|
Nº |
Tipo
de fraude |
Porcentaje
del total |
|
1 |
Fraudes
por quiebra |
0,19% |
|
2 |
Soborno |
7,18% |
|
3 |
Fraudes
informáticos |
0,23% |
|
4 |
Fraudes
a consumidores |
50,26% |
|
5 |
Cheques
y tarjetas de crédito |
2,64% |
|
6 |
Malversación |
7,18% |
|
7 |
Hurtos |
9,57% |
|
8 |
Receptación
(de artículos robados) |
8,37% |
|
9 |
Fraudes
en seguros |
4,79% |
|
10 |
Fraude
y falsificación de valores |
9,57% |
|
|
|
100,00% |
|
Estilo
de dirección |
Buenos
controles |
Controles
insatisfactorios |
|
Estilo
de dirección y prácticas de personal claros |
TIPO
1
Fraude
improbable |
TIPO 2
Fraude
posible |
|
Dirección
débil o poco recta y prácticas de personal deficientes |
TIPO 3
Fraude
probable |
TIPO
4
Fraude
inevitable |
Ello implica reducir las necesidades económicas y sicológicas, así
como las justificaciones morales, incrementando al mismo tiempo las
posibilidades de detección del fraude. Las contramedidas son tan
interdependientes como lo son los factores causales.
Siempre debe tenerse en cuenta al establecer un sistema preventivo, la
necesidad de un equilibrio entre la flexibilidad de las operaciones
empresariales, los costos y las defensas que se adopten. Si los
controles son demasiados estrictos, se interrumpen las actividades y los
empleados pierden interés.
Si, por el contrario, dichos controles son demasiados laxos,
serán fácilmente superados por los delincuentes. El equilibrio entre
prevención y restricción es difícil y casi imposible a menos que los
controles preventivos estén concebidos creativa y eficazmente, como así
también respaldados por otras medidas.
Las defensas, deben estratificarse y obligar al delincuente a seguir una
línea de conducta ilegal, para la que no exista una explicación que le
haga inocente. Ello ha de ser obvio para toda aquella persona que tenga
en mente la comisión de un fraude contra la empresa.
La regla fundamental a aplicar es: “primero, piensa como un ladrón para
determinar las oportunidades y, de tal forma idear los controles que lo
disuadan”.
La seguridad cotidiana funciona sólo si los controles se hacen respetar
por sí mismos o si los empleados perciben debidamente:
§ los riesgos de las áreas en las que trabajan;
§ cuáles son los objetivos en materia de seguridad de parte de la
empresa;
§ lo que se espera de ellos;
§ la suficiencia y coherencia de los controles; y
§ que los incumplimientos han de ser sancionados.
El punto de partida es siempre establecer una clara política en materia
organizacional. La alta dirección fija la configuración de la ética y
estilo de la empresa. De tal forma, si los propios directivos dejan de
comportarse con honradez o toleran tipos inaceptables de comportamiento,
los empleados encontrarán, sea cual fuere su rango, mayores razones o
posibilidades de justificar sus infracciones.
La política de seguridad ha de ser fijada por los directivos y debe
hacerse extensiva a toda la organización. Dicha política ha de fijar una
clara asignación de responsabilidades.
Los puntos o aspectos a tener debidamente en consideración comprenden:
§ La selección de personal.
§ La protección de la información.
§ Contratación de seguro por riesgo de infidelidad.
§ Planificación de emergencias.
§ Establecimiento de seguridad física.
§ Implementación de un eficaz sistema de control contable.
§ Fijación de responsabilidades claramente establecidas.
§ Rotación y separación de tareas.
§ Información y confirmación de terceros.
§ Defensa contra los falseamientos comerciales, personales y físicos.
§ Establecimiento de un Sistema de Protección de Activos.
Conclusiones
No tomar debidamente en consideración los riesgos de fraude, constituye
a no dudarlo uno de los mayores riesgos. Significa literalmente
exponerse a la ambición y malos deseos tanto de internos como de
externos a la organización. La empresa que no presta atención a los
riesgos de ilícitos, corre el riesgo de sufrir cuantiosas pérdidas. Al
igual que las pérdidas por falencias de calidad y bajos niveles de
productividad, las mismas se agrupan entre los costos ocultos, aquellos
no percibidos.
Una errónea gestión del riesgo en materia delictiva y consecuentemente
en la gestión preventiva traerá tarde o temprano grandes dolores de
cabeza a la empresa y muy especialmente a sus directivos.
Es por ello que la mejor forma de limitar los riesgos e incrementar al
mismo tiempo la rentabilidad de la empresa es estableciendo un eficaz y
eficiente sistema de detección y prevención de fraudes, lo que da en
llamarse sistema antifraudes.
De igual forma que en los sistemas de mejora continua, reducción de
costos y mejora de calidad, el éxito del sistema antifraude depende
plenamente del compromiso de los directivos.
Bibliografía
Corporate Fraud – Michael Comer – McGraw Hill Book Company (UK) Limited
– 1987
Fraude, el enemigo que ............. Revista Mercado – Junio de 2006 –
Páginas: 80-87
Los Doce Ceros – Mauricio Lefcovich – www.gestiopolis.com - 2005
Dr. Mauricio Lefcovich - Consultor en Administración de Operaciones y Estrategia de Negocios. Especialista en Calidad, Productividad, Mejora Continua, Reducción de Costos y Satisfacción del Consumidor. E-mail: mlefcovicharrobahotmail.com
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