En la primera parte de esta Jornada hemos explorado las importantes
contribuciones de expertos en Gestión de la Innovación que privilegian
poner foco a la toma de decisiones. Creo que nadie puede ignorar el
importante valor de la toma-de-decisiones tanto en lo personal como para
el manejo de los procesos en las organizaciones. Y es vital también para
aquellos que son propietarios de su empresa.
Hoy vamos a tratar de compenetrarnos respecto de los aportes de otros
tres expertos que han privilegiado el enfoque de toma de decisiones
orientado hacia las mejoras organizacionales. Ellos son: Charles E.
Lindblom, Arnold S. Tannenbaum y Herbert A. Simon. Pero antes de ello,
quiero hacer una muy corta introducción en relación con la toma de
decisiones.
La toma-de-decisiones para la Gestión de la Innovación tiene una
particularidad que se caracteriza por el hecho que las decisiones en
este caso son el resultado del proceso de inspiración que nos ha tener
que llevar a la innovación. Por lo tanto se diferencia de la enorme
cantidad de decisiones que los directivos y gerentes toman usualmente en
las empresas, y que más bien son “decisiones automáticas” que dan lugar
a comportamientos automáticos.
Es común que en las empresas existan algunas decisiones que deben
tomarse como resultado de situaciones que están un poco fuera de los
parámetros habituales, y que requieren de un proceso de búsqueda y de
procesamiento particular.
Pero – como hemos visto ayer con Crozier – existen situaciones de
crisis o de percepciones de crisis anticipadas, que requieren tener
presente la posibilidad de decidir “fuera” de los parámetros habituales
tradicionales. Por lo general los directivos y empresarios tienden a
adoptar este tipo de situaciones cuando enfrentan una crisis. La otra
posibilidad – que es más ventajosa por supuesto – es que el propio
empresario se coloque dentro de una zona de incomodidad o salga de su
“zona de comodidad”. Finalmente es importante tener en cuenta que por lo
general tendemos a asumir que las decisiones tomadas van a llevarse a la
práctica. Esta es una hipótesis que no es necesariamente correcta;
muchas veces las personas tomamos decisiones pero no las llegamos a
implementar y en la posibilidad de que lo intentemos es posible que la
implementación no haya sido realizada en la forma, tiempo y con los
recursos originalmente previstos.
Exploremos lo que nos dicen los expertos en comportamiento y cambio
organizacional respecto de la toma de decisiones dentro de las empresas,
para lidiar con situaciones de tipo repetitivas y aquellas que requieren
cambios o transformaciones.
Herbert A. Simon ha sido galardonado con un premio Nóbel de Economía
(que es una disciplina a nivel “macro”) habiendo dedicado muchos de sus
esfuerzos a las ciencias del comportamiento para las distintas unidades
de análisis posible a nivel de empresa (el individuo, los grupos y la
organización en su conjunto). No son muchas las personas en el mundo que
han tenido el privilegio de integrar eficazmente una disciplina macro
con lo micro y ser galardonado por ello.
Como veremos más adelante, en sus tempranos años Simon dedicaba mucho de
su tiempo y energías a proyectos que los psicólogos vocacionales no
relacionarían directamente con su vida en el futuro. La música estaba
muy presente en su vida, algo que – notablemente – es también común en
otro experto que tendremos en cuenta a continuación; nos referimos a
Víctor Vroom.
Tanto James March como Herbert Simon en su monumental trabajo titulado
“Organizaciones” (1958 – Wiley and Sons) describen hechos que
representan una importante señal necesaria de alerta, ante el enfoque de
la organización burocrática de Max Weber.
En dicho trabajo los dos autores resumen una infinidad de trabajos de
campo y de investigación que los lleva a concluir respecto de los
aspectos disfuncionales de la burocracia. Ambos autores muestran como
las inadecuaciones de la burocracia pueden – paradójicamente – ser tanto
una razón para su perpetuidad como para sus eficiencias.
Simon es un distinguido científico en lo político y lo social y sus
aportes han tenido una fuerte influencia en varias disciplinas. Comenzó
su tarea en la administración pública y en investigación operativa, y
como consecuencia de su rol en múltiples universidades pudo integrar
distintos aspectos de la administración. En la Universidad de
Carnegie-Mellon en Pittsburg profundizó en lo relacionado con la
toma-de-decisiones, haciendo uso de las computadoras como un medio de
simular el pensamiento humano. En 1978 le fue concedido el Premio Nobel
en Economía.
Para Herbert Simon el gerenciamiento y la Gestión de la Innnovacióin es
sinónimo de toma-de-decisiones habiendo puesto foco en como se toman las
decisiones en la práctica y como pueden éstas decisiones llegar a ser
más efectivas. Sugiere que en el proceso general de toma-de-decisiones
existen tres etapas principales:
Encontrando ocasiones en las cuales exista una decisión a tomar, lo que
podemos asociar con una actividad de inteligencia en el sentido militar.
Inventando, desarrollando y analizando posibles cursos de acción, lo que podría denominarse como una actividad de diseño.
Eligiendo un curso particular de acción de todas las opciones
posibles, representando una actividad “de opción / elección” u
“optativa”.
Simon sugiere que la actividad de “inteligencia” por lo general antecede
a la de diseño, y a su vez ésta se da antes de la elección, pero esto no
es tan simple secuencialmente y no siempre puede darse bajo este
esquema. Lo que si es absolutamente seguro dentro del modelo de Herbert
Simon que toda la actividad gerencial está embebida de la
toma-de-decisiones.
La pregunta básica que se formula Simon es la siguiente: ¿En basé a qué
toman las decisiones los directivos y ejecutivos en las empresas? La
teoría económica tradicional se basa en un supuesto donde el hombre es
hedonista y que el mismo está sustentado en su racionalidad.
Los economistas tienen para ello un modelo del “hombre económico” que
elige racionalmente el mejor curso alternativo de acción posible con el
propósito de maximizar sus rendimientos, modelo éste que por supuesto se
aleja de la realidad, ya que sabemos muy bien que existe un elemento
no-racional en el pensamiento y los comportamientos de las personas.
Teniendo esto en cuenta es lo que hace que la necesidad de una teoría
administrativa existe justamente porque se dan límites prácticos a la
racionalidad humana. A su vez, estos límites en cuanto a la racionalidad
no son estáticos ya que dependen del contexto organizacional dentro del
cual se desarrolla la decisión individual. Consiguientemente la tarea de
“administrar” está fuertemente ligada al diseño de un contexto
organizacional donde el individuo puede acercarse a la racionalidad en
la toma de decisiones, y que este acercamiento sea práctico en términos
de los objetivos organizacionales.
Como consecuencia de sus hipótesis Herbert Simon propone un modelo del
“hombre administrativo” en reemplazo del “hombre económico”. Mientras
que el hombre económico maximiza al seleccionar el mejor curso de acción
de todas las opciones posibles, el hombre administrativo simplemente
“satisface” en su esfuerzo por acercarse a una decisión que es
suficientemente satisfactoria.
Según Simon en su actuar en el día a día el gerente busca tomar y
adoptar decisiones dentro de un rango de alternativas satisfactorias que
no necesariamente son las alternativas óptimas, y esto a su vez, tiene
implicancias más allá de los individuos lo que significa en la práctica
que también las organizaciones solamente llegan a satisfacer sus
objetivos lejos de su optimización.
En términos personales podríamos decir que si tuvieran que hacer una
torta de cumpleaños para uno de sus hijos harían una “torta que pudiera
ser comida” y NO una torta que sea enormemente disfrutada y recordada
por los compañeros de su hijo (quizás por ello sea notable la excelente
predisposición que tienen los gerentes a “delegar” en otras tareas que
les resultan ser a ellos como triviales).
Observando este fenómeno en términos organizacionales y desde el
punto de vista de los negocios podemos decir que en el proceso de
gerenciamiento dentro de las empresas no se busca “maximizar la
utilidad” sino tener una utilidad razonable, en lugar de pagar un precio
óptimo hablan de un precio justo y en lugar de vender al mejor precio
las ventas son realizadas a “un precio que termine de una buena vez con
este stock”.
En términos de Herbert Simon la experiencia de los gerentes, sus títulos
y Diplomas en las mejores Universidades, los Cursos de post-grado no son
suficientes para maximizar la toma de decisiones.
Más aún, Simon señala asimismo que en términos de “novedad” tanto
situacional como temporal en cuanto a los procesos de productos y
servicios, el gerenciamiento puede operar inteligentemente pero han de
ser menos efectivos y eficientes. Esto conlleva una consideración muy
importante ya que pone a la organización en una situación riesgosa
cuando la “tasa de cambio relativa es alta”.
Al analizar el proceso de toma de decisiones organizacional que se
realiza dentro de un contexto cambiante, a veces por ser reactivo a lo
que sucede en el mercado y otras veces cuando la empresa toma
iniciativas y actúa pro-activamente, Herbert Simon realiza una
distinción identificando dos polaridades: las decisiones pueden ser
programadas y también no-programadas, las cuales no necesariamente son
mutuamente excluyentes.
Las decisiones programadas se asemejan a lo que en gran medida ocurre
dentro de las organizaciones mecanicistas en términos de Burns & Stalker
(1961) o en la organización burocrática racional de Max Weber
(1947). Este tipo de decisiones programadas se basa en el hecho que son
repetitivas y responden a rutinas en el día a día de las operaciones
dentro de la empresa. Esto hace que, ante una nueva acción repetitiva de
algo que se ha hecho en el pasado no genera la necesidad de una nueva
decisión.
Las organizaciones mecanicistas hacen esfuerzos muy grandes por
desarrollar mecanismos de rutinización (y también de control) y sus
consecuencias disfuncionales ya han sido mencionadas largamente. En
realidad si la mayor parte de las decisiones de management fueran
simplemente programadas se requeriría menos tiempo de los gerentes
in-situ. De esto hablaremos más adelante ya que es un tema de suma
importancia en la realidad actual empresarial.
Cuando se confronta una situación nueva y que es no-estructurada o
también bajo situaciones donde no surge claramente una única mejor
opción (algo que fue de gran preocupación para Frederick Taylor unos 40
años antes) nos encontramos ante una decisión no-programada.
Ante este tipo de situación que es la característica actual empresarial, la organización por más esfuerzo que haga para encontrar una respuesta en su historia organizacional o individual, es muy posible que no encuentre la solución óptima. No es ninguna casualidad que ante este tipo de situaciones, de Cambio y Desarrollo Organizacional, las empresas “traigan” recursos externos a la organización como un medio de asistencia y ayuda.
Aquí se aplica la hermosa frase de Maslow cuando señala que “si lo
que tenemos para resolver un problema es un martillo, pues hemos de ver
casi todo como un clavo”. Por lo tanto la mejor forma de no ver tantos
“únicos” clavos es contar con un kit mas completo de herramientas y los
consultores y sus empresas consultoras son muy buenos para mostrar esto,
independientemente de los resultados que después han de alcanzar – o
mejor dicho, no alcanzar.
Existen muchas técnicas que han surgido y tomado un nuevo giro en el
siglo XX tales como investigación operativa, procesamiento electrónico
de datos, tecnología informática, simulación computarizada, análisis
matemático, comunicación digital las cuales inicialmente fueron
utilizadas para actividades rutinarias y operaciones programadas que
fueron de aplicación para el personal administrativo
principalmente. Pero con el transcurso del tiempo cada vez más y más se
incorporan nuevos elementos de apreciación para operaciones que en el
primer ciclo son no-programadas inicialmente y que cada día se van
transformando en operaciones programadas para su segundo ciclo. Eric
Gaynor (Congreso mundial de The Organization Development Institute en
Zimbabwe, 1999) hace referencia a este hecho que lo trata aplicado
especialmente a los “Profesionales” que componen un porcentaje sumamente
importante de la planta de personal de las grandes corporaciones. Hoy
día las grandes corporaciones multinacionales están en condiciones de
realizar reducciones importantes de la fuerza total de profesionales ya
que la “discrecionalidad” en la toma de decisiones está en franca
declinación y hace innecesario a sus “Diplomados”.
Este fenómeno es tratado en detalle por el Dr. Donald Cole y Eric
Gaynor en el libro:”Suicidio Profesional o Asesinato Organizacional”;
aquí queremos honrar a Herbert Simon por su papel de iluminador al
respecto.
Y consideramos que no hay mejor final que reproducir el sentido de
algunas palabras del genio de Herbert Simon cuando señala que la empresa
del futuro ha de operar sobre la base de decisiones programadas que a su
vez son tomadas en la oficina automatizada que está a su lado. Y
recordar que esto fue expresado “a otros” alrededor de 1960!
Teniendo en cuenta el auge de las grandes corporaciones y las empresas
multinacionales resulta sencillo comprender que James March y Herbert
Simon hayan dedicado muchas de sus energías hacia el análisis de la
burocracia, poniendo foco en las disfunciones de la misma. Esto es
puesto de manifiesto en la obra titulada “Organizaciones” del año 1958.
Y nada mejor que acudir a estos autores para conocer en mayor detalle
los límites de la organización burocrática.
Weber intenta demostrar que la organización burocrática es una respuesta
racional a las complejidades que se presentan en el accionar diario de
las empresas. Mas puntualmente, trata de mostrar como la organización
burocrática logra superar los límites computacionales que tienen las
personas para la toma de decisiones u otras formas alternativas de
organización como ser la especialización, la división del trabajo, entre
otras. No existe duda alguna que Weber va más allá del modelo
“mecanicista”, ya que entre otras cosas, estudia con detalle la relación
entre la persona y su rol. Pero sin embargo, Weber percibe a la
burocracia como un sistema adaptativo para hacer uso de habilidades
especializadas, y pasa por alto algunos aspectos relacionados con el
carácter del organismo humano.
Y es interesante destacar que cuando nos alejamos de Weber y tenemos en
cuenta a otros estudiosos más recientes de la burocracia nos encontramos
con que éstos prestan atención a las “consecuencias no-anticipadas” de
los miembros organizacionales. Tal es el caso de Merton (1936), de
Gouldner (1957) y también de Selznick (1949), quienes hacen mención a
muchas de las consecuencias disfuncionales de la burocracia. Estos
estudiosos sugieren que el hecho de operar bajo el modelo “mecanicista”
puede llegar incluso a perpetuar el modelo “mecanicista” aún más. Los
modelos de estos autores muestran ciertos aspectos similares en
particular al identificar como variable independiente los procedimientos
organizacionales y la forma en que estos controlan el comportamiento
individual. Parece ser que los procedimientos organizacionales tienen
consecuencias para los líderes pero al mismo tiempo se dan algunas
consecuencias disfuncionales para la organización.
Merton (1940) presta atención a las disfunciones en el aprendizaje
organizacional. Sugiere que los participantes organizacionales aprenden
respuestas a situaciones similares que, bajo otras condiciones, resultan
inapropiadas para la organización.
Una variable independiente y de suma importancia para Merton es la
“mayor demanda de control” que exigen los que están al tope de la
organización lo que a su vez impacta sobre una mayor confiabilidad de
comportamiento y “responsabilidad”. Esto se pone en marcha dentro de las
empresas a través de procedimientos estandarizados los que a su vez
impactan negativamente. Entre los aspectos negativos Merton hace mención
a la reducción en la cantidad de relaciones personalizadas, la
internalización de reglas y normas en contra de los objetivos
organizacionales, y una simplificación en la categorización para la toma
de decisiones lo que a su vez impacta sobre una menor búsqueda de
soluciones alternativas. E incluye una serie de ejemplos de
consecuencias disfuncionales en las relaciones con los Clientes, los que
han sido notorios en organizaciones “de servicio” y entes
gubernamentales.
Selznick (1949) se diferencia de Merton (quien elige la variable mayor
control) y presta atención a la delegación de autoridad. La delegación
tiene una multitud de consecuencias, entre ellas, la de hacer necesario
más y mejor entrenamiento en competencias especializadas.
Estas competencias especializadas tienden a disminuir la diferencia
entre los objetivos organizacionales y los logros personales,
fortaleciendo aún más la delegación. Al mismo tiempo la delegación
resulta en mayor departamentalización y en un aumento de la “bifurcación
de intereses” entre las distintas sub-unidades de la empresa. A su vez
el entrenamiento conlleva mayor competencia lo que va a ocasionar
mayores gastos en “cambios de personal” y esto lleva a una mayor
diferenciación aún. La bifurcación de intereses aumenta el conflicto
entre las distintas sub-unidades organizacionales lo que hace aún mayor
la diferencia entre los objetivos de la empresa y el desarrollo de
carrera de los participantes organizacionales. Para hacer las cosas
peor, las distintas sub-unidades organizacionales empiezan a desarrollar
ideologías para cada una de sus unidades.
El modelo de Gouldner (1954) se asemeja en alguna medida al de Merton y
Selznick. Al igual que Merton, Gouldner está interesado en el impacto de
las normas y reglas burocráticas sobre el funcionamiento organizacional.
Intenta demostrar como una técnica de control diseñada para mantener el
equilibrio de un sub-sistema altera el equilibrio del sistema en su
conjunto.
Gouldner sugiere que la creación de reglas y normas en el trabajo dan
“pistas” de acción a los participantes organizacionales que se apartan
de los objetivos de la empresa y de lo que intentan los que están en la
cúspide de la pirámide. Los miembros organizacionales aprenden lo que es
el mínimo aceptable comportamiento. Esta performance “mínima aceptable”
es considerada como un fracaso por los superiores, lo que a su vez
conlleva una “supervisión más estrecha” que aumenta el grado de tensión
dentro del grupo de trabajo, y altera finalmente el “equilibrio original
que se esperaba conseguir a través de la implementación de reglas y
normas”.
James March y Herbert Simon señalan a otros autores: Bendix (1947),
Dubin (1949), y Blau (1955), que también son críticos del sistema
burocrático. Lo importante y destacable para March y Simon se basa en
que los tres autores principales a que hemos hecho mención anteriormente
(Merton, Selznick y Gouldner) exhiben consecuencias disfuncionales para
las organizaciones que adoptan un arreglo de tipo burocrático.
Herbert Simon señala como las organizaciones tienden “a decidir” a
través de sus ejecutivos destacando los límites existentes al basarse
las mismas en “programas”, lo que es de utilidad bajo situaciones de no
cambio, poco cambio o cambio transicional. Pero cuando desde el contexto
operan cambios importantes en cuanto a su impacto sobre la organización
(ver Burns & Stalker – 1961), Charles Perrow (1969), y James D. Thompson
(1967), entonces los “programas” que operan dentro de las empresas
pueden no ser suficientes para mantener a la organización competitiva
antes sus competidores y contendores.
Ante esta situación Herbert Simon va un paso más allá con el propósito
de analizar como “los límites cognitivos en cuanto a racionalidad”
influyen sobre los procesos de cambio organizacional. Y esto nos lleva a
lo que llama el “concepto de iniciación, donde el decididor elige
continuar con el programa existente o modificarlo. Y hace una distinción
importante que tiene que ver con los “costos hundidos”. Cuando se trata
de persistir y sostener el actual programa se excluyen a los costos
hundidos.
Es posible que muchas de las decisiones que se toman día a día en las
empresas y que se orientan a “no-innovar” tengan en cuenta a los costos
hundidos. Resulta obvio que sostener el “programa actual” casi siempre
ha de resultar más económico y barato.
Es por ello que muchos de los humanos tratamos de “sentarnos” sobre
la “zona de comodidad” y no introducir cambios o mejoras (Eric Gaynor
Butterfield; Congreso de Desarrollo Organizacional – Argentina, 1999).
Además muchos de los esfuerzos “de no hacer nada” y “de no innovar”
pueden deberse a que cambiar las cosas y establecer un “nuevo orden”
basado en una innovación, tengan a su vez sus propios costos hundidos de
innovación.
Las empresas se empeñan en establecer los estándares que desean alcanzar
y muchos directivos que están en la cúspide de filiales multinacionales
en Latinoamérica muchas veces se quejan de “que no paran de dar examen”
incluso cuando tienen muchos años en la organización, puesto que la
forma más segura de que “alguien cambie” es que salga de la zona de
confort. Los “management information systems” y “balance store cards”
como los “tableros de control” no son más que indicadores que los
propietarios o accionistas crean para el resto de su personal, de modo
que se muevan a través de indicadores ahorrando de esa manera los
estímulos diarios del propietario – accionista. Sin la existencia de
ellos, la mayor parte de los ejecutivos y el resto de personal a su
cargo, tenderían a permanecer en sus puestos.
En “Organizations” es expresado muy claramente: “Individuals and
organizations give preferred treatment to alternatives that represent
continuation of present programs over those that represent change. But
this preference is not derived by calculating explicitly the costs of
innovation or weighing these costs. Instead, persistence comes about
primarily because the individual or organization does not search for or
consider alternatives to the present course of action unless that
present course is in some sense “unsatisfactory”. The amount of search
decreases as satisfaction increases. Where search for new alternatives
is suppressed, program continuity is facilitated”.
Que lástima que estas pocas palabras expresadas en menos de diez
renglones no son tomadas muy en cuenta por aquellos que “dicen” que
manejan organizaciones y que lideran sus empresas.
Y por supuesto lo ideal sería que los responsables de la creación y generación de empresas como motor impulsor de la economía – como es el caso de los funcionarios públicos y gobernantes – aprendieran con humildad esta simple lección. Muchos de los programas de “subsidio a los trabajadores” en Latinoamérica están orientados a que las personas se “sientan cómodas” y con cierto nivel de satisfacción, que los paralice hacia acciones de iniciación como motores de procesos innovadores. Todavía muchas de las “prácticas” de las Gerencias de Recursos Humanos, de muchos capacitadores y consultores, está orientado a impulsar modificaciones a partir “de la satisfacción”. Bueno, quiero darles una noticia que seguramente muchos no quieren escuchar y si la escuchan no han de estar de acuerdo: la inmensa mayoría de las innovaciones y creaciones se han debido a la canalización de energías como resultado de “estar dentro de una zona de incomodidad y bajo sentimientos de insatisfacción”.
No existen muchos inventores que “antes” de su descubrimiento o
invento hayan estado “encantados” con su situación.
Otro enfoque interesante para aquellos involucrados en los procesos de
cambio, mejoras y gestión de innovación en las empresas es el que
propone Arnold S.
Tannenbaum. Para una persona que comenzó y terminó sus primeros estudios
formales dentro de las ciencias duras (al graduarse en la Universidad de
Purdue como ingeniero eléctrico) llegar a ser reconocido dentro de las
ciencias sociales como lo ha logrado Arnold Tannenbaum, no es algo
sencillo. Pero su conversión como psicólogo social desempeñándose más
tarde como investigador, consultor, profesor y practitioner y como un
miembro del Institute for Social Research (líder en investigación
social), lo catapultan como uno de los principales exponentes de los
modelos participativos dentro de las organizaciones. Y la riqueza
extraordinaria del trabajo de Tannenbaum se basa, entre otros aspectos,
en la multitud y variedad de arreglos organizacionales donde se han
desarrollado investigaciones a los cuales hay que sumar una multitud de
culturas y países.
La contribución que hace Arnold Tannenbaum se relaciona con el enfoque
participativo dentro de las empresas y va un poco más allá de otros
importantes exponentes de ésta orientación (Rensis Likert, Carl Frost)
en el sentido que descubre una aparente paradoja a través de sucesivos
trabajos de campo y de investigación : “Cuando la gerencia opera en
forma participativa aumenta su grado total de control sobre sus
subordinados al ceder parte de su autoridad.” Y esto posiblemente haya
surgido cuando descubre que los sindicatos más efectivos son aquellos
donde tanto los sindicalistas como otros miembros tenían ambos – al
mismo tiempo – mayor influencia.
Parecía que la participación social dentro de una organización se
empezaba a comportar de una manera especial produciendo un impacto
particular sobre el grado de control; el control parecía ser un producto
o servicio elástico donde todo el mundo podría llegar a tener más. De
allí en más las organizaciones tienen que dejar de pensar en que lo que
uno gana el otro lo tiene que perder; además la torta (recursos a
obtener) ya no es fija sino que es variable, de modo que todos los que
están dentro de un sector industrial o comercial pueden ganar más ,
siempre que la torta total se agrande.
Para Arnold Tannenbaum el control es un proceso por el cual una persona
o un grupo de personas influye sobre otra persona u otros grupos con lo
cual consigue cumplimiento (en términos de Amitai Etzioni) de la “otra
parte”.
Dos son las preguntas principales a las que Arnold Tannenbaum intenta
encontrar respuesta. La primera de ellas tiene que ver con que grado de
influencia tiene alguien en particular y la segunda se relaciona con
cuánto cree que debiera tener.
Un hallazgo importante que encontró Tannenbaum en sus investigaciones se relaciona con la “pendiente en la cantidad de control”, pudiendo ser la misma pronunciada o no, en relación con la otra variable estudiada que son los “niveles jerárquicos” divididos en gerentes, supervisores y empleados.
La pendiente ideal – siguiendo a Arnold Tannenbaum – es aquella que
no es muy pronunciada que se caracteriza por tener los niveles
inferiores un grado de participación bastante cercano a las otras dos
jerarquías. Aquí surge una nueva hipótesis: es posible que el efecto de
“mayor influencia” reduzca en alguna medida los aspectos negativos que
originan las jerarquías dentro de la organización.
Arnold Tannenbaum encontró evidencias sumamente parecidas a la de los
padres fundadores en Desarrollo Organizacional. El mundo de los negocios
en los años 60 y 70 del siglo pasado criticó muy duramente a algunos
practitioners, académicos e investigadores en Desarrollo Organizacional,
sobre la base de un enfoque blando de poca utilidad para el mundo de los
negocios y empresarial. Por ejemplo se mencionaba a Chris Argyris como
un propulsor de un movimiento que el mundo duro empresarial llegó a
denominar como movimiento evangelizador. En aquél entonces muchos de los
trabajos de expertos en cambio y desarrollo organizacional se realizaron
en entidades sin fines de lucro con fines y orientaciones sociales.
La excelencia como consecuencia de los resultados obtenidos por las
prácticas de agentes de cambio especializados en desarrollo
organizacional hizo que el mundo empresario “revisara sus palabras” y
volviera los ojos a estas personas – que a través del desarrollo
organizacional – lograban mejores resultados a través de incentivos “no
monetarios” a los que estaban acostumbrados los participantes
organizacionales de las empresas privadas. Arnold Tannenbaum encontró
algo muy parecido: la productividad en organizaciones y entidades sin
fines de lucro con miembros que son “voluntarios” es más alta que la de
personas pagadas dentro de las empresas del sector industrial. Y esto lo
explica Tannenbaum bajo los términos que en este tipo de organizaciones,
y con el enfoque participativo es posible que “todos” en general
aumenten su grado de influencia como resultado de la participación.
La aparente paradoja – que hoy es adoptada en forma bastante
generalizada ante la multitud de evidencias – donde los trabajadores y
empleados pueden tener mayor grado de control y “además” también pueden
tener mayor control los supervisores y gerentes, se vive como una
concreta realidad. El control no es un juego basado en el proceso de
“suma 0”; todos pueden sumar. Debemos tener en cuenta que el que lidera
es también liderado – bajo este esquema participativo - y que además se
siente cómodo en ésta situación.
En cambio el líder autoritario que operan bajo una visión de (suma 0)
percibe que la torta es fija y que no se puede aumentar. Ante esta
percepción, el líder autoritario para ganar necesita aumentar su control
“sacándole” parte del control que tiene de por sí el subordinado.
Resulta fácil advertir, especialmente para aquellos que están
involucrados en procesos de cambio y desarrollo organizacional, que de
ésta manera se agregan obstáculos en el camino hacia la eficiencia
empresarial, por decir lo menos.
Y una advertencia importante para aquellos que practican la demagogia
organizacional. Parece ser que la eficiencia empresarial está más
relacionada con aumentar el grado de control (influencia) de todos los
participantes organizacionales en lugar de distribuir y democratizar el
control entre todos a través de las distintas jerarquías. Bajo esta
última opción, que es adoptada por practitioners a nivel macro lo que
usualmente se consigue es igualar para abajo. La famosa práctica
empresarial de “power equalization” se ha visto de ésta manera atacada
muy fuertemente desde su propio corazón.
Gracias a la inspiración y asistencia de Tannenbaum he desarrollado un
trabajo de campo en Latinoamérica (Perú) explorando la relación que
existe entre el nivel de participación formal con la participación
efectiva (o informal). Se tomaron en cuenta distintas empresas donde
algunas eran estatutariamente formales (participación formal) mientras
que otras no lo eran (cooperativas de producción principalmente). Los
hallazgos de este proyecto que he realizado en el transcurso de los años
1975 y 1976 (Eric Gaynor Butterfield – Ph. D. tesis) han mostrado
algunas evidencias sorprendentes a primera vista. Los miembros
organizacionales de empresas privadas que estatutariamente no son
formalmente participativas sentían que contaban con un nivel más elevado
de participación que aquellos miembros que trabajaban en organizaciones
que eran formalmente (y estatutariamente participativas) como es el caso
de las Cooperativas. La reforma agraria llevada a cabo en ese país se
basaba en que históricamente los hacendados incluso contrataban personal
temporario; en muy poco tiempo los agricultores en su calidad de socios
de la Cooperativa comenzaron a contratar un igual número de personal
temporario y en algunos casos aún más.
Una tercera apreciación que hemos de ver hoy es la que proviene de las
contribuciones que ha realizado Victor Vroom dentro del movimiento
cognitivo de las organizaciones. Durante la existencia de Víctor Vroom
ha estado presente una temática particular donde combina dos variables
que muestran fuerte presencia en el comportamiento individual y
organizacional y en especial en la relación que mantienen los individuos
dentro de las organizaciones. Dichas variables son:
toma de decisiones, y participación
Desde su misma finalización de estudios de doctorado estas variables han estado presentes; su disertación – al igual que otros estudios de campo y trabajos de investigación – mostraron evidencia donde la participación del personal en la toma-de-decisiones produce consecuencias positivas tanto sobre las actitudes como sobre la motivación. Pero la singularidad de la tesis de Víctor Vroom muestra algo nuevo, ya que, como variable interviniente tenemos ciertas características personales de las personas.
Las personas autoritarias y que tienen bajas necesidades de
“independencia” no son afectadas significativamente por la oportunidad
de participar mientras que aquellos no-autoritarios y con una fuerte
orientación hacia la independencia- autonomía consigue a través de la
participación en la toma de decisiones una mayor motivación y mejor
actitud del personal con impacto positivo en la eficiencia
organizacional.
En trabajos posteriores – y en colaboración con Yetton – se expandió el
alcance del trabajo original y se estudió además el impacto en la
participación de los subordinados. Quizás inspirados en el excelente
trabajo de Rensis Likert, Vroom y Yetton distinguieron distintos
perfiles en la relación superior-subordinado donde la variable
participación tenía una mayor o menor influencia (En su trabajo original
Rensis Likert hacía mención a cuatro estilos pero después lo hizo
extensivo a cinco). Dos de los estilos respondían a procesos
autocráticos, dos a procesos consultivos, y el restante a procesos
grupales (o trabajo en equipo).
Y a continuación de la distinción arriba expuesta Vroom y Yetton se
formularon dos preguntas principales:
¿Qué proceso (de los cinco arriba mencionados) es el que debieran usar
los gerentes para aumentar la eficiencia organizacional Gestionando la
Innovación?
A su vez ésta pregunta nos lleva a la siguiente:
¿Cuál es el proceso para la toma de decisiones que realmente usan en el
día los gerentes en las empresas, tanto para el día a día como para las
situaciones más críticas que requieren Innovación?
Resulta claro que la primera pregunta es de tipo prescriptiva (más
cerca de una fórmula o una receta) mientras que la segunda es mayormente
descriptiva.
El trabajo de Vroom y de Yetton hizo una contribución muy importante y
distintiva al identificar tres clases de consecuencias que influyen
sobre la eficiencia en la toma de decisiones, siendo ellas:
El grado de racionalidad implícita en la decisión
El nivel de aceptación o de compromiso de parte de los subordinados a
efectos de ejecutar la decisión eficientemente.
La cantidad de tiempo que es necesaria para tomar una decisión.
Como consecuencia de ello se está en condiciones de desarrollar un
modelo decisorio donde quedaría definido cuál es el proceso decisorio a
usarse, de modo que podamos alcanzar en el mínimo de tiempo una “calidad
decisoria” que es aceptable. Lo interesante del modelo es que muestra
como cada uno de los perfiles en la relación superior-subordinado puede
ser aplicado en ciertas circunstancias, teniendo las opciones de :
autocracia, consultivo y grupal). Ahora bien, la frecuencia con que cada
una de ellas debiera ser usada ha de depender sobre el tipo de
decisiones que el gerente debe tomar. Este modelo normativo-prescriptivo
sugiere que todos los gerentes deben operar “a través” de todos los
rangos.
Con relación a la segunda pregunta que tiene que ver con lo descriptivo,
el trabajo de Vroom tiene en se basó en dos metodologías y un hallazgo
importante es el que muestra que tiene mucho más sentido hablar de
situaciones participativas o autocráticas que hablar de gerentes
autocráticos o participativos.
Trabajando durante un programa de desarrollo de Líderes, Vroom
comparó los procesos de decisión que el tenía previstos en su modelo
normativo respecto de los que ejecutaban los mismos gerentes. Es
interesante destacar que el modelo presenta mayores variaciones en la
toma de decisiones para cada problema situacional que lo que usualmente
hace el gerente “típico” durante una jornada de trabajo. Vroom sugiere –
como consecuencia de su modelo – que durante la toma de decisiones el
gerente orientado hacia la eficiencia organizacional debería entrenarse
para ser más autocrático y además más participativo, de acuerdo con el
problema que confronta.
Las culturas latinoamericanas tienen aun un largo camino por recorrer en
materia de creación y desarrollo empresario / organizacional. Tenemos
algunas ventajas si nos apoyamos inicialmente en los hallazgos de las
ciencias del comportamiento y tomamos consiguientemente en cuenta las
sugerencias de los expertos. Sin embargo, el trabajo de campo que he
realizado – y fuera mencionado al referirnos a Arnold Tannenbaum – en el
Perú sugiere que no todas las personas en distintas culturas puedan
responder de la misma manera.
Dicho hallazgo me impulsó a explorar aspectos con Liderazgo
adicionales y la manera en que los participantes pueden llegar a
responder en cuanto a cumplimiento organizacional, junto con la
“preferencia de personas a ascender hacia la cúspide organizacional”. En
tres intervenciones de consultoría distintos jefes “prefirieron no ser
promovidos a niveles superiores” y quedarse “donde estaban hasta ese
momento. En dichos trabajos de re-organización ellos continuaron
prestando asistencia en el proceso de cambio organizacional pero
rechazaron propuestas hacia escalones superiores dentro de sus empresas.
Es posible que algunas imágenes de personas en culturas menos
desarrolladas estén grabadas por mucho tiempo y puedan retener lo “que
les ha sucedido a otros líderes” que han sido “exitosos en otros
tiempos”.
La figura de Tupac Amaru como líder no necesariamente es agradable, por
decir lo menos. En la escuela primaria todos los niños aprenden que ha
sido descuartizado al ser sus dos piernas y dos brazos separados de su
cuerpo como resultado de la tracción de cuatro caballos.
Más recientemente estamos también encontrando que durante procesos de
cambio en las organizaciones dentro de empresas en culturas
latinoamericanas, son muchas las personas que prefieren “no tener
autonomía”. Se sienten más cómodos con “instrucciones respecto de cómo
hacer las cosas” y algunos de ellos se expresan manifestando que de esa
manera “si algo está mal, esto no es culpa mía”. Posiblemente la
variable “locus of control” sea determinante en muchas situaciones
dentro de los contextos organizativos y empresariales en
Latinoamérica. En este caso aquellos interesados en “Gestionar
Innovaciones” van a tener que prestar atención al hecho que aquellos que
no funcionan como resultado del “locus of control interno” seguramente
han de requerir algunos estímulos que quizás no están todos descubiertos
dentro de las ciencias del comportamiento.
No podemos llegar a conclusiones que deriven en generalizaciones si no
contamos con todos los elementos. Pero en base a lo que estamos
encontrando en situaciones de cambio organizacional donde es imperativo
Gestionar la Innovación, los impulsores de estos cambios y responsables
de ello han de tener que considerar el peso de los factores de
contexto. Muchas veces la voracidad fiscal dentro de las distintas
culturas latinoamericanas hace que los funcionarios públicos y
gobernantes ejerzan más presión sobre los que generan trabajo genuino,
es decir los empresarios. Y éstos se encuentran con que muchas veces
crecer y tener más personal no les redunda en tener mejores productos ni
en obtener mayores ganancias como resultado de muchas rigideces en el
mercado laboral.
En la Argentina se está proponiendo que “no se les pueda modificar el
trabajo o el puesto del trabajo al empleado” lo que hace vulnerable a la
empresa que quiere innovar y crear y también por otro lado “los reclamos
por juicios laborales han de prescribir muy lejanamente” (con lo cual el
emprendedor no sabe por cuanto tiempo vive con contingencias que están
en manos de otros) a lo cual se suma que “no exista límite
indemnizatorio” por demanda laboral. ¿Podrían ustedes compartir conmigo
si alguno de ustedes está dispuesto a crear, desarrollar y sostener una
empresa propia Gestionando Innovaciones para mantener una ventaja
competitiva con sus contendores, bajo este tipo de situación?
Muy recientemente en la Argentina un fallo laboral ha obligado a una
empresa a indemnizar a un empleado alcohólico que era improductivo (¡!)
y además” dicho fallo hace responsable a la empresa de hacerse cargo del
proceso de lidiar con el alcoholismo del incumbente (¡!). Por suerte, y
hasta ahora, la generosa organización de “Alcohólicos Anónimos” no ha
reclamado por la pérdida de un Cliente!. Voy a concluir repitiendo el
final de la primera parte: Abraham Lincoln basándose en un pasaje
bíblico ha destacado que “Toda casa que se encuentra dividida por dentro
no puede sostenerse”. Y parece que los emprendedores tampoco. Sería
bueno que los funcionarios públicos que “manejan el contexto empresarial
desde afuera” como socios en los ingresos – pero evadidos en los
problemas, las trasnoches y los riesgos de los emprendedores que generan
trabajan genuino – comiencen a adquirir las empresas Pymes. Un
empresario Pymes con liderazgo en el sector industrial que ha tenido que
cerrar su empresa por la “presión por demanda laboral e impositiva”
declaró que antes de cerrar su empresa hubiera sido bueno para él
ofrecerla en venta al Sindicato. Desafortunadamente, no tuvo esa “idea”
en “aquel momento”.
Lo que queremos sugerir es que aquellos interesados en los procesos de
creación e innovación en Latinoamérica no deben únicamente prestar
atención a los aspectos “de personalidad”. El contexto puede llegar a
tener la misma importancia o aún mayor peso. Cuando no se encuentran
incentivos por Innovar y crear, las personas tienden a no-innovar.
Tenemos en estos momentos datos escalofriantes respecto del bajo nivel
de innovación que está presente en las comunidades latinoamericanas.
Construir y desarrollar personas Innovadoras puede llevar varias
generaciones, pero destruirla lleva muy poco tiempo.
¿Creen ustedes que en Latinoamérica estamos en condiciones de competir
cuando todavía la inmensa mayoría de su población (y líderes) no
aprendieron que el nuevo lenguaje está compuesto de ceros y de unos? Sin
el nuevo lenguaje
¿Es posible que los países de Latinoamérica realicen innovaciones? O, por el contrario, será entonces posible que a pesar de que estos países en Latinoamérica cada vez producen más y más bienes, y más y más bienes, y a pesar de los cambios de “gobiernos auto-titulados democráticos” ¿Se signa volviendo más pobres? (Juan Enríquez Cabot: “Mientras el futuro te alcanza” – 2004).
La habilidad y la capacidad para Innovar es clave para el desarrollo
individual y organizacional, quienes han de impulsar finalmente el
desarrollo de la comunidad o el país. Juan Enríquez Cabot destaca que
“En 1200 Camboya era uno de los países más ricos del mundo y por eso es
que Angkor Wat es tan espectacular. En 1500 Perú y México asombraron a
los europeos; en 1960 el Líbano era la “Suiza de medio oriente” y Uganda
era la “Suiza de África.” En algunos países de Latinoamérica la
educación consiste en desarrollar centros custodiales y siguen
transmitiendo y repitiendo rutinariamente en muchas aulas lo que hoy en
día es “conocimiento público” y al cual se puede acceder muchas veces
sin tener la necesidad de trasladarse al Instituto, Escuela o
Universidad.
Otro dato: En 1800 los ciudadanos cubanos y argentinos eran más ricos
que os estadounidenses, y México – que incluso contó con una Universidad
e imprenta tempranamente – no participó de la Revolución Industrial. La
diferencia entre los ingresos de los ciudadanos de un país rico y un
país pobre hace años era unas 3 a 7 veces más; hoy en día es de más de
400 veces más! Y algunos predicen que con las innovaciones que se están
realizando en los países que son más ricos, la diferencia ha de ser de
unas 1000 veces más, es decir, que si en un país pobre una persona gana
5 el ciudadano de un país rico ha de ganar 5000.
En algunos países de Latinoamérica los estudiantes universitarios
interpretan que la democracia no ha de requerir “exámenes de ingreso” a
las Universidades, entre otras cosas. Y muchos estudiantes se sienten
más cómodos – ya hemos visto lo que pasa con el transcurso del tiempo
con aquellas personas que viven dentro de una “zona de comodidad” – con
exámenes “menos exigentes”.
Alrededor de mediados de la década de los 70 en Taiwán se impusieron
exámenes de admisión brutalmente difíciles para aquellos que deseaban
ingresar a la Universidad. En menos de 30 años Taiwán es líder mundial
en la producción de computadoras y chips y un ciudadano de Taiwán
produce ahora cuatro veces más riqueza que un mexicano.
Como muy bien dice Enríquez Cabot, se ha manipulado el arado unos 5.000
años y el uso de las fábricas ha representado unos 150 años. Ahora ya
estamos en el negocio de las ideas y del conocimiento donde la
Innovación es indispensable: “Se genera riqueza manipulando Neuronas”.
En las mentes de muchos latinoamericanos se guarda la imagen de que el clima de Brasil (y su extensión) le ha de permitir exportar más flores en el mundo que a Holanda que es un país de tamaño relativamente pequeño y rodeado de neblina. Sin embargo es Holanda el exportador principal de flores en el mundo.
Lo que sucede es que las Universidades en Holanda honran a los
profesores de horticultura; el gobierno asigna fondos para investigación
y desarrollo y presta asistencia a los productores; y hasta los bancos
privados están dispuestos a prestar dinero tomando bulbos de tulipán
como garantía.
Para tener una idea de lo que producen las innovaciones y el hecho que
no guarda relación con “la cantidad de gente” podemos mencionar el caso
de Microsoft que estaba valuado por el año 2000 en unos 600 millones de
dólares lo que representa unas 10 veces lo que exportaba Brasil unos 2
años antes.
Pero hay que tener en cuenta que Microsoft operaba solamente con
menos de 33.000 personas mientras que Brasil “tenía que repartir” lo
generado con más de 170.000.000 millones de personas. Ah, me olvidaba.
Muchas de las exportaciones de Brasil estaban ligadas a sus recursos
naturales mientras que lo generado por Microsoft no alteraba en absoluto
los recursos naturales de los Estados Unidos de Norteamérica.
Existen muchos países con importantes recursos pero con tasas muy bajas
de innovación y que se han empobrecido con el transcurso del tiempo. Y
la tendencia es que se sigan empobreciendo si no se dan cuenta de que
una semilla de un cereal no debe ser visto únicamente como de algo que
es útil para conseguir pan. Esa semilla puede ser una medicina y puede
llegar a salvar vidas también, y es allí donde se encuentra la
diferencia de valor.
Comprar una máquina inyectora para fabricar artículos plásticos y
envases puede generar beneficios pero los mismos son limitados, e
incluso por muy poco tiempo. El simple hecho de aquél que “produce”
productos plásticos que se orientan al mercado de la salud (vasos para
análisis de orina, baja-lenguas, espéculo vaginal) le han de permitir
obtener mas altos rendimientos que aquellos empresarios que hacen vasos
de uso diario común.
La falta de innovación hace que un país se dedique a vender sus recursos
naturales, lo que es un pésimo negocio puesto que las materias primas
son comercializadas hoy día a un 20 % del valor que tenían hace unos 150
años atrás. Y esto no ha de cambiar para mejor (estamos hablando de los
países pobres). Aun más, ahora muchos de esos recursos naturales en los
países pobres no pueden ser vendidos o exportados puesto que su
población ha crecido y se ha multiplicado varias veces.
El lenguaje de “la Innovación” está ligado a los ceros y unos mucho más
que a las vocales y a las consonantes. De las 500 computadoras más
grandes del mundo más del 70 % están en manos de solamente 5 países!
¿Se ha detenido alguien a pensar que las innovaciones tienen mucho
que ver con el número de combinaciones posibles “de lo que hoy existe”?
¿Y que las combinaciones máximas provienen de estas grandes computadoras
a las cuales solamente unos pocos tienen acceso?
¿A qué altura en su desarrolla se encuentran las empresas en
Latinoamérica para integrar la “revolución digital-genómica”? El efecto
Medici está aquí y está para quedarse en este nuevo Renacimiento.
¿Les parece que los inventos son una buena medida del grado de
Innovación? Pues observen (Enríquez Cabot – ya citado): Los Estados
Unidos necesitan a menos de 3.000 personas por patente mientras que
Venezuela y Argentina requieren casi 800.000. México requiere “hacer
uso” de casi 1.300.000 personas por cada patente y Brasil requiere más
de 1.800.000 de sus ciudadanos.
Pareciera que las personas en Latinoamérica estamos bastante “cómodos”
de acuerdo con estos indicadores. ¿O no es así? Los alumnos y las
facultades del Instituto Tecnológico de Massachussets han creado más de
4.000 empresas
¿Y saben ustedes cuánto dinero reciben estas empresas por año? Pues más de 230 mil millones; esto significa que en términos de países solamente tienen por delante suyo a solamente 22 Países”. Me olvidaba decirles que este pequeño grupo de personas en el MIT no tiene una Bandera ni un himno nacional. No necesita de Presidentes, ni de senadores o diputados o Intendentes.
No tienen gastos superfluos que no están vinculados con la generación de riqueza y valor genuino. Hace unos 20 años atrás los argentinos, brasileños, mexicanos y venezolanos registraron más de un 50 % de patentes en la Oficina de patentes de USA, respecto de Corea del Sur. Hace solamente un par de años atrás y habiendo transcurrido menos de 20 años, estos mismos cuatro países en total han registrado menos del 10 % de las patentes registrados por Corea del Sur.
Y no es casualidad que el ingreso real en los países latinoamericanos se haya mantenido al mismo nivel que el de hace unos cuarenta años mientras que el de los coreanos se incrementó en el orden del 900%. Y todavía tenemos economistas en Latinoamérica que se ufanan de “predecir que el crecimiento del año que viene es del orden del 2.1 %
Por supuesto, como muchos de ellos parten del supuesto de que los “recursos son limitados” presuponen entonces que el crecimiento también ha de ser limitado. Hace varios años que venimos luchando duramente contra la hipótesis básica de una inmensa mayoría de economistas que señala que “los recursos son limitados”. Lo son solo y cuando la INNOVACIÓN no está presente.
Si alguno de ustedes tiene relaciones y vínculos con economistas y
Universidades donde dicen que enseñan esta disciplina, por favor
compartan con ellos que existe una perspectiva diferente. Por supuesto,
bajo esta nueva perspectiva el trabajo de muchos “brokers” no puede
sostenerse como hasta ahora.
Un adolescente en Inglaterra acaba de recibir 1.000.000 de dólares por
construir una página web… y eso que no era el profesional más eficiente
para hacerlo. Pero sí fue el más Innovador. En 1999 otro adolescente que
había abandonado la escuela y tenía algo más de “tiempo libre”
desarrolló un programa que permitía bajar música de Internet.
Muchos quisieron iniciar demandas por daños y perjuicios, en especial
los empresarios disqueros. Pero resulta que no es fácil aceptar que casi
40.000.000 de personas se convierten en criminales en poco tiempo; no
existe siquiera disponibilidad suficiente en las cárceles.
Para todos aquellos jóvenes en Latinoamérica que desean seguir en la
“zona de comodidad” y especialmente quienes todavía buscan apoyo de sus
progenitores más allá de los 20 años de edad es bueno recordarles lo que
Bill Gates acostumbra decir en su reunión anual a todo el
personal: “Quiero recordarles que estamos a solamente dos o tres años
del fracaso”. Parangonando quisiera concluir esta Jornada de esta
manera: “Hace demasiado tiempo que estamos en el fracaso en
Latinoamérica ¿Podemos entonces comenzar a Innovar?”
El extraordinario experto en cambio dentro de las ciencias del comportamiento (Kurt Lewin) dice que existe una buena forma de aprender respecto del cambio: se aprende del cambio, haciendo y provocando cambio. Hagamos algo entonces, para que mañana sea un distinto – y mejor día – que el de hoy. De no hacerlo es posible que tengan pocas cosas (interesantes) para contarles a sus nietos cuando ya ustedes sean abuelos.
Eric Gaynor Butterfield - Ph. D. (abd) - Presidente The Organization Development Institute International, Latinamerica (Board member de The Organization Development Institute- Worldwide) www.theodinstitute.org informesarrobatheodinstitute.org
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