El problema de la naturaleza del valor y de los valores como componentes
específicos del conocimiento científico se ha convertido hoy en día en
un tema obligado de reflexión y debate en el pensamiento filosófico
contemporáneo (1).
El triunfo revolucionario propició que se revelaran los mejores valores
de nuestra sociedad y en especial en el campo de la salud, al pasar de
una medicina puramente curativa a una medicina preventiva, de una
medicina con carácter mercantil,
a una con accesibilidad para todos y con atención y servicios
gratuitos; se promovió la formación de profesionales con alto sentido
del humanismo y el internacionalismo.
Para llevar a cabo estas transformaciones se requería de directivos con
características y valores tales, que fueran capaces de conducir el
proyecto revolucionario que sitúa al hombre como centro de su política
social y económica.
La esencia de ese prototipo de dirigente fue enunciada por el Comandante
Ernesto ¨Che¨ Guevara cuándo se preguntó: ¿Qué es un cuadro?
Y manifestó: ¨
Debemos decir que, un cuadro es un individuo que ha alcanzado el suficiente desarrollo político como para poder interpretar las grandes directivas emanadas del poder central, hacerlas suyas y transmitirlas como orientación a la masa, percibiendo además las manifestaciones que ésta haga de sus deseos y sus motivaciones más íntimas.
Es un individuo de disciplina ideológica y administrativa, que conoce y practica el centralismo democrático y sabe valorar las contradicciones existentes en el método para aprovechar al máximo sus múltiples facetas;
que sabe practicar en la producción el principio de la discusión colectiva y decisión y responsabilidad únicas, cuya fidelidad está probada y cuyo valor físico y moral se ha desarrollado al compás de su desarrollo ideológico, de tal manera que está dispuesto siempre a afrontar cualquier debate y a responder hasta con su vida de la buena marcha de la Revolución.
Es, además, un individuo con capacidad de análisis propio, lo
que le permite tomar las decisiones necesarias y practicar la iniciativa
creadora de modo que no choque con la disciplina. ¨ (2)
El proceso de desarrollo de estos valores durante el periodo
revolucionario ha sido tan fuerte y profundo que, incluso en las
difíciles condiciones de la crisis de los años 90, la población conservó
su capacidad de dar sentido a su cotidianidad, manteniendo la
incorporación activa y comprometida a la producción y los servicios que
como la salud y la educación desde el punto de vista material,
resultaron fuertemente dañados.
En consecuencia con la naturaleza del proceso revolucionario estos
sectores, han recibido prioridad por parte del Estado limitando así, las
afectaciones y acentuando la importancia que representan para mantener
el bienestar social y las conquistas alcanzadas en la calidad de vida,
cultura, conocimientos y valores de la población.
Mientras tanto, en el entorno universal, la última década del siglo XX
se caracterizó por lo que se ha dado a conocer como ¨ la crisis de los
valores ¨ (morales, estéticos, políticos, religiosos, etc.) que se
consideraban eternos e inamovibles(3).
La necesidad de dar respuesta efectiva a los servicios de salud en medio
del denominado periodo especial, confirió a los directivos de las
instituciones de salud, nuevas oportunidades, auténticos retos e
importantes responsabilidades de todo orden que han tenido que enfrentar
con voluntad, decisión y por sobre todas las cosas con respeto a los
valores más auténticos del ser humano.
Ello requería de un proceso de formación en el cual la apropiación de
los instrumentos y técnicas de dirección ocupaban un lugar central a los
efectos de alcanzar la racionalidad, coherencia y equidad en los
servicios de salud en medio de las dificultades materiales Esto ha
constituido una paradoja que solo los valores humanos de los que son
portadores el personal de la salud ha permitido encarar.
En este empeño, el ejercicio del liderazgo se constituye en factor
determinante para la revelación de esos valores. De ahí que este trabajo
tiene como propósito, reflexionar acerca de ese ejercicio en la relación
entre directivos y colaboradores (trabajadores) sobre la base de valores
compartidos en las organizaciones de Salud Pública en Cuba.
DESARROLLO:
Al asumir la dirección de un departamento o cualquier otro nivel de
dirección de salud, muchos no piensan que la tarea principal consiste en
conducir a los trabajadores hacia objetivos de la organización,
(liderazgo) de tal manera que les interese y se motiven por lo que están
haciendo.
Para alcanzar estos propósitos, es preciso lograr una efectiva
comunicación entre directivos y el resto de los trabajadores en calidad
de verdaderos colaboradores.
Otro elemento que se incorpora de manera natural y que constituye un
reto para los directivos de la salud pública en el país es el de
consolidar valores compartidos en las instituciones de salud
fundamentando una cultura organizacional que responda a las estrategias
y necesidades actuales de la salud pública, de los trabajadores del
sector y de la población del área de salud que atiende.
El liderazgo efectivo se vale de una eficaz comunicación.
Durante mucho tiempo, el ejercicio de la dirección ha sido visto
linealmente como una relación entre directivo y subordinados, relación
(sujeto - objeto) donde el subordinado es un mero ejecutor, en el mejor
de los casos, de tareas impuestas, solicitadas, trazadas por el
directivo de forma unilateral.
Los más avanzados estilos de dirección, transitan por una nueva relación
entre el directivo y los trabajadores. Esta relación se enmarca en
transformar al subordinado en colaborador, en una relación compleja
(sujeto – sujeto).
La primera excluye una verdadera comunicación en las relaciones
laborales, la segunda da la posibilidad de una nueva relación que
transforma al directivo en líder, al subordinado en colaborador y a
ambos trabajando sobre objetivos comunes y valores compartidos.
Al respecto, Idalberto Chiavenato (1993), destaca que “Liderazgo es la
influencia interpersonal ejercida en una situación, dirigida a través
del proceso de comunicación humana a la consecución de uno o diversos
objetivos específicos” (4).
Jurguer Habermans, filósofo alemán de la Escuela de Frankfurt, en sus
estudios sobre ética comunicativa, muy a propósito de la que debe de
existir entre el líder y sus colaboradores, plantea en síntesis que ésta
debe de fundamentarse en tres importantes momentos: La comunicación, la
cual se desarrolla mediante el dialogo y la reflexión, o el consenso y
finalmente la legitimación, momentos estos últimos dónde se revelan los
valores.
Su punto de partida no es la conciencia moral (faktum de Kant) sino el
hecho de la comunicación. Proceso en el cuál, hablante y oyente
comparten implícitamente nociones morales y se presuponen las bases de
un comportamiento justo y correcto(5). De esta forma, toda comunicación
aspira al entendimiento y a “ponerse de acuerdo”.
“En conflictos insuperables, los individuos pueden comprometerse a
participar en el discurso, que sería aquella situación en la que el
conflicto se solucionaría por el mejor argumento, excluyendo la coacción
(amenazas) y el engaño. En el discurso la fuerza del argumento vale más
que el argumento de la fuerza.” (Ibidem)
El discurso debe ocurrir en una situación ideal en la que todos
participan libremente y sin el obstáculo de la coacción. Todos podrían
intervenir, y todos podrían argumentar, criticar y justificar.
Habrá simetría e igualdad entre los participantes. Si alguno de estos
rasgos no se da, podría decirse que el acuerdo no es válido. En el
discurso deben participar todos los que se puedan ver afectados por las
decisiones que se tomen en el mismo, de forma que se garantice la
presencia de todos los intereses.
Miguel Santa Olalla en sus estudios sobre ética comunicativa plantea que
para Habermans “el que expresa un punto de vista moral está suponiendo
que expresa algo universalmente válido”. La universalidad se logra en el
diálogo, en el discurso, y está implícita en la comunicación.
El que usa el lenguaje, lo hace con afán de universalidad y eso no puede ignorarse. “Querer hablar” es aceptar la simetría y la ausencia de represión. El principio de universalidad sería similar al imperativo categórico y se formula así:
“únicamente pueden aspirar a la validez aquellas normas que consiguen
o pueden conseguir la aprobación de todos los participantes en cuanto
participantes de todo discurso práctico.” “Toda norma válida habría de
poder encontrar el asentimiento de todos los afectados si estos
participasen en un discurso práctico”.
Los argumentos filosóficos de Habermans sobre la comunicación apuntan de
manera racional en que el liderazgo puede ser más efectivo en la
revelación de valores institucionales en la medida en que se aplique una
comunicación efectiva y universalizada
Importantes autores en sus definiciones sobre liderazgo resaltan la
importancia de la influencia que ejerce el líder sobre el grupo y su
poder comunicativo. S.P,Roobins (1996) define al liderazgo como la
capacidad de influencia en un grupo para que se consiga las metas
organizacionales.(7) Por su parte, H. Koontz y H. Weihrich (1994)
definen el liderazgo como el arte o proceso de influir en las personas
para que se esfuercen, de buen grado y con entusiasmo, en la consecución
de las metas del grupo(8).
Otros como James MC Gregor D. reconocen que el liderazgo es cuestión de
valores. “El liderazgo moral se refiere a los valores y requiere que se
ofrezca a los seguidores suficiente información sobre las alternativas
para que, cuando llegue el momento de responder a la propuesta del
líder, puedan elegir con inteligencia.” (9)
Puede observarse que elementos comunes a estas definiciones son el
realce de los aspectos morales y de la influencia ejercida mediante la
comunicación. Lograrlo es un proceso y Robbins (1987) reconoce tres
etapas en la evolución del liderazgo en el ámbito empresarial y
personal(10).
Nótese que cada etapa constituye un paso ascendente en el proceso de
transformación de directivo a líder.
Etapa 1. Liderazgo Natural. (Prevalece el carácter directivo)
Esta etapa tiene entre sus principales aspectos, que el líder da
prioridad a sus intereses personales y estos coinciden con los de la
empresa (unidad de acción), centraliza las decisiones (coherencia de
esfuerzos, grupo no maduro) y actúa intuitivamente (inicialmente
resultados rápidos y satisfactorios).
La organización es personalizada (basada en capacidades específicas de
colaboradores, es difícil una sustitución). La comunicación es
descendente (inicialmente efectiva, luego incomunicación) y el control
se realiza por inspección personal (limitado por el desconocimiento del
líder sobre el procedimiento de algunas actividades).
Etapa 2. De transformación.
Los miembros del equipo conocen el trabajo y han asimilado los objetivos
de la empresa (madurez). Se dispone de información básica para
planificar y controlar el trabajo y el líder puede delegar funciones y
autoridad decisoria, ejerciendo el control necesario.
De no ser así, aparece la insatisfacción del personal, prolifera en la
organización estructuras muy complejas, la comunicación es lenta y poco
flexible. La burocratización es exagerada y proliferan las reglas, todo
se consulta.
Etapa 3. Gerencia Profesional
Esta etapa da prioridad a los intereses del grupo, hay coincidencia
entre los objetivos individuales y los de la institución.
El líder, se ocupa fundamentalmente de las tareas gerenciales,
planifica, organiza, dirige y controla sobre aquellas tareas técnicas,
no hace el trabajo de los subalternos, descentraliza la autoridad e
identifica cuáles decisiones o funciones puede delegar. Mantiene una
organización racional agrupando el trabajo de forma coherente y lo
asigna según preferencias.
El flujo de la comunicación se realiza en todos los sentidos.
Se controla por excepción, fijando estándares de rendimiento al grupo,
que puede tomar decisiones, es decir, máximo control con mínimo
esfuerzo.
Estas etapas muestran que si bien un líder no se ¨produce¨ existen
diferentes momentos, comportamientos o actitudes que lo caracterizan,
destacan y lo diferencian de un directivo. Son ellos, la interacción con
el colectivo, el trabajo en equipo, visión fija en el logro y la
coincidencia de objetivos e intereses particulares (individuales) y
generales (instituciones y sociedad).
De esta forma, aunque el liderazgo guarda una gran relación con las
actividades administrativas, el concepto de liderazgo no es igual al de
administración. Warren Bennis, al escribir sobre el liderazgo, a efecto
de exagerar la diferencia, ha dicho que la mayor parte de las
organizaciones están sobre administradas y sublidereadas. En la
actualidad, se aprecia más a los gerentes que también tiene habilidades
de líderes. (11)
A mi juicio, la visión que tienen en general los trabajadores de su jefe
es que ordenan, mandan, deciden, dicen lo que se debe hacer, imponen
criterios, distribuyen el trabajo, controlan y supervisan las tareas.
Destinados a resolver problemas de contingencia y a cumplir con las
tareas de los organismos superiores, limitan así su poder resolutivo y
autoridad debido a que muchas de las posibles soluciones y la decisión,
están centralizados por los propios emisores.
Sin embargo, la preocupación de los directivos y mando a todos los
niveles de dirección, debería estar centrada en crear una imagen tal,
que sus subordinados lo catalogaran como un colaborador más, orientador,
que escucha de su gente, generador de confianza; aceptado naturalmente
por el grupo, buen comunicador, persona que apoya y ayuda y que
transmite seguridad.
El líder, es el respaldo del equipo, el que potencia a las personas para
que desarrollen sus inquietudes, iniciativas y creatividad. Fomenta la
responsabilidad, el espíritu de equipo, el desarrollo personal, y,
especialmente, es el artesano de la creación de un espíritu de
pertenencia que une a los colaboradores para decidir las medidas a tomar
Coincido con Fiedler al considerar la relación entre el líder y los
trabajadores la más importante desde el punto de vista del líder, ya que
es probable que el poder otorgado por el puesto y la estructura de las
tareas se hallen en gran medida bajo control de la empresa. Esta
dimensión tiene que ver con el grado en el que los miembros del grupo se
sienten satisfechos con el líder, confíen en él y estén dispuestos a
seguirlo(12).
De acuerdo a lo señalado es evidente que los líderes, preveén el futuro,
inspiran a los miembros de la organización, trazan la ruta que se
seguirá y deben crear las condiciones necesarias para que se revelen los
más altos valores.
Es por ello que considero imprescindible conceptualizar valoración,
valores y valores compartidos precisando su importancia en el proceso de
liderazgo y en la participación y compromisos de dirigentes y
colaboradores en el logro de los objetivos propuestos por la
organización.
Valoración, Valores y Valores Compartidos. Resultado final de un
liderazgo de éxito.
Por valoración se comprende el reflejo subjetivo en la conciencia del
hombre de la significación que para él poseen los objetos y fenómenos de
la realidad.
El valor debe de ser entendido como la significación socialmente
positiva de estos mismos objetos y fenómenos que son objetos de
valoración.
Como puede apreciarse, según Fabelo, la diferencia esencial entre estos
conceptos consiste en el carácter predominantemente subjetivo de la
valoración, como parte importante de la conciencia humana y de la
naturaleza objetiva del valor (13).
La valoración en forma ¨ pura ¨ no existe, se interpreta con el
conocimiento, con las emociones y experiencias del sujeto.
Para Carlos Marx, el nexo entre el objeto y el sujeto, presupone el
papel activo y practico del sujeto, su acción diferenciada e
históricamente determinada. (14).
De lo que no hay dudas es que cualquier valor cobra sentido solo en
relación con el hombre, su vida, su salud, su educación, su bienestar,
así como con la satisfacción de sus necesidades materiales y
espirituales.
Desde el enfoque materialista dialéctico del desarrollo humano, los
valores expresan el ser de las cosas, objetos, relaciones para el
hombre. Y el significado que adquiere está en correspondencia con las
necesidades sociales e individuales.
Zaira Rodríguez al referirse a los valores expresó: “Los valores son
determinaciones sociales de los objetos y fenómenos del mundo
circundante que ponen de manifiesto su significado positivo para el
hombre y la sociedad” (15).
“Los valores parten de las necesidades materiales y espirituales. En
dependencia que estas necesidades sean satisfechas o no y de su
importancia para él, el hombre le atribuye significado y esto implica
valoración.”
Fernando Rey dice “que los valores no existen como abstracción fuera del
individuo, quienes en su condición de sujeto son simultáneamente,
portadores de su configuración subjetiva en la personalidad y
conductores intencional de su expresión”
“Para el sujeto los valores son contenidos portadores de un sentido
subjetivo, de lo que se deriva su componente emocional, que los define
como motivos de la expresión individual.”
“Estos descansan en una configuración de elementos dinámicos,
constituidos a través del compromiso emocional y la expresión de
necesidades diferentes estructuradas en la historia individual del
sujeto.”(16)
Los valores se configuran en el proceso de socialización de la persona,
aludiendo a las necesidades que se van desarrollando en sus diversas
relaciones y se producen a través de la comunicación entre individuos en
las distintas esferas de la vida.
Por lo tanto, tienen una determinación social. Toda sociedad expresa un
conjunto de valores declarados, lo que corresponde a su organización
político social y a las formas ideológicas en que se representa.
La lógica del desarrollo de los valores sociales es inseparable de los
valores individuales, pues aquellos que no aparezcan configurados en la
persona, dejan de serlo en la práctica y se convierten en formal y
vacío, presente solamente en el discurso oficial, pero sin ningún
sentido para el comportamiento del grupo.
Comparto el criterio de que toda sociedad, institución, comunidad ó
grupo humano, expresa un conjunto de valores declarados que constituyen
el tipo de motivación que definen las formas en que nos implicamos en
los distintos sistemas de relaciones de los cuales formamos partes.
Valores Institucionales o compartidos.
Encontramos en profesores y dirigentes incluyendo en este último grupo a
políticos, desconocimiento y dudas sobre este tema. Algunos
erróneamente, cuándo se habla de valores institucionales los asemejan
con la suma de valores individuales de todo aquel que trabaja en la
institución, o con valores de tipo productivo, laboral, económico o de
resultados incluso con valores sociales y políticos de manera aislada y
exclusiva.
Milton Rokeach, profesor de la Universidad de Michigan, refiriéndose a
valores considera que los valores compartidos son convicciones o
creencias estables en el tiempo de que un determinado modo o conducta o
una finalidad existencial es personal o socialmente preferible a su modo
opuesto de conducta o finalidad existencial. (17)
Compartir lo que se quiere alcanzar es lograr el compromiso de todos. Se
trata de que los Valores se vean reflejados en la Misión, y sea el
fundamento para el logro de la Visión.
Según Jorge Yarce, los líderes más notables confirman que su éxito se ha
basado en los valores que han profesado y procurado infundir a todos en
su organización, independientemente de que dichos valores estén
definidos o no corporativamente junto a la misión y a la visión. El
papel de los valores en la dirección de una institución es
definitivo(18).
La pregunta lógica es cómo hacerlos efectivos de modo que se traduzcan
en una fuerza que impulse a la institución de forma eficiente hacia el
logro de sus metas, y a las personas a su realización profesional y
personal.
Precisamente se trata de demostrar que los valores son practicables,
productores de beneficios para la empresa, para la persona y para el
medio social.
Para convertir los valores en una ventaja de la institución hace falta,
entre otras cosas: Propiciar el desarrollo de los individuos a través de
su ejercicio personal, aprender a aplicarlos en el trabajo profesional,
generar un sentido de compromiso y pertenencia basado en la
participación y crear una cultura de calidad, servicio, compromiso,
respeto, justicia y equidad.
Hay que elaborar estrategias de desarrollo humano y organizacional que
tiendan a crear una cultura basada en valores. No basta con tenerlos
definidos o fijarlos en los murales. Es indispensable verlos convertidos
en hábitos operativos arraigados en la gente, para que de verdad puedan
ser una ventaja competitiva.
Se trata de ver quién logra que su servicio o su producto sea mayormente
fruto de la vivencia auténtica de valores que hacen a las personas más
productivas, como la creatividad, la innovación, la responsabilidad, la
iniciativa, la sinergia del trabajo en equipo y el liderazgo compartido
y participativo. La fuerza desencadenante de la vivencia organizada de
los valores, es que se convierta en una realidad sólida.
Es oportuno señalar que para consolidar y revelar valores
institucionales, el líder y sus trabajadores deben concebir a su
organización como un sistema orgánico y vivo, relacionado con su
entorno, manteniendo su identidad, con su estructura coporea y sus
movimientos en la forma que adopte su función organizadora.
Su cerebro se identifica en la dirección, el motor, en la
participación, el compromiso y en la comunicación entre el directivo y
los colaboradores.
Cada organización tiene su misión o razón de existencia social, sus
aspiraciones, su finalidad y su visión de futuro.
Esta razón conduce a que para cada institución, se manifiesten valores
propios, condicionados por factores internos y externos, consolidados
por el nivel de participación, la pertinencia y el compromiso de
directivos y trabajadores en su formulación, expresándose en las
actitudes y comportamiento que se asume para cumplir con la finalidad de
la organización, teniendo como principal fortaleza individual y
colectiva precisamente los propios valores.
Los valores pues, sustentan la motivación e impulsan las expectativas de
desempeño mucho más allá de trabajar sólo con base en la tarea. Se
convierten en fuente vital de supervivencia y de creación de futuro. Son
accesibles a todos, con capacidad para arraigar en todos, si existe una
política permanente de promoverlos y de formar multiplicadores de
valores en toda la organización.
Los valores se convierten en clara ventaja si fortalecen la motivación,
el rendimiento y la retribución. Hay valores que enlazan con los motivos
externos o extrínsecos del trabajo (ganar un salario, acabar las cosas
bien, etc.).
Otros tienen que ver con los motivos internos o intrínsecos
referidos a la satisfacción (autoestima, desarrollo personal) y hay
valores trascendentes, referidos a los otros, a la proyección social
(servir, resolver necesidades sociales, solidaridad, ayuda a los
semejantes).
Cuando en una organización se promueven valores en todos los niveles y
actividades, se incorporan los valores como foco de la actividad
directiva, y se centra el desarrollo humano de su gente en lograr que
vivan y practiquen los valores en el día a día, se configura lo que se
denomina actualmente como Gerencia Por Valores (GPV), una filosofía de
la dirección que viene tomando fuerza en esta década y es asumida por
los más importantes líderes.
El Sistema Nacional de Salud reclama de lideres y trabajadores
compartiendo valores institucionales.
El sector de la salud pública en Cuba, ha trabajado permanentemente en
la educación sobre la base de valores desde la formación de su recursos
humanos en las universidades médicas y politécnicos de la salud.
En el código de ética y en los diferentes planes de estudios del
pregrado y el posgrado, se exponen los valores básicos que deben poseer
los egresados.
En el personal de la salud se han fortalecido valores tales como:
ü El patriotismo.
ü El humanismo.
ü El internacionalismo.
ü El amor por la profesión.
ü La consagración al trabajo.
ü La ética en su relación con el paciente.
ü El afán por la superación.
Podemos encontrar diferentes criterios al respecto, pero el autor
considera estos como los más arraigados en el personal de la salud, dado
que sostuvieron el peso de la crisis económica que atravesó el país
durante el llamado período especial.
En estas circunstancias no es menos conocido que se produce en la
sociedad una alteración en la escala de valores y se revelan antivalores
en la población. El sector de la salud, no estuvo ajeno a tales
acontecimientos, sin embargo, estos valores que anteriormente
mencionamos, sirvieron de sostén a los logros y al esfuerzo realizado
por la dirección del país, así, como al prestigio internacional
alcanzado por la salud pública cubana.
Los médicos, estomatólogos, enfermeras, técnicos y trabajadores de la
salud se esforzaron en condiciones de crisis y mantuvieron los servicios
a la población, lo que indudablemente demuestra amor por la Patria y
consagración al trabajo.
Los trabajadores de la salud mantuvieron una relación adecuada con los
pacientes, el cumplimiento de las guardias médicas y estomatológicas y
su disposición de brindar colaboración a otros países.
Otros valores sufrieron un proceso de deterioro total o parcial en las
instituciones de salud.
v Calidad de los servicios.
v El sentido de pertenencia a sus instituciones.
v La disciplina laboral.
v La estimulación a los prestadores.
v La atención integral al paciente..
v El liderazgo.
v Aparecieron elementos de corrupción en un grupo inconsciente de
personas, que se aprovechan de las carencias de la población.
Es una necesidad y además un reto para directivos y trabajadores de la
salud el rescate de estos valores.
Estamos en condiciones de revelarlos como valores
institucionales compartidos, comprometiendo a todos, incorporándolos
como convicciones positivas y estables en su subjetividad y hacerlos
efectivos en su desempeño diario; en el trabajo cualquiera sea, ya que
de lograrlo se contribuye al buen funcionamiento de la organización y al
logro de los objetivos que resulten para el bienestar de la institución,
de los pacientes y de los prestadores.
Sin embargo; existen factores internos y externos que de no utilizarse
correctamente o no integrarse a los principales objetivos de la
organización, limitan el desarrollo del directivo en su intención de
lograr consolidar valores en el colectivo.
Ø La acción conjunta entre la dirección, el sindicato, el partido y la
Unión de Jóvenes Comunista es un elemento muy importante para cohesionar
a todos por una finalidad.
Ø La autoridad en los directivos.
Ø Tener en cuenta el ¨ traje a la medida ¨ evitando así la
centralización exagerada al trazar las metas, tareas y objetivos por los
organismos superiores sin los criterios de los que tienen que llevarlas
a efecto y las particularidades de cada institución.
Otro problema que afecta al directivo en nuestro país es que lo aplasta
la cotidianidad, los problemas operativos, los miles de enredos diarios
que roban tanto su tiempo de trabajo, como de descanso. Lo urgente no le
permite analizar lo importante. Cuando un directivo se encuentra en esa
situación poco a poco su organización perderá eficiencia y se continuará
llenando de problemas que un día a simple vista serán insolubles.
Estos problemas inciden considerablemente en los directivos de la salud
pública, otros, afectan la delegación de funciones, ya que siempre
solicitan la presencia del director para cualquier reunión con los
organismos superiores. Esto simplemente, es un factor que conduce
inconscientemente a la centralización de poder.
La centralización de poder es un elemento negativo para guiar las
organizaciones en los procesos de planificación estratégica y fomentar
en la misma valores compartidos.
Fidel ha expresado cuando se ha referido al sector de la salud, que los
momentos actuales reclaman de:
v ¨ médicos graduados con altísima calidad : calidad científica, calidad
humana, calidad política y calidad moral ¨ (19).
v ¨ Ese médico tiene que ser un militante de la salud, velando por la
higiene, velando por todo y asesor en cada cuestión de cada ciudadano ¨
(20).
v ¨ La idea básica es ir hacia la excelencia en cada uno de los
servicios ¨(21).
Estas expresiones nos ilustran la necesidad de mantener muchos de
aquellos valores que se han consolidado en el personal de la salud desde
los inicios del triunfo revolucionario, fortalecer aquellos que han
perdido espacio en nuestro sector como lo es la calidad de los servicios
y revelar otros que se requiere en los momentos actuales para sustentar
y fortalecer las nuevas estrategias propuestas para la salud pública en
el país.
CONCLUSIONES
1. La relación necesidad, (valoración) interés, expresa el desarrollo
del directivo y su transformación en líder, lo que tiene lugar a través
de un ejercicio de interinfluencia directiva en la relación sujeto –
sujeto dónde uno es el directivo y el otro son los colaboradores. De
esta manera, puede asegurarse que la valoración es el proceso reflejo a
través del cual, se comparten los valores y las necesidades devienen en
intereses.
2. El proceso de socialización se produce a través de la comunicación
entre directivos y colaboradores dónde ésta presupone la reflexión, el
dialogo y el consenso legitimador de las mejores ideas y objetivos de la
organización y de las personas que conforman el colectivo laboral. Los
valores así se van configurando alrededor de las necesidades que se van
desarrollando de esas diversas relaciones.
3. Las motivaciones como proceso se asientan en la forma en que se logra
la implicación participativa de las personas en las tareas y en los
objetivos institucionales.
4. La Salud Pública requiere de directivos que actúen como lideres:
profundizando en los valores más genuinos de nuestra sociedad,
afianzando los valores institucionales compartidos y fijando paradigmas
que fortalezcan el cumplimiento de las estrategias de la Revolución.
5. Hoy frente al reto histórico de sobrevivir y desarrollarnos en
condiciones de profunda crisis internacional y brutal bloqueo económico
a que es sometido nuestro país, adquiere relevante vigencia los
fundamentos analíticos de la visión que del cuadro tuvo, aquel que fue
líder, ejemplo y formador de los más altos valores humanos, Ernesto
¨Che¨ Guevara.
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Dr. Raúl Pérez Campa - Profesor del Departamento de Salud Especialista de 2do Grado en Adsministraciòn y Programas de Salud. Master en ciencias de la Educaciòn Superior de la U.H. Facultad de Estomatalogía Departamento de Salud Instituto Superior de Ciencias Médicas de la Habana hgdhtbarrobayahoo.es
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