


Tomando en consideración lo anterior dichos estudios determinan que
las estrategias de comunicación se deben establecer con base en
principios de tolerancia, auto determinación, equidad, justicia social y
participación activa de todos los actores del proceso de comunicación.
De esta manera queda claro que la concepción de la comunicación para el
cambio social y el desarrollo humano se trata de darle a las personas la
posibilidad de formular sus propias agendas para el desarrollo, tanto a
nivel de comunidad, provincia y nación, como a nivel internacional.
El cambio de las estrategias de comunicación para el desarrollo se
plantea de la siguiente manera:
· “de las personas como objeto del cambio... a los individuos y las
comunidades como agentes de su propio cambio.
· del diseño, prueba y distribución de mensajes... hacia el apoyo al
diálogo y el debate sobre temas claves de interés.
· del traspaso de información a cargo de técnicos expertos... a
incorporar adecuadamente esta información a los diálogos y debates.
· de centrarse en los comportamientos individuales... a centrarse en las
normas sociales, las políticas, la cultura y un medio ambiente adecuado.
· de persuadir a la gente a hacer algo... a debatir sobre la mejor
forma de avanzar en un proceso de colaboración.
· de expertos de agencias "externas" que dominan y guían el proceso... a
otorgarle el papel central a la gente más afectada por el problema que
está siendo discutido”.
Al respecto, Isidora Reyes afirma que se pierde diariamente una gran
cantidad de energía debido a las faltas o errores de comunicación,
informes mal redactados, explicaciones mal formuladas, transmisiones
defectuosas de los mensajes, generando pérdidas económicas, esfuerzos
desperdiciados, choques sociales y culturales, conflictos profesionales,
laborales y personales.
Para lograr una comunicación eficaz, Reyes recomienda recurrir a
programas de comunicación que puedan responder a las necesidades reales.
Para lo cual es fundamental hacer una adecuada selección de los medios
utilizados para transmitir la información, así como asegurar la
existencia de mecanismos para el control, determinando claramente las
responsabilidades en el proceso de la comunicación.
Además, enfatiza en la necesidad de permitir a los miembros que
participan, en el proceso de la comunicación, expresarse ya sea por
medio de programas de consultas o sistema legítimos de representación y
políticas de puertas abiertas, reforzado con sondeos de opinión para
hacerlo más participativo. La eficiencia de la comunicación puede
evaluarse conforme a los resultados esperados.
La probabilidad de que el mensaje transmitido haya sido interpretado
exactamente como lo hubiera deseado el emisor constituye una hazaña, ya
que en cualquiera de las etapas del proceso de comunicación pueden
presentarse numerosas interferencias y limitar la compresión del
mensaje. Esto es lo que se conoce como “barreras de comunicación”.
Comunicación participativa:
Según el Informe sobre Desarrollo Humano 2004, que constituye un
innovador análisis de la política de la identidad en todo el mundo, la
libertad cultural debe ser adoptada como uno más de los derechos humanos
básicos y como un requisito para conseguir el desarrollo de las cada vez
más diversas sociedades del siglo XXI.
Ese informe enfatiza en que el conocimiento y la información son
factores esenciales para que las personas puedan sacar provecho de las
oportunidades y desafíos que plantean los cambios sociales, económicos y
tecnológicos, sobre todo aquellos que contribuyen a mejorar la
productividad, la seguridad alimentaria de la población y los medios de
vida, como el agua. Pero para que el conocimiento y la información sean
útiles, deben ser comunicados eficazmente a las personas y
permitiéndoles su generación de capacidades.
La participación popular se está convirtiendo en la cuestión decisiva de
nuestra época y para que haya participación debe haber comunicación.
Los programas de desarrollo sólo podrán dar todos sus frutos si los
conocimientos y tecnologías se comparten efectivamente generando una
comunicación eficaz.
Por otra parte, se considera que al menos que la población sea la fuerza
motriz de su propio desarrollo, participando activamente en los procesos
de comunicación, no se conseguirán mejoras duraderas en su nivel de
vida, por mucho que se invierta o se aporten insumos y tecnologías.
Sin lugar a dudas, la comunicación es decisiva en esa tarea por muchos
motivos. Por ejemplo, permite a los planificadores consultar con la
población, para tener en cuenta sus necesidades, actitudes y
conocimientos tradicionales, al determinar y formular programas de
desarrollo. Sólo gracias a la comunicación los beneficiarios de un
proyecto se convertirán en protagonistas, asegurando el éxito de los
programas de desarrollo.
Una mejor comunicación con la población permite a ésta reconocer los
problemas más importantes, encontrar un terreno de acción común, crear
un clima de identificación y participación para poner en práctica sus
decisiones. Además, el desarrollo implica cambio, nuevas formas de
actuación. Sólo así la población tendrá la confianza suficiente para
conseguir que un proyecto funcione y adquirirá los nuevos conocimientos
y competencias necesarios.
De ahí la importancia de una adecuada selección de los medios de
comunicación utilizados para comunicarse con las comunidades. Los medios
audiovisuales y las técnicas dinámicas de comunicación pueden ser
instrumentos valiosos para asesorar a la población sobre nuevas ideas y
métodos, fomentar la adopción de éstos y mejorar la capacitación de
comunicación en general.
La comunicación es también imprescindible para mejorar la coordinación y
el trabajo en equipo con el fin de gestionar los programas de desarrollo
y obtener apoyo institucional.
Vivimos en la era de la comunicación y estamos empezando a ver sus
repercusiones sobre el desarrollo. Hay una fuerte necesidad de que los
órganos nacionales de planificación y decisión adopten resoluciones
ejecutivas para aprovechar al máximo las posibilidades que ofrece la
comunicación.
La estrategia en que se basa la participación popular y la movilización
comunitaria consiste en liberar las energías de la población rural
reforzando la confianza en sí misma, mediante una eficaz comunicación,
para adoptar decisiones y ponerlas en práctica de modo autónomo, y
demostrar cómo ellos mismos se pueden beneficiar con sus propios
esfuerzos.
La comunicación participativa permite que incluso personas
pertenecientes a distintos grupos sociales dentro de una comunidad
intercambien información e ideas de un modo positivo y productivo.
Este diálogo se enriquece cuando esas personas comprenden hasta
qué punto les afectan las cuestiones relacionadas con el desarrollo,
conocen lo que piensan en otras comunidades y ven lo que éstas han
conseguido. Estos métodos son eficaces para que la población llegue a un
acuerdo sobre temas de interés mutuo, basándose en sus propias
necesidades y capacidades.
El diálogo puede ser iniciado y orientado por especialistas de campo que
tenga una buena formación en comunicación interpersonal, esto con el fin
de ayudar a la población a formarse una idea de su realidad y
reflexionar sobre la misma.
La radio puede ser también un foro popular particularmente apto para
tratar aspectos de la vida comunitaria, así como temas técnicos y
culturales. Para conseguir la participación de la población es necesario
mantener contactos interpersonales dentro de la comunidad y es ahí donde
los medios audiovisuales y las técnicas dinámicas de comunicación
participativa facilitan el diálogo y la búsqueda de consenso.
La comunicación puede tener una importancia decisiva promoviendo el
desarrollo humano en el nuevo clima de cambio social de nuestros días. A
medida que el mundo avanza hacia la descentralización, la economía de
mercado y una mayor democracia, mejoran las condiciones para que la
población empiece a fijar su propio rumbo al cambio.
Para lograr ese cambio social en las comunidades se necesita aumentar su
sensibilización, participación y capacidades de interacción efectiva y
esto solo es posible si se logra que la comunicación sea de excelente
calidad.
Los conocimientos y tecnologías relacionados con la comunicación son
esenciales el desarrollo comunitario, pero suelen estar subutilizados.
Es necesario tomar medidas que impulsen una planificación y aplicación
adecuada de los programas de comunicación participativa, con una debida
evaluación y control, para su fortalecimiento.
Para principios del siglo XXI, en el ámbito del desarrollo se han
registrado cambios importantes. Las sociedades se abren al debate y los
mercados a la iniciativa privada; se fomentan la privatización y el
espíritu empresarial;
las nuevas tecnologías son cada vez más accesibles; la gestión
de los servicios públicos se acerca gradualmente a los usuarios, cuando
no se deja directamente en manos de éstos, con el fin de reducir gastos
y buscar socios más interesados en obtener resultados efectivos.
Los gobiernos de los países en desarrollo ya no son capaces de seguir
desempeñando por sí solos las funciones sociales y normativas,
especialmente en las zonas rurales. Por eso es indispensable obtener
apoyo activo y una mayor contribución de la población para rentabilizar
el sector público.
Por lo tanto, los gobiernos se ven comprometidos a buscar
interlocutores nuevos que incluyen desde dirigentes locales hasta
personas que forman parte de organizaciones no gubernamentales, los
cuales a su vez se ven obligados a asumir responsabilidades de gran
trascendencia para el desarrollo fomentando la comunicación
participativa.
Cuando las fuerzas vivas de las comunidades logran una comunicación
eficaz se manifiesta con claridad la importancia decisiva de resolver
una serie de problemas concretos para el progreso socioeconómico, la
equidad y la estabilidad social, para el futuro de la humanidad y tal
vez, incluso para su supervivencia, como es el caso de la protección del
recurso hídrico en el mundo.
Muchos expertos en ciencia sociales coinciden en que el resultado de un
proyecto comunitario dependerá menos de las aportaciones científicas y
materiales que de la población que participa en él. Pues, aunque nuestro
conocimiento del proceso de desarrollo esté cambiando, no cabe duda de
que en el futuro su configuración, ritmo, sostenibilidad y dirección
final -para bien o para mal- estarán determinados por la población y su
nivel de sensibilización, participación y competencia.
La inversión en insumos científicos y materiales no dará fruto si no hay
una inversión paralela en capital humano, consistente en informar a la
población, ofrecerle medios para que pueda llegar a un consenso respecto
de las medidas adecuadas y promover los conocimientos y capacidades
necesarios para aprovechar al máximo las inversiones materiales, en
otras palabra, apostar de lleno a la comunicación participativa.
Si el desarrollo se puede considerar el tejido resultante de las
actividades de millones de personas, la comunicación efectiva representa
el hilo con que se elabora la trama. Por una parte, en cualquier época
de cambio social la comunicación surge espontáneamente en forma de
diálogo y debate. En los últimos tiempos, el aumento de la libertad de
expresión y los cambios en la estructura política mundial han sido casi
simultáneos.
Una estrategia de desarrollo basada en la comunicación puede revelar
sabidurías tradicionales y actitudes implícitas de la población, valorar
sus opiniones y adaptar los proyectos a sus necesidades reales.
El uso previsto de las técnicas, actividades y medios de comunicación
ofrece a las personas un instrumento valioso tanto para experimentar un
cambio como para orientarlo. Un intercambio de ideas más intenso entre
todos los sectores de la sociedad puede redundar en una mayor
participación de la población, requisito fundamental para un desarrollo
sostenible.
Cualquier programa de desarrollo que considere a las personas meros
objetos y no como sujetos del cambio y del progreso está llamado al
fracaso. El hecho de consultar con la población y promover su
participación activa en la adopción de las decisiones que la afectarán
es casi una garantía de éxito para el programa.
En la práctica, para que la planificación sea eficaz habrá que
esforzarse en determinar lo que la población quiere y puede hacer, y
seguir haciendo, de modo sostenible.
Mark Malloch Brown, administrador del Programa de Naciones Unidas para
el Desarrollo (PNUD) y valuarte promotor de las libertades culturales
manifiesta en el año 2004 que:
“Si el mundo desea lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio y
erradicar definitivamente la pobreza, primero debe enfrentar con éxito
el desafío de construir sociedades inclusivas y diversas en términos
culturales”.
El Informe sobre Desarrollo Humano 2004, revela de manera
contundente, la importancia tanto a nivel local como universal, de la
comunicación participativa. El mundo entero clama por el respeto a las
opiniones, ideas y propuestas, así como al diálogo como médula para la
solución de los conflictos y como base para el desarrollo social.
BIBLIOGRAFÍA
Berlo, David K. El proceso de comunicación. Introducción a la teoría y a
la práctica, Ateneo, Buenos Aires.
Berlo, David K. El Pensamiento, Las organizaciones: comportamiento,
estructura y procesos, Ateneo, Buenos Aires.
Fernández, Collado, Carlos. La Comunicación en las Organizaciones. Ed.
Trillas. México.
Fiske, John, Introducción al Estudio de la Comunicación. Editorial
Norma, Colombia.
Lasswell, Harold Dwight, Variables de análisis del proceso de
comunicación. Introducción al estudio de la comunicación.
Pasquali, Antonio. Comprender la Comunicación, Ed. Monte Ávila, Caracas.
Reyes, Isidora, La Comunicación en las Organizaciones de Salud, Ed.
Minsa, Valencia.
Felipe Nieves Cruz - Consultor y Capacitador de Telemarketing y Ventas en una empresa de Outsourcing en mi país, México. Estudié Contaduría y Administración en la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Nacional Autónoma de México (U.N.A.M.) pero desde hace 16 años he trabajado en empresas de servicio y telemarketing, razón por la cual mi trabajo actual es sobre lo relacionado al Cliente y la Empresa. felipenc9arrobahotmail.com
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