Recibe los titulares de GestioPolis en tu correo.
Un envío diario ofrecido por FeedBurner

LOS BONOS DE CARBONO Y EL MERCADEO AMBIENTAL

Autor: Ing. Carlos Mora Vanegas

GESTIÓN AMBIENTAL Y SOSTENIBILIDAD

11-2006

Es sabido tal como nos los recuerda Nathaly Álvarez, hoy existen diversos instrumentos de gestión ambiental, de carácter económico, que permiten cofinanciar proyectos y que, a la vez, dan mayor flexibilidad para cumplir con las obligaciones ambientales.

 Dentro de ellos tenemos el Mercado de Bonos de Carbono donde a nivel internacional y mediante el Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kyoto, los países desarrollados podrán cumplir con sus metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero materializando inversiones en proyectos que reducen dichas emisiones, especialmente relacionados con energía, transporte, agricultura y silvicultura, y manejo de residuos.

 Y dentro del mercado local es manejado como Proyecto de Ley de Bonos de Descontaminación, que permitirá que los titulares de las fuentes con mayor responsabilidad en la contaminación local, puedan optar entre efectuar inversiones en sus propias fuentes o comprar bonos de descontaminación generados por la reducción de contaminación efectuada en otra fuente, con menores costos de abatimiento.

Todo esto del mecanismo de bonos de carbono ofreciendo incentivos económicos trata de que si una empresa es capaz de disminuir sus emisiones de CO2 puede vender esta reducción a países desarrollados que se encuentren obligados a emitir menos gases, generando beneficios para la sociedad.

 Estos países también podrían cofinanciar los proyectos de captura o abatimiento de estos gases en otras naciones, acreditando tales disminuciones como propias. Es así que hoy en día se transan bonos de carbono.

Además cuya finalidad es controlar la emisión total de uno o más contaminantes y establece mecanismos y procedimientos relativos a la asignación de los cupos de emisión, la creación de los bonos de descontaminación, y las características del régimen de transacción de éstos, en una zona geográfica determinada.

 En términos más simples, los bonos de descontaminación generan un permiso de contaminación ambiental, permitiendo a un receptor cualquiera tener el derecho de emitir en cualquier lugar, siempre y cuando el incremento de la contaminación de dicho receptor no exceda la cantidad permitida.

Partiendo de todo lo anteriormente expuesto considero, que el uso de este mecanismo en Venezuela traería beneficios, dando inicio desde el hecho de que nosotros cada vez atentamos mas contra nuestro medio ambiente destruyéndolo el cual nos ha traído grabes consecuencias,

 una de las consecuencias es la escasez de agua que hoy afecta a una buena parte de la población venezolana, tanto para el consumo doméstico, como para la irrigación de tierras agrícolas o la producción de energía eléctrica. Otra consecuencia de la deforestación incluyen: la pérdida del patrimonio biológico del país;

aumentos en la frecuencia e intensidad de sequías e inundaciones, con daños a la producción agrícola, represas hidroeléctricas, sistemas de irrigación, vías de comunicación, empresas y hogares; erosión y pérdida de la fertilidad de los suelos;

 y crecientes dificultades en el suministro de leña, alimentos, medicinas, materiales de construcción y otros productos tradicionalmente suministrados por los bosques a comunidades indígenas y campesinas. Las altas tasas de deforestación implican que Venezuela es también uno de los países con mayores emisiones de gas carbónico por habitante de América Latina.

 En 1995 Venezuela emitía aproximadamente 240 millones de toneladas de gas carbónico (CO2). La mitad por el consumo de energía, y la otra mitad por la destrucción de los bosques naturales del país. Las emisiones de gas carbónico por habitante son muy superiores a los de países en niveles similares de desarrollo. Lo cual nos proporciona grandes ventajas.

Mónica Figueredo, por su parte opina, que el Protocolo de Kioto de 1997 formalizó un acuerdo internacional fundamentalmente destinado a reducir la dependencia de la economía mundial del consumo de combustibles fósiles: petróleo, gas y carbón.

Los bonos de carbono es un mecanismo que nació al alero del protocolo de Kyoto, el cual obliga a que los países desarrollados reduzcan sus Gases Efecto Invernadero (GEI)

Para cumplir con sus metas de reducción de emisiones, los países desarrollados pueden financiar proyectos de captura o abatimiento de estos gases en otras naciones -principalmente en vías de desarrollo-, acreditando tales disminuciones como si hubiesen sido hechas en territorio propio. Esto abarata significativamente los costos de cumplimiento.

En concreto, esto significa que una empresa venezolana que disminuye sus emisiones de CO2 puede vender esta reducción a empresas de países desarrollados que estén obligadas a emitir menos GEI, generando beneficios tanto económicos como ambientales.

Ello significa que una empresa venezolana que disminuye sus emisiones de CO2 puede vender esta reducción a empresas de países desarrollados que estén obligadas a bajar sus emisiones de GEI.

El mercado de carbono se viene desarrollando a nivel mundial desde 1996, pero sólo en los últimos años adquirió mayor fuerza. Se estima que sólo en el año 2002 se transaron bonos equivalentes a 70 millones de toneladas.

Durante la Cumbre de Río en 1992 la Convención sobre Cambio Climático había establecido la meta de alcanzar en el 2000 los mismos niveles de emisiones de 1990. Sin embargo, ese objetivo quedaba fuera de realidad frente a las divergencias de los intereses económicos nacionales, sobretodo entre los de países de mayor poderío, y así se confirmó durante la Cumbre de Kioto en 1997.

Durante la cumbre de Buenos Aires (1998) se estableció el plan de acción correspondiente a ese protocolo. Así, la verdadera fuerza derivada de Kioto ha sido el consenso sobre la aplicación de un sistema de comercio que guíe la negociación y el conflicto alrededor del proceso de abatimiento de los niveles de emisiones.

El factor articulador de este mercado será el circuito de compraventa de "derechos de emisión" entre países.

 Además, podrán también cumplir parte de sus compromisos financiando proyectos de eficiencia energética o fijación forestal de CO2 en otras naciones. La reforestación que cualquier país industrializado haya realizado a partir de 1990 contabilizará para restar al CO2 emitido por la industria o el transporte, lo cual dará como resultado una emisión neta, que es la que se contabiliza para el citado protocolo.

La reconversión ambiental con las tendencias que ejemplifica el modelo de Kioto se convertirá en otra de las brechas estructurales que definirán la existencia de un mundo desarrollado y un conjunto de países en desarrollo, a menos que éstos construyan sus propias instituciones que los representen en el mercado ambiental global.

 Esta representatividad quiere decir interdependencia pero también negociación de los actores nacionales frente a los internacionales para aprovechar nacionalmente la globalización de intereses.

El ambiente representa ya un nuevo paso en la organización de la economía mundial por parte de grandes empresas y obliga a los países en desarrollo a definir si sus mercados serán absorbidos del modo tradicional del siglo XX o bien si endógenamente se construirán mecanismos de interacción innovadores con la economía mundial en el siglo XXI.

La comercialización de estos bonos me parece que es una manera poco ética de los países industrializados de cumplir con el compromiso de disminuir emisiones, y que van a jugar un rol importante para aquellos países en vías de desarrollo que no tienen esos problemas ambientales a corto plazo.

Coincido y me permito citar al Dalai Lama cuando en su libro “ El arte de vivir en el nuevo milenio” nos menciona: “Nuestras conquistas tecnológicas son tales hoy en día que nuestras actividades tiene un efecto inapelable sobre el medio ambiente…,

 Desarrollar una noción de responsabilidad universal, de la dimensión universal que tiene cada uno de nuestros actos y del idéntico derecho que tienen todos los demás a la felicidad…, equivale a desarrollar una actitud en razón de la cual cuando vemos una oportunidad de beneficiar a los demás las emprendemos sin tener en consideración la mera búsqueda de nuestros estrechos intereses particulares”.

De la misma manera recuerda que los países mas pobre se ven afectados por los excesos de los países más ricos y de su polución resultante de sus toscos medios tecnológicos.
 

Ing. Carlos Mora Vanegas - El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela) cmoraarrobapostgrado.uc.edu.ve   camv12arrobahotmail.com 

Becas Parciales en Master OnLine
Una frase memorable

Derechos de Autor

GestioPolis es la primera comunidad de conocimiento en negocios de Hispanoamérica
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web GestioPolis.com © 2008 Carlos López / Webprofit Ltda.

Hazte miembro de GestioPolis

Y Descarga 11 eBooks GRATIS

Al registrarte podrás descargar 8 resúmenes digitales de LeaderSumaries.com y 3 libros electrónicos

Además recibirás quincenalmente nuestra Newsletter con todas las novedades del sitio, información de la mejor oferta de educación ejecutiva On Line y más
Términos de uso y Política de Privacidad

Cerrar