¿Te has preguntado alguna vez por qué cierto material publicitario crea
excitación y genera ventas mientras que otro no logra pagar lo que
invertiste en crearlo? ¿Cuáles son las características que hacen que tu
material escrito sea más eficaz?
Para generar ventas, tu publicidad debe:
1) Llamar la atención de tus posibles clientes.
2) Enfocarse en tu cliente.
3) Enfatizar los beneficios que el producto les ofrece.
4) Distinguirte de la competencia.
5) Probar lo que prometes.
6) Establecer tu credibilidad.
7) Mostrar claramente que el producto o servicio vale más de lo que el
cliente va a pagar por él.
8) Cerrar pidiéndole al cliente que actúe de inmediato para que no
pierda esta oportunidad.
Estos ocho elementos no tienen que presentarse en igual proporción.
Dependiendo del producto o servicio, algunos serán dominantes mientras
que otros quedarán subordinados.
Tomemos la industria farmacéutica como ejemplo. Compañías como Pfizer o
Bayer tienen una reputación bien establecida y pueden mostrar un gran
récord creando buenos productos. De modo que estas compañías son muy
fuertes en los elementos cinco y seis (probar lo que prometen y
establecer su credibilidad).
Una compañía pequeña o una nueva, por otro lado, sin el mismo récord ni
reputación no pueden emplear estos elementos como los dominantes de su
publicidad. Podrían, en cambio, usar los elementos tres (los beneficios
que el producto le ofrece a los clientes) o quizás cuatro (distinguir el
producto basándose en una nueva tecnología que aún no está al alcance de
sus competidores).
Cada producto o servicio tiene sus fortalezas y debilidades. Las
fortalezas deben ser enfatizadas y las debilidades presentadas de forma
tal que no afecten a las ventas negativamente.
Está de más decir que los ocho elementos deben estar presentes en algún
grado o la publicidad no funcionará.
Veamos estos ocho elementos en mayor detalle, junto a algunos útiles
ejemplos:
1) Llamar la atención:
Si tu material publicitario no logra llamar la atención, será ignorado o
descartado. El mensaje que tan cuidadosamente has construido no será
leído, tus ventas no se incrementarán ni tu inversión se recuperará.
Hay muchas maneras de ganar la atención. Por ejemplo: Recientemente,
un aviso a página completa en un periódico anunciaba: “Comenzando ahora
mismo… Por $1 a la semana, los neoyorkinos mayores de 50 pueden tener
seguro de salud… ¡Garantizado!”.
El precio, un dólar a la semana, por acceso a un seguro de salud,
despierta la curiosidad del lector y le hace leer el resto...
especialmente ¡si vive en Nueva York y tiene más de 50 años!
2) Enfocarse en tu cliente:
Tu material publicitario debe enfocarse en lo que tu cliente necesita,
en lo que desea alcanzar o en el problema que quiere resolver. Tu
producto o servicio es secundario. Su valor dependerá única y
exclusivamente de que pueda ayudar a tu cliente a alcanzar alguno de sus
sueños, a resolver algún problema o a satisfacer alguna necesidad.
Por ejemplo, en lugar de escribir: “Finalmente en el mercado nuestro
nuevo programa de salud para la pequeña empresa...”,
es más eficaz: “¡Finalmente tú puedes reducir los exorbitantes costos de
los seguros de salud que amenazan con sacar a tu negocio del negocio!
3) Enfatizar los beneficios que el producto le ofrece a tus clientes.
Recuerda que tus clientes no desean saber lo que es o lo que hace tu
producto ni cómo lo hace. Lo que a ellos realmente les interesa es cómo
les puede ayudar a alcanzar los beneficios que desean, como, por
ejemplo, ahorrar tiempo o dinero, incrementar sus ingresos, ser más
feliz, lucir o sentirse mejor, etcétera.
Por ejemplo, un brochure que promociona a una firma de trabajadores
temporales le explica a sus potenciales clientes las ventajas de
contratar trabajadores temporales en lugar de incrementar su nómina con
empleados a los que se les debe pagar... ¡incluso cuando no hay
suficiente trabajo!
4) Distinguirte de la competencia.
Los clientes tienen hoy en día más opciones que nunca. De manera que
para cerrar ventas, tu material debe reforzar la idea de que tu producto
es diferente. Por ejemplo: un cliente que entra a un supermercado puede
escoger entre múltiples tipos de cereales. Para diferenciarse, Crispix
se mercadea como el único cereal que se mantiene crujiente aun en la
leche.
5) Probar lo que prometes:
En el elemento anterior tu publicidad dice ser diferente, en el número
tres habla de los beneficios que obtendrá el comprador. Pero éstas son
promesas hechas por quien mercadea el producto o servicio. Si dices que
tu producto es el mejor y no lo pruebas, los clientes no te creerán.
Por ejemplo, si tienes un servicio de reclamos médicos, debes decir
cuánto dinero has logrado que tus clientes reciban de los seguros, qué
porcentaje de lo reclamado has logrado recuperar y cómo se compara ese
resultado con la media nacional.
6) Establecer tu credibilidad.
Aunque no sea su principal preocupación, tus clientes siempre se
preguntarán “¿Quién eres tú?”. Ellos desean saber si tu compañía
realmente puede fabricar, instalar y mantener el producto que van a
comprar.
Tus credenciales pueden incluir los años que llevas operando, el
número de empleados, las ganancias anuales, recomendaciones de clientes
satisfechos o de asociaciones, los resultados recolectados por agencias
independientes, la cobertura en los medios de comunicación, los recursos
financieros o tecnológicos, etcétera.
7) Mostrar claramente que el producto o servicio vale más de lo que el
cliente va a pagar por él.
No basta con convencer a tu cliente de que tienes un gran producto o un
servicio superior, también debes convencerlo de que el valor que ofrece
excede el precio que debe pagar. ¿Por qué debe comprar tu producto y no
uno más económico? Cerrar pidiéndole al cliente que actué de inmediato
para no perder esta
oportunidad.
Tu material de mercadeo debe lograr que tu cliente potencial cambie de
opinión, actitud, creencias, planes de compra o preferencias de marca.
Logrado esto, debe pedirle al cliente que actúe: dile que llame para
solicitar más información o para reservar el producto, que envíe el
cupón por correo o que visite tu website, etcétera.
Debe quedar muy claro lo que esperas que el cliente haga o, de otra
manera, pocas personas contestarán.
Ahora toma un resaltador e identifica en tus promociones los lugares en
que estés usando los elementos que se mencionan en este artículo.
Y recuerda: ¡la magia no está en las palabras, sino en las ideas que
comunican!
Antonio Navas Experto en influenciar el bolsillo de tus clientes a través de las palabras que venden. Visítanos hoy en www.mercadeobrillante.com para aprender más estrategias. Aportado por: Diana Fontanez Presidenta Diana Fontanez, CEO y fundadora de MercadeoBrillante.com, es una dinámica empresaria y editora de su esperado boletín semanal de estrategias de mercadeo, ventas y promoción para el crecimiento de tu negocio. www.mercadeobrillante.com-
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