Las comunicaciones internas: la llave para la prevención del síntoma de
malestar institucional
El síntoma: mobbing
Desde el ámbito legislativo, el término mobbing[1] alude a una forma
característica del estrés laboral.
Nos alerta acerca de una situación en la que una persona -o grupo de
personas- ejercen una presión psicológica extrema, de forma sistemática,
sobre otra persona, con el fin último de lograr su exclusión laboral.
Es una situación que, además de estar definida dentro del marco de la
legislación, observa ranqueos económicos de relevancia: según un informe
suministrado por la OIT (Organización Internacional del Trabajo) en el
año 2004, de los 750.000 trabajadores, un 6% de la población asalariada
estaría afectada a este nuevo fenómeno del derecho laboral, lo cual
podría alcanzar cerca de 1.000.000 de trabajadores en línea, con
porcentajes dados para Francia, Italia y Suecia. En tanto, en 1999, ya
el 38% de los trabajadores encuestados, dijo haber sufrido de mobbing
mientras que un 42% decía haber sido testigo de conducta de
hostigamiento laboral respecto de sus compañeros. [2]
La prevención: gestión integral de comunicación
Ante ranqueos tan significativos, resulta imperioso trabajar en la
prevención de los ejes del mobbing: la exclusión, la destintegración de
las personas del cuerpo de la institución.
La gestión de comunicación interna aporta, en este sentido, herramientas
para detectar la situación de malestar a tiempo, antes de que sea un
síntoma grave.
Esto es así porque la gestión integral implica un proceso inicial es de
diagnóstico, con distintas variables puestas en juego, y una estrategia
de comunicación que gira en la integración.
De este modo, un rápido y conciso análisis se realiza a través del
cruce de datos obtenidos –básicamente- de dos fuentes: -1. mapeo de los
canales para la comunicación ascendente, descendente y horizontal; -2.
información obtenida a través de herramientas de escucha –medición- de
públicos diferenciados (por sector, por jerarquía).
Desde ambas variables puede construirse un escenario, y es posible
avanzar en el diseño de una estrategia de comunicación, que trabaja en
el polo opuesto del mobbing. Al respecto, existe coincidencia en
definir como fin último de las comunicaciones internas la mejora del
clima interno. Sin embargo, este objetivo, al ser tan general, puede
perder de vista el foco concreto de acción que la gestión integral de
las comunicaciones permite.
La gestión integral de la comunicación interna es la posibilidad de
prevención de un síntoma porque, como premisa de trabajo, integra.
Integra audiencias distintas al circuito de comunicación, establece
canales de distinto soporte según los objetivos de comunicación,
incorpora la escucha como control de gestión, y el desarrollo de
habilidades de comunicación como estrategia de sostén.
Se trata, en definitiva, de lograr la integración para construir un
aprendizaje institucional que favorezca, de modo sistemático, los polos
virtuosos opuestos al mobbing: la inclusión, la motivación, y los
compromisos de largo plazo.
[1] En la actualidad, se encuentra el término expresado como mobbing o
mobing.
[2] Informe suministrado por la OIT (Organización Internacional del
Trabajo) – año 2004. (htpp//:www.oit.or.ar)
Consultora
Senior para INSIDE, Comunicación Interna Estratégica. Técnica Superior
en Publicidad y Propaganda (FAECC), Licenciada en Comunicación Social
(UBA), Magíster en Gestión de la Comunicación en las Organizaciones
(Universidad Austral).
mcukierarrobainside.com.ar
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