En las jornadas anteriores hemos estado explorando cuales son aquellas
características más comunes que tienen los países desarrollados y que
los diferencian de los países y comunidades de menor grado de desarrollo
económico y social. Los economistas hacen uso de algunos indicadores, y
otras disciplinas también lo hacen eligiendo otros indicadores
distintos.
Por otro lado aquellos que nos encontramos dentro de la disciplina de
Inteligencia Organizacional como brazo “intelectual” de la Profesión de
Desarrollo Organizacional, hemos encontrado suficiente evidencia de que
el desarrollo de las comunidades está relacionado fuertemente con
aspectos y componentes que no son necesariamente de tipo “cuantitativo”.
En las últimas décadas los economistas han estado privilegiando cada
vez más fuertemente variables cuantitativas y pareciera que “el dinero”
y “las inversiones” fueran algunas de las variables más significativas.
Los periódicos en Latinoamérica – como así también otros medios de
difusión masiva - dedican cada vez un mayor espacio a variables
financieras para tratar de “explicar” de alguna manera el “perfil y
grado de desarrollo” de los distintos países.
Nos encontramos con que – paradójicamente – países en Latinoamérica que tienen como principal fortaleza sus recursos naturales dentro del sector primario de la economía, no cuentan con un periódico “que los represente”. Y en cambio, existen periódicos que enteramente se dedican casi exclusivamente a aspectos financieros. Durante la Jornada de Empresarios que hemos desarrollado el año pasado uno de los participantes manifestó que “Estaba contento de haber ganado esta nueva perspectiva” pues no se había percatado de este fenómeno. Y luego de ello, el participante lanzó al ruedo una excelente pregunta: “¿No será justamente esto una de las posibles causas de nuestro subdesarrollo en Latinoamérica?”.
Otra pregunta que nos fuera formulada por un grupo de trabajo en dicha
Jornada, ha sido la siguiente: ¿Cómo es posible que entregando los
recursos naturales en los distintos países de Latinoamérica a cambio de
“papel-moneda” (no de oro) bajo la figura del dólar a cambio de recursos
concretos del sector agrícola (trigo, avena, cebada, soja, entre otros)
del sector ganadero (bovinos, ovinos, porcinos, etc.) del sector minero
(cobre, plata, oro), del sector pecuario (las distintas especies de
peces y mariscos), del sector forestal (distintas especies) por más de
70 años aún estemos en deuda con otros países? ¿Cuál es el mecanismo por
el cuál entregando cada vez más y más de los recursos no solo no nos
enriquecemos como países sino que nos encontramos a su vez más
endeudados?
En “mientras el futuro te alcanza” Juan Enríquez Cabot señala que una de
las diferencias del desarrollo tienen que ver con la educación y la
aplicación de conocimientos: “En 1800 los cubanos y argentinos eran más
ricos que los estadounidenses. Pero Estados Unidos educó a su población…
Construyó infraestructura, acumuló capital, y adoptó métodos de alta
tecnología en la agricultura y la industria textil, lo que ha
beneficiado a muchos de sus habitantes. En 1850 empezó a usar elevadores
para los granos, los cuales costaban la décima parte de lo que solía
pagarle a la gente para que cargara y descargara. Para 1890 la
agricultura mecanizada costaba la quinta parte de lo que costaba usar
caballos. Mientras tanto en México, uno de los primeros países en el
hemisferio en contar con una universidad y una imprenta, pocas personas
se dieron cuenta o participaron de la Revolución Industrial. … A lo
largo de muchas regiones de Latinoamérica la educación la revolución
industrial, llegaron tarde”.
¿Y ustedes que opinan respecto del “uso y aplicación” de elevadores de
granos o de una tecnología de agricultura mecanizada”? ¿Es así de
sencillo implementar una nueva forma de trabajar? Las personas en las
empresas u organizaciones, adoptan de inmediato nuevas formas de trabajo
que son creativas e innovadoras? Es posible que “además” de la
tecnología sean necesarios otros factores para poder contar con
organizaciones creativas e innovadoras con líderes que estén en
condiciones de gestionar la innovación.
Casi unos 100 años después de la Revolución Industrial en una mina de
carbón en Inglaterra se implementó un nuevo mecanismo – tecnología que
alteraba la manera en que estaba organizado el trabajo hasta ese
momento. Los mineros contarían con una nueva tecnología que,
supuestamente, aumentaría la productividad. Sin embargo los resultados
mostraron que a pesar de la inversión en nueva tecnología la producción
y performance no había aumentado, sino que incluso había disminuido.
Eric Trist da cuenta de este interesante fenómeno y de allí en más se
comienza a hablar de la “escuela socio-técnica” en materia de arreglo
organizacional. Se aprendió – es una forma de decir – que las
organizaciones para ser eficientes necesitan que las innovaciones
tecnológicas sean acompañadas por “lo social”. Y de allí la importancia
de las ciencias del comportamiento como base fundacional de la Profesión
de Desarrollo Organizacional.
En la actualidad se implementan – en realidad los consultores ofrecen y
prometen implementar – nuevas tecnologías en las empresas, pero muchas
veces se dan de la nariz contra el suelo al tener que reconocer que la
implementación no ha sido efectiva en cuanto a tiempo y recursos
empleados.
Es desafortunado que incluso la “explicación” que usualmente dan a
este hecho es en gran medida incorrecta. Escapando a la responsabilidad
que han asumido, “explican como a veces lo hacen los niños” que la culpa
es del otro (es frecuente que los adolescentes cuando fracasan en un
examen se expresen diciendo que “me bocharon o me jalaron” mientras que
cuando pasan el examen se atribuyen todos los méritos manifestando
“Pasé”. Los consultores hacen algo parecido cuando dicen que “las
personas se resistieron al cambio”. Ahora, cuando uno les pregunta:
“Antes de comenzar el proyecto de cambio ¿Hicieron ustedes algo para
facilitar el alistamiento al cambio?”, lo que generalmente es acompañado
por un silencio bastante prolongado.
Es fascinante que muchas personas asuman por lo general que un cambio
organizativo es totalmente natural y que las personas deben acomodarse a
lo que los líderes empresariales tienen en su cabeza respecto de lo que
han de modificar.
Kurt Lewin (1941) ha sido un maestro en mostrar que el cambio es en primer término resultado de lo que sucede con dos fuerzas opuestas, y que además para llevarlo a cabo hace falta satisfacer exitosamente muchas actividades que pertenecen a tres etapas distintas: descongelar, cambiar y recongelar.
Todavía hoy en día muchos consultores piensan que por el solo hecho
de que nos “movemos físicamente” no estamos necesariamente congelados
dentro de un tipo de comportamiento en particular. Y pagan un precio muy
caro por ello que muchas veces es también cargado en la cuenta de los
Clientes bajo el nombre de pago de honorarios.
Nos cuesta mucho aceptar la idea de cambio de comportamiento y por lo
general asumimos que el cambio tiene que ver más “con el otro” que con
nosotros mismos. Juan Enríquez Cabot (ya citado) destaca que “En agosto
de 1999 el Consejo de Educación de Kansas nuevamente intentó colocar a
Darwin en un barco y exiliarlo al determinar que cada distrito escolar
podía decidir si enseñaba o no la Teoría de la Evolución, el origen del
universo a través del Big Bang, o la era geológica del planeta. En 1999
en Oklahoma y Alabama los libros de texto llevaban advertencias que
mencionaban: La evolución es solamente una teoría”. Estados Unidos de
Norteamérica está hoy día a la cabeza en materia de tecnología, de
investigación, y en lo digital y sin embargo aún sucede este tipo de
cosas en algunos lugares de ese país. Ahora desplacémonos hacia
Latinoamérica por un momento donde nuestras innovaciones y arreglos
organizacionales más comunes son categorizados como de “tipo
burocrático” y que operan bajo un sistema autoritario lo que nos hace
formular la siguiente pregunta:
¿Estarán nuestros empresarios preparados para afrontar
competitivamente situaciones donde los productos y servicios de una
empresa deben competir con los que están en cualquier otra parte del
planeta? ¿Y que tal están preparados los padres y maestros para
estimular a los niños a afrontar los desafíos socio-técnicos cuando
ingresan al mundo de las empresas? El autor termina señalando que si no
se crean y desarrollan nuevas empresas y organizaciones no hay
crecimiento económico.
Y ahora vamos a centrarnos en este punto que se vincula directamente con
los “indicadores” de crecimiento y desarrollo a que hemos hecho mención
al principio de esta Jornada.
No existe una sola comunidad, país o nación que haya existido sin
organizaciones. Las organizaciones resultan ser entes que están
conformadas por individuos que representan redes o networks a través de
las cuales los miembros organizacionales (primera unidad de análisis) se
relacionan con grupos (segunda unidad de análisis) sociales lo que luego
da lugar a relaciones entre distintos grupos que se orientan a conformar
una forma organizacional distintiva. Las comunidades que no llegan a
operar a través de este network de organizaciones no son más que una
simple serie de eslabones independientes lo que hace que la nación esté
sujeta “a los deseos y apetencias de otros” sin tener los elementos que
le permitan protegerse.
Ya hemos visto en la Jornada inicial distintas definiciones de lo que es
una organización, pero para efectos prácticos vamos a repetir el
concepto con el cual nos sentimos más cómodos respecto de una
organización: (Eric Gaynor Butterfield: Michigan State University –
1975) “Una organización es un organismo vivo que se comporta, crece y se
sostiene en el tiempo como resultado de la visión de sus líderes, la
capacidad de gerenciamiento de sus ejecutivos, y el grado de
cumplimiento y adhesión del resto de los participantes organizacionales
a las tácticas gerenciales que están en línea con la filosofía de
dirección del Líder. Este organismo vivo opera dentro de un contexto y
permanece vivo dentro del mismo en la medida que desarrolle competencias
nuevas que le permitan superar a otros de su propia especie ya que todos
ellos no pueden co-existir simultáneamente todos al mismo tiempo ni
tampoco durante todo el transcurso del tiempo”.
El magnate del acero – Andrew Carnegie – dejó desde hace muchos años
bien en claro que es lo que representa una organización con una famosa
frase: “Quítenme todas mis fábricas, quítenme mis negocios, mis medios
de transporte y mi dinero, pero déjenme mi organización, y dentro de
cuatro años volveré a tenerlo todo nuevamente”.
Y ya entrando más en profundidad en cuanto a los “indicadores de
desarrollo” es bueno que los expertos en las disciplinas “macro” abran
los ojos a una nueva perspectiva. Todos los países que se han
desarrollado económica y socialmente cuentan con organizaciones exitosas
“incluso fuera de sus propias fronteras”: AGFA (Bélgica), Microsoft y
McDonald´s (USA), Citroen (Francia), Impregilo y Fiat (Italia), Mercedes
Benz y Bayer (Alemania), Rolls Royce (Inglaterra), Toyota (Japón), son
solamente algunas de ellas. Y por otro lado, desde el opuesto también
emerge la importancia del nivel de “desarrollo organizacional” puesto
que los países menos desarrollados económicamente no se caracterizan por
contar con organizaciones que son líderes fuera de sus fronteras.
Los economistas latinoamericanos se han “deslumbrado” con las ideas de
Lord John Maynard Keynes, aunque muchas de ellas no eran siquiera
sensatas. El postulado Keynesiano que adoptaron estos profesionales
dentro de las distintas culturas latinoamericanas sugería que “era bueno
incluso hacer pozos en las calles para crear trabajo al tener luego que
llenarlos”.
Cuando en Latinoamérica no hace falta hacer pozos puesto que los pozos son un hecho común con el cual todos tropezamos a diario. Y además no hay tantas calles en buenas condiciones.
Pero al parecer los gobernantes encontraron una buena manera de perpetuarse puesto que “la emisión de dinero” permitía acumular poder a través de lo que se ha conocido como redistribución de riqueza que en muchos casos no era más que “pagarle a alguien por no-hacer o no-producir”.
Y resulta inexplicable que aun hoy en día en las mejores
Universidades de Latinoamérica los profesores de economía se resistan a
enseñar las ideas de Joseph Schumpeter que justamente son las ideas que
han llevado a los (otros) países a hacerse ricos!
Las empresas requieren de empresarios para su existencia y necesitan
luego – al día siguiente de su gestación – ser capaces de vivir,
convivir y gestionar la innovación. No existen empresas hoy día que
están produciendo y entregando sus productos de la misma manera en que
lo hacían hace 50 años atrás, y en muchas empresas ni siquiera como lo
hacían hace unos 10 o 5 años atrás.
Y las innovaciones tienen que ver con las patentes. Hace unos 20 años
atrás la suma de las patentes de argentinos, brasileños, mexicanos y
venezolanos era superior a la de Corea del Sur. Pero en menos de 20 años
se produjo una total transformación; la cantidad de patentes de Corea
del Sur eran más del 1000 por ciento superior a las patentes de estos
cuatro países latinoamericanos juntos! Y no vayan a creer que los
coreanos solamente quedaron en el libro de haber mejorado el número de
patentes. Mientras que el salario real en Latinoamérica se mantuvo
constante por varias décadas el de los coreanos subió el 700 por ciento!
Y todavía tenemos economistas que nos “pronostican” que el año que viene
el PBN va a subir 2.1 % o 2.7 % o 1.9 %!
Y lo peor es que la mayoría de las personas se sienten “cómodas” con este tipo de predicción que … por supuesto tampoco ha de cumplirse! Y menos del 10 % de los países ha generado más del 95 % de las patentes de Estados Unidos. Casi podemos asegurar que el resto de los países (más del 90%) van a tener problemas en desarrollarse e incluso en mantenerse donde actualmente están.
Van a tener que estar entregando cada año más y más de sus recursos
primarios por menos y menos dinero. En estos momentos los países
subdesarrollados en Latinoamérica están recibiendo alrededor de una
quinta parte de lo que recibían por esos mismos productos hace más de
100 años; es que el maíz sin conocimientos sirve solamente para comer
pero las sociedades que abrazaron el conocimiento, el conocimiento
innovador y organizado, dieron VIDA a cada semilla.
La importancia de las ideas y las innovaciones tienen consecuencias
directas sobre las comunidades y naciones como lo señala el autor de
“Mientras el futuro te alcanza: ”Los países cuyas economías siguen
basándose en los recursos naturales tienen que producir más y más para
ganar lo mismo.
Mientras su población crece la mayoría de estos países se vuelven más y más pobres. Un agricultor debe producir tres veces más grano para tener el mismo ingreso que tenía hace 50 años sin tomar en cuenta la inflación. Con las ideas es diferente.
Cuanto más son difundidas más valiosas se vuelven. De modo que ahora
los que producen conocimientos se vuelven más ricos”. Y los
conocimientos nuevos requieren tener en cuenta a dos palabras que son
importantes en el mundo de las empresas y de las organizaciones: adaptar
y adoptar. Ambas tienen que ver con el nivel de desarrollo del
conocimiento de las ciencias del comportamiento. Y quienes han de estar
en condiciones – como líderes o gerentes – para implementar nuevas
prácticas organizativas como consecuencia de las innovaciones.
Así como la genética es importante a nivel individual es también muy
importante a nivel organizacional y toda persona dedicada a gestionar la
innovación debe prestarle especial consideración. Hannan & Freeman
proponen una teoría de desarrollo empresarial y organizacional que tiene
que ver con el mundo de la genética. Según ellos para que las
organizaciones sobrevivan deben tener una selección de especie que
sobresale que le permita sobrevivir. De no contar con este mecanismo
particular toda la especie podría desaparecer. Y los autores relacionan
estos procesos de mutación con lo que sucede con las organizaciones y
empresas. ¿Contamos con esa especie que permite fortalecer a nuestra
organización de modo que podamos sobrevivir en el tiempo por encima de
nuestros contendores?
Hasta el año 1953 teníamos realmente muy poca idea de cómo codificaba la
genética y se nos hacía incluso más difícil entenderla y llegar a
leerla. ¿Sabían ustedes que nos diferenciamos de aquellas personas que
viven en nuestro vecindario y que quizás “no nos resultan ser
agradables” en menos de una de cada mil letras del código genético? Sin
embargo, y en términos de comportamiento humano cuando necesitamos
realizar una innovación organizacional o empresarial consideramos “que
es totalmente distinto y hasta opuesto a nosotros”.
Hoy en día los mapas genéticos nos han de permitir entender más
rápidamente y también mejor las distintas formas de vida … y también del
comportamiento humano (del mismo modo que los mapas geográficos nos
permitirán descubir, excplorar, invadir , pasear, navegar, conquista,
colonizar.
Y la innovación con su necesidad de ser gestionada debe tener muy en
cuenta dentro del ámbito empresarial a esas máquinas llamadas
computadoras u ordenadores que ya superan al rey del juego ciencia en el
planeta. ¿Saben ustedes en manos de cuántos países están la mayoría de
las quinientas computadoras más grandes del planeta? Solamente cinco
países cuentan con más del setenta por ciento de ellas.
Y se espera que para el año 2010 – posiblemente algunas personas han de
estar leyendo este material “innovador” por ese entonces – una
computadora ha de tener la misma capacidad en cuanto a procesamiento de
información que el cerebro de los humanos.
El efecto Medici que ha tenido lugar en el Renacimiento nos está
diciendo que los gerentes y profesionales graduados en las mejores
Universidades del mundo han de ganar posiblemente un buen sueldo dentro
del mundo corporativo, pero de ninguna manera ellos han de estar en
condiciones de liderar y gestionar la calidad de innovación que
requieren las organizaciones y empresas exitosas. Se habla ahora de la
necesidad que exista el fenómeno de intersección e integración entre dos
disciplinas o ciencias, como por ejemplo la convergencia
digital-genómica.
Los negocios y los números – incluso las acciones en Nueva Cork –
tendrán mucho que ver con la biociencia y la bioingeniería. Una
pregunta: ¿Están nuestros gerentes en condiciones de integrar
disciplinas distintas y aplicar esas nuevas creaciones de manera de
introducir innovaciones en sus empresas?
Y ¿Que es lo que podemos decir respecto de cómo los líderes
empresariales deben lidiar con la velocidad de la información? Los
efectos tremendamente devastadores del Katrina tuvieron lugar en algunos
sitios por falta de comunicación.
¿Pueden ustedes decirnos como es posible que hotelería de cinco
estrellas no haya podido – ni siquiera con Internet en uso – saber lo
que se venía cuando en realidad tuvieron noticia del Katrina con más de
una hora y media de anticipación? Entonces no es materia solamente de
innovar sino también de gestionar la innovación.
Y la adopción del cambio es tan importante como el proceso de
adaptación. El Papa Gregorio estaba preocupado por el hecho de que –
entre otras cosas – el calendario Juliano iba a hacer que la Navidad se
llegue a festejar en el verano europeo. Esto significaba que la Navidad
– nuevamente entre otras cosas – no tendría lugar “con nieve”.
Finalmente desarrolló lo que se conoce en la actualidad como el
calendario gregoriano y se encontró una solución a través del año
bisiesto. Los protestantes – que según Max Weber sobresalen en materia
de “racionalidad” por encima de los católicos – no lo adoptaron de
inmediato: ellos prefirieron pelearse con el Sol antes de adoptar una
innovación católica.
En pocas palabras estamos sugiriendo que – a pesar de que sería bueno –
reducir la corrupción, recortar el presupuesto y gasto público, y
también privatizar algunos servicios, eso no va a hacer que los países
pobres se hagan ricos. Hay que exportar conocimientos que resulten de
innovaciones, y esas innovaciones deben ser gestionadas desde el punto
de vista organizacional.
He realizado más de 170 intervenciones de consultoría importantes y
realizado conferencias en casi todos los continentes con la sola
excepción de Oceanía. He participado en procesos de cambio
organizacional en países más ricos y más pobres y las personas en los
países más pobres usualmente mencionan que es muy difícil cambiar las
empresas en estas culturas menos desarrolladas, puesto que las
organizaciones son de tipo burocrático.
Y – a decir verdad – no estoy necesariamente de acuerdo con esta
apreciación. Mas bien he encontrado que la forma de crear y de
”sostener” las empresas en los países latinoamericanos en particular, se
caracteriza por ser un arreglo organizacional de “tipo
nepótico”. Posiblemente tendremos que aprender a lidiar con los procesos
de transformación que se originan a partir de este tipo particular de
organización y desde allí podamos incluso avanzar más rápidamente que
suponiendo que tenemos delante nuestro a una empresa de tipo
burocrática.
¿Podremos los empresarios en Latinoamérica llegar a concebir que podemos
gestionar la innovación en empresas que en lugar de cultivar granos para
hacer harina empiecen los agricultores y otros dentro de dichas empresas
a gestionar el cultivo de plásticos, combustible, medicinas, vacunas,
entre otros?
Las ciencias del comportamiento están en condiciones de realizar aportes
y contribuciones de real significado para la efectiva gestión de la
innovación en las empresas.
Sino ¿Cómo es posible explicar que una empresa de los Estados Unidos
de Norteamérica con su central ubicada allí, es capaz de ser exitosa en
países que sobresalen por contar con carne de primerísimo calidad,
vendiendo ellos una hamburguesa que es acompañada por una verdura que en
la cultura Latinoamérica no ha sido apreciada históricamente y que
finalmente se combina con un líquido que tiene la facultad de poder
hinchar el estómago y agregar más azúcar de lo que el cuerpo
requiere? Cualquiera hubiera dicho que una idea concebida de esta manera
no hubiera sido aceptada por un empresario o inversionista. Sin embargo
hoy en día este negocio está prácticamente en todos los países del mundo
y dentro de sus respectivas principales ciudades.
Ahora bien ¿Quiénes son estas personas que están dispuestas a poner
sobre sus hombros a todo su equipo de trabajo? Son las personas con
espíritu empresarial que se diferencian de otros que prefieren buscar la
protección.
La protección puede venir del gobierno como también de alguna
corporación multinacional, por lo menos hasta más o menos los 40 años de
edad del ejecutivo (Ver Desarrollo Ejecutivo y Desarrollo Organizacional
de Eric Gaynor Butterfield – 2005). También gozan de protección los
contratistas del Estado quienes usualmente están protegidos por operar
bajo el sistema de “costo + un plus”. Al parecer las distintas culturas
latinoamericanas están cada vez poniendo más y más presión sobre los que
realmente generan trabajo genuino para transferirlo hacia otros que no
están vinculados con los procesos de creación.
Lo que queremos aquí compartir es que el empresario innovador no tiene
que ver únicamente con su perfil de personalidad. Es el contexto el que
desempeña un rol muy importante. En una jornada con empresarios Pymes la
mayoría manifestó que su mercado objetivo se había reducido. Pero lo que
ha resultado sorprendente es que incluso algo menos del 20 por ciento
que había manifestado que tenía cierto potencial de crecimiento,
manifestaron que preferían “quedarse donde estaban”. La explicación:
crecer significaba beneficiar a otros que no compartían de ninguna
manera sus riesgos sino que eran simplemente socios en sus ingresos (ni
siquiera de sus beneficios). Aquellos funcionarios públicos que ignoren
estos hechos han de prestar muy poco servicio a su comunidad.
Finalmente ¿Podrían ustedes compartir cual es el motivo de la existencia
de empresas y organizaciones como Mc Donald´s, Amazon, IBM, CNN, los
Hoteles Marriot, Microsoft, Ford Motor Co., Body Shop, EDS, Google,
Imperio Trump, Apple, Virgin Airline, Hewlett-Packard, Federal Express?
Pues es posible que haya que echar una ojeada a como gestionaron los
procesos de innovación en sus empresas y organizaciones distintos
personajes claves como es el caso de Ray Crock, Jeff Bezos, Tom Watson,
Bill Gates, Henry Ford, Anita Roddick, Ross Perot, Larry Page, Donald
Trump, Steve Jobs, Richard Branson, Bill Hewlett – Dave Packard, Fred
Smith.
Las culturas latinoamericanas tienen aun un largo camino por recorrer en
materia de creación y desarrollo empresario / organizacional.
Así como los países desarrollados fueron abanderados de la Revolución Industrial en materia de tecnología, no debemos dejar de tener en cuenta que también han sido abanderados de cómo gestionar las innovaciones desde “una organización” y bajo prácticas participativas. He dicho prácticas participativas y no-palabras-participativas. Los nuevos colonos en los Estados Unidos de Norteamérica al llegar a un nuevo pueblo con su familia eran ayudados por otros (carpinteros, electricistas, plomeros, para hacer sus casas). Y entre otros, trabajando organizadamente lo hacían en poco tiempo y con menos recursos. Hoy día – unos 150 años después de la Revolución Industrial, les resulta natural dentro de los Estados Unidos de Norteamérica trabajar de manera participativa en la empresa.
Mientras tanto, en las distintas culturas latinoamericanas no
solamente no trabajamos en equipo y de manera participativa sino que mas
bien las uniones de miembros del trabajo a veces se orientan a “trabajar
participativamente en contra de los intereses de su propia empresa”. En
la Argentina un fallo laboral ha obligado a una empresa a indemnizar a
un empleado alcohólico (¡!) y además” dicho fallo hace responsable a la
empresa de hacerse cargo del proceso de lidiar con el alcoholismo del
incumbente (¡!). Abraham Lincoln basándose en un pasaje bíblico ha
destacado que “Toda casa que se encuentra dividida por dentro no puede
sostenerse”.
Si el resultado de no-innovar es caro para una empresa, otorgar una
recompensa por no-innovar es aún más caro. Y dentro del contexto en que
se desenvuelven las empresas y organizaciones en Latinoamérica, las
reglas externas y el marco regulatorio existente, muchas veces se
orienta a castigar al “empresario innovador”. Dar una nueva mirada a ese
marco – y observarlo desde una nueva perspectiva – puede llegar a ser
parte de lo que se necesita para que nos acerquemos a la Gestión de la
Innovación.
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Eric Gaynor Butterfield - Ph. D. (abd) - Presidente The Organization Development Institute International, Latinamerica (Board member de The Organization Development Institute- Worldwide) www.theodinstitute.org informesarrobatheodinstitute.org
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