Buscamos la aceptación de los clientes, y si bien el rechazo nunca es
una respuesta adecuada, es posible manejarlo de manera positiva.
En realidad el problema no es el rechazo, sino la manera en que lo
interpretamos.
Si dejamos de verlo como una temida pesadilla, y tomamos el rechazo como
parte necesaria de un proceso exitoso de venta, la reacción será más
positiva y tendrá nuevas alternativas para mantener el liderazgo de la
comunicación y lograr que el cliente diga “SI”.
Realmente no es lógico escuchar las mismas objeciones una y otra vez y
no saber cómo responderlas y superarlas. No hay razones para no estar
preparado. Luego de algunos meses en cualquier ramo de la industria un
vendedor ha escuchado ya la mayoría de las objeciones que escuchará una
y otra vez por el resto de sus días.
Sin objeciones, los vendedores se quedarían sin trabajo. En lugar de una
fuerza de ventas, las empresas o instituciones tendrían una persona o
una computadora recibiendo pedidos de compradores convencidos.
Pero... qué son las objeciones?
Algunas objeciones son sólo respuestas automáticas reflejas o
simplemente actitudes que los clientes han sido condicionados o
programados para decir a los vendedores.
Cosas como “Sólo estoy mirando” o “Qué descuento me puede hacer?” o
“Cuál es su mejor precio?” (cuando aún ni siquiera ha analizado
seriamente el producto ni su propuesta), o “No quiero que usted pierda
su tiempo porque sencillamente no voy a comprar nada hoy”.
La experiencia nos demuestra que normalmente estas objeciones son
simplemente fantasmas, y son realmente ciertas. En ocasiones son
verdaderos intentos para sacártelos a ti de encima.
Recuerda, ¿porque tú también eres consumidor, no?, que la mayoría de los
clientes han sido tratados de manera desconsiderada por otros vendedores
y piensan que deben protegerse de cualquier vendedor que se les acerque.
Algunas objeciones son directamente mentiras, como “necesito hablarlo
primero con “el alto mando” (entiéndase esposa) o “No puedo tomar
ninguna decisión hasta que ocurra “x” cosa”, o “Es que no tienen el
color que estoy buscando”. Tenemos que recordar que estas son mentiras
auto defensivas que no debemos tomar como algo personal, sino
comprenderlas y desbaratarlas.
Muchas veces el cliente está listo para comprar y simplemente siente
temor ante la alternativa de tomar una decisión inmediata. En la mayoría
de los casos si los temores de el cliente fueran eliminados, compraría
en el acto, así de simple.
Otras objeciones no significan necesariamente “no”, simplemente
significan “no todavía”, son simplemente pedidos de mayor información.
Una pobre determinación de las necesidades de un cliente, un abordaje
demasiado rápido y presionante, o un nivel bajo de empatía en la
comunicación, creará en el cliente la necesidad de apartarse de nosotros
o crearse más tiempo, cosa que expresará en la forma de una objeción.
Necesitamos brindar a nuestros clientes suficiente información
relevante, sólo la suficiente y precisa información. Debemos enfocarnos
en la información sustancial que apunta a las necesidades y deseos del
cliente, expresándolos en la forma en que nuestro cliente desea
comunicarse, y vendiéndole, de la manera en que él compra, las ventajas
que construyen el valor de nuestra oferta, de manera que los beneficios
de tener nuestro producto o servicio superen ampliamente la inversión
necesaria para tenerlo.
Aclarando las objeciones
A menudo las objeciones que se expresan, no representan en verdad las
dudas y temores que subyacen en la mente de los clientes. En algunos
casos, los mismos clientes no están seguros acerca de la naturaleza de
sus objeciones, o tal vez simplemente no han podido expresar verbalmente
sus dudas y temores de manera que el vendedor pudiera comprenderlas
plenamente.
También es posible que el cliente sienta temor de formularle su
verdadera objeción, ya sea por pudor, o por sentir que pudiera ser
descortés contigo, por lo que produce un filtro entre lo que en realidad
piensa y lo que te dice. Algunos ejemplos de objeciones encubiertas
podrían ser: tú le caes mal al cliente, el cliente no confía en tu
empresa, el cliente es un deudor moroso que no dispone de crédito, en
fin.
El vendedor debe contar con la mayor certeza posible de que la objeción
a la que está respondiendo es de hecho la objeción real del cliente. De
otra manera las respuestas del vendedor no tendrán efecto positivo
alguno, y se habrá perdido la oportunidad de aprender qué es lo que
realmente está molestando al cliente.
Si no descubres el problema real, más tarde, cuando el cliente diga
“no”, no sabrás por qué. Debes cancelar todas las objeciones, o
reducirlas a solo una antes de empezar tu presentación de ventas.
No deberías dejar de intentar vender mientras el cliente te esté
formulando objeciones o si le estás ofreciendo señales de compra. Si
percibes un lenguaje no verbal negativo, tal vez necesites comenzar a
preguntar más preguntas, o bien, pactar un nuevo encuentro o cita.
A veces el cliente te presentará más de una objeción o inquietud. Si
ante cada una tu te vas a poner a responder, a hacer preguntas, y a
aplicar distintas técnicas, se puede pasar la vida tratando de
convencerlo y convertirse en un verdadero pesado (el cliente). La
experiencia te ayudará a distinguir entre las objeciones que hay que
responder inmediatamente, y aquellas que simplemente puedes dejar pasar.
No, no, no... ¡SI!
Un “NO” en boca de un cliente, no es una respuesta definitiva, es sólo
una parte del proceso que lleva hasta un “SI”.
Las personas a veces sienten miedo de tomar una decisión, y entonces te
dicen “NO”, aún cuando realmente quieran lo que tu le estás vendiendo.
Habrás visto esto muchas veces cuando una persona te dice que “NO” en un
primer momento, y más tarde parece cambiar de pronto de opinión y te
dice “SI”.
Estás en un problema si sencillamente se te das por vencido y abandonas
este proceso demasiado pronto. Lo que debes hacer es seguir vendiendo lo
suficiente hasta tanto superes el temor natural del cliente a tomar una
decisión.
El cliente promedio presentará objeciones o nos dirá “no” un promedio de
4 a 7 veces. Esto significa que nosotros, como vendedores ¿cuántas veces
tendremos que intentar concretar la venta? Sí, es correcto, tenemos que
pedirle que compre entre 5 a 8 oportunidades distintas antes que el
cliente esté en condiciones de mirarnos a los ojos, decirnos que “no” y
realmente querer decir que “no”.
El vendedor promedio teme el rechazo o a la frustración y sólo conoce
dos técnicas de cierre de ventas. Los gerentes de ventas normalmente no
son mucho mejores que eso. Conocen en promedio cuatro estrategias de
cierre.
No hay nada que funcione todo el tiempo y no hay una sola cosa que
funcione para todos. Es por eso que es importante tener al menos siete
estrategias alternativas o distintas maneras de abordar cada una de las
más comunes objeciones o situaciones que encontramos con frecuencia.
Imagina una carrera de Fórmula 1 donde un corredor que ha liderado toda
la carrera de punta a punta abandona de pronto en la última vuelta a
pocos metros de la línea de llegada de la meta.
Si estás hablando con un cliente que tiene un patrón de comportamientos
de 6 respuestas “NO”, y te detienes en el quinto “NO” , te has quedado a
un solo “NO” de distancia de lograr cerrar la venta.
Enseñando a los clientes a decir ¡SI!
Si puedes lograr que el cliente establezca desde el comienzo de la
conversación contigo el hábito de decir SI a una serie de preguntas, y
logra mantener esta conducta de respuestas afirmativas a lo largo de
toda tu presentación, cuando llegue el momento de la pregunta que define
la venta, el resultado será predecible con un alto grado de certeza.
Este proceso también te permite determinar si estás yendo en la
dirección correcta, y dando en el blanco de la real necesidad del
cliente.
Por ejemplo, en la venta de seguros de retiro, el vendedor puede estar
concentrándose en la capacidad de su producto, de generar recursos
adicionales en abundancia por la alta rentabilidad de las inversiones de
riesgo en mercados emergentes, cuando en realidad el cliente está
buscando una protección sólida y segura que le permita conservar
intactos sus ahorros con el paso de los años y vivir una vejez sin
sobresaltos. Esto puede hacer una gran diferencia en el cierre de la
venta si no has respondido a la pregunta tácita que el cliente nunca ha
formulado. Obviamente el cliente no encontrará en tu producto una
solución plena a su necesidad. Lo peor del caso es que el cliente nunca
te va a decir esto, sino que simplemente seguirá buscando en otra parte
algo que encaje mejor con sus necesidades reales.
Se necesita ser un atento receptor de todo lo que te diga el cliente, y
hacer una presentación como si fuera un traje a la medida, con pausas en
puntos específicos para permitir que el cliente hable.
Estructurar tu presentación de venta para que no sólo demuestres los
beneficios del producto o servicio, sino que también incluya una serie
de preguntas que probablemente producirán un “SI” como respuesta.
En los cursos y clases siempre digo que las ventas son como jugar baraja
o jugar fútbol, porque por cada “rey” o “gol” que él te mande, tú dale
dos “ases” y dos “goles” con eso le “ganas”, es decir, que por cada
objeción que te dé el cliente, tu dale dos beneficios y así tendrás el
cierre de la venta. También pongo el ejemplo del águila, el ave más
audaz y hermosa del planeta, cuando pone en la mira a su presa, se lanza
directamente a ella, y con sus filosas garras la atrapa para no dejarla
escapar jamás. En las ventas es algo parecido, debemos ser “agresivos”
en el sentido de que cuando ponemos al cliente en la mira, no debemos
dejar de ponerle las “garras” del producto, cuando nos diga algún “SI”
es la señal para “devorarlo” con el cierre de la venta.
Un ejemplo del desarrollo de este proceso:
“Sr. López, algo muy importante de este auto es la capacidad de la
cabina para absorber y resistir impactos, lo que ante un posible choque
significa que la carrocería puede deformarse pero el interior se
mantendrá intacto, resguardando la seguridad tanto del conductor como de
los acompañantes” (y aquí viene su pregunta SI): “Creo que esto le dará
a usted una gran tranquilidad al saber que su familia va a viajar con
usted mucho más segura en su nuevo auto... no es cierto?”
Y continuas con otra característica/ventaja/beneficio, y luego dices:
“Sr. López, ¿Usted siente que esto es un beneficio real para usted y su
familia?
Ahora tienes ya al cliente en el hábito de responder SI a tus preguntas.
Cuando llegas al momento adecuado de tu presentación, se hace más
sencillo para ti decir:
“Entonces Sr. López ¿le parece que este es el auto que estaba buscando?”
Cuando responda SI, simplemente restará completar los papeles de venta
del auto.
Por supuesto, la otra cara de este ejemplo es cuando el Sr. López dice
“NO”.
No te desesperes cuando esto ocurra. Significa que has omitido algo en
tu sondeo de necesidades/deseos/temores del cliente, por lo que tienes
que, sin perder el tiempo ni perder la calma considerar los pasos que
has dado y las cosas que has dicho y escuchado. Algo se ha perdido que
puede ser encontrado.
Debes conseguir que el Sr. López te ayude. Para hacer esto simplemente
vas a hacerle una nueva pregunta. Cuando él conteste, usted va a decir
con otras palabras las ventajas y beneficios, o va a explicarlas con
mayor detalle. Este proceso también le da la oportunidad de asegurarse
que conoces la real motivación primordial de compra del cliente.
Ejemplo:
Formulas la pregunta al Sr. López. Él responde “NO”.
Estableces un franco y directo contacto visual y le dices: “Realmente
piensa eso? (pausa) ¿Por qué?. Ahora has reorientado la conversación
hacia el Sr. López, y le has dado la oportunidad de que te diga qué es
lo que verdaderamente tiene en mente. Escúchelo cuidadosamente para
estar seguro de entender su respuesta porque va a utilizarla para
replantear o explicar mejor su punto y seguir liderando el proceso hacia
el SI.
“¿Entonces usted considera que esta característica exclusiva de este
modelo no sería para usted un beneficio que le agregue valor
porque.......?
en este momento utilizas tu excelente conocimiento del producto para
explicarle de qué modo esa característica va a satisfacer
específicamente su necesidad. Luego dirás:
“entonces qué le parece esto ahora?”. Si él contesta: “bien” o una
respuesta similar, continuas con tu presentación o directamente vas al
cierre. Si sigue manifestando desacuerdo, vuelves con: “¿En serio?”
(pausa) ¿Por qué?” y repite el proceso hasta que llegue al centro de la
verdadera objeción real, y entonces estará en condiciones de resolverla.
Toma la objeción como una pregunta
Cuando el cliente manifieste una objeción, considera que te está
pidiendo más información.
Si tomas la objeción “su precio es muy alto” como un ataque, tu
tendencia natural será defender tu precio. Esto instala a ti y al
cliente en una relación de atacante/defensor, donde será muy difícil
construir confianza y respeto.
Sin embargo, si transformas mentalmente esta objeción en una pregunta,
esto los pone a ambos en una relación cliente/asesor, que es una
posición que te permite un mayor liderazgo de la situación.
Supongamos que el cliente dice: “El precio es muy alto”, puedes inferir
que en realidad está preguntando “¿Por qué sus precios son más altos que
los de sus competidores?”. Con esta manera de pensar, puedes decirle
porqué son más altos tus precios, sin ponerse a la defensiva.
Cliente: “Mi presupuesto de este año ya está agotado”.
Vendedor: “Lo que usted se está preguntando es ¿esto vale el esfuerzo de
modificar mi presupuesto?, esa es la verdadera pregunta, ¿no es cierto?”
Adelántate y desactiva las objeciones más importantes
Si sientes que el cliente tiene algunas razones para no usar tu producto
o servicio que aún no ha manifestado, simplemente pregúntale de qué se
trata. Una vez que él responda, le preguntas si esa es la única razón
por la que no se decide a hacer la compra.
Si él dice “NO”, le sigues preguntando hasta que todas sus objeciones
hayan sido planteadas.
Si él contesta que esa es la única objeción, puedes preguntarle si en el
caso de que pudieras solucionar esa objeción y darle una respuesta
satisfactoria él compraría. Esta es una pregunta donde necesitas un “SI”
como respuesta para poder continuar. Una vez que logras el “si”, el
cliente asume el compromiso de comprar si eliminas esa objeción. Ahora
puedes enfocar tu presentación de ventas en ese punto, y una vez que lo
hayas quitado de en medio, tendrás la venta.
Vendedor: “¿Podría usted decirme cuál es la razón por la que no me está
comprando?”
Cliente: (manifiesta su razón)
Vendedor: “¿Esa es la única razón?”
Cliente: “SI”
Vendedor: “Entonces, si... (elimina la objeción)... ¿usted me
compraría?”
Cliente: “SI”
Es importante lograr que el cliente responda “si” a esta última
pregunta, porque indica un compromiso de compra.
Si el cliente no responde que “SI”, pregúntele lo siguiente:
Vendedor: “¿Esa es la única razón?”
Cliente: “SI”
Vendedor: “Entonces, si... (elimina la objeción)... ¿usted lo
compraría?”
Cliente: “NO”
Vendedor: “Entonces, debe haber alguna otra razón. ¿Me podría decir cuál
es?”
Normalmente esta pregunta fuerza al cliente a exponer la objeción
central:
1.- Cliente: “No me alcanza el presupuesto”
Vendedor: “Esa es la única razón por la que no me está comprando?”
Cliente: “SI”
Vendedor: “Entonces, si les alcanzara el presupuesto ¿usted compraría?
Cliente: “SI”
2.- Cliente: “No me alcanza el presupuesto”
Vendedor: “Entonces, si les alcanzara el presupuesto ¿usted compraría?
Cliente: “NO”
Vendedor: “Entonces, debe haber alguna otra razón. ¿Me podría decir cuál
es?”
Cliente: “Ninguna”
Vendedor: “Bueno, usted dijo que no toma la decisión de comprarme porque
no le alcanza el presupuesto y sin embargo si usted tampoco me compraría
aún si su presupuesto le alcanzara, tiene que haber otra razón para que
no compre, dígame por favor cuál es, ya que tal vez pueda ayudarlo”
Cliente: “Es que necesito la aprobación del dueño para tomar la
decisión”
Como verás, hubieras ido directo a un callejón sin salida si hubieras
tomado como objeción a vencer la de “falta de presupuesto”, porque su
contacto no es en realidad el que puede tomar la decisión. Sólo
limitando las objeciones hasta enfocarte en la objeción clave y
verdadera puedes solicitar un acuerdo de compromiso para cerrar la
venta.
De otra manera estarás prestándole un pobre servicio al cliente y
estarás perdiendo el tiempo de los dos.
Elimina objeciones con preguntas
Si después de tu presentación de ventas intentas superar objeciones con
argumentos y razonamientos, podrías ganar en el terreno de las palabras,
pero aun así perder la venta.
Tu estrategia no debe ser luchar contra la objeción, sino que debes
eliminar la objeción de raíz mediante preguntas en el comienzo de la
presentación.
La fase inicial de preguntas en el proceso de ventas es habitualmente
desarrollada de manera cordial y relajada, y te permite acercarte a
lograr un buen rato con el cliente antes de que él se ponga en posición
defensiva.
Si el cliente te dice que es él quien puede tomar la decisión de compra,
por ejemplo, y que no debe consultarlo ni pedir autorización de otras
personas, no podrá luego usar esto como una excusa para no comprarte.
Muchas de las más comunes objeciones pueden ser eliminadas con el uso
apropiado de las preguntas.
Tienes que eliminar las objeciones mediante preguntas antes de que
empieces con la presentación del producto.
Vamos a ver un ejemplo de venta de actividades en un gimnasio:
Objeción: “La verdad que no tengo tiempo”
Pregunta que hubiera eliminado de raíz esta objeción:
“Dispone de 30 minutos sólo 3 veces por semana para sentirse bien y
verse más estupendo (a) el próximo verano?”
Coincide con el cliente en algún punto
Encuentra algún punto de consenso con el cliente antes de empezar a
responder una objeción. Esta es la mejor manera de amortiguar su
respuesta y presentarla como inobjetable. El cliente no va a
“dispararte” objeciones en la medida que él sepa que realmente
comprendes su problema. No estás discutiendo ni atacando tu punto de
vista, estás simplemente aportando y “bombardeandole” información
mientras mantienes intacta la auto-estima del cliente.
Cliente: “Sus tarifas son muy altas”
Vendedor: “Entiendo como se siente Sr. López. La mayoría de los clientes
han tenido esa misma sensación en un primer momento. Sin embargo una vez
que usan nuestro servicio y están convencidos de nuestro producto...”
Reformula la objeción con sus propias palabras antes de responder
Esto persigue tres propósitos:
1.- Permite que el cliente sepa que tu lo estás escuchando.
2.- Evita malos entendidos y asegura que estás respondiendo a la
pregunta correcta.
3.- Te da un poco de tiempo para pensar lo que vas a responder.
Cliente: “Yo no voy a comprar si no me hace un buen descuento”
Vendedor: “Entiendo que quiere descuento, y si considera también que los
descuentos reducirían la calidad de nuestro servicio, va a estar de
acuerdo conmigo en que.... “
Transforma la objeción en una razón para comprar
Si el vendedor puede mostrar al cliente que cualquiera que sea su
objeción es en realidad una razón para comprar, podrá desactivar
efectivamente la objeción. Cuando una persona manifiesta una objeción,
está expresando su principal razón para no comprar. Si el vendedor es
capaz de convertir esa objeción en una razón para comprar, tendrá muchas
posibilidades de lograr la venta.
Esto también le hace al cliente más difícil continuar usando objeciones,
porque la objeción que dijo se ha convertido en la razón para comprar.
Puedes utilizar esta técnica para responder prácticamente a cualquier
objeción.
Veamos algunos casos:
Cliente: “No me alcanza el dinero”
Vendedor: “Es justamente por eso que usted necesita esto. Permítame que
le explique. Nuestro producto realmente hará que usted ahorre dinero. Si
para usted el dinero es asunto importante, no puede permitirse no
comprarlo. En el mediano plazo y a lo largo de muchos años va a estar
usted literalmente ahorrando dinero si compra nuestro producto ahora”.
Cliente: “Necesito que participen otras personas de mi empresa en la
toma de la decisión”
Vendedor: “Es justamente por eso que usted necesita esto. Permítame que
le explique. La mejor manera en la que usted pueda hacer participar a
otras personas en el proceso de tomar esta decisión, es obteniendo
nuestro producto ahora. Nuestra garantía de satisfacción total incluye
un período de 10 días para que el cliente pueda poner a prueba el
producto. Todas las personas de su empresa que estén involucradas en la
toma de decisión van a poder participar”.
Cliente: “Su precio es muy alto”
Vendedor: “Es justamente por eso que usted necesita esto. Permítame que
le explique. Nuestros precios son un indicador del valor que usted
estará consiguiendo al trabajar con nuestra empresa, que es la compañía
que vende los productos de más alta calidad en esta industria. Si usted
quiere estar seguro de obtener el mejor valor a cambio de su dinero,
este es el producto”
Cliente: “Estoy muy ocupado”
Vendedor: “Es justamente por eso que usted necesita esto. Permítame que
le explique. Sé que está muy ocupado y que en esta industria el tiempo
es crítico.
Cliente: “Con esta crisis no podemos hacer inversiones de este tipo”
Vendedor: “Es justamente por eso que usted necesita esto. Permítame que
le explique. Sus competidores también enfrentan a esta crisis. Todas las
empresas en su ramo están luchando en el mismo contexto, y algunas lo
hacen mejor que otras. Nuestro objetivo es ayudarlo a usted y su empresa
a conseguir una ventaja competitiva, que con esta crisis es algo que
definitivamente le conviene hacer ahora.
Toma una hoja y haz una lista de las diferentes objeciones que recibes
constantemente. Luego escribe con tus propias palabras cuál consideras
que sería una respuesta adecuada a cada objeción utilizando como base:
“Es justamente por eso que usted necesita esto. Permítame que le
explique...”, y explica realmente porqué el cliente necesita tu producto
o servicio. Asegúrate de responder cabalmente el nudo de la objeción, y
transformarla en la razón para comprar.
Memoriza estos “guiones” o “rutinas” de venta y aplícalos hasta que
formen parte fluida de tu comunicación. Las primeras veces que uses esta
técnica no te preocupes por lo que vas a decir. Sólo comienza con “Es
justamente por eso que...”, y el resto surgirá sólo. Es cuestión de
empezar y practicar constantemente, pero recuerda también que al momento
de decirlo al cliente debe ser natural y como si fuera espontáneo, eso
le da más credibilidad en lugar de escucharse falso como los comerciales
sobre “psíquicos”.
La objeción al precio
Comencemos por decir que la mayoría de los clientes tienen, o pueden
obtener, el dinero para comprar lo que estás vendiendo. Sin embargo
tienen una objeción a su precio. Algunos consideran que el precio que
les das es muy alto, otros creen que pueden encontrar en otro lugar una
oferta de menor precio o que les brinde más valor a cambio de su dinero.
“Pero, gran parte de “mis” clientes realmente no tienen dinero para
comprar lo que yo vendo”.
Consejo: Si estás al teléfono, visitando o atrayendo muchos clientes que
realmente no tienen, o no pueden obtener, el dinero para comprar tu
producto o servicio, necesitas cambiar de mercado. Segmenta el mercado,
y concéntrate sólo en el universo de potenciales clientes que tengan un
intenso deseo o necesidad de los beneficios que ofrece tu producto o
servicio... ¡y el dinero para comprarlo!
Estrategias especificas para neutralizar las objeciones a tu precio:
1.- Pregunta al cliente: “Qué está dispuesto a dar?”
Cuando el cliente te diga que tu precio es demasiado alto, simplemente
pregúntale cuál es la suma que él pensaba gastar, y luego pregúntale qué
parte de los beneficios y el valor que le ofreces él está dispuesto a
dar para lograr ese precio.
La verdad es que nadie quiere dar nada. A veces sólo con hacer esta
pregunta tu logras que el cliente retire la objeción o que la considere.
Algo que debes tener siempre en cuenta: Nunca reduzcas el precio sin
quitar parte del valor de tu propuesta. De otra manera estarás
reconociendo que el precio que le estás pidiendo era en verdad demasiado
alto.
Tomemos algunos ejemplos más para ayudarnos con el “Sr. López”:
“Sr. López, usted como yo y como la mayoría de mis clientes quiere tres
cosas cuando invierte su dinero: el producto de mejor calidad, el mejor
servicio, y el precio más bajo. En todos estos años pude aprender que no
hay nadie que pueda ofrecer todas las tres cosas al mismo tiempo. Nadie
puede ofrecer la más alta calidad y el mejor servicio, por el menor
precio, y entonces quisiera preguntarle, a largo plazo, para estar
satisfecho, ¿Cuál de las tres está dispuesto usted a perder? ¿Alta
calidad? ¿Excelente precio? o ¿Precio más bajo?
2- Debes saber a qué se refiere el cliente.
Comúnmente el mayor problema que tienes para superar una objeción de
precio es entender cuál es su origen. ¿Es que el cliente sencillamente
no aprecia el valor de tu solución, o es que tiene una oferta
equivalente de la competencia a menor precio?. para obtener esta
información, reformula la objeción en forma de pregunta: “¿por qué
piensa que el precio es muy alto?, y el cliente te ofrecerá valiosa
información adicional.
3- Reencuadra el problema de costo del cliente
Cuando llega el momento de pagar la cuenta, los clientes pueden perder
de vista el problema que están tratando de resolver. Cuando se produzca
una objeción de precio no la validez poniéndote a la defensiva ni
pidiendo disculpas. En su lugar, reencuadra el problema del cliente,
logra el acuerdo del cliente acerca de que él quiere resolver su
problema, y vuelve a posicionar tu respuesta como la mejor respuesta
para resolver el problema.
Mantén la actitud mental adecuada
Recuerda que “NO” significa: “Explíqueme más, no estoy todavía
suficientemente convencido como para decir “SI”. No quiere decir
necesariamente “NO LO QUIERO”.
Estás en una situación de venta intentando persuadir o convencer al
cliente para que compre algo que necesita, algo que va a beneficiar al
cliente. Estás ahí prestándole un servicio.
Si el cliente manifiesta una serie de objeciones, no te enojes. Si
pareces enojado, solo conseguirás reforzar sus temores y la desconfianza
que son la causa de sus objeciones.
De la misma manera, tu lenguaje corporal, tu apariencia, tu postura, y
la manera en que hablas deben expresar de manera congruente
confiabilidad y seguridad.
La manera en que el cliente percibe a tu producto o servicio está
íntimamente relacionado con la manera en que te percibe a ti.
Uno de los problemas que nos ocasiona una interpretación negativa del
rechazo, es que generará en nosotros apatía y miedo a solicitar al
cliente que haga el pedido, lo que nos condicionará en el futuro a
reducir nuestro promedio de cierre de ventas y con ello nuestra
productividad.
La profecía auto cumplida de la apatía:
Tu piensas: “Para qué me voy a molestar en venderle a este cliente. Para
qué voy a perder tiempo diciéndole todos los beneficios que tengo para
ofrecerle si seguramente de todos modos me va a decir que no”, y
entonces simplemente le dices al cliente “Estos son los folletos, si
está interesado en algo... llámeme”. El cliente se queda solo, con la
certeza de que no puedes aportar nada para persuadirlo, y cuando no te
compra, piensas: “Yo sabía que no me iba a comprar”.
Los vendedores se enfrentan constantemente con el rechazo, y esto puede
ocasionarles una pérdida de confianza y auto-estima.
Tan pronto como empiezan a creer que no son capaces de hacer algo,
inconscientemente se comportan de manera congruente con esa creencia, de
modo que la profecía se cumple, y este resultado funciona como un
refuerzo de la creencia limitante.
Si has estado pensando “Yo no voy a poder venderle a este cliente”,
cámbialo por “Soy un vendedor preparado y confiable”, y cuando este
cliente escuche lo que tengo que decirle, va a querer comprarme”.
Como con el pensamiento positivo no alcanza, te pregunto:
¿Crees realmente ser un vendedor preparado y confiable?
Si tu respuesta es SI, excelente!.
Si la respuesta es NO, o no estás seguro: ¿Qué es lo que puedes comenzar
a hacer ahora mismo para desarrollar tus conocimientos en tus productos
y en el mercado, y tus habilidades de comunicación y persuasión?
Si asumes que todo a va resultarte demasiado fácil y que no tienes nada
por aprender y mejorar, cada NO que recibas va a ser un verdadero golpe
inesperado, una rápida refutación de tu seguridad, o simplemente ¡le
echarás la culpa al cliente por no comprarte!
Di a ti mismo “Esto puede ser un poco difícil, pero voy a poner mi mejor
esfuerzo para hacer lo correcto y lo voy a lograr”. Entonces, si no
alcanzas la meta propuesta en un primer intento, como sabías que no iba
a ser fácil, puedes volver a intentar modificando tu conducta en lo
necesario para lograr un SI.
Te preguntarás si esto funciona siempre. No, no funciona siempre. Pero
funciona lo suficiente como para ayudarte a vender mucho más. No te
preocupes por las pocas veces en que no funcionará, y recuerda que no se
trata del rechazo, sino que lo que cuenta es la manera en que reaccionas
ante el rechazo.
Al rey y máximo ídolo del fútbol Pelé en el mejor momento de su carrera
alguien le dijo: “La verdad es que usted tiene mucha suerte” a lo que
Pelé contestó: “Si señor, pero ¿sabe una cosa? Cuanto más practico...
¡más suerte tengo!”
Estas técnicas no te garantizan que vayas a lograr vender siempre a
todas las personas, pero ciertamente si te van a ayudar a aumentar tus
ventas y la satisfacción de tus clientes.
Debes conocer tu producto o servicio, entender al cliente, y cuanto más
practiques... ¡más suerte tendrás!
Bibliografía
Nieves, Felipe. Telemarketing, una profesión. Ed HiTEK. México.
Nieves, Felipe. Motivación y Actitud de Servicio. Ed HiTek. México.
Parker, Peter, Ventas maduras, Clientes inocentes. Ed Universo. México.
Felipe Nieves Cruz Consultor y Capacitador de Telemarketing y Ventas en Empresas de Outsourcing en México. Estudié Contaduría y Administración en la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Nacional Autónoma de México (U.N.A.M.). He trabajado en empresas de Servicio y Telemarketing. felipenc9arrobahotmail.com -
Acerca de GestioPolis
Participar en la comunidad
Derechos de Autor
GestioPolis es la primera comunidad de conocimiento en negocios de Hispanoamérica
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web
GestioPolis.com
© 2008 Carlos López
| Hazte miembro de GestioPolis |
|
Y Descarga 11 eBooks
GRATIS |