Un día como cualquier otro en un escenario común y rutinario;
-Oye ya pues...vamos Raúl, termina de una vez con ese trabajo y así nos
vamos a relajarnos y tomar unas cervezas.
-No puedo más, loco. Estoy saturado. No te olvides que anoche terminamos
dando vuelta en el bar de Surco Viejo.
-Yo me comprometí a que hoy el trabajo lo terminábamos, no puedo fallar.
-OK. Pero entonces dejemos la juerga para mañana. Hoy necesito todo el
tiempo disponible y toda la noche para poder terminar esto.
Pero eso sí, mañana ni sueñes con encontrarme en la oficina. Pienso
descansar y dormir todo el día. ¿Quiénes son los personajes de este
diálogo?
Raúl Romero, 35 años, exitoso gerente de una empresa de servicios
profesionales. En apenas 3 años había pasado de la programación al
departamento comercial y de allí directo a la gerencia. Hoy dirige un
nutrido equipo de analistas, programadores, diseñadores y comerciales.
Es un individuo dinámico y emprendedor, le gusta las armas, es
fanático de la música electrónica y los videojuegos. Victor Andrés, 36
años, diseñador web y genial creativo, es un integrante del equipo de
trabajo que gerencia Raúl. También se desvive por la música electrónica
y los videojuegos. Víctor y Raul no sólo son compañeros de trabajo.
También comparten amigos, juergas, vacaciones, salidas y novias.
En los últimos años, por diversos imperativos de reducción de costos,
atención al cliente, nuevas técnica, tecnología y cambios de mercado,
las compañías se han vuelto más "planas o chatas", con grupos de trabajo
más pequeños y dinámicos. En el artículo Managing Social Distance in
Flat Companies (publicado por la revista de Harvard en febrero 2006),
los profesores Bob Goffee (London Business School) y Gareth Jones (INSEAD)
indagan acerca de las novedades y nuevas características de liderazgo en
las compañías planas y su relación en esta novedosa clase de estructura
organizativa.
Según estos especialistas, bajo los rígidos ordenamientos jerárquicos
tradicionales quedaba perfectamente claro quién era el jefe y resultaba
sencillo establecer una distancia social entre "el que mandaba" y "el
que obedecía". Sin embargo, a medida que las compañías se fueron
aplanando, comenzaron a surgir nuevos desafíos para el liderazgo.
Hoy en día, sostienen estos especialistas, el adecuado manejo de la
"distancia social" se convierte en un factor cada vez más importante y
crucial en la formación de un líder. ¿Acaso se equivocó Raúl en
profundizar la relación con Víctor? ¿Puede un líder ser amigo de sus
colaboradores?
Goffee y Jones destacan que la cercanía tiene dos importantes
beneficios. En primer lugar, le permite al líder conocer más a sus
subordinados, un requisito fundamental para el liderazgo efectivo. Por
otro lado, también le permite a los seguidores conocer a su líder.
Sin embargo, la falta de distancia también genera desventajas. El
general francés, Charles de Gaulle sostenía que un líder siempre debía
mantenerse envuelto en una suerte de halo místico. "El pastor no puede
ser parte del rebaño", era su lema. Precisamente, según De Gaulle, el
carácter misterioso del líder es lo que despierta la atención y el
interés de los seguidores y los motiva a obedecer. Pero este misterio se
pierde con los after office y las vacaciones compartidas.
En definitiva, ¿qué tan cerca debe estar un líder de sus seguidores?
En compañías planas (chatas) y de equipos de trabajo pequeños tal vez ya
no resulte eficiente el modelo del líder semi-dios intocable y casi
invisible de De Gaulle. Necesariamente, el contacto cotidiano humaniza
la figura del líder. Además, conocer a los subordinados (y que ellos lo
conozcan a uno) es fuente de confianza, como garantía de intercambio de
información y sinergias.
Sin embargo, advierten Goffee y Jones, es necesario establecer ciertos
límites. Siempre debe persistir el reconocimiento de que el líder es
quien tiene la visión global y la misión que debe ser ejecutada por el
equipo. Según estos especialistas, la experiencia enseña que, en las
compañías planas, que un liderazgo efectivo exige un delicado equilibrio
entre cercanía y alejamiento. La cercanía engendra confianza. El
alejamiento mantiene el misterio y el interés.
Por ello una vez más, nos enfrentamos a un sello inevitable de la época:
el cambio permanente. La revolución tecnológica de la economía digital
impone nuevas estructuras y nuevas maneras de hacer las cosas. Las
compañías planas son un fruto de los nuevos vientos en el mundo
empresarial y global. El filósofo alemán Hegel enseñaba que a cada etapa
del desarrollo histórico le corresponde una subjetividad particular.
El papel del líder necesariamente debe transformase y adaptarse al
compás de los cambios sociales. Nuevas formas de liderazgo efectivo son
la respuesta inevitable para los desafíos de la nueva economía. En
palabras de Jacques Lacan, "que renuncie quien no pueda incluir en su
horizonte la subjetividad de la época".
Magíster Luis A. Meneses Romero - LMENESESarrobaelectroperu.com.pe
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