distribución de cerveza, en Huamanga, conocía el manejo de ese tipo de
empresa. Pero los dos Añaños decidieron ingresar no sólo a la
distribución, sino también a la producción de una bebida gaseosa.
«Se buscó apuntar hacia un segmento de la población que está siempre
preocupado por generar algún ahorro. Por eso nuestro eslogan fue: la del
precio justo», recuerda Carlos Añaños, actual gerente general de la
compañía.
Las operaciones en Ayacucho se iniciaron el 23 de junio de 1988, en un
entorno -como ya se ha señalado- muy violento. «La primera planta fue
financiada con un préstamo del Banco Industrial y con capital propio. Al
producir en el mismo lugar de consumo, se tuvo una ventaja competitiva»,
enfatiza Carlos.
El crecimiento continúa
A inicios de los años noventa los otros hermanos se unieron a la empresa
(Ángel, Arturo, Álvaro, Vicky y Carlos) y abrieron una planta en
Huancayo. Esta planta producía las 24 horas del día, mientras los
propios hermanos eran los vendedores de a pie en tiendas y bodegas. De
esa época, Carlos recuerda la epidemia del cólera y la mala fama que
algunos competidores pretendieron crearle a Kola Real, aduciendo que la
gente podía ser contagiada si consumía la bebida.
Luego la empresa llegó a Bagua (1993) y de allí avanzó hacia el norte
del país (Chiclayo, Piura, Trujillo y Tumbes). En Motupe nació un gran
almacén, mientras que en Sullana se creó la primera planta en la costa
del país.
Es en agosto de 1996 cuando la familia Añaños toma la decisión de
incursionar en Lima (teniendo ya una buena base en el interior), lo que
se cristaliza en abril de 1997, con el inicio de las operaciones en la
gran capital.
Esta acción se vio favorecida por la llegada del Fenómeno de El Niño, en
el verano de 1998, pues la temporada de calor se prolongó notablemente y
con ésta los altos niveles de ventas de las bebidas gaseosas, lo que
permitió a Kola Real generar recursos y reinvertir.
Hoy, esta empresa detenta el 20% del mercado gaseosero peruano y, como
ya se ha dicho, ha extendido con éxito sus operaciones a Venezuela,
Ecuador y México.
La clave
¿Cuál es el secreto de Kola Real? Ángel Añaños, presidente del
directorio, señala
que el éxito de la compañía se basa en haber sabido combinar la mejor
calidad y el
buen sabor con el precio justo.
«Esta clave ha logrado que nuestra empresa alcance los altos niveles de
competitividad existentes, y que haya conquistado los hogares tanto en
el Perú como en otras partes del mundo», agrega el propio Ángel Añaños.
Estas palabras -claramente elaboradas para ser consumidas por la prensa
interesada en difundir esta historia de triunfadores- serían luego
corroboradas -aunque con algunas atingencias- por los académicos de las
escuelas de negocios locales.
Resalta, sin embargo, la visión mística de la familia. «Japón, tras la
nefasta Segunda Guerra Mundial, supo salir adelante por el trabajo de su
gente. Los peruanos, con mejores recursos, también debemos atrevernos a
hacer cosas dentro y fuera del país, porque tenemos la misma capacidad
para triunfar y lograr bienestar. Incluso me atrevería a decir que
detentamos una capacidad de trabajo e inventiva superior a otras
nacionalidades. Lo importante es plantearse el reto y trabajar duro para
lograrlo», enfatizó Ángel Añaños en su discurso de agradecimiento al
recibir el premio al Empresario del año, otorgado por la
Asociación de Exportadores en noviembre pasado.
Este emprendedor es también un motivador. En sus pocas apariciones en
público (la familia Añaños ha decidido alejarse de los flashes por
seguridad), Ángel ha enfatizado las potencialidades de nuestros
compatriotas.
«Los peruanos debemos aprender a sentirnos tan capaces como los
norteamericanos o europeos para emprender retos empresariales», ha
repetido una y otra vez. Y refiriéndose a su propia organización, ha
dicho: «Si no tenemos un sueño, si no queremos lograr una meta, no vamos
a progresar. Hace años que mantenemos esas ganas de trabajar y esa
pasión por desarrollar. Ésa es la fórmula».
Business en México
En las afueras de la ciudad de Puebla, en la zona industrial (más
precisamente, en el Corredor Industrial Quetzalcóatl), se encuentra la
llamada megaplanta de Ajemex. Allí nos recibió Roy Morris, gerente
corporativo de Administración y Finanzas de todo el grupo.
La planta tiene cuatro líneas de embotellado (totalmente automatizadas)
y una quinta se encuentra en prueba. Sorprende la casi inexistencia de
personal al interior de la misma y la presencia de gigantescos robots,
que realizan casi todo el trabajo.
«Contamos con tecnología de punta; trabajamos con dos proveedores
internacionales (alemanes y franceses). En cuanto al número de
trabajadores en planta, tenemos alrededor de 350 personas. Por otro
lado, en toda la república mexicana laboran para nuestro grupo, entre
trabajadores directos e indirectos, aproximadamente 3,200 personas»,
apunta Morris.
Donde sí se ve a gran cantidad de personas (y es el lugar en el que
podría decirse se concentra la «actividad») es en la zona de despacho
del producto terminado: el inicio de la distribución. Una gran cantidad
de camiones esperan turno para ser aprovisionados con la Big Cola.
«Tenemos nuestros propios almacenes y centros de distribución. Contamos
con mil vendedores. Lo único que tercerizamos es el transporte (pagamos
comisiones a los camioneros). En este sentido, lo que tenemos es una
alianza estratégica con muchos pequeños empresarios, que antes no eran
formales, pero que hoy día con nosotros se han formalizado», añade
nuestro anfitrión.
La idea es la siguiente: un vendedor de Big Cola acompaña al camionero
(subcontratado), y es quien se encarga de «conquistar» al pequeño
bodeguero, al detallista. Allí se enfoca el trabajo de ventas de la
empresa.
La decisión
¿Por qué Puebla? Las vías de acceso son muy buenas, geográficamente no
se encuentra muy lejos del estratégico Distrito Federal (la capital del
país, a dos horas y media por tierra), los costos del terreno de la
planta fueron relativamente bajos, y existe buena agua (un recurso vital
en el negocio de las gaseosas).
El primer formato que se lanzó fue el de 2.6 litros, a un precio de ocho
pesos (el tipo de cambio se encuentra en 11 pesos por dólar). «No
queremos ser soberbios, pero la aceptación fue inmediata, por lo que muy
rápidamente pudimos comenzar la expansión hacia otras zonas, a fin de
hacernos menos vulnerables», señala Morris.
Replicando la estrategia aplicada en el Perú, la publicidad de Big Cola
ha sido bastante reducida. Eso sí, se ha puesto especial atención a la
calidad del producto, teniendo en cuenta que se trata de un mercado
bastante maduro, con consumidores bien informados y con expertisse.
Existen ahora cinco formatos: el primero de 2.6 litros (Big Cola); otro
de 2.6 litros, pero con la marca First, que es de sabor a toronja; un
tercero más pequeño, de 1.28 litros (Doble Big Cola, en alusión a que
contiene el doble de un envase normal de 600 ml.); el cuarto formato es
de 3.1 litros (Mega Big Cola, que se vende a 11 pesos, es decir, un
dólar); mientras que el quinto contiene la misma cantidad de líquido
pero de la marca First (y es el último que ha salido al mercado).
Ajemex cuenta con 30 centros de distribución, y está iniciando la
campaña hacia el norte de México, donde ya ingresó a Monterrey (la
segunda ciudad más importante del país) y otras localidades aledañas. La
idea es llegar a tener 50 centros de distribución hacia mediados de este
año.
«Aquí, en México, nosotros también pretendemos democratizar el
mercado,
pensamos otorgar más acceso a la gente de bajos ingresos. Incluso en un
país donde existe un alto consumo per cápita hay un importante sector de
la población que no puede tomar refresco más que una vez por semana.
Allí estamos apuntando», sostiene el gerente corporativo de
Administración y Finanzas del grupo Kola Real.
Los académicos
Pues bien, tal es el éxito de nuestra Kola Real. Los medios
especializados en
negocios más importantes de todo el mundo se han ocupado de su caso,
como The Wall Street Journal, que envió a dos de sus reporteros fijos a
México y publicó una extensa nota en su edición de 27 de octubre de
2003, o como el afamado semanario británico The Economist, que hizo lo
propio en su edición del 11 de octubre del año pasado.
¿Se han mostrado las escuelas de negocios locales (la academia)
igualmente
interesadas por estudiar el caso Kola Real?
«Sí, definitivamente. Nosotros, por ejemplo, hemos recogido esta
experiencia y la hemos plasmado en una publicación electrónica, que se
encuentra en la página web de Centrum Católica. Lo interesante es que se
trata de un caso vivo, que está en permanente actualización e inclusive
permite que los autores vayan revisando el contenido con los propios
protagonistas del caso. Eso es algo que está ocurriendo», señala César
Ferradas, catedrático de dicha escuela de negocios.
Para este académico, el factor clave del éxito de la familia Añaños ha
sido el sentido casi místico de su visión empresarial: «He tenido
oportunidad de conversar repetidas veces con Ángel Añaños. Sus palabras
tienen un contenido muy espiritual, de mucha conciencia ética; resalta
su percepción del grupo humano como el verdadero potencial de la
empresa. Su perspectiva familiar es de mucho arraigo; más que técnica es
una cuestión emotiva, yo no lo comprendí del todo inicialmente».
Recordamos entonces algunas palabras del propio Ángel: «Los trabajadores
cumplen un papel muy importante en el desarrollo de la empresa. Muchos
se han desarrollado con nosotros, asumiendo responsabilidades cada vez
mayores y colaborando con el crecimiento de Kola Real dentro y fuera del
Perú».
Empresa pionera
Por su parte, Rolando Arellano, presidente de la Sociedad Peruana de
Marketing (y también catedrático universitario), resalta el hecho de que
Kola Real haya actuado como una de las empresas pioneras en fijar su
atención hacia los segmentos pobres del mercado, aquellos que venían
siendo atendidos sólo por el sector informal.
«Las grandes empresas siempre se habían dirigido al 30% superior,
conformado por los niveles socioeconómicos A y B. Pensaban que el resto
de la población no tenía ninguna opción de ser una alternativa comercial
rentable. Sin embargo, ese 70% de la población estaba siendo más o menos
atendido por el sector informal», apunta Arellano.
En el caso de las gaseosas, no sólo en Lima sino también en el interior,
siempre han existido pequeñas fábricas. Habían muchas marcas locales que
vivían haciendo lo que ahora hace Kola Real, pero en pequeña escala. Y
podían hacerlo porque la distancia que había entre los precios de las
marcas A y sus costos de producción eran tan grandes que aun siendo
ineficientes podían tener mercado a un precio bastante más bajo que los
otros.
Lo que ha hecho Kola Real es simplemente tomar ese gap informal, pero
industrializarlo. Se ha vuelto mucho más eficiente que los pequeños y
así ha podido entrar a ese 70% del mercado. Porque no se trata de que el
crecimiento de Kola Real le haya restado niveles de ventas a las marcas
tradicionales, sino que todo el mercado ha crecido de una manera
impresionante. Lo que ha crecido es el consumo total.
Volviendo al propio Ángel Añaños, éste señala que «Kola Real no le ha
quitado el mercado a nadie. Lo que hemos hecho es desarrollar el mercado
peruano, que ha crecido en 300% en los últimos cinco años. El mercado ha
madurado y por lógica lo pueden compartir varias empresas. No le estamos
quitando espacio a otras marcas de gaseosas. Lo que sí decimos es que
hemos aprendido a competir en el Perú durante 15 años. Eso nos ha dado
la oportunidad y la fortaleza para poder competir también fuera del
país, ampliando el consumo per cápita».
La estrategia
Con respecto a la estrategia internacional de Kola Real, el profesor
David Blanc, director académico de la Escuela de postgrado de la USIL,
afirma que ésta se ajusta con bastante exactitud a una de las vías
señaladas por el profesor canadiense Ivan Allaire: la estrategia de
concentración.
Una empresa (Kola Real) se dirige hacia un grupo de compradores, que
estima están mal atendidos por los todistas (empresas que ejecutan las
estrategias para todo el mercado, como Coca-Cola). La empresa
concentrada (Kola Real) no busca una ventaja estratégica sobre los
todistas en el mercado, la busca en un grupo de compradores (nicho) de
ese mercado (los de bajos recursos económicos), que tengan el mínimo
interés por ellos.
Esta estrategia se fundamentaría en: la negligencia y la indiferencia de
las empresas grandes instaladas, y en el hecho que las estructuras
(tanto operativas como estratégicas) impiden que los todistas atiendan
bien ciertos segmentos de mercado o ciertos territorios.
También -siempre dentro de la propuesta de Ivan Allaire-, algunos
segmentos de consumidores están dispuestos a sacrificar ciertos
atributos y beneficios que ofrecen los productos de los todistas, a
cambio de obtener un mejor precio.
«Eso es lo que está ocurriendo en el caso de Kola Real. Por eso se
desplaza hacia otros países. Su objetivo es crecer a costa de los
todistas. Sabe que existe un líder mundial y entiende muy bien cómo es
el movimiento competitivo en su sector. Su crecimiento es por desarrollo
del mercado. Esta expansión hacia varios países encaja perfectamente con
los modelos postglobalización», sentencia Blanc.
Compromiso organizacional
Daniel Valera, decano de la Facultad de Ciencias Administrativas y
Relaciones Industriales de la Universidad de San Martín de Porres,
enfatiza la importancia del compromiso al interior de la organización
como uno de los rasgos distintivos del grupo Kola Real.
Destaca también el hecho de que habiendo comenzado sus operaciones con
apenas 15 trabajadores (en Ayacucho, hacia 1988, como ya se mencionó),
hoy la empresa cuente con 4,500 trabajadores directos y más de 7,200
entre directos e indirectos.
«La fuerza de ventas de Kola Real visita en nuestro país 220 mil puntos
de venta dos veces por semana. Es una cifra notable. Todo esto ha
servido para incrementar en el Perú el consumo per cápita de 19 litros
anuales a 51 litros en los últimos seis años», agrega el catedrático.
De esa forma, esta empresa puede decir que ha ayudado de manera
considerable a la masificación del consumo de gaseosas. Y lo mismo puede
decir del segmento de aguas de mesa. Su marca Cielo, que en la
actualidad detenta el 40% del total de las ventas (habiendo dejado atrás
a las tradicionales San Luis y San Antonio), ha permitido incrementar
los volúmenes totales comercializados.
«Otro de los factores que resaltan en esta organización es la velocidad
del cambio en el manejo de la gestión. Los Añaños son muy veloces en sus
decisiones y en su implementación. Además han sabido apoyarse en una
estrategia que combina costos y ampliación del mercado. Se trata de una
familia que, por otro lado, se ha capacitado. Uno de sus miembros,
incluso, es egresado de nuestra facultad: Álvaro Añaños», finaliza
Valera.
Un ejemplo
¿Puede ser replicado el éxito de Kola Real por otras empresas peruanas?
A decir de Rolando Arellano, esto ya se está dando, con la entrada de
Preco en los supermercados, además de la experiencia de Metro, también
el desarrollo de Roky’s y Norky’s, las cadenas de restaurantes de pollo
a la brasa. En las aguas embotelladas todas las gaseosas tipo B se
encuentran ahí también y vamos a ver la misma figura en prendas de
vestir y en electrodomésticos.
«Se trata de un ordenamiento natural de lo que debería haber sido desde
el comienzo. Todas nuestras empresas han vivido siempre en base a la
crema de la sociedad (el segmento de más altos ingresos), pero ningún
país puede vivir sólo con el 30% de su mercado. Lo que ha existido
durante años es el crecimiento del sector informal, del cual nos
quejábamos, pero por gusto porque al final las empresas informales se
dirigían a un segmento que nunca habíamos atendido.
En el caso de Kola Real, se trata del abanderado de la conquista del mercado nacional», sentencia el presidente de la Sociedad Peruana de Marketing.
Uno de los factores más importantes en este papel de Kola Real es la
extracción provinciana de la familia propietaria, los Añaños. «Ellos no
tuvieron que pasar por el proceso de descubrir el gran mercado de los C
y D, porque ellos provienen de allí. Ellos conocen el Perú propiamente
dicho», afirma David Blanc, de la Escuela de Postgrado de la USIL.
«Mientras que los gerentes de las empresas tradicionales hablan de ‘esa
gente’, ellos hablan de ‘nosotros’. Así de simple»Venezuela y Ecuador
Tal como se ha señalado, más allá del éxito en el Perú, la expansión de
Kola Real a nivel internacional ha sido impresionante. En 1999 el grupo
ingresó a Venezuela, atraído por el tamaño de ese mercado (tres veces
más grande que el peruano), la existencia de hábitos de consumo
similares a los del Perú, y (un dato clave) el hecho de que sólo el 3%
del mercado se comercializaba en envases PET (plástico).
«Todo esto nos dio señales de que había una gran oportunidad y que valía
la pena explotar Venezuela. Levantamos una planta en la localidad de
Valencia, por una decisión de costos del terreno, pero ahora tenemos 19
centros de distribución y contamos con cobertura a nivel nacional.
Detentamos el 17% del mercado total», señala Roy Morris.
Los formatos que actualmente maneja la planta de Venezuela son los
siguientes: KR Sabores (piña, naranja y limón, en formatos de 600 ml y
1700 ml), Big Cola (formatos de 355 ml, 600 ml, 1,700 ml y 3,100 ml), y
Agua Cielo (formatos de 355 ml, 600 ml y próximamente 2,600 ml).
El ingreso a Ecuador se dio en 2001. «Inicialmente se trató de una
proyección de nuestra planta de Sullana. Allí la marca KR tiene más del
12% de participación del mercado, incluyendo los productos Sabor de Oro
y Big Cola», señala el propio Ángel Añaños.
La primera planta se construyó en Machala, hacia el sur del país, pero
hoy ya está en funcionamiento una segunda planta, ubicada en Guayaquil.
Los factores
La empresa ha facturado alrededor de 420 millones de dólares en 2003, y
espera llegar a los 1,270 millones de dólares en 2004. De nuevo surge la
pregunta: ¿cómo una compañía familiar pudo llegar tan lejos en apenas 15
años?
Existieron factores no controlados por los Añaños: la señalada llegada
del Fenómeno de El Niño (en 1998, que incrementó la demanda por
gaseosas), los beneficios tributarios que decretó el gobierno de
Fujimori para las empresas ubicadas en la amazonía (lo que favoreció el
éxito de la planta de Bagua), el hecho de que la propia Coca-Cola, a
nivel internacional, decidiera vender sus plantas más pequeñas (lo que
permitió a los Añaños comprar la planta de Sullana y así neutralizar el
ataque que estaban recibiendo por parte de Concordia en la selva), y la
disputa entre los «grandes», Coca-Cola e Inca Kola, que permitió que
Kola Real comience a crecer sin generar mayores preocupaciones a las
marcas tradicionales.
Pero también existen los factores controlados por la empresa: el hecho
de que se trate de una marca propia (con lo que se obvia el pago del 18%
por concepto de franquicia, algo que sí tiene que pagar cualquier
embotellador de Coca-Cola), la mínima inversión realizada por concepto
de publicidad (la proporción con respecto a lo invertido por la
competencia llega a 20:1), los reducidos gastos administrativos que
exhibe la empresa (la austeridad parece ser un símbolo en sus oficinas),
la estrategia claramente orientada hacia los segmentos C y D, el
compromiso e involucramiento del personal y la apuesta de Kola Real por
el liderazgo en costos.
La cultura
El modelo de gestión, según los propios ejecutivos de Kola Real, es
simple pero efectivo. Destaca la importancia de la cultura de la
empresa, que prioriza la no burocratización, la rapidez en las acciones
(KR puede lanzar al mercado un nuevo formato en una semana, como hizo
con el envase de 3.5 litros), la creatividad, el poder de la
anticipación, el trato cordial entre su personal (una relación
profesional pero a la vez «provinciana») y la preferencia hacia la
acción frente a la conceptualización.
Una de las singularidades del grupo es su filosofía de trabajo. En todas
las comunicaciones escritas se pueden leer las tres frases siguientes:
· No buscamos culpables, buscamos soluciones.
· Está permitido equivocarse. Está prohibido no hacer nada.
· Mejoremos todos los días lo que hacemos.
En el trabajo diario y en las reglas no escritas de la empresa
destaca también la importancia de acostumbrarse a coordinar, teniendo en
cuenta que siempre se debe llegar a resultados. Existe mucha rigurosidad
hacia los planes de actividades y todo se evalúa en función a ratios
previamente seleccionados., subraya por su parte Arellano.
Los peligros
Los especialistas consultados advierten, por otro lado, los peligros que
podrían estar amenazando a una empresa de crecimiento tan vertiginoso
como Kola Real.
El primero de ellos se refiere al tipo de administración, básicamente
familiar, que ha tenido el grupo. «Los dueños trabajan en función del
crecimiento del patrimonio familiar. Es casi como una pyme.
Ellos se sacrifican sin ningún problema, pero cuando el crecimiento hace necesaria la llegada de profesionales independientes, en ese momento la empresa debe dar un salto importante», advierte Rolando Arellano.
De alguna forma, por ejemplo, ese peligro ha comenzado a desaparecer en el caso de la familia Wong, propietaria de las conocidas Tiendas Wong, en nuestro país. «Siempre existe la posibilidad de caer en problemas de soberbia o parálisis paradigmática. El punto más difícil de las organizaciones no se ubica cuando están emergiendo, sino cuando llegan a la cúspide.
Espero que en el caso de Kola Real las estrategias no lleguen nunca a convertirse en anteojeras», señala por su parte César Ferradas. Una observación que merece tomarse en cuenta es realizada finalmente por Arellano: «Creo que el éxito de la familia Añaños es loable, pero se debe tener cuidado en la forma en que lo han logrado, en el sentido de que ha sido una manera muy artesanal, poco estructurada, basada en olfato.
Como académico no creo que todavía puedan constituir un ejemplo empresarial propiamente dicho; desde el punto de vista de la lógica estructural siguen siendo una empresa informal grande.
Creo que vamos a tener que aplaudirlos en el momento en que se cree una forma de administración más estable».Los planes.Pero más allá de las observaciones, Kola Real continúa creciendo. En México se tiene previsto implementar una nueva planta en la región del norte (país en el que se espera conquistar el 10% del share en los próximos cinco años), pero los planes de Ajegroup (como ya ha comenzado a llamarse la corporación) son, qué duda cabe, mucho más ambiciosos. Y ahora se apunta hacia nuevos mercados: Costa Rica, República Dominicana y el gigantesco Brasil (información no corroborada por la empresa).
En las mentes de los Añaños, sin embargo, destaca el gran
objetivo empresarial de la familia: comenzar a conquistar el propio
mercado norteamericano, aprovechando inicialmente la fuerte presencia
latina en la región sur del país del Tío Sam. Es que para este grupo de
emprendedores ayacuchanos el límite lo pone sólo la propia voluntad.
Kola Real en The Economist La poco atractiva planta de Kola Real pasa
fácilmente desapercibida. Alejada, en un desconocido parque industrial
en las afueras de Puebla, justo al este de la ciudad de México.
En términos de fabricación, Puebla suele hacer las cosas a gran
escala: la gigante planta de Volkswagen domina la economía de la ciudad.
Kola Real puede ser pequeña en comparación, pero el desafío que enfrenta
es tan grande como cualquier reto que la enorme fabrica de autos haya
contemplado jamás. Kola Real intenta consolidarse en el más lucrativo y
fuerte mercado de bebidas en el mundo. Ya ha saboreado inclusive un
temprano éxito. Pero, ¿podrá este buen comienzo perdurar frente a las
combinadas fuerzas de Coca-Cola y Pepsi? La empresa peruana, Kola Real,
fue fundada hace 15 años.
Luego de tener un considerable éxito en casa y expandirse hacia Ecuador
y Venezuela, la compañía se trazó como objetivo a México. La razón es
muy simple. De acuerdo a Canadean, compañía de investigación del mercado
de bebidas, los mexicanos consumen 101 litros de cola por poblador al
año, ligeramente inferior al consumo de los americanos, 113 litros.
El pasado año, el ingreso de Kola Real con su nuevo producto «Big
Cola», realmente representó una batalla entre David y Goliat. El pequeño
advenedizo considera que tiene una estrategia ganadora. Carlos Añaños
Jerí, jefe de operaciones de la bebida en México y uno de los hermanos
que maneja el negocio familiar, señala que antes que su firma entre en
el mercado, una botella equivalente de cola costaba un dólar en los
Estados Unidos y un dólar con 40 centavos en México, un país más pobre.
«Esto me pareció una gran oportunidad: lanzar un producto similar a un
precio más cómodo», señala. Tomado de The Economist, edición del 11 de
octubre de 2003.
David Suárez Aportado por: Miya Alamo miyakisnaarrobayahoo.es
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