Preparar pruebas para evaluar el aprovechamiento de los alumnos no es
tarea fácil, en especial, cuando se toma la responsabilidad en serio y
se está conciente que se requiere de criterio, experiencia y
conocimientos. Se trata de buscar la armonía entre un aprovechamiento
bien definido y los objetivos básicos de la educación.
Hay que tomar en cuenta que las pruebas de medición del conocimiento
deben ser significativas para los docentes y para los alumnos, por lo
que es recomendable adoptar una metodología que nos permita definir con
claridad los resultados del aprendizaje que hemos de medir y evaluar.
Primero que nada, en nuestro papel de docentes, es sano estar
concientes que las pruebas de evaluación del conocimiento deben apoyar y
reforzar otros aspectos del programa educativo; ya que desempeñan un
papel primordial en el proceso de enseñar y aprender, auxiliando al
alumno y al docente en la dirección a los resultados que se esperan de
la materia de que se trate.
El grado en que las pruebas de evaluación contribuyen a mejorar el
proceso, está determinado en gran parte por los principios en que se
funda la elaboración de las mismas, ya que pueden dirigir la atención
del estudiante hacia los objetivos de la materia o apartarla de éstos.
Las pruebas pueden alentar a los alumnos a un aprendizaje superficial
o requerir profundidad de comprensión; pueden alentarlos a un aspecto
limitado del contenido del curso o a dirigir su atención hacia temas de
importancia general. Se trata finalmente, de alcanzar los objetivos
generales y particulares del contenido de la materia que sirvan a la vez
de retroalimentación entre el alumno y el docente.
La secuencia de pasos para determinar los resultados esperados del
aprendizaje, es la siguiente:
La determinación de los objetivos del curso de que se trate.
Plantear los objetivos en términos de los resultados generales del
aprendizaje (podemos apoyarnos en la taxonomía de Bloom) según el grado
de dificultad cognitiva.
Subtitular en cada objetivo, los resultados específicos del aprendizaje que se aceptarán como confirmación de que éste ha sido alcanzado.
Si nos basamos con propiedad en esta secuencia de pasos, los resultados concretos del aprendizaje indicarán claramente, qué conducta deberá medir la prueba, de modo que refleje fielmente las metas de enseñanza que se desean alcanzar.
En conclusión, las pruebas de aprovechamiento deben medir la conducta
específica que se espera de los estudiantes al final de una experiencia
de enseñanza – aprendizaje. ¿Usted, qué opina?
Carlos Roberto Martínez Gómez - Licenciado en Administración Certificado Producción y Comercialización de Cursos en CD´S Exámenes Psicométricos en la Selección de Personal directorarrobacmgdesarrolloemprendedor.com www.cmgdesarrolloemprendedor.com
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