“El mejor libro sobre mercadotecnia, a nuestro entender, no es obra de
un profesor de Harvard, tampoco de algún colaborador distinguido de la
General Motors…es el que escribió en 1832 un general prusiano en sus
días de retiro Karl von Clausewitz titulado “Sobre la guerra” que
describe los principios estratégicos observados en todas las guerras
triunfales..”. Ries-Trout.
Entre los clásicos militares a los que han acudido especialistas de
temas gerenciales para encontrar enseñanzas que puedan aplicarse en los
negocios, uno de los más “consultados” es Clausewitz, en la obra clásica
que se menciona en la cita anterior.
Al Ries y Jack Trout, autores de algunos “best-sellers” sobre temas de
mercadotecnia, lo utilizan profusamente en su libro “La Guerra de la
Mercadotecnia” que, a pesar de tener dos décadas de publicado, mantiene
su interés. Ries-Trout fundamentan la conveniencia de acudir a
Clausewitz en lo siguiente:
“Actualmente, la naturaleza de la mercadotecnia no es servir al cliente,
sino burlar, flanquear y poner fuera de combate al competidor. En
resumen, es una guerra donde el enemigo es la competencia y el cliente,
el territorio que se debe ganar..”. Más adelante se lamentan de que “…
los cientos de definiciones que existen del concepto mercadotecnia casi
nunca mencionan la palabra competencia…”.
Por su interés y actualidad, a continuación se presenta un resumen de
algunos de los principios y estrategias de Clausewitz que toman estos
autores, y sus posibles enseñanzas para el marketing:
-El principio de la fuerza
Clausewitz: “El mayor número de tropas debe entrar en acción en el punto
decisivo.
Enseñanzas. Cuando dos compañías avanzan cabeza con cabeza, se aplica el
mismo principio. Dios favorece a la que tiene la fuerza de ventas más
grande.
Ries-Trout se preguntan “¿Acaso no hay futuro para el pequeño
competidor?”.
Se responden “por supuesto que sí”, para lo cual acuden a una
cita de Napoleón “El arte de la guerra con un ejército de menor número
consiste en tener siempre fuerzas más numerosas que el enemigo en el
punto que va a ser atacado, o defendido”. Esto es el equivalente de las
estrategias recomendadas a las empresas pequeñas, atacar nichos de
mercado que, por su volumen u otras razones, no interesan, o no pueden
atenderse por las grandes empresas.
-Superioridad de la defensa
Clausewitz. La forma defensiva de la guerra es en sí más fuerte que la
ofensiva. Para que una fuerza atacante triunfe, debe tener una
superioridad de, por lo menos, tres a uno en el punto de ataque.
Enseñanzas. Arrebatar el negocio a un competidor establecido, casi
siempre, es más difícil que obtener un negocio de un cliente en
perspectiva, no comprometido previamente. Según Ries-Trout, el mayor
error que los expertos en mercadotecnia cometen es dejar de apreciar la
fuerza de una posición defensiva.
-La naturaleza del campo de batalla
Clausewitz. Por la forma de la posición de nuestro adversario es que
podemos sacar conclusiones en cuanto a sus proyectos y, por ende, actuar
de acuerdo con estos.
Enseñanzas. Haciendo un símil con la guerra, Ries-Trout, plantean que
las colinas son las posiciones más fuertes, son las que ocupan los
líderes. En la industria del automóvil, esta posición la ocupaba la Ford,
pero la General Motors “desmoró la montaña”. La “estrategia de
segmentación” es un arma buena para atacar la “montaña” del líder,
concluyen estos autores.
-La guerra de la mercadotecnia a la defensiva
Interpretando las “enseñanzas” de Clausewitiz, Ries-Trout, plantean que
los principios de la guerra de la mercadotecnia a la defensiva son tres:
1-Sólo el líder del mercado tiene la opción de jugar a la defensiva
Para estos autores no es así, pues “casi todas las compañías se
consideran líderes en algún aspecto”, región, segmento de mercado, etc.
Pero, las compañías no crean líderes, quienes los crean son los
consumidores. Hay que tener claro en qué podemos proponernos ser
líderes, estar convencidos de esto, antes de salir a convencer a los
demás. Un general de mercadotecnia eficiente debe tener una visión clara
de la situación real, de manera que pueda conducirse según la realidad.
“Hay que engañar al enemigo, nunca a uno mismo”, concluyen.
2-La mejor estrategia defensiva es el coraje de atacarse uno mismo
La manera mas productiva de reforzar uno su posición es atacándola
constantemente, plantean Ries-Trout. Uno fortalece su posición al
introducir nuevos productos o servicios que hagan obsoletos los
existentes. La competencia lucha sin parar tratando de ponerse al día.
Un blanco en movimiento es más difícil de acertar que si se mantiene
fijo.
3-Los movimientos enérgicos de la competencia siempre deben ser
bloqueados
Si un líder pierde la oportunidad de atacarse a si mismo, casi siempre
se recupera al copiar el movimiento de la competencia. No obstante, el
líder debe contraatacar en forma rápida, antes de que el atacante
consiga establecerse. Muchos no lo hacen por orgullo o, todavía peor,
critican el desarrollo del competidor hasta que es demasiado tarde para
salvar la situación. Una estrategia eficaz para los líderes es mantener
“algo en reserva”, para tener capacidad de respuesta ante un ataque de
competidores. “El número de reservas nuevas es siempre el punto
principal considerado por ambos comandantes”, plantea Clausewitz.
-La guerra de la mercadotecnia a la ofensiva
Según Ries-Trout, las estrategias ofensivas y defensivas están tan
estrechamente relacionadas que es difícil separarlas. Consideran que los
líderes deben librar una lucha a la defensiva, mientras que la lucha a
la ofensiva atañe a las empresas que ocupan el segundo o tercer sitio en
un sector determinado. De ahí la importancia de preguntarse
constantemente ¿qué posición tenemos en el mercado?, antes de aplicar
cualquier estrategia. Para este tipo de “guerra” proponen tres
“principios ofensivos” que pueden resumirse en lo siguiente:
1-La principal consideración es la fuerza de la posición del líder
Lo que una compañía No. 2 o 3 debe hacer es orientarse hacia lo que hace
el líder: el producto del líder, su fuerza de ventas, sus precios, sus
mecanismos de distribución. No importa qué tan fuerte sea una compañía
No.2 en cierta categoría o atributo, ya que no podrá ganar si esto
constituyera el punto fuerte del líder, que es dueño de una posición en
la mente del cliente en perspectiva. Es necesario enfocarse hacia el
enemigo y no hacia uno mismo. Deben mirar al líder y preguntarse “¿cómo
puedo disminuir su acción en el mercado?”, proponen Ries-Trout.
2-Hallar una debilidad en el punto fuerte del líder y atacarlo
Algunas veces los líderes tienen puntos débiles que, quizás pasen por
alto, los consideran insignificantes o los olvidan por completo. Avis,
que renta autos, se anunciaba “Rente en Avis. La línea de espera en
nuestro mostrador es más corta”. A Hertz, la compañía mas grande de
arrendamiento de autos, le es difícil competir con esta estrategia. Su
alto volumen de ventas les ocasiona problemas en el área de atención.
Aquiles tenía un tendón que lo llevó a la ruina, concluyen Ries-Trout.
3-El ataque deberá lanzarse hacia un frente tan reducido como sea
posible
Atacar, de preferencia, con un solo producto, sugieren Ries-Trout. La
“línea
completa” es un lujo que sólo los líderes pueden darse. Esta es un área
donde los expertos en mercadotecnia tienen mucho que aprender de la
milicia. Durante la II Guerra Mundial, los ataques ofensivos fueron
lanzados hacia un frente sumamente reducido, algunas veces se
concentraron en una sola carretera. Sólo cuando se abría una brecha, las
fuerzas atacantes se dispersaban en forma lateral para ocupar el
territorio.
-Principios de la guerra de flanqueo
Para la mayoría de los directores de mercadotecnia, la ofensiva y la
defensiva son estrategias naturales. El líder defiende, los demás
atacan. En ese caso ¿qué hay de nuevo?, la guerra por los flancos. El
flanqueo es la manera más novedosa de pelear una guerra de
mercadotecnia, plantean Ries-Trout. Para este tipo de “guerra de
mercadotecnia” proponen tres principios.
1-Un movimiento de flanqueo adecuado debe efectuarse dentro de un área
no disputada
Un movimiento de flanqueo no requiere necesariamente un producto nuevo,
diferente a cualquier cosa existente en el mercado. Sin embargo, debe
poseer cierto elemento de novedad o exclusividad, para que el cliente en
perspectiva lo ubique dentro de una nueva categoría. La Digital
Equipment flanqueó a la IBM con una computadora pequeña, que los
clientes colocaron en una nueva categoría llamada “microcomputadora”,
opuesta a la “macrocomputadora” de IBM.
El éxito de un ataque de flanqueo depende de la capacidad para
crear y mantener una categoría separada. La teoría tradicional de
mercadotecnia designará a este acercamiento segmentación, la búsqueda de
segmentos o nichos.
2-La sorpresa táctica tiene que ser un elemento importante del plan
Los movimientos de flanqueo más exitosos son los totalmente inesperados.
Cuando mayor es la sorpresa, más tiempo le lleva al líder reaccionar y
tratar de recuperarse. La sorpresa también suele desmoralizar a la
competencia. Desafortunadamente, muchas veces los ataques por los
flancos se ven minimizados con acciones de “mercados en prueba” y con el
exceso de investigación, lo que descubre la estrategia a la competencia,
plantean Ries-Trout.
3-La persecución es tan crítica como el ataque mismo
“Sin persecución- señala Clausewitz- ninguna victoria puede tener gran
efecto”. Sin embargo, son demasiadas las compañías que desisten después
de haber estado al frente, comentan Ries-Trout. Muchas compañías no
saben manejar el éxito, emplean sus recursos disponibles para la
mercadotecnia para tratar de recuperarse de errores estratégicos
anteriores.
Mucho tiempo y esfuerzo se emplea protegiendo productos y
mercados obsoletos, con lo cual se descuida el reforzamiento del éxito.
Es importante emplear el peso que se tenga en la mercadotecnia para
hacer despegar un nuevo producto, antes de que el líder pueda cubrirse.
¿Y si no se tienen los recursos para hacer un ataque de flanqueo
exitoso?. Quizá no convendría lanzar un ataque de flanqueo en primera
instancia, sino emprender una guerra de guerrillas, proponen Ries-Trout.
-Principios de la guerra de guerrillas en la mercadotecnia
Según Ries-Trout “Desde China hasta Cuba y Vietnam la historia muestra
el poder del movimiento de guerrillas”. También en los negocios, la
guerrilla posee una serie de ventajas tácticas que permite a la pequeña
empresa prosperar en tierra de gigantes. Para este tipo de “guerra”
proponen tres principios que pueden resumirse en lo siguiente:
1-Hallar un segmento de mercado lo suficientemente pequeño para
defenderlo
Podría ser pequeño geográficamente, en volumen, o en algún otro aspecto
difícil de atacar por una compañía mayor.
La geografía es la forma tradicional de lograr este objetivo. En una
ciudad o pueblo pequeño es común encontrar una tienda departamental más
grande que la Sears, un restaurant más grade que McDonald, un hotel más
grande que Holiday Inn. El detallista local adapta la mercancía, los
alimentos o los servicios ofrecidos a los gustos locales.
2-No importa lo próspero que se llegue a ser, no hay que actuar como el
líder
El día que la compañía “guerrillera” ordene una limosuosina para el
Presidente del Consejo, empieza a derrumbarse. En una gran empresa, la
mitad de los empleados proporcionan servicios a otros. Algunos empleados
pasan años sin toparse con un cliente o ver un vendedor de la
competencia.
Las guerrillas deben explotar esta debilidad y colocar la mayor
cantidad de su personal en la línea principal de batalla; deben resistir
la tentación de integrar organigramas formales, descripciones de puestos
y otros atavíos de grandes organizaciones. La guerrilla reducida no sólo
tiene mas fuerzas en la batalla misma, sino que también pueden responder
más rápido a los cambios en el mercado, plantean Ries-Trout.
3-Estar preparado para retirarse apresuradamente ante la noticia de
último momento
Una empresa (igual que una guerrillla) que huye sigue viviendo para
luchar en otra ocasión. Ries-Trout, dicen que este consejo lo obtuvieron
de páginas escritas por Ernesto “Che” Guevara; no vacilar en abandonar
una posición o un producto si la batalla se vuelve contra uno.
Aquí es donde la ventaja de ser flexible y tener una organización
reducida se pueden aprovechar. Una compañía pequeña puede cambiar las
cosas con más rapidez y eficiencia, concluyen.
Ries-Trout concluyen su análisis de las “enseñanzas” de Clausewitz
comentando algunas “guerras” en sectores industriales específicos, como
la “guerra de las colas”, las cervezas, las hamburguesas, y las
computadoras concluyendo con las condiciones que debe tener “el general
de la mercadotecnia”, entre las que señalan que debe ser: flexible,
tener valor, ser intrépido, conocer los hechos, y conocer las reglas.
Dr. C. Alexis Codina Jiménez. (Ph.D.). Profesor Titular. Centro de Estudios de Técnicas de Dirección (CETED) de la Facultad de Contabilidad y Finanzas de la Universidad de La Habana. acodinaarrobabancounion.com.bo -
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