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La cultura organizacional es uno de los pilares fundamentales para
apoyar a todas aquellas organizaciones que quieren hacerse competitivas.
Por ello, el punto central alrededor del cual gira el presente trabajo,
es el estudio de la cultura organizacional como ventaja competitiva en
un contexto social de las organizaciones venezolanas.
Además, de estudiar el cambio organizacional como piedra angular del
mejoramiento continuo de las organizaciones, también se consideró
relevante estudiar la importancia de la gestión de recursos humanos en
el avance de la tecnología. Causa esta que lleva a las organizaciones a
cambiar su cultura.
El marco teórico se fundamentó en la teoría existente sobre el tema
desarrollado con especial relevancia en Robbins (1992), y los aportes de
Katz y Kahn (1995), con la explicación de los procesos sociales de las
organizaciones, Lewin con el modelo de cambio en tres pasos, citado por
Naím (1989), entre otros.
También se analizaron artículos de revistas especializadas, tal es el caso de ANRI, TOPICOS (Maraven), CALIDAD Y PRODUCTIVIDAD, CALIDAD EMPRESARIAL, ASUNTOS (Cied), IESA, GERENTE, AVE (Gerencia 95), Además de trabajos de algunas investigaciones realizadas en el país en educación superior sobre la cultura organizacional.
La metodología utilizada en la elaboración del trabajo se basó en una Investigación Documental, la cual fué sustentada por las recomendaciones del Manual de la UPEL. De acuerdo a todos los enfoques señalados en el desarrollo del tema y, donde se consideró relevante el siguiente planteamiento:
la alta gerencia es responsable de construir organizaciones donde la gente expande continuamente su aptitud para comprender la complejidad, clarificar la visión y mejorar los modelos mentales compartidos, es decir,
son responsables de aprender. Hoy más que nunca, las organizaciones deben desarrollar capacidades de aprendizaje que les permitan capitalizar el conocimiento. Esta premisa se ha convertido recientemente en algo fundamental para el desarrollo de ventajas competitivas y la supervivencia de la organización en un entorno altamente cambiante.
Estas estrategias deben ser tomadas en cuenta por la organización con el propósito de poder evaluar y reconocer los valores culturales que son necesarios para la organización y así promoverlos y reforzarlos mediante un plan de acción,
lo cual permite, que la organización no pierda viabilidad ni
vigencia en sus procesos de comunicación; considerándose la comunicación
como un elemento clave para el cambio de cultura y la creación y
fortalecimiento de los valores culturales necesarios para apoyar la
estrategia organizacional, y enfrentar a un proceso de globalización y
competitividad.
Introducción
En la mediada que avanza el siglo XXI, varias tendencias económicas y
demográficas están causando un gran impacto en la cultura organizacional
. Estas nuevas tendencias y los cambios dinámicos hacen que las
organizaciones y las instituciones tanto públicas, como privadas se
debatan en la urgente necesidad de orientarse hacia los avances
tecnológicos. Los hechos han dejado de tener sólo relevancia local y han
pasado a tener como referencia el mundo. Los países y las regiones
colapsan cuando los esquemas de referencia se tornan obsoletos y pierden
validez ante las nuevas realidades.
Desde la perspectiva más general, la globalización, la apertura
económica, la competitividad son fenómenos nuevos a los que se tienen
que enfrentar las organizaciones. En la medida que la competitividad sea
un elemento fundamental en el éxito de toda organización, los gerentes o
líderes harán más esfuerzos para alcanzar altos niveles de productividad
y eficiencia.
Las organizaciones son la expresión de una realidad cultural, que están
llamadas a vivir en un mundo de permanente cambio, tanto en lo social
como en lo económico y tecnológico, o, por el contrario, como cualquier
organismo, encerrarse en el marco de sus límites formales. En ambos
casos, esa realidad cultural refleja un marco de valores, creencias,
ideas, sentimientos y voluntades de una comunidad institucional.
Ciertamente, la cultura organizacional sirve de marco de referencia a
los miembros de la organización y da las pautas acerca de cómo las
personas deben conducirse en ésta. En muchas ocasiones la cultura es tan
evidente que se puede ver la conducta de la gente cambia en el momento
en que traspasa las puertas de la empresa.
Desde un punto de vista general, podría decirse que las organizaciones
comprometidas con el éxito están abiertas a un constante aprendizaje.
Esto implica generar condiciones para mantener en un aprendizaje
continuo y enmarcarlas como el activo fundamental de la organización.
Hoy en día es necesario que las organizaciones diseñen estructuras más
flexibles al cambio y que este cambio se produzca como consecuencia del
aprendizaje de sus miembros. Esto implica generar condiciones para
promover equipos de alto desempeño, entendiendo que el aprendizaje en
equipo implica generar valor al trabajo y más adaptabilidad al cambio
con una amplia visión hacia la innovación.
Si bien es cierto, que han sido muchos los esfuerzos de transformación
que han fracasado en las instituciones tanto públicas como privadas, no
es menos cierto, que la falta de planificación y liderazgo en esas
organizaciones ha generado el deterioro en sus funciones Guédez (1997)
mantiene,
entre otras cosas, una inquietud impostergable: ¿cómo ejercer un
compromiso gerencial que realmente incentive el cambio y la
creatividad?. Se pudiera hablar de dos esferas complementarias de
acción. La primera se asocia con el ejercicio de un estilo en donde,
además de gerenciar el trabajo, también se gerencia el cerebro y el
corazón.
Por su parte, la segunda se relaciona con el establecimiento de
condiciones organizativas favorables.
Mediante los procesos de transformación organizacional, algunos gerentes
han eludido aspectos coyunturales como la cultura organizacional, se ha
interpretado muy superficialmente el rol del líder dentro de un proceso
de cambio, se ha ignorado lo importante y estratégico que constituye el
hecho que: si no hay una visión compartida, nunca se generará la
suficiente energía y significado que movilice a la organización y a su
recurso humano en el proceso de cambio.
El aspecto central de las organizaciones con miras al éxito es la
calidad de sus líderes con plena libertad en el sentido de su
emancipación, poseedores de un alto nivel de capacidades, lo cual le
permite gerenciar el cambio con visión proactiva.
Cordeiro (1996) sostiene que el énfasis en los costos, clientes, caos y
competitividad, son factores sobre los cuales la gerencia de activos
humanos está orientando sus decisiones y acciones en forma global y
estratégica, de manera tal de agregar valor en forma sistemática y
continua a los procesos de la organización.
Los nuevos esquemas gerenciales son reflejo de la forma como la
organización piensa y opera, exigiendo entre otros aspectos: un
trabajador con el conocimiento para desarrollar y alcanzar los objetivos
del negocio;
un proceso flexible ante los cambios introducidos por la
organización; una estructura plana, ágil, reducida a la mínima expresión
que crea un ambiente de trabajo que satisfaga a quienes participen en la
ejecución de los objetivos organizacionales; un sistema de recompensa
basado en la efectividad del proceso donde se comparte el éxito y el
riesgo; y un equipo de trabajo participativo en las acciones de la
organización.
Ciertamente, las organizaciones venezolanas no escapan a esta realidad
de cambio, con la adopción de nuevas tecnologías (Calidad de gestión,
Reingeniería de procesos, Benchmarking, Outsourcing, etc) han visto
excelentes resultados. Tal es el caso, de la industria petrolera que
compite en los mercados internacionales.
Es mucho lo que se debe seguir aprendiendo, manteniéndose en una
permanente búsqueda de las mejores prácticas para ser los mejores. Este
trabajo se basa en una Investigación Documental, el análisis de
problemas con el propósito de ampliar el conocimiento, en base a los
aportes de las diferentes fuentes bibliográficas y documentales,
revisadas para el desarrollo del mismo.
Dentro del presente enfoque se consideró importante plantear
los aspectos de mayor relevancia del contenido del trabajo el cual
consta de tres capítulos; el Primero, está orientado a desarrollar la
cultura organizacional, a partir, de la importancia de cada uno de los
factores relacionados con la empresa venezolanas, el Segundo enfoca la
cultura dentro de un proceso de cambio organizacional, y el Tercero,
relaciona la cultura organizacional con la gerencia de recursos humanos,
como estrategia competitiva.
Cultura Organizacional
El propósito del presente capítulo es fundamentar la investigación con
la revisión bibliográfica, referente al tema en estudio, incluyendo la
Importancia de la cultura organizacional, análisis de los factores de la
cultura, visión y valores., desde los diferentes enfoques tratados para
el desarrollo del trabajo.
Las organizaciones tienen una finalidad, objetivos de supervivencia;
pasan por ciclos de vida y enfrentan problemas de crecimiento. Tienen
una personalidad, una necesidad, un carácter y se las considera como
micro sociedades que tienen sus procesos de socialización, sus normas y
su propia historia. Todo esto está relacionado con la cultura.
Al respecto Robbins (1991) plantea:
La idea de concebir las organizaciones como culturas (en las cuales hay
un sistema de significados comunes entre sus integrantes) constituye un
fenómeno bastante reciente. Hace diez años las organizaciones eran, en
general, consideradas simplemente como un medio racional el cual era
utilizado para coordinar y controlar a un grupo de personas.
Tenían niveles verticales, departamentos, relaciones de autoridad,
etc. Pero las organizaciones son algo más que eso, como los individuos;
pueden ser rígidas o flexibles, poco amistosas o serviciales,
innovadoras y conservadoras..., pero una y otra tienen una atmósfera y
carácter especiales que van más allá de los simples rasgos
estructurales....Los teóricos de la organización han comenzado, en los
últimos años, a reconocer esto al admitir la importante función que la
cultura desempeña en los miembros de una organización (pág, 439).
Conceptualización de la Cultura Organizacional
El concepto de cultura es nuevo en cuanto a su aplicación a la gestión
empresarial. Es una nueva óptica que permite a la gerencia comprender y
mejorar las organizaciones. Los conceptos que a continuación se
plantearán han logrado gran importancia, porque obedecen a una necesidad
de comprender lo que ocurre en un entorno y explican por qué algunas
actividades que se realizan en las organizaciones fallan y otras no.
Al revisar todo lo concerniente a la cultura, se encontró que la mayoría
de autores citados en el desarrollo del trabajo coinciden, cuando
relacionan la cultura organizacional, tanto con las ciencias sociales
como con las ciencias de la conducta. Al respecto Davis (1993) dice que
"la cultura es la conducta convencional de una sociedad, e influye en
todas sus acciones a pesar de que rara vez esta realidad penetra en sus
pensamientos conscientes". El autor considera que la gente asume con
facilidad su cultura, además, que ésta le da seguridad y una posición en
cualquier entorno donde se encuentre.
Por otra parte, se encontró que las definiciones de cultura están
identificadas con los sistemas dinámicos de la organización, ya que los
valores pueden ser modificados, como efecto del aprendizaje continuo de
los individuos; además le dan importancia a los procesos de
sensibilización al cambio como parte puntual de la cultura
organizacional.
Delgado (1990) sostiene que la "Cultura es como la configuración de una
conducta aprendida, cuyos elementos son compartidos y trasmitidos por
los miembros de una comunidad" (pág.1).
En la misma línea del autor citado anteriormente Schein (1988) se
refiere al conjunto de valores, necesidades expectativas, creencias,
políticas y normas aceptadas y practicadas por ellas. Distingue varios
niveles de cultura, a) supuestos básicos; b) valores o ideologías; c)
artefactos (jergas, historias, rituales y decoración) d; prácticas. Los
artefactos y las prácticas expresan los valores e ideologías
gerenciales.
A través del conjunto de creencias y valores compartidos por los
miembros de la organización, la cultura existe a un alto nivel de
abstracción y se caracteriza porque condicionan el comportamiento de la
organización, haciendo racional muchas actitudes que unen a la gente,
condicionando su modo de pensar, sentir y actuar.
Charles Handy citado por González y Bellino (1995), plantea cuatro tipos
de culturas organizacionales:
Dependiendo del énfasis que le otorga a algunos de los siguientes
elementos: poder, rol, tareas y personas. Basado en esto, expresa que la
cultura del poder se caracteriza por ser dirigida y controlada desde un
centro de poder ejercido por personas clave dentro de las
organizaciones.
La cultura basada en el rol es usualmente identificada con la
burocracia y se sustenta en una clara y detallada descripción de las
responsabilidades de cada puesto dentro de la organización. La cultura
por tareas está fundamentalmente apoyada en el trabajo proyectos que
realiza la organización y se orienta hacia la obtención de resultados
específicos en tiempos concretos. Finalmente, la cultura centrada en las
personas, como su nombre lo indica, está basada en los individuos que
integran la organización (pág, 38).
Desde otro punto de vista más general, la cultura se fundamenta en los
valores, las creencias y los principios que constituyen los cimientos
del sistema gerencial de una organización, así como también al conjunto
de procedimientos y conductas gerenciales que sirven de ejemplo y
refuerzan esos principios básicos.
Pümpin y García, citado por Vergara (1989) definen la cultura como "..el
conjunto de
normas, de valores y formas de pensar que caracterizan el comportamiento
del personal en todos los niveles de la empresa, así como en la propia
presentación de la imagen" (pág, 26).
El planteamiento anterior, se refiere a la forma como la cultura vive en
la organización. Además demuestra que la cultura funciona como un
sistema o proceso. Es por ello, que la cultura no sólo incluye valores,
actitudes y comportamiento, sino también, las consecuencias dirigidas
hacia esa actividad, tales como la visión, las estrategias y las
acciones, que en conjunto funcionan como sistema dinámico.
Importancia de la Cultura Organizacional
La cultura organizacional es la médula de la organización que está
presente en todas las funciones y acciones que realizan todos sus
miembros. A tal efecto Monsalve (1989) considera que la cultura nace en
la sociedad, se administra mediante los recursos que la sociedad le
proporciona y representa un activo factor que fomenta el
desenvolvimiento de esa sociedad.
Otros autores añaden más características a la cultura, tal es el caso de
Katz y Kahn (1995) cuando plantean que las investigaciones sobre la
cultura organizacional se han basado en métodos cualitativos, por
cuanto; es difícil evaluar la cultura de manera objetiva porque ésta se
asienta sobre las suposiciones compartidas de los sujetos y se expresa a
través del lenguaje, normas, historias y tradiciones de sus líderes.
La cultura determina la forma como funciona una empresa, ésta se refleja
en las estrategias, estructuras y sistemas. Es la fuente invisible donde
la visión adquieren su guía de acción. El éxito de los proyectos de
transformación depende del talento y de la aptitud de la gerencia para
cambiar la cultura de la organización de acuerdo a las exigencias del
entorno.
Al respecto Deal y Kennedy (1985)) ven a la cultura
organizacional como "la conducta convencional de una sociedad que
comparte una serie de valores y creencias particulares y éstos a su vez
influyen en todas sus acciones". Por lo tanto, la cultura por ser
aprendida, evoluciona con nuevas experiencias, y puede ser cambiada si
llega a entenderse la dinámica del proceso de aprendizaje.
Dentro del marco conceptual, la cultura organizacional tiene la
particularidad de manifestarse a través de conductas significativas de
los miembros de una organizaciòn, las cuales facilitan el comportamiento
en la misma y, se identifican básicamente a través de un conjunto de
practicas gerenciales y supervisorias, como elementos de la dinámica
organizacional .
Al respecto Guerin (1992) sostiene que es importante conocer el
tipo de cultura de una organización, porque los valores y las normas van
a influir en los comportamientos de los individuos.
En los diferentes enfoques sobre cultura organizacional se ha podido
observar que hay autores interesados en ver la cultura como una visión
general para comprender el comportamiento de las organizaciones, otros
se han inclinado a conocer con profundidad el liderazgo, los roles, el
poder de los gerentes como transmisores de la cultura de las
organizaciones.
Con respecto a lo anterior, resulta de interés el planteamiento que hace
Kurt Lewin,( citado por Newstrom, 1991) cuando sostiene que el
comportamiento individual depende de la interacción entre las
características personales y el ambiente que lo rodea. Parte de ese
ambiente es la cultura social, que proporciona amplias pistas sobre cómo
se conduciría una persona en un determinado ambiente.
Por otra parte, la originalidad de una persona se expresa a través del
comportamiento y, la individualidad de las organizaciones puede
expresarse en términos de la cultura. Hay prácticas dentro de la
organizaciòn que reflejan que la cultura es aprendida y, por lo tanto,
deben crearse culturas con espíritu de un aprendizaje continuo.
Al respecto Siliceo (1995) sostiene que la capacitación
continua al colectivo organizacional es un elemento fundamental para dar
apoyo a todo programa orientado a crear y fortalecer el sentido de
compromiso del personal, cambiar actitudes y construir un lenguaje común
que facilite la comunicación, comprensión e integración de las personas.
Al cultivarse una cultura en la organizaciòn sustentada por sus valores,
se persigue que todos los integrantes desarrollen una identificación con
los propósitos estratégicos de la organizaciòn y desplieguen conductas
direccionadas a ser autocontroladas ( Schein, 1985). Es decir, una
cultura es el modo particular de hacer las cosas en un entorno
específico.
Características de la Cultura
Con respecto a las características de la cultura Davis (1993) plantea
que las organinzaciones, al igual que las huellas digitales, son siempre
singulares. Puntualiza que poseen su propia historia, comportamiento,
proceso de comunicación, relaciones interpersonales, sistema de
recompensa , toma de decisiones, filosofía y mitos que, en su totalidad,
constituyen la cultura.
Tanto en sus dimensiones generales como en sus horizontes más
específicos, la cultura encarna una manifestación social e histórica.
Además, la cultura se expresa en un determinado espacio y en un
determinado lugar de los cuales recibe influencias (Guédez,1996).
"La cultura determina lo que las personas involucradas en ella
consideran correcto o incorrecto, así como sus preferencias en la manera
de ser dirigidos" (Davis, 1990).
La diferencia entre las distintas filosofías organizacionales, hace que
se considere la cultura única y exclusiva para cada empresa y permite un
alto grado de cohesión entre sus miembros, siempre y cuando sea
compartida por la mayoría.
Los planteamientos anteriormente señalados, se mantienen, porque a
partir de sus raíces toda organización construye su propia personalidad
y su propio lenguaje. Los cuales están representados por el modelaje (
tácticas o estrategias) de cada uno de sus miembros.
Al respecto Guiot (1992) considera que la cultura organizacional:
Permite al individuo interpretar correctamente las exigencias y
comprender la interacción de los distintos individuos y de la
organización. Da una idea de lo que se espera. Ofrece una representación
completa de las reglas de juego sin las cuales no pueden obtenerse
poder, posición social ni recompensas materiales.
En sentido opuesto, le permite a la organización aprender. Es sólo
gracias a su cultura que la organización puede ser más que la suma de
sus miembros. La cultura organizacional desempeña el papel de una
memoria colectiva en la que se guarda el capital informático. Esta
memoria le da significación a la experiencia de
los participantes y orienta los esfuerzos y las estrategias de la
organización.
Es a través de la cultura organizacional que se ilumina y se racionaliza
el compromiso del individuo con respecto a la organización. Las
organizaciones se crean continuamente con lo que sus miembros perciben
del mundo y con lo que sucede dentro de la organización (págs,181-182).
El análisis anterior considera la cultura, como una prioridad
estratégica, a causa de su evolución particularmente lenta en el tiempo
y de su impacto crucial sobre el éxito o el fracaso de las estrategias
organizacionales.
En virtud a lo señalado sobre el tema, se puede afirmar que la cultura
es el reflejo de factores profundos de la personalidad, como los valores
y las actitudes que evolucionan muy lentamente y, a menudo son
inconscientes. En consecuencia, la cultura organizacional es entendida
como el conjunto de creencias y prácticas ampliamente compartidas en la
organización y, por tanto, tiene una influencia directa sobre el proceso
de decisión y sobre el comportamiento de la organización.
En última instancia, ofrecen incluso ideas, directrices o, como mínimo,
interpretaciones de las ideas concernientes a lo que es, y a lo que
debería ser el desempeño real de la organización.
Para Robbins (1991):
La cultura cumple varias funciones en el seno de una organización. En
primer lugar, cumple la función de definir los límites; es decir, los
comportamientos difieren unos de otros. Segundo, trasmite un sentido de
identidad a sus miembros.
Tercero, facilita la creación de un compromiso personal con
algo más amplio que los intereses egoístas del individuo. Cuarto,
incrementa la estabilidad del sistema social. La cultura es el vínculo
social que ayuda a mantener unida a la organización al proporcionar
normas adecuadas de los que deben hacer y decir los empleados...(pág.
444).
Con base al anterior planteamiento, se puede bajar hacia un enfoque más
concreto del tema. Es decir mencionar los efectos de los fenómenos
culturales sobre la efectividad empresarial y la situación del
individuo. Al respecto Schein (1985 ) señala:
"Los efectos del mal conocimiento de la cultura son tristemente obvios
en el ámbito internacional. El mal conocimiento de la cultura puede ser
causa de guerras y del hundimiento de sociedades, como cuando la
presencia de subculturas sólidas provoca que la cultura principal pierda
su capacidad centralizadora y de integración" (pág. 47).
Estos planteamientos enfocan la cultura organizacional como una variable
importante que está interrelacionada con el comportamiento
organizacional y se concibe como la configuración de la conducta
aprendida y de los resultados de dicha conducta, cuyos elementos se
comparten y transmiten a los miembros de una sociedad, por otra parte,
permite que los micromotivos de los actores (necesidades, creencias,
valores, reglas, símbolos) entre otros, formen un macro-comportamiento
organizacional.
Analizando lo anterior, se puede considerar que la cultura
organizacional contiene aspectos que están interrelacionados, podría
entenderse que es un reflejo del equilibrio dinámico y de las relaciones
armónicas de todo el conjunto de sub-sistemas, esto significa que en una
organización pueden existir sub-culturas dentro de una misma cultura.
Al respecto Robbins (1991) afirma que "las sub-culturas son propias de
grandes organizaciones, las cuales reflejan problemas y situaciones o
experiencias comunes de los integrantes. Estas se centran en los
diferentes departamentos o las distintas áreas descentralizadas de la
organizaciòn".
Cualquier área o dependencia de la organización puede adoptar una sub-cultura
compartida exclusivamente por sus miembros, éstos, a su vez asumirán los
valores de la cultura central junto con otros que son propios de los
trabajadores que se desempeñan en dichas dependencias.
La sub-cultura proporciona un marco de referencia en que los miembros de
la organizaciòn interpretan actividades y acontecimientos, difíciles de
precisar por ser conductas individuales.
En consecuencia, si bien es cierto, que la cultura de una organización
es el reflejo del equilibrio dinámico que se produce entre los
subsistemas mencionados, no es menos cierto, que se debe comprender el
desenvolvimiento y alcance de esta dinámica. Lo que permite ver con más
facilidad el comportamiento de los procesos organizacionales.
Guédez (1995) plantea dos aspectos importantes que son:
los subsistemas filosóficos y actitudinales, es decir, que el subsistema
filosófico se vincula con la misión, visión y valores de una
organización, pues estos aspectos son responsabilidad explícita y
directa de la alta gerencia.
En efecto, son los directivos que deben asumir el papel de
facilitadores para esbozar y concretar la misión, visión y valores. Otro
subsistema, es el actitudinal, mantiene mucha dependencia del subsistema
filosófico, comprende todo lo concerniente a los comportamientos,
sentimientos, relaciones y comunicaciones, sentido de trabajo y
responsabilidades, inclinación participativa, lealtad e involucración
afectiva; este representa la fuente principal del clima organizacional
(pág. 59).
Por otra parte, la gerencia con un claro conocimiento de la misión y la
visión de la empresa fomentan la participación del colectivo
organizacional en el logro de los objetivos.
La misión puede verse como el nivel de percepción que tenga una
personalidad acerca de las respuestas satisfactorias que se le de acerca
del objetivo principal, ético y trascendente de la existencia de la
organización Denison (1991). Es decir, que equivale a la respuesta del
para qué existe la organización.
El autor citado anteriormente considera que la misión es la razón de ser
de cualquier organización, pero no, es menos cierto, que la misión
proporciona sentido y propósito, definiendo una función social y metas
externas para una institución y definiendo funciones individuales con
respecto a la función organizacional.
El sentido de la misión requiere que las organizaciones se proyecten a
futuro. Esta manera de pensar tiene un impacto sobre la conducta y
permite que una organización configure su actual comportamiento
contemplando un estado futuro deseado.
Hablar del futuro de una organización, es hablar de la visión de la
misma, ésta puede ser vista a partir de las necesidades o requerimientos
futuros de la organización, que puedan ser utilizados para propiciar una
percepción compartida de la necesidad del cambio y una descripción de la
organización futura deseada.
El planteamiento que hace Senge (1990) sobre las visiones compartidas,
se basa, en alentar a los miembros de la organización a desarrollar y
compartir sus propias visiones personales, y afirma que una visión no se
comparte en realidad hasta que se relacione con las visiones personales
de los individuos en toda la organización.
Una visión exitosa generalmente está constituida por grupos de
individuos comprometidos con la organización y que están dispuestos a
proporcionar todo su potencial para el logro de los objetivos propuestos
(Jackson,1992). Es decir, las culturas corporativas surgen de visiones
personales y está arraigada en el conjunto de valores, intereses y
aspiraciones de un individuo.
Uno de los más grandes desafíos que tendrá que afrontar la gerencia
consiste en traducir la visión en acciones y actividades de apoyo. Es
importante identificar y delinear la forma como se va a realizar este
paso de la teoría a la práctica o de la visión a la acción que implica
un equilibrio entre la mejora del ambiente actual y futuro.
Valores Organizacionales
Los valores representan la base de evaluación que los miembros de una
organización emplean para juzgar situaciones, actos, objetos y personas.
Estos reflejan las metas reales, así como, las creencias y conceptos
básicos de una organizaciòn y, como tales, forman la médula de la
cultura organizacional (Denison, 1991).
Los valores son los cimientos de cualquier cultura organizacional,
definen el éxito en términos concretos para los empleados y establecen
normas para la organizaciòn ( Deal y Kennedy, 1985). Como esencia de la
filosofía que la empresa tenga para alcanzar el éxito, los valores
proporcionan un sentido de dirección común para todos los empleados y
establecen directrices para su compromiso diario.
Los valores inspiran la razón de ser de cada Institución, las normas
vienen a ser los manuales de instrucciones para el comportamiento de la
empresa y de las personas Robbins (1991).
Por lo tanto , toda organizaciòn con aspiraciones de excelencia debería
tener comprendidos y sistematizados los valores y las ideas que
constituyen el comportamiento motor de la empresa.
En consecuencia, los planteamientos descritos anteriormente , conducen a
pensar que los valores están explícitos en la voluntad de los fundadores
de las empresas, en las actas de constitución y en la formalización de
la misiòn y visión de las organizaciones.
El rasgo constitutivo de valor no es sólo la creencia o la
convicción, sino también su traducción en patrones de comportamiento que
la organización tiene derecho de exigir a sus miembros. Los valores se
generan de la cultura de la organización, por lo tanto, son acordados
por la alta gerencia. Igualmente son exigibles y se toman en cuenta para
la evaluación y el desarrollo del personal que integra la organización.
Importancia de los valores
La importancia del valor radica en que se convierte en un elemento
motivador de las acciones y del comportamiento humano, define el
carácter fundamental y definitivo de la organizaciòn, crea un sentido de
identidad del personal con la organizaciòn (Denison, 1991).
Por lo tanto, los valores son formulados, enseñados y asumidos dentro de
una realidad concreta y no como entes absolutos en un contexto social,
representando una opción con bases ideológicas con las bases sociales y
culturales.
Los valores deben ser claros, iguales compartidos y aceptados por todos
los miembros y niveles de la organizaciòn, para que exista un criterio
unificado que compacte y fortalezca los intereses de todos los miembros
con la organizaciòn (Robbins, 1991).
Sistema de valores
A partir de las diferentes definiciones sobre los valores
organizacionales planteadas por los estudiosos citados en la
investigación, se puede considerar relevante lo señalado por Monsalve
(1989) cuando enfoca este proceso desde la siguientes perspectivas:
aprender el valor a través del pensar, reflexionar, razonar y
comprender, enseñar el valor a través de su descripción, explicación,
ejemplificación y transmisión y actuar el valor convertirlo en un
hábito, entendido éste, como la integración del conocimiento.
Aunque los valores sean abstractos, su utilidad organizacional se basa
en su capacidad para generar y dirigir conductas concretas o en la
factibilidad de su conversión en pautas, lineamientos y criterios para
acciones y conductas, lo que determina que siempre sean formulados,
enseñados y asumidos dentro de una realidad concreta de actuación,
convirtiéndose en atributos de dignidad o perfección que debe tener cada
elemento de lo real o de lo que se hace en el puesto o función.
Valores compartidos
En términos de valores, es importante comunicar a todos los miembros de
la organización cual es exactamente el sistema de valores de la empresa,
especialmente en períodos de cambio. Además, producir el cambio en la
cultura de la organización, otro mecanismo importante es el
entrenamiento gerencial que está explícitamente orientado a modificar la
conducta en apoyo de los nuevos valores corporativos (Jackson,1992).
La internalizaciòn de los valores organizacionales, implica que el
individuo se identifica con la empresa y, es compromiso de la gerencia
mantener informado al colectivo organizacional del quehacer diario, lo
que la organizaciòn propone como beneficioso, correcto o deseable.
Al proactivarse un valor se crean condiciones que permiten elegir,
escoger o seleccionar los valores que la organizaciòn oferta y propone.
Esto a su vez, invita a compartir un sentimiento de pertenencia a cada
uno de sus miembros e influye en sus manifestaciones conductuales.
Los valores representan pautas o referencia para la producción de la
conducta deseada, conforman la toma de decisiones de la organizaciòn,
mientras que la proactivaciòn por su parte, conforma la capacidad real
de ejecución de esos resultados a través de las acciones concretas de
los integrantes de la organizaciòn (Monsalve, 1989).
Por lo anteriormente señalado, se pude discernir que para desarrollar
una verdadera cultura organizacional, es necesario que la alta gerencia
desarrolle una filosofía global que guíe la actuación de cada uno de los
miembros de la organización.
Las acciones de la gente se basan siempre en parte de las
consideraciones básicas que hacen. Al respecto Der Erve (1990) considera
que es importante que la alta gerencia desarrolle su propia filosofía
donde incluya sus experiencias previas, su educación y antecedentes, así
como, sus consideraciones básicas acerca de la gente y la necesidad de
ganar el compromiso de los subordinados con base a los valores de la
organización.
Al estudiar cada uno de los enfoques de cultura organizacional, se ha
podido observar que los autores citados, han enfatizado sobre el
comportamiento de las organizaciones y, de las modificaciones
permanentes y vertiginosas de las condiciones competitivas a que están
sujetas las organizaciones.
Por tanto, las organizaciones exitosas serán aquéllas que sean capaces
de reconocer y desarrollar sus propios valores basados en su capacidad
de crear valor a través de la creación del conocimiento y su expresión.
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